El vuelo de los dinosaurios mutantes.

“El vuelo de los dinosaurios mutantes”

 

Compilado por Manlio E. Wydler (*)

 

El segundo intento de volar en los lagartos-el primero fueron los pterosaurios peludos- lo hicieron a partir de alas con plumas y diferente base ósea.

Aquellas alas primigenias estaban formadas por rígidas capas de plumas que permitían un vuelo plano. Tal y como informa Corriere della Sera, estas extremidades tenían características bastante parecidas a las de los dinosaurios con plumas, y por lo tanto distintas de las de los pájaros actuales.

Se cree que las plumas surgieron por evolución como mero aislante contra el frío. Su disposición en forma de capas conservaría el calor del animal frente a las inclemencias del tiempo.

 

Con el tiempo las plumas pasarían a jugar el papel de reclamo sexual o de camuflaje que permitiera al animal esconderse del enemigo o acercarse a su comida sin que esta advirtiese su presencia. La evolución permitió millones de años después que los dinosaurios despegasen para conquistar el cielo.

Diferentes tipos de alas dieron lugar a diferentes tipos de vuelo. Si antes las plumas de estos animales formaban rígidas capas que sólo permitían planear a aquellos dinosaurios, las alas más evolucionadas permitirían, cambiando la disposición del plumaje, efectuar vuelos de muy distinto tipo, rotaciones y ascensiones inéditas enla Tierra hasta entonces.

La revista Current Biology ha comparado a los jurásicos Anchiornis y Archaeopteryx con los pájaros que nosotros conocemos y ha concluido que la rigidez de la superficie de sus alas permitía a estos animales planear eficazmente, pero no ejecutar vuelos de poca velocidad ni despegar sin grandes dificultades.

Las alas del dinosaurio Anchiornis eran bastante más primitivas que las del Archaeopteryx, que es considerado como la primera ave, pero, en cualquier caso, se trataba de un animal muy adaptado a su entorno.

«La función principal de las plumas del Anchiornis fue probablemente el aislamiento del frío, y su función secundaria la de permitir al animal el deslizamiento en vuelo», explica Cesare Andrea Papazzoni, paleontólogo dela Universidad de Modena y Reggio Emilia. Aunque muy diferentes, queda demostrada la íntima relación entre aves y dinosaurios.

 

(*) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

Hermosa colección.

“Una colección de figuras que debería existir, pero ampliada”

 

Recopilado por Manlio E. Wydler (*)

 

Esta colección de figuras no existen en realidad sino que son una creación del Rusell Gawthorpe y que se inspira en los muñecos de Star Trek, The Next Generation,  Deep Space Nine y Voyaguer de Playmate Toys. Pero si existieran, estaría dispuesto a adquirirlos todos y sugeriría agregar una multitud más.

Son probablemente los héroes más importantes del siglo XX y del XXI, aunque algunos nacieron en el siglo XIX, porque han contribuido decisivamente en nuestra comprensión del mundo y el universo.

Más, agregaría figuras mucho más antiguas empezando por Erastóstenes, Hipatia, Galileo, Copérnico, Newton, H. Wydler y miles más, y en este siglo pasado a tantos médicos y bioquímicos Salk, Pawling,  Fleming, Koch, Srivanasa Ramanujan, Miltzen, Hussay, Leloire, Favaloro, etc.

Por suerte hay una enorme cantidad de humanos que nos enaltecen como especie y que nos dan confianza para encarar las dificultades del futuro.

En materia de riqueza cerebral no existe política que importe, lo cual es una bendición.

(*) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

Algunas de las figuras propuestas:

Finalmente una buena decisión.

“Lo que va del vuelo a la Luna militar al finalmente llevado a cabo”

 

Recopilado por Manlio E. Wydler (*)

 

Llegar ala Lunafue una prioridad para las dos naciones que encabezaban la guerra fría.

Pero las razones eran muy diferentes para cada uno de ellos. Parala URSSera necesario para apuntalar la fachada “exitosa” de un dirigismo económico que ya empezaba a hacer agua detrás dela Cortinade Hierro.

 

Para USA era una necesidad de demostración del creciente poderío de la nación americana y la necesidad de poner un freno definitivo a la expansión comunista liderada por Rusia.

 

El informe secreto «A 119» afirma sobre la existencia de un plan secreto de EE.UU. para detonar un explosivo importante en la Luna con el objetivo de demostrar su supremacía durante el periodo de la Guerra Fría. Demostrar en un lugar alejado el daño que un solo cohete internacional podía hacer y lo que pasaría en Rusia, con un ataque total, multiplicado por seiscientas veces, sobre todos los objetivos seleccionado  en el Imperio Soviético.

 

El proyecto de la misión fue desarrollado por la Fuerza Aéreade EE.UU. en 1958 y consistía en lanzar una andanada de misiles hacia el satélite lunar con el fin único de provocar una explosión formidable que fuera bien visible desdela Tierra. De este modo, los soviéticos tendrían más que claro el poderío creciente armamentístico estadounidense y a lo que se enfrentarían si seguían con sus pretensiones expansionistas.

 

El plan no fue llevado a término una vez que EE.UU. estudió la  cuantía de los daños colaterales que un fallo en algunas de las etapas acarrearía con desastrosas consecuencias para muchos con una operación de imagen de este tenor. Los científicos alertaron al gobierno americano de que la detonación de material radioactivo podría causar daños de cuantía e irreparables. Además, los planes espaciales americanos ya mostraban una estructura más importante que  la soviética y que en muy pocos años la supremacía de USA se notaría en todos los órdenes, por lo que el poder detrás del poder repentinamente aparto el proyecto y se abocó a lo que ya conocemos históricamente: solo los americanos llegaron a la Luna y la URSS, ya no existe, implosionó,  porque el régimen comunista no es viable por demasiado tiempo.

 

(*) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

El hombre en la Luna: éxito aplastante de USA.

Magnetismo Solar influido.

 

“Actividad magnética solar influida”

 

Recopilado por Manlio E. Wydler (*)

 

 

El Sol presenta un ciclo de once años a lo largo del que su actividad magnética –que se manifiesta en forma de manchas, explosiones que liberan energía y eyecciones de materia al espacio interplanetario– oscila desde un mínimo hasta un máximo. Pero, además de este conocido ciclo, basado en el número de manchas que aparecen en la superficie del Sol, también se han observado otros de actividad magnética con periodos más largos de 88, 104, 150, 208, 506, mil o 2200 años

 

Un equipo –de Suiza, España y EEUU– ha reconstruido minuciosamente la actividad magnética solar de los últimos diez mil años analizando para ello la concentración de isótopos cosmogénicos (berilio-10 y carbono-14) en testigos de hielo de la Antártida y de Groenlandia. La serie temporal obtenida muestra unas periodicidades, aparte del conocido ciclo solar de once años, para las cuales no existía hasta ahora ninguna explicación en el marco de la teoría dinamo, es decir, la teoría que intenta dar cuenta de cómo se generan los campos magnéticos solares y estelares.

 

El Sol no rota rígidamente, sino que posee una rotación diferencial. En particular, las regiones en el ecuador rotan más rápido que las de los polos. Pero esta rotación diferencial se da tan solo en el 30% más externo del Sol, en la llamada zona de convección. Bajo esta zona se encuentra la zona radiativa, en la que la rotación es rígida.

 

Justo entre las zonas convectiva y radiativa existe una capa, la tacoclina, donde se produce una transición muy marcada entre ambas. Esta zona es crucial para el almacenamiento y amplificación del campo magnético solar, puesto que en ella se localizarían los intensos tubos de flujo magnético que originan las manchas solares que se observan en la superficie.

 

Si la tacoclina estuviera un poco achatada y se desviase ligeramente de la simetría axial –por ejemplo, porque rotase alrededor de un eje ligeramente inclinado con respecto al eje de rotación del Sol–, los planetas podrían ejercer pares de fuerzas sobre la tacoclina por efecto marea (similar al que la Luna ejerce sobre los océanos terrestres).

 

El efecto de marea, aunque pequeño, y hasta ahora despreciado, podría ser suficiente para afectar la capacidad de la tacoclina para almacenar los tubos de flujo magnético. Si esto fuera así, deberían encontrarse los mismos periodos en la actividad solar que en el torque ejercido por los planetas, como precisamente ha descubierto el equipo.

 

Como indican los doctores J. A. Abreu y J. Beer del ETH de Zurich (Suiza), la influencia de los planetas sobre el magnetismo solar a larga escala temporal es una hipótesis interesante, que daría una explicación natural a los periodos de entre ochenta y ocho y dos mil doscientos años presentes en el registro de la actividad magnética solar.

 

(*) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

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