Buenas nuevas sobre androides

 

“Nuevas buenas sobre androides”

 

Compilado por Manlio E. Wydler (*)

 

El tema robótico me fascina, así que siempre que leo cosas de esta referencia, lo leo y lo comunico.

 

Científicos europeos han desarrollado nuevas tecnologías de sensores y una piel artificial que permitirán construir robots mucho más «sensibles». De este modo se obtendrán mejores plataformas robóticas que un día podrían aplicarse en entornos industriales, sanitarios e incluso domésticos.

 

Estas nuevas capacidades, sumadas a un sistema de producción de robots dotados de sensibilidad táctil, conducirán a la construcción de robots que realicen funciones más precisas en entornos sin restricciones y puedan comunicarse y cooperar mejor entre sí y con humanos.

 

A través del proyecto financiado con fondos europeos «Skin-based technologies and capabilities for safe, autonomous and interactive robots» (ROBOSKIN) se han desarrollado nuevas tecnologías de sensores y sistemas de gestión que proporcionan a los robots un sentido artificial del tacto, una cualidad aún no perfeccionada en el ámbito de la robótica. 

 

Según los socios responsables de la investigación, procedentes de Italia, Suiza y Reino Unido, era importante crear mecanismos cognitivos basados en una retroalimentación táctil (es decir, el sentido del tacto) y los comportamientos asociados para lograr que las interacciones entre humanos y robots sean seguras y efectivas en las aplicaciones futuras contempladas.

 

El diseño de la nueva piel artificial se basa en gran medida en la piel real, que cuenta con una red diminuta de nervios que sienten o perciben cambios como de caliente a frío y de suave a áspero y viceversa. Los sensores electrónicos de la piel artificial recogen «datos táctiles» y los procesan con un programa informático cargado previamente y que incluye algunos comportamientos robóticos básicos, los cuales pueden ampliarse con el tiempo

 

Según explica el coordinador del proyecto, el profesor Giorgio Cannata de la Universidadde Génova (Italia), en Cordis: «Nos decantamos por la programación mediada por la demostración y el juego asistido por el robot para que los robots aprendan sobre la marcha a medida que sienten, realizan acciones e interactúan. Tuvimos que generar cierto grado de “consciencia” en los robots para ayudarles a reaccionar a la información táctil y al contacto físico con el mundo exterior».

Sin embargo, la cognición robótica es extremadamente compleja, por lo que el equipo de ROBOSKIN empezó marcándose objetivos modestos en pruebas de laboratorio consistentes en clasificar tipos o grados de tacto. Crearon un mapa geométrico por medio de un contacto continuo entre el robot de prueba y el entorno para así construir una «representación corporal», es decir, parámetros mediante los cuales el robot puede asimilar datos y transformarlos en comportamientos.

 

Por otra parte, fuera del laboratorio, se instalaron parches sensores de ROBOSKIN en puntos de contacto comunes (pies, mejillas, brazos) repartidos por el robot KASPAR de la Universidad de Hertfordshire, un robot humanoide diseñado para facilitar la comunicación a niños con autismo.

 

Gracias a nuestros sensores, el robot podía sentir o detectar el contacto, y los datos recabados constituyeron una parte importante de la clasificación de contactos que realizamos, para distinguir por ejemplo entre un contacto deseado y otro no deseado.

 

Los científicos participantes en ROBOSKIN evaluaron varias tecnologías, desde los sensores capacitivos más básicos integrados en tecnologías de detección actuales hasta los transductores de mayor rendimiento instalados en ciertos materiales piezoeléctricos y semiconductores orgánicos flexibles. 

 

A corto plazo seremos testigos de un uso cada vez más profuso de materiales piezoeléctricos, los cuales son capaces de actuar como sensores puesto que reaccionan a cambios inducidos por el contacto con una fuerza exterior. Lo que causará un cambio más radical del sector serán los sensores que empleen semiconductores orgánicos, ya que permitirán imprimir los chips sobre distintos materiales orgánicos, como piel falsa o materiales flexibles, y a largo plazo resultarán mucho más económicos de producir a gran escala.

 

El período de financiación del proyecto ROBOSKIN concluyó el pasado verano, pero sus investigadores se encuentran muy activos en la divulgación de sus hallazgos a través de canales científicos, por ejemplo con artículos publicados en IEEE Xplore y Science Direct, y también con solicitudes de interés para compartir sus prototipos con proyectos científicos no comerciales.

 

La última versión de estos sensores táctiles posee un potencial mayor en la industria, dado que las fábricas buscan formas seguras y rentables económicamente de utilizar robots capaces de mantener un contacto más estrecho con sus operarios humanos.

 

El equipo del proyecto, que ha patentado algunas partes de su trabajo, destaca que ponen sus prototipos a disposición de otras investigaciones científicas. La tecnología de ROBOSKIN ya se ha integrado en iCub, la plataforma de robótica abierta del Instituto Italiano de Tecnología.

 

(*) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

 El robot Kaspar, que participa en el proyecto ROBOSKIN, con un niño. Fuente: Universidad de Hertfordshire.

El robot Kaspar

Biotecnología contra el dengue

 

“Biotecnología contra el Dengue”

 

Compilado por Manlio E. Wydler (*)

Desde Juazeiro, en el estado de Bahía, Brasil, llega una nueva aplicación de la Biotecnología que ayudará a la erradicación de una enfermedad tan temida como persistente y peligrosa: El Dengue

 La Iniciativatrata de soltar machos modificados genéticamente para tener crías no viables mediante biotecnología. Este es uno de los primeros casos en el que las autoridades sanitarias han asumido el reto de reducir la incidencia la enfermedad liberando insectos transgénicos. La primera biofábrica de Moscamed, la entidad que crea este de Aedes aegypti  modificado, fue inaugurada el pasado 7 de julio. No solo eso, sino que los investigadores de Moscamed han estado soltando cada semana miles de insectos con el objetivo de frenar el avance de una de las epidemias que más preocupan anualmente al Gobierno Brasileño. El primer ensayo con este mosquito se desarrolló en un barrio de Juazeiro donde el dengue golpea fuerte y, según los científicos de Moscamed, se ha conseguido reducir la población de mosquitos en un 85 por ciento.

El dengue usa al insecto, que es muy resistente, como vector de propagación y al ser humano como reservorio. La adaptabilidad de los insectos ha hecho fracasar todos los intentos de controlarlos. Ni los insecticidas ni las mosquiteras o la desecación de zonas húmedas ha conseguido reducirlos por lo que esta medida puede resultar una forma eficaz y original de erradicar la enfermedad. La idea de crear mosquitos estériles para combatir plagas no es nueva, pero sí los resultados obtenidos. Estos mosquitos son animales capaces de aparearse normalmente, pero que, tras el apareamiento, muestran una incapacidad para producir una generación viable de animales. Anteriormente, para conseguir la esterilidad, se irradiaba a los animales. Pero con ello se los debilitaba, y las hembras los rechazaban porque prefieren machos vigorosos para procrear

La obtención de esta modificación no es del todo explicada por la compañía británica Oxitec, la creadora original del proceso, aunque se sabe que implica la administración de Tetraciclina a los animales. Moscamed, por su parte declara: “Percibimos que los mosquitos transgénicos se comportan igual que los que no han sido genéticamente modificados. Viven unos 20 días y no salen de un radio de vuelo máximo de 80 o100 metros”,  según palabras de Danilo Carvalho, gerente del proyecto, con lo que intenta tranquilizar a los retrógrados ecologistas.

Oxitec y su precursora ya fue en su momento objetivo de críticas por parte de los ecologistas por la suelta indiscriminada y en secreto de este mosquito estéril, lo que no ha hecho recular al gobierno de Brasil en el uso de la fuerza para erradicar el Dengue y otras enfermedades pese que ya ha sido usado con éxito en  comunidades de Malasia y las islas Caimán, donde no se observaron los efectos a largo plazo de un acervo transgénico para la  biodiversidad.

Un hermano vive en Brasil, en Buzios, y contrajo esta enfermedad, de suerte que si vuelve a ser picado por mosquitos de cepas diferentes, puede correr peligro su vida. Personalmente, no tendría ningún reparo de exterminar a estos mosquitos y no haría tontas preguntas: sin mosquitos no hay dengue y lo demás son cuentos.

(*) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

 

Aedes aegypti durante una picadura en humanos.

Máquinas humanas

“Los futuros seres humanos serán muy especiales”

 

Compilado por Manlio E. Wydler (*)

 

 

Aunque los seres humanos nos creemos bastante especiales en relación a otras especies, e incluso cuando nos creemos especiales en relación a simples máquinas, la realidad es que  somos todos máquinas.

 

En el caso de seres vivos terrestres, somos todos computadoras moleculares, en donde incontables cantidades de moléculas interactúan con otras incontables más, siguiendo un patrón predeterminado y originado en nuestro ADN (lo que sería la “computadora maestra”). Y la pregunta es, ¿podríamos nosotros algún día crear máquinas moleculares?

 

Pues la realidad es que llevamos ya al menos un par de décadas experimentando con la idea, y ya se han creado prototipos de computadoras biológicas sintéticas, pero ahora un equipo de científicos ha logrado un gran hito: La primera biocomputadora avanzada.

Por “avanzada” en este caso nos referimos específicamente a que esta es la primera que puede hacer computación “en cascada”, en donde el resultado de una de estas biocomputadoras puede utilizarse como la entrada de datos moleculares a otra.

 

Esto es analógico a lo que sucedió con la computación digital cuando pasamos de un simple transistor, a un circuito integrado. No lo duden, es el inicio de un tremendo paso en varios campos, afectando a los de la computación, salud, ingeniería genética, interfaces humano-máquinas, etc.

 

Por ejemplo, una de las grandes ventajas de este tipo de computadoras moleculares es que ya están compuestas de los mismos elementos que está compuesto nuestro cuerpo, por lo que es natural que se integren con este, sin daños o efectos secundarios no solucionables, lo que significa que estas máquinas podrían moverse dentro del cuerpo humano con mucha más facilidad que por ejemplo un nanobot (un robot a escala nanométrica, o alrededor de la mil-millonésima parte de un metro).

 

Los usos que se destacarán serán la de manipular nuestro genoma, así como cualquier otro tipo de molécula en nuestro organismo, para erradicar enfermedades, para hacernos “super-humanos”, para prevenir infecciones de virus, para convertirnos en “computadoras ambulantes” (en donde nuestro cuerpo mismo sería una mega-computadora), etc.

 

Incluso, al estar estas máquinas  fusionadas en nuestro organismo, no es descabellado pensar que nos permitirían comunicarnos con nuestro cuerpo a un nivel que va más allá del sistema nervioso, creándose una nueva red de comunicación biológica dentro de nuestros cuerpos que controlaríamos con tan solo el pensamiento, lo que en un futuro nos daría unas cualidades tan espectaculares que para un humano de hoy día aparentaríamos casi dioses o seres sacados de la ciencia ficción.

 

Los portones para la innovación en esta área acaban de derrumbarse, y pueden estar seguros que el mundo en las décadas siguientes no será nada parecido a las décadas o siglos pasados.

 

(*) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

 

La humanidad cada vez más tonta…

“La humanidad en promedio  es cada vez más tonta”

 

Compilado por Manlio E. Wydler (*)

 

Realizada en conjunto por científicos de las universidades de Ámsterdam (Holanda), Umeå (Suecia), Vrije (Bélgica) y Cork College (Irlanda), esta investigación analizó la velocidad de reacción de las personas ante ciertos estímulos representando la rapidez de su proceso mental y que desemboca en la orden del cerebro al cuerpo, para que realice cierta acción.

Los investigadores, compararon los resultados de una prueba que se ha realizado varias veces entre los años 1884 y 2004. En ella, se mide la llamada reacción visual a estímulos. Los participantes, deben presionar un botón apenas visualizan cierta imagen.

El año 1884, el tiempo promedio de respuesta fue de 194 milisegundos. El 2004, éste subió a los 275 milisegundos. Los métodos e instrumentos utilizados fueron los mismos, por lo que sus realizadores consideran que los resultados son perfectamente comparables.

Según el científico holandés el Dr. Jan Dijenhius, el tiempo de procesamiento y reacción, es un indicador claro del nivel de inteligencia, de allí las conclusiones que se publicaron en un artículo llamado “¿Eran los Victorianos más inteligentes que nosotros? El declive en la inteligencia general, estimado en un meta análisis de la lentitud de los tiempos de respuesta simples”.

Existen varias hipótesis acerca de porqué  disminuye el CI de los humanos, al menos según lo dicen los co-autores de este estudio. Una de las teorías más aceptada es que la gente inteligente tiene menos hijos.

Las mujeres de gran coeficiente intelectual, tienden a no tener hijos o tener mucho menos descendencia. Así, bajan las posibilidades de las personas más inteligentes que se reproduzcan entre si.

Una mujer que tiene estudio universitario, tratará de tener una profesión y retrasará el momento de ser madre. Tendrá pocos hijos y generalmente no más de uno. Esto en el primer mundo

En el tercer mundo, sucede al revés, muchas mujeres no terminan siquiera el primario y extensas regiones de Sudamérica, África y Asia, desde muy jóvenes tiene muchos hijos, mal alimentados en hogares donde es difícil encontrar un libro y donde hay muy pocas oportunidades de desarrollar el intelecto.

La calidad humana así ha descendido en forma alarmante Aunque sea molesto, es más que evidente que ciertas etnias humanas nunca se han caracterizado por destacarse por su inteligencia, sino todo lo contrario.

Cada vez son más los que les cuadra el viejo dicho: “Lo que natura non da, Salamanca non presta”.

(*) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

Villas miseria, el hogar del 50% de los habitantes del tercer mundo, el medio ambiente degradado de los últimos 80 años.

 

Un tal Watson…

Las cifras son gigantescas. 270.000 millones de llamadas a centros de atención telefónica son atendidas anualmente. De ellas la mitad no se resuelven de inmediato o requieren escalar el problema a un supervisor. Un 1% de mejora en la satisfacción del cliente lleva a un 4,6% de ganancia de cuota de mercado. Los clientes satisfechos generan un 23% más de ganancias a la empresa. ¿Cómo mejorar estos datos? IBM cree que Watson proporcionará una mayor satisfacción y mejoras en los resultados financieros. (Según publica ALT 1040).

 

Watson se presentó al concurso de TV Jeopardy y ganó a los dos mejores concursantes de la historia del programa. Entre sus características estaban

  • manejo del lenguaje natural,
  • posibilidad de formular hipótesis,
  • búsqueda de evidencias
  • manejo de información no estructurada
  • gestión de ingentes cantidades de datos (Big Data)
  • comparación de resultados
  • ranking de respuestas
  • aprendizaje

y un sinfín de algoritmos de Inteligencia Artificial AI que supusieron un gigantesco avance en este área.

 

Como es de suponer, Watson no estaba concebido para jugar en concursos de TV sino para aplicaciones de negocio. La primera llegó en el mundo de la salud. Así, Watson comenzó a trabajar con la empresa sanitaria WellPoint y el Memorial Sloan-Kettering Cancer Center para proporcionar servicios en la nube capaces de revolucionar la sanidad. Un diagnóstico apoyado por Watson mejoraba la predicción desde un 50% hasta el 90%. En este proceso, Watson se hizo un 75% más pequeño y un 15% más rápido.

Ahora Watson ha dado un nuevo paso: la atención telefónica. Con demasiada frecuencia, al ser atendidos telefónicamente, o no hay una persona al otro lado, o no sabe responder nuestras preguntas. Watson podría ser una buena alternativa.

De modo que en poco tiempo, ese prodigio de la Inteligencia Artificial podría estar al otro lado de la línea. Watson para las masas. El nuevo producto se llamará Watson Engagement Advisor.

 

Una novedad es que no será un dispositivo que implanten las empresas: no será un ordenador; será un servicio. Las empresas contratarán el servicio y podrán realizar modificaciones. Unas tendrán soporte de voz, quizá basado en otros proveedores como Nuance. Otras proporcionarán todos los manuales técnicos y condiciones contractuales. Otras permitirán que Watson acceda a los registros de clientes con la necesaria confidencialidad de modo que Watson podrá llamarnos por nuestro nombre.

Las posibilidades son enormes. Un cliente podrá comenzar un diálogo en su smartphone y seguir después en su PC o tablet. Las industrias interesadas pasan por bancos, asesores financieros, proveedores de servicios telefónicos, compañías de seguros y cualquier organización que proporcione servicios de atención telefónica. Entre las que han manifestado su interés están el proveedor de servicios telefónicos malayo Celcom, las empresas financieras Royal Bank of Canada y el australiano ANZ Banking Group, el proveedor de servicios de IT IHS, y la firma de estudios de mercado Nielsen.

Los sistemas cognitivos han llegado para quedarse y Watson está a la cabeza.

(*) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001

Oreja biónica hecha con Impresora 3 D

“Impresión de oreja biónica con Impresora 3 D”

 

Compilado por Manlio E. Wydler (*)

 

 

 

Científicos de la Universidad de Princeton (EE UU) han usado una impresora en tres dimensiones cargada de células y nanopartículas de plata para crear una oreja biónica en la que el cartílago está combinado con una antena que capta las mismas frecuencias sonoras que una oreja de carne y hueso.

 

El equipo, dirigido por el ingeniero Michael McAlpine, ha sido el primero en crear un órgano completamente funcional que reproduce e incluso amplía las capacidades de su homólogo humano, según explican en la revista NanoLetters. “Tenemos el potencial de crear ‘piezas’ personalizadas para reparar el cuerpo humano o incluso órganos con capacidades que superan las propias de la biología humana”, concluyen los científicos

 

La tecnología de impresión 3D, que ha demostrado su enorme potencial replicando la forma de la oreja, considerada el órgano tridimensionalmente más complicado, es capaz de combinar e integrar tejidos vivos con componentes electrónicos, lo que en futuro permitirá incorporar toda clase de sensores al cuerpo humano, por ejemplo para monitorizar las constantes vitales, para detectar enfermedades en sus primeros estadios, o para ampliar la percepción de los sentidos.

 

Como vemos todos los días se descubren nuevos usos a las poderosas Impresores de tres dimensiones. 

 

(*) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

Temas sobre el Orgasmo

“Tema relacionado al Orgasmo”

 

Compilado por Manlio E. Wydler (*)

Si se pones una rata macho en una celda con cuatro hembras en celo, copulará con todas ellas hasta quedarse exhausto sin ganas de más. Las hembras pasarán por delante de él y le irán mostrando su espalda arqueada, pero durante un tiempo el saciado macho no les hará ni caso.

Sin embargo, si de repente se introduce una hembra nueva en la caja, se tirará de golpe sobre ella. Esta renovación instantánea de interés sexual se denomina Coolidge effect, y es el efecto de que el período refractario (tiempo necesario para sentir excitación sexual y tener una erección tras eyacular) se acorta ante la aparición de parejas nuevas. Una rata macho prefiere copular con dos hembras diferentes que dos veces con la misma, y observaciones de comportamiento animal indican que es muy frecuente en otras especies. Ningún comité de ética ha aprobado experimentos parecidos en humanos, pero estudios indirectos hechos en filmaciones pornográficas indican que el Coolidge effect puede mantenerse

El nombre de Cooldige effect proviene de una anécdota muy graciosa: cuentan que a finales de los años veinte la esposa del entonces presidente de los Estados Unidos, Calvin Coolidge, estaba paseando por los jardines de su casa de campo, y cuando vio a una pareja de gansos en plena acción preguntó al granjero que la acompañaba: “¿Cuántas veces al día se aparean?”. “Docenas!”, respondió el granjero, a lo que la sorprendida Sra. Coolidge  interpeló “¿Ah sí? ¿Podría ir a informar de este hecho al Sr. Coolidge por favor?”. Cuando el granjero se lo comunicó al presidente éste le preguntó “¿Siempre copulan con la misma hembra?”. “No señor; van cambiando”. “¿Ah, sí?… ¿Podría ir a informar de este hecho ala Sra. Coolidge, por favor?”, replicó con sorna el presidente.

Desde entonces se denomina Coolidge effect a esta disminución del período refractario ante la presencia de nuevas parejas sexuales, que tiene mucho sentido evolutivo. Se especula que evolutivamente la pérdida de interés sexual y erección tras la eyaculación masculina es un mecanismo para evitar gastar energías y reservas espermáticas con una hembra con la que acabas de copular. Para maximizar las posibilidades de reproducción es “mejor” tener período refractario, pero al mismo tiempo, que se acorte de inmediato si aparece una nueva hembra en celo.  Evolutivamente tiene mucha lógica, las observaciones de etología animal lo confirman.

Las hormonas  están implicadas. Sabiendo que los antidepresivos que aumentan los niveles de serotonina disminuyen la excitación sexual y extienden el tiempo requerido para llegar al orgasmo, los investigadores disminuyen los niveles de serotonina en ratas y ven cómo se acorta el período refractario.

También sabemos que la adrenalina excita de manera general el organismo, y que la dopamina (hormona de la motivación ante nuevos estímulos) facilita las reacciones sexuales: inyectar en ratas adrenalina y dopamina también acorta el período refractario.

Pero la hormona más importante es la prolactina, claramente asociada a una disminución de deseo sexual, y que se segrega en grandes cantidades tras el orgasmo. Hay casos de hombres jóvenes que pueden realizar varios coitos seguidos, sin sufrir período refractario, debido a la poca producción de prolactina.

(*) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

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La gran mentira

“Separar la paja del trigo”

 

Compilado por Manlio E. Wydler (*)

 

Dela Siquiatríarescato la curación de enfermedades por regresiones hipnóticas y la ayuda de ciertos medicamentos que ayudan a morigerar determinados síntomas peligrosos para el paciente y la sociedad.

 

Rescato también el esfuerzo científico en conocer el mecanismo y funcionamiento cerebral,  pero no creo en los métodos “brujeriles” primitivos, como el psicoanálisis.

 

Adhiero a lo manifestado por esta profesional, actual, pese a todo:

 

Un extracto del artículo “Nos han Mentido: Introducción”, escrito hace unos años por  Jan Eastgate, Presidenta del CCHR Internacional. Lo comparto a raíz de un artículo publicado en GenCiencia que me hizo pensar sobre la psiquiatría.

He trabajado en el campo de la salud mental por casi 30 años. He oído innumerables promesas acerca de los últimos tratamientos “milagrosos” de la psiquiatría, cada uno tan peligroso e impracticable como los desprestigiados anteriores. En el afán por mantener una explicación para sus fallas, los psiquiatras publican declaraciones y estadísticas sobre “enfermedades mentales en aumento”. En la actualidad, según esos mismos psiquiatras, estamos frente a una epidemia de “enfermedades mentales” verdaderamente alarmante que afectará a la mitad de la población y requiere varios miles de millones de dólares más de los que ya se han dado.

El 27 de junio de 2005, en el programa Today de la NBC, se le preguntó al Dr. Steven Sharfstein –presidente de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA)– acerca del hecho de que no existe un “desequilibrio químico” comprobado en el cerebro que pueda compensarse con medicamentos psiquiátricos. A lo que él respondió: “Bueno, eso es una tontería. No se condice con los últimos 20 años de increíbles adelantos en la neurociencia ni con nuestro entendimiento de cómo funciona el cerebro, ni con el hecho de que los medicamentos que utilizamos son muy eficaces”. De hecho, no respondió la pregunta. Varios días más tarde, se vio obligado a admitir en la prensa nacional: “No tenemos una prueba de laboratorio clara” que determine un desequilibrio químico.

El Dr. Mark Graff, Presidente del Comité de Asuntos Públicos de la APA, cuando se le preguntó en el programa de la CBS, Studio 2, acerca del repentino cambio de opinión del Dr. Sharfstein, declaró: “A decir verdad, desequilibrio químico… es un término abreviado, probablemente proveniente de la industria farmacéutica… No tenemos pruebas puesto que para realizarlas, probablemente tendríamos que extraer un trozo de cerebro de alguien; no es una buena idea” pero “estoy de acuerdo. No hay análisis de sangre” que determinen un desequilibrio químico.

Para dar otro ejemplo, la Dra. TanaDineen examinó los porcentajes de personas que padecían 17 “trastornos mentales” específicos. Simplemente sumó el número total de personas que, según lo informado, padecían una o más de éstas y descubrió que el número de estadounidenses mentalmente enfermos alcanzaba los 560.950.000, más del doble de la población del país. Y esos son solamente 17 “trastornos” de los más de 370 que figuran enla Biblia de facturación de la psiquiatría, el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM, por sus siglas en inglés).

La información errónea significa que millones de personas podrían estar tomando medicamentos peligrosos o padeciendo otros “tratamientos” psiquiátricos riesgosos por creer que tienen un “trastorno mental” de origen físico, cuando no existe evidencia científica o médica alguna.

La actividad de Siquíatras y Sicólogos son –en su enorme mayoría- un indecoroso negocio.

(*) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001

La libertad es una ilusión de nuestro cerebro…

“La libertad es una ilusión de nuestro funcionamiento”

 

Compilado por Manlio E. Wydler (*)

 

Dejé el seminario al comprobar que la libertad no existía y que solo es una ilusión de nuestra conciencia, regida férreamente por las causas y los efectos de nuestro espacio-tiempo. El razonamiento puede leerse en el Blog Culturaexpress. Criarumblog, en Asusta2, periódico Dómine, etc. con el título de “La Libertad.

 

Por esa conclusión hace 49 años abandoné la idea de ser sacerdote y me convertí en un ateo. No hay pecado, ni culpas en el sentido lato. Solo existen las cosas benéficas para la sociedad, la sociedad, los individuos, sus hijos y parientes y otras acciones de tinte contrario que no deben ser hechas y erradicadas para que podamos progresar y vivir felizmente.

 

La hipnosis, las vidas pasadas y el conocimiento akáshico completaron mi visión de las cosas  a las que fui dando más cabida en mi vida, en especial desde que mis afanes de abuelo y ya no la lucha por ganarme la vida, me permiten pensar, leer y elaborar diferentes escritos.

 

Cuando leo cosas sobre estos temas, no dudo en publicarlas si las considero interesantes, así que aquí les anoto un artículo notable sobre el tema, escrito por  Francisco J. Rubia Vila es Catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, y también lo fue de la Universidad Ludwig Maximillian de Munich, así como Consejero Científico de dicha Universidad        .

 

La mayoría de nosotros cree que, a no ser que estemos bajo coacción o sufriendo por una enfermedad mental, todos tenemos la capacidad de tomar decisiones y hacer elecciones libremente. Con otras palabras: que estamos en posesión de lo que llamamos “libre albedrío” o voluntad libre. Que no dependemos de fuerzas físicas, ni del destino, ni de Dios. Que nuestro yo es el que decide y elige                             .

No obstante, parece que la neurociencia moderna piensa, al menos una parte de los neurocientíficos entre los que me encuentro, que esa creencia no es más que una ilusión, de manera que el fantasma de la falta de libertad nos acecha.

 

Parece evidente que nuestras decisiones y elecciones son el resultado de toda una serie de factores sobre los que no tenemos ningún control consciente: la herencia genética, las experiencias que hemos vivido y que dormitan en nuestra memoria, la mayoría de ellas implícita o inconscientemente, pero que pueden ser activadas en cualquier momento, las circunstancias actuales o los fines que hayamos planificado previamente.

 

En realidad, seguimos asumiendo la existencia de un homúnculo dentro del cerebro que sería el que toma las decisiones y realiza las elecciones, aunque la existencia de ese homúnculo ha sido ya rechazada desde el punto de vista neurocientífico, no sólo por la ausencia de un centro cerebral que lo albergue, sino porque exigiría la presencia de otro homúnculo dentro del primero y así sucesivamente.

 

En la literatura filosófica encontramos tres posturas diferentes ante el tema de la libertad: el determinismo, el libertarianismo y el compatibilismo. Determinismo y libertarianismo sostienen que si nuestra conducta está determinada, la libertad es una ilusión.

 

Los libertarios invocan una entidad metafísica, como el alma, como la causa de nuestros actos voluntarios y libres. Los compatibilistas afirman que tanto los deterministas como los libertarios están equivocados y que la libertad es compatible con el determinismo. Los compatibilistas admiten, pues, algo evidente: que sucesos neurales inconscientes determinan nuestros pensamientos y acciones y que ellos están a su vez determinados por causas previas sobre las que no tenemos ningún control.

 

La posible falta de libertad nos provoca una desazón importante. Como dicen los anglosajones, es algo “contraintuitivo”.  De ahí que muchos hayan  recurrido a la física cuántica para evitar el determinismo, aludiendo que a nivel cuántico ese determinismo es inexistente y que la probabilidad y el azar son los que dominan ese ámbito.

 

Pero se ha argumentado que sustituir el determinismo por el indeterminismo o por el azar o la probabilidad no soluciona el problema, antes bien lo empeora

 

La física cuántica nos dice que a nivel de las partículas elementales subatómicas no existe el determinismo, que éstas no se rigen por las leyes de Newton de la macrofísica. Las leyes de causa y efecto no rigen a ese nivel. 

 

El problema es que el funcionamiento de las neuronas de nuestro cerebro se realiza a un macronivel regido por las leyes de Newton. Imaginémonos lo que ocurriría si, por ejemplo, trasladásemos el indeterminismo cuántico al macronivel de las sociedades.

Con otras palabras: si las decisiones o elecciones son el resultado de sucesos aleatorios, el libre albedrío tampoco existiría.

 

Como ya dijo Spinoza hace unos 350 años, nuestra creencia en el libre albedrío no sólo refleja nuestra impresión subjetiva y personal de control consciente sobre nuestras acciones, sino que es el resultado de nuestra ignorancia de las verdaderas causas que determinan esas acciones.

 

Algunos neurocientíficos, entre los que me encuentro, y también filósofos, no se asombran de la posibilidad de la falta de libertad, ya que muchas cosas en las que firmemente creemos no son lo que parecen.

 

Todas nuestras percepciones son en realidad ilusiones, ya que no tenemos acceso ninguno a la realidad, como ya expresó hace siglos Immanuel Kant. Nuestra mente simula la realidad y prefiere, porque no tiene más remedio, ese símil de la realidad a la realidad misma.

El planteamiento de la falta de libertad en neurociencia parte de los conocidos experimentos de Benjamin Libet en los años 80 del siglo pasado. No voy a repetirlos ya que son harto conocidos, sino a hacer un breve resumen.

 

Cuando requerimos a un sujeto sano y normal que realice un movimiento simple podemos detectar una onda negativa en el registro de la actividad eléctrica de la corteza cerebral, onda llamada de disposición o de preparación motora, que comienza varios cientos de milisegundos antes de que se produzca el movimiento. La impresión subjetiva de querer realizar el movimiento es posterior y está más cerca del movimiento que del comienzo del potencial preparatorio. Esta impresión subjetiva es, por tanto, así como el movimiento, el resultado de una actividad cerebral inconsciente.

 

Ante estos resultados, que han sido corroborados y ampliados posteriormente en otros laboratorios, Benjamin Libet planteó que en los 200 milisegundos que hay entre la impresión subjetiva y el movimiento el cerebro tenía la posibilidad de vetar ese movimiento, argumentando que un veto no es un acto voluntario y no produciría un potencial de disposición, porque si lo hacía no habría tiempo suficiente en los 200 ms entre la impresión subjetiva y el movimiento. A esto Libet lo llamó “free won’t” en vez de “free will”. 

 

Resulta difícil aceptar que acciones negativas tengan que ser diferentes a las acciones positivas. Y, efectivamente, sujetos entrenados para dejar de hacer una determinada acción mostraron también un potencial de disposición previo al movimiento. De esta manera, la objeción de Libet quedó descartada                          .

Experimentos realizados en Berlín por el Profesor John-Dylan Haynes y colaboradores utilizando resonancia magnética funcional mostraron que los investigadores eran capaces de predecir 6 segundos antes de tomar una decisión cuál sería el resultado. Por supuesto que la impresión subjetiva de libertad de acción tenía lugar pocos milisegundos antes de la decisión, como en el experimento de Benjamin Libet.

 

Estos resultados son difíciles de compaginar con el sentido que tenemos que somos los autores conscientes de nuestras acciones. Antes de ser conscientes de nuestros actos el cerebro ya ha determinado lo que vamos a hacer, pero creemos que esa toma de consciencia es la causa de nuestra acción.

 

Para la mayoría de las personas, estos resultados son sorprendentes. Sobre todo porque la falta de voluntad resulta no sólo algo molesto, sino como dije antes contraintuitivo para la mayoría de las personas. En neurociencia ya no lo son tanto, ya que sabemos que tanto el movimiento como la impresión subjetiva de la voluntad son resultado de la actividad cerebral, y la inmensa mayoría de esa actividad cerebral discurre de manera inconsciente.

 

Aparte de ello, los términos que son corrientes en filosofía no tienen un correlato exacto en neurociencia. Por ejemplo, “propósito” o “intencionalidad” son términos cercanos a “libertad”, pero en neurociencia no decimos, para poner sólo un ejemplo, que tenemos el reflejo corneal, que hace que parpadeemos cuando tocamos la córnea, para proteger el ojo. Eso es una forma de pensamiento teleológico que no constituye ninguna explicación del mecanismo del reflejo.

Tampoco podemos decir que las raíces de una planta absorben el agua con el propósito de llevar agua a sus hojas. O que el corazón tiene el propósito de llevar la sangre a los tejidos del organismo.

Se ha calculado la cantidad de información que llega al cerebro proveniente de los órganos de los sentidos. Es de poco más de 11 millones de bits por segundo. Sin embargo, la capacidad de información de nuestra consciencia no sobrepasa los 45 bits por segundo; cuando calculamos disminuye incluso a 12 bits por segundo. 

 

Esto significa que Sigmund Freud se quedó corto y que la inmensa mayoría de nuestra actividad cerebral es inconsciente. Nuestros pensamientos e intenciones emergen de causas profundas de las que no somos conscientes y sobre las que no tenemos el mínimo control. Además, el llamado yo consciente se atribuye funciones que no le corresponden, ya que pensamos que todo lo que sucede está bajo la iluminación de ese foco de la consciencia. Este tema de la consciencia es importante como veremos luego para rebatir los argumentos de los compatibilistas.

Aunque de manera continua notamos cambios en nuestras experiencias, pensamientos, estados de ánimo, percepciones, conductas, etc., no somos conscientes de los estados neurofisiológicos que los producen.

 

¿Es posible entonces que nuestra impresión subjetiva de libertad no sea correcta? Claro que es posible. Otras impresiones subjetivas han resultado ser falsas, y no sólo me refiero a las ilusiones ópticas, sino, por ejemplo, a que el sol girase alrededor de la tierra, creencia mantenida desde Aristóteles en el siglo IV a. C. hasta Copérnico en el siglo XVI. Veinte siglos nada menos con una impresión subjetiva falsa. Y todavía hoy decimos que el sol sale por Oriente y se pone por Occidente. Esto Hipatia ya lo sabía y la mataron por ser agnóstica e inteligente.

 

La libertad es una parte de la ilusión del “yo”, es decir, de la existencia de una persona u homúnculo que controla todo lo que sentimos y obramos. Y de la misma manera que no se ha podido constatar la existencia de ese yo en ninguna parte del cerebro, es muy probable que la libertad sea también una ilusión, una construcción cerebral, ya que esa libertad va unida al yo consciente.

Uno de los mejores ejemplos de pérdida del sentido de libertad es el hipnotismo. Aquí, se producen movimientos inducidos por el hipnotizador sin que el sujeto tenga la impresión de voluntad. Es algo parecido a lo que ocurre en el síndrome de la mano ajena, en el que el paciente, debido a una lesión cerebral, tiene la convicción que su mano es movida por otra persona o controlada desde fuera de él.

 

En el caso del hipnotismo es muy curioso lo que ocurre cuando el experimentador hipnotiza a una persona y le ordena que camine a gatas por el suelo. Si lo despierta en ese momento y le pregunta al sujeto que qué hace en el suelo a gatas, el sujeto dice que estaba buscando una moneda que se le había caído. Es un ejemplo del yo consciente, que es un intérprete, como dice Michael Gazzaniga, o habría que decir incluso un mistificador. Es intérprete porque se inventa una historia plausible ya que desconoce las causas de esa conducta. Y es mistificador porque está engañando al afirmar algo que no es cierto.

 

Cuando estimulamos ciertas regiones del cerebro y hacemos que se muevan las extremidades, el sujeto tiene la impresión de que es él el que voluntariamente provoca los movimientos, aunque sea falso. Sin embargo, en otros casos, como cuando se estimula directamente la corteza motora del cerebro,  se producen movimientos que el sujeto sabe que no son inducidos por él.

En todos estos casos la conclusión es que la impresión subjetiva de voluntad y el propio movimiento no son simultáneos en el tiempo, como vimos en los experimentos de Libet, pero tampoco en el espacio, es decir, no tienen su origen en las mismas regiones cerebrales. Pueden ir juntos en algunos casos, pero en otros no, lo que indica que su localización es distinta.

Las posturas ante el tema de la libertad son muy diferentes, pero las principales se resumen en el determinismo, que afirma que estamos determinados, como el resto del universo por las leyes físicas, lo que incluye el cerebro, lo que llevó a Einstein a preguntarse que por qué el cerebro iba a ser una excepción.

 

El determinismo cree que todos los sucesos, incluidas las acciones humanas, están predeterminadas, una noción que es incompatible con la libertad. Hay que diferenciarlo del fatalismo que es la creencia de que todo suceso, pasado, presente y futuro, ya está predeterminado por Dios o por otra fuerza omnipotente; es lo que en religión se denomina predestinación. El fatalismo lleva a la inacción total, ya que todo esfuerzo por nuestra parte sería inútil. Y quedarse sentado observando los acontecimientos es ya una elección que tendrá sus consecuencias.

Que nuestras elecciones dependan de causas previas no significa que no importen.

Un ejemplo de fatalismo lo tenemos en el antiguo cuento árabe que refiere el escritor Somerset Maugham en su obra de teatro Sheppey

 

“Había un mercader en Bagdad que envió a su criado al mercado a comprar provisiones, y al cabo de poco tiempo el criado volvió con la cara blanca y temblando y dijo: Maestro, justo ahora cuando estaba en la plaza del mercado fui empujado por una mujer que estaba entre el gentío, y cuando me volvía vi que era la Muertela que me había empujado. Me miró e hizo un gesto amenazante; ahora, préstame por favor tu caballo que me voy de la ciudad para evitar mi destino. Voy a ir a Samarra y allí la Muerteno me encontrará. El mercader le dejó el caballo y el criado se montó en él, clavó las espuelas en sus costados y se marchó tan veloz como podía galopar el caballo. Entonces el mercader se fue al mercado y vio a la Muerteentre la multitud, se acercó y le dijo: ¿Por qué hiciste un gesto amenazador a mi criado al que viste esta mañana? Eso no fue un gesto amenazador, respondió la Muerte, sólo fue una expresión de sorpresa. Estaba asombrado de verlo en Bagdad, porque yo tenía una cita con él esta noche en Samarra.

Otro grupo de filósofos, los llamados libertarios, afirman que somos completamente libres, algo que hoy mantienen pocos. 

 

Y, finalmente los compatibilistas, que sostienen que aunque estamos sometidos a las leyes físicas que rigen el universo, somos libres. Como este grupo es el que más se oye últimamente, me voy a detener en sus argumentos.

 

Los compatibilistas insisten en que la libertad, la responsabilidad moral y nociones semejantes son compatibles con el determinismo. Por ejemplo, afirman que la mayoría de las personas en Occidente que eligen estudiar una carrera lo hacen libremente y son responsables moralmente de esa elección, aunque sea el producto de deseos y creencias.

 

Desde luego no creo que sea mi caso. Yo iba decidido a estudiar ingeniería industrial y estuve todo el verano tomando clases particulares de dibujo y matemáticas para decidir poco antes de la matriculación en septiembre que iba a estudiar medicina. Todavía hoy no sé por qué tomé esa decisión.

Estamos, por tanto, ante uno de los problemas que plantea el compatibilismo. El tema de la consciencia en la toma de decisiones y la libertad y la responsabilidad moral.

El filósofo estadounidense Sam Harris dice que el concepto popular de libertad se basa en dos supuestos: 1) que cada uno de nosotros puede actuar de manera diferente a como lo hace, y 2) que nosotros somos la fuente consciente de la mayoría de nuestros pensamientos y acciones. Ambos supuestos, dice, son falsos.

 

O nuestras voluntades están determinadas por causas previas y no somos responsables de ellas, o son el producto del azar y tampoco somos responsables de ello.

 

Aun suponiendo que la mente fuera un alma inmaterial, las operaciones inconscientes de ese alma no garantizarían más libertad que las que nos proporciona la fisiología inconsciente de nuestro cerebro. Si no sabemos lo que esa alma va a hacer en el momento siguiente tampoco tenemos control sobre nuestras acciones.

 

Pensemos lo que significaría tener libertad. Necesitaríamos ser conscientes de todos los factores que determinan nuestros pensamientos y acciones y tener un control absoluto sobre ellos.

 

Sam Harris dice que podemos decidir lo que hacemos, pero no podemos decidir lo que queremos decidir hacer. Con otras palabras: no controlamos nuestra mente porque como agentes conscientes somos sólo una parte de esa mente. Somos libres de hacer lo que queremos hacer, pero ¿de dónde vienen los deseos de hacer algo? Cuando ahondamos en las causas psicológicas de nuestras decisiones nos enfrentamos siempre al misterio. El filósofo alemán Schopenhauer decía que el hombre puede hacer lo que quiere, pero no puede querer lo que quiere.

 

Pasemos ahora a ocuparnos de los argumentos de los compatibilistas. Según éstos, para que una persona sea libre tienen que cumplirse tres condiciones.

 

La primera es que la persona tiene que tener varias alternativas a elegir y que puede elegir algo diferente a lo que elige. Es la condición de poder actuar de otra manera.

En este argumento, a mi entender, se confunde la libertad con los grados de libertad. Todos los animales tienen la capacidad de elección, pero no todos tienen los mismos grados de libertad. A medida que el sistema nervioso central se desarrolla a lo largo de la evolución, se hace más complejo, aumentan los grados de libertad, de manera que los humanos tenemos más grados de libertad que otros mamíferos, y éstos que los anfibios, etcétera                                 .

Pero el hecho de disponer de varias opciones no significa que se tenga libertad para escogerlas. Ciertamente, podemos elegir entre varias opciones, pero el problema no es la oferta de opciones sino por qué elegimos una opción y no otra; en otras palabras: si la elección ha estado determinada por la llamada libertad o por condicionamientos que no son conscientes para el individuo. Si identificamos los grados de libertad con lo que llamamos libertad, entonces todos los animales son libres.

 

En relación con esta condición que sostiene que la persona es libre si pudiera haber querido hacer otra cosa, el filósofo estadounidense, Sam Harris, dice que eso es como decir que una marioneta es libre mientras esta quiera las cuerdas que la manejan. 

 

La segunda condición de los compatibilistas para que exista libertad es que la decisión debe depender de la propia persona, llamada también la condición de autoría.

 

Aquí no se hacen distinciones entre funciones conscientes e inconscientes. Ahora bien, si la conducta de una persona está controlada por impulsos inconscientes no decimos que la persona es libre, al menos así lo entiende la psicología. Antes dijimos que los compatibilistas aceptaban lo evidente, a saber que los sucesos neurales inconscientes determinan nuestros pensamientos y acciones y que éstos están a su vez determinados por causas previas sobre las que no tenemos ningún control.

 

Pues, a pesar de ello, el filósofo estadounidense, Daniel Dennett, sostiene que todos somos responsables no sólo de los actos conscientes, sino también de los sucesos inconscientes de nuestro cerebro que son tan nuestros como los primeros. El que no seamos conscientes de las causas de nuestras acciones no niega la libertad. Esto es el argumento de la autoría llevado al extremo. Total error.

 

Ante este argumento podría decirse que no nos consideramos responsables de lo que hace el riñón o el hígado, que funcionan de manera inconsciente, pero que también son nuestros. En realidad, en el sentir popular de lo que hacen nuestros órganos internos nos sentimos más bien las víctimas que las causas. Algún filósofo preguntó: ¿Somos también responsables de lo que hacen nuestras bacterias intestinales porque son nuestras?

 

La tercera condición de los compatibilistas es obvia: que lo que decida la persona tiene que estar sometido a su control y ese control debe estar libre de cualquier tipo de coacción. Es lo que se ha llamado también la condición de control. Esta condición contradice en parte a la condición de autoría. Y la condición es total si en vez de control se dijese “control consciente”.

Siempre me ha llamado la atención lo contraintuitivo que resulta decir que es posible que no tengamos libertad, desde luego en el sentido en el que solemos usar esa palabra. Sin embargo, a nadie le llama la atención que no tengamos control alguno consciente sobre lo que almacenamos en la memoria, cuando esos contenidos van a ser claves para el futuro del organismo.

Cualquier vivencia es comparada automáticamente con esos contenidos para poder decir, desde luego inconscientemente, si suponen un peligro para la supervivencia del organismo o no. Esta comparación también es completamente inconsciente. Hay que decir que la memoria es mucho más importante que la libertad desde el punto de vista biológico.   

 

En resumen, que los experimentos realizados hasta ahora, primero con la electroencefalografía, luego con técnicas modernas de neuroimagen, como la resonancia magnética funcional y la tomografía por emisión de positrones o PET, han arrojado resultados que indican que la impresión subjetiva de libertad es una ilusión.   

 

Las consecuencias de esta afirmación son múltiples y en muchas disciplinas: en religión, en el derecho penal, en bioética y en muchas otras.

 

Ya en Estados Unidos ha habido casos en los que sujetos que habían delinquido afirmaron que no habían sido ellos, sino su cerebro. Por eso algún neurocientífico ha dicho que tendríamos que hacer “como si” la libertad realmente existiese.

 

El filósofo Saul Smilansky dice que para mantener nuestros mundos moral y personal intactos necesitamos la ilusión de la libertad. La ilusión nos ayuda a mantener, y en parte incluso a crear, aspectos cruciales de nuestra realidad moral y personal. Entendiendo por ilusión una definición de diccionario que reza: una idea o concepción falsa; una creencia u opinión que no está de acuerdo con los hechos.

 

El concepto que Smilansky tiene de ilusión es parecido al que expresó Sigmund Freud en su obra El porvenir de una ilusión, o sea ilusión en la que el cumplimiento de un deseo es el factor prominente de su motivación ignorando, de esta manera, sus relaciones con la realidad.

En el libro del filósofo alemán Hans Vaihinger Die Philosophie des Als Ob  (La filosofía del como si), el autor habla de “praktische Fiktionen” (ficciones prácticas). Ya al comienzo de este capítulo Vaihinger nos dice: “en el umbral de estas ficciones nos encontramos enseguida uno de los conceptos más importante que la humanidad ha formado: el concepto de libertad; las acciones humanas se consideran libres y por ello responsables y enfrentadas al curso necesario de la naturaleza… El concepto contradice no sólo la realidad observada, en la que todo sigue leyes inmutables, sino a sí mismo: pues una acción absolutamente libre, fortuita, que surge de la nada, es moralmente tan sin valor como una acción absolutamente necesaria…La humanidad ha desarrollado estos importantes conceptos a lo largo de su desarrollo por necesidad psíquica inmanente, porque sólo sobre su base es posible la cultura y la moralidad”.

Vaihinger, que publicó su libro en 1911, cita a varios autores que son de la misma opinión y menciona que durante siglos ha estado vigente la libertad no sólo como hipótesis, sino incluso como dogma irrefutable. Critica también que se niegue teóricamente la libertad, pero que se la coloque en la práctica como fundamento del derecho penal. Derivado del pecado de las religiones.

 

En su opinión si tiene que haber castigo tiene que tener lugar también la culpa, pero ésta no existe si se niega la imputabilidad y la libertad. 

 

En realidad, la filosofía del “como si” se practica en España hace tiempo. Hacemos como si fuésemos demócratas, como si fuésemos europeos, como si nos preocupase el interés general, como si los cuatro poderes fuesen independientes, como si nos interesase la investigación y el desarrollo, etcétera, etcétera. 

 

Resumiendo mi opinión sobre el tema de la libertad yo diría: una cosa es hacer como si fuésemos libres para mantener el orden y la cohesión en la sociedad, y otra muy distinta es creernos nuestros propios engaños. Algunos autores han comparado la mente con un avión que vuela con un piloto automático. Todas las difíciles operaciones y cálculos necesarios se realizan fuera de nuestro control. A muchas personas este hecho les infunde un terrible miedo a volar. Preferirían un piloto consciente que controlase todas las operaciones. Es un deseo pío, pero que no coincide con la realidad. 

 

En Alemania aprendí el siguiente dicho: “El que en la oscuridad del bosque silba puede que ahuyente su miedo, pero no por eso va a ver más claro”.  

 

(*) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001

El movimiento de las fichas del dominó está dominado por las leyes físicas. ¿También la libertad? Foto: Enoch Lai.

 

El ave de la Aurora…

“El pájaro de la Aurora”

 

Compilado por Manlio E. Wydler (*)

Aurornis xui –del latín Aurora y Ornis, pájaro del amanecer – es el nombre con el que han bautizado al dinosaurio avialano más antiguo encontrado hasta la fecha, gracias a un fósil completo, perteneciente al Jurásico Medio y descubierto en  la provincia de Liaoning (China). El mismo lugar que hace once años se descubrieron los marsupiales que comían huevos y crías jóvenes de dinosaurios vegetarianos, exterminándolos.

El descubrimiento, publicado hoy en Nature, también devuelve a Archaeopteryx al grupo Avialae –que incluye a las aves y a sus parientes más cercanos –. Este nuevo fósil también aclara la clasificación de otros dinosaurios parecidos a aves como Troodon.

Científicos del Real Instituto Belga de Ciencias Naturales han analizado este dinosaurio y, tras compararlo con otros avialanos, han confirmado que tanto el nuevo Aurornis xui como el clásico Archaeopteryx pertenecen al grupo Avialae.

Además, el estudio coloca a Troodontidae, otra familia de dinosaurios parecidos a aves, como grupo hermano de los avialanos. Los autores también sugieren que la diversificación de las aves tuvo lugar en Asia durante el final del Jurásico Medio.

No existe un consenso entre los paleontólogos sobre la posición de Archaeopteryx, ya que según la definición de ave que se elija este famoso animal podría o no ser un ave.

La comparación de Aurornis con Archaeopteryx sitúa a ambos dentro del grupo Avialae. Este grupo, definido por Gauthier en 1986, engloba aquellas especies que están más cerca de las aves que del dinosaurio Deinonychus.

De esta forma, Aurornis sería el avialano más antiguo, y Archaeopteryx uno de los puntos de divergencia más antiguos dentro del grupo.

(*) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.