Lo epigenético.

“Apagar y prender ciertos genes retrasa el envejecimiento”

Compilado por Manlio E. Wydler (º)

Desde hace mucho tiempo los científicos saben que el envejecimiento es resultado de la acumulación de una serie de daños que van minando el correcto funcionamiento de las células. Esto ocurre porque con el tiempo se producen «averías» que el organismo no es capaz de reparar en sus complejas redes de genes, proteínas y rutas metabólicas, con la consecuencia de que a veces aparecen enfermedades como el alzhéimer, el cáncer o la diabetes.

 

Ahora, un grupo de científicos ha dado un paso más en el intento de comprender y quizás contrarrestar el fenómeno del envejecimiento. El equipo, liderado por el español Juan Carlos Izpisua en el Instituto Salk en La Jolla (California) y en colaboración con la Universidad Católica de Murcia, ha encontrado nuevas evidencias que relacionan el envejecimiento con la epigenética. El hallazgo, publicado este jueves en la prestigiosa revista «Science», es importante porque la epigenética tiene la capacidad de influir globalmente sobre el funcionamiento del organismo, ya que funciona como un sistema de etiquetado que da instrucciones a las células para saber lo que deben hacer con cada uno de sus genes.

 

«En nuestro trabajo hemos demostrado la importancia de la epigenética en el proceso de envejecimiento», ha explicado a ABC Juan Carlos Izpisua. «En el futuro, mediante el desarrollo de nuevas herramientas para la edición epigenética, podremos intentar frenar o incluso revertir el proceso de envejecimiento. De hecho, ya estamos trabajando en la investigación de estas tecnologías».

 

Tal como explica Marcos Malumbres, investigador en cáncer y división celular del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas(CNIO), «este tipo de estudios son muy importantes porque podrían permitir en el futuro retrasar el envejecimiento a nivel global y proteger el genoma de las alteraciones». El objetivo de estas investigaciones sería entonces contrarrestar la pérdida de información epigenética que ocurre con los años y que provoca que «el genoma pierda capacidad de responder a las necesidades».

 

Precisamente para ver qué ocurre en las células cuando envejecen, el equipo del Salk Institute ha recurrido a unas modernas técnicas de editado genético que permiten eliminar la actividad de ciertos genes para observar los efectos (hace unas semanas, otras técnicas de edición le permitieron a este equipo diseñar una técnica para tratar enfermedades mitocondriales). Pero que fueron mal reproducidas por un equipo chino, con desastrosos resultados. N. del Redactor.

 

En este caso en concreto, inactivaron un gen implicado en el síndrome de Werner, que se caracteriza por provocar envejecimiento prematuro en los afectados, para simular la enfermedad en unas células cultivadas en laboratorio.

 

Después de aplicarlas, «nuestros resultados muestran que la mutación que causa el síndrome de Werner provoca la desorganización de la heterocromatina, y que esta disrupción del empaquetado del ADNes un proceso clave en el envejecimiento», tal como ha asegurado Izpisua.

 

De hecho, las personas que sufren este síndrome (una de cada 200.000 personas en Estados Unidos) padecen enfermedades relacionadas con el envejecimiento tales como las cataratas, la diabetes de tipo 2, la osteoporosis, el cáncer, etc. y suelen morir entre los 40 y los 50 años.

 

Además, este proceso de regulación epigenética es aún más importante, porque opera de forma permanente y es responsable de que «una célula hepática fabrique las proteínas de una célula hepática y no las de una célula del epitelio intestinal, aunque tengan los mismos genes», tal como ha explicado Marcos Malumbres.

 

Si las investigaciones continúan avanzando en la dirección de la edición epigenéticase mejorarían los sistemas naturales de reparación con los que ya cuenta el organismo.

 

De hecho, de forma permanente está reparando las alteraciones que van apareciendo con el paso de los años y en parte a causa de la presencia de compuestos tóxicos o los rayos ultravioleta. Pero con la edad, incluso estos sistemas de reparación van perdiendo su eficacia y se van acumulando los problemas. Por todo esto, la investigación en este campo resulta clave para el envejecimiento y el cáncer.

 

De todas formas, no será fácil su aplicación, ya que la dosificación será crucial y nada simple de implementar. N. del Redactor.

 

(º) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

«Apagar» y «encender» genes para frenar el envejecimiento

 
 
 
 
 
 

La historia de la vida de los Marcianos.

“ Historias que cuentan los grandes cráteres de Marte”

Compilado por Manlio E. Wydler (º)

 

La mayoría de los cráteres grandes, parecen que fueron primero depósitos de agua inmensos como mares, luego al ir el planeta alejándose de la zona “ricitos de oro”, por consecuencias de la expansión general de todo el Universo,  el  agua es poco retenida por Marte, al enfriarse su núcleo-por este motivo y por el poco volumen del planeta-, motor del magnetismo y la armósfera al quedar desguarnecida del viento solar y su erosión de los gases.

La atmósfera se vuelve menos densa  y el agua al ir evaporándose en parte se escapa al espacio y otro tanto empieza a congelarse bajo la superficie. Los lagos se achican y las ciudades aparecen cerca de estas costas y cada vez más cerca del Ecuador.

Las ruinas y artículos encontrados en estos lugares, confirman los sitios que desde el espacio marcaron las cámaras de los orbitadores, en especial la cámara HiRISE, como lugares habitados antiguamente sobre su superficie.

Se encontraron arroyuelos secos, algunos humedales con aguas percloratadas, algunos chorrillos que descienden de las cumbres en verano, cerca del Ecuador, al sur o al norte.

Durante algunos milenios, los marcianos homínidos vivieron así, hasta que las condiciones solo permitieron vivir con comodidad, gracias a la tecnología, debajo de la superficie en ciudades subterráneas autónomas reciclantes.

No fue una acomodación a las nuevas condiciones ambientales, es evidente que hubo guerras muy importantes entre los que fueron capaces de crear las ciudades subterráneas y los que no tuvieron la oportunidad de lograr lugares en ellas. Las guerras fueron casi totales y pocos marcianos lograron sobrevivir hasta nuestros días, tras milenios de transformaciones como cyborgs.

Pronto sabremos toda la verdad.

 

(º) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

 

Aspecto de las ciudades en ruinas en los grandes cráteres, en este caso sobre las zonas altas al sur del ecuador marciano:

Cráter en las tierras altas del sur de Marte

 

 

 

 

Las cámaras del Curiosity

“Las extraordinarias cámaras del Róver Curiosity”

Compilado por Manlio E. Wydler (º)

El explorador marciano Curiosity ha comenzado a enviar sus primeras imágenes en alta resolución de la superficie de Marte, pero hasta ahora nos habíamos encontrado con imágenes muy pobres, de baja calidad, que han suscitado un aluvión de comentarios y preguntas: ¿qué clase de cámaras ha enviado la NASA a Marte?

Las primeras imágenes que el róver transmitió poco después de aterrizar fueron en blanco y negro y en baja resolución, tomadas con unas pequeñas cámaras instaladas en la parte inferior para detectar posibles daños en sus ruedas. Después han ido llegando imágenes con mayor calidad, hasta que se han publicado las de alta resolución tomadas con las cámaras del mástil.

Es allí donde el róver lleva instalado un sistema compuesto de dos cámaras MastCam – fabricadas por Malin Space Science Systems para la NASA -, que son hasta la fecha el equipo más versátil que se ha enviado en una misión de estas características. Permanecen a dos metros del suelo cuando el vehículo espacial se encuentra sobre una superficie plana y ambas son capaces de grabar vídeo a un alto número de fotogramas por segundo, incluso vídeos en alta definición 720p (1280 × 720 pixels) a una velocidad de 10 fotogramas por segundo.

La diferencia entre las dos cámaras reside fundamentalmente en su distancia focal y, por lo tanto, el ángulo de visión que son capaces de fotografiar. La primera monta una lente de 34 mm f/8 que cubre un ángulo de 15º y la segunda una lente de 100mm f/10 que cubre 5,1º. Para los que no estén muy puestos en fotografía, la primera es más apta para los planos generales y la segunda para mostrar el detalle.

Las cámaras del Curiosity también son capaces de tomar fotos panorámicas de 360º y grabar imágenes en 3D combinando las dos lentes. He publicado muchas de estas fotos en 3 D. N. del R.

Cada una de las MastCam cuenta con una memoria interna de 8 gigabytes que permite almacenar más de 5.500 imágenes ‘en bruto’. Además, son capaces de comprimir sin pérdida de calidad o aplicando pérdida en formato JPEG y de hacerlo tanto en tiempo real como posteriormente, antes de enviarlas a la Tierra. No obstante, los científicos de la NASA no reciben directamente las imágenes, sino una previsualización (‘thumbnail’, capturas de mala calidad), y después solicitan las fotos que más les interesan.

Al igual que el peso de los archivos, el tratamiento del color es una de las grandes dificultades a la hora de tomar instantáneas ‘espaciales’, sobre todo para conseguir que la cámara fotografíe los tonos más similares posibles a los que captaría el ojo humano en Marte. Para ello la cámara utiliza un filtro Bayer, que acaba con la necesidad de tomar tres fotografías, una para cada color del modelo RGB (rojo, verde y azul), utilizando filtros diferentes, ralentizando el proceso e incrementando el volumen de datos por almacenar.

Y es con estas cámaras con las que el Curiosity está sacando las fotos que vemos ahora en la Tierra. Por eso de momento parecen tan ‘feas’ e irán mejorando conforme avanza su andadura marciana. Aunque, a la vista de las especificaciones y de las pruebas técnicas realizadas antes de mandar el róver al espacio, tampoco esperemos milagros.

Pero eso si, las que tienen objetos conflictivos o no se emiten o se mandan las de mala calidad.

 

Las otras cámaras del Curiosity

  • MAHLI: instalada en un brazo robótico, se emplea para tomar imágenes microscópicas del suelo y las rocas. Con una distancia focal de entre 18,3 mm y 21,3 mm y un ángulo de visión entre 33,8 y 38,5º, esta cámara puede tomar fotos a color de 1600×1200 píxels con una resolución de hasta 14,5 micrómetros por píxel. Puede almacenar imágenes ‘en bruto’ y comprimir en JPEG.
  • MARDI: esta cámara fue programada para tomar imágenes a color durante el descenso a la superficie marciana, empezando a los 3,7 km de distancia y hasta llegar a 5 metros del suelo, a una velocidad de cinco fotogramas por segundo durante unos dos minutos y medio.
  • Cámaras de navegación y para evitar colisiones: se trata de una serie de cámaras en blanco y negro diseñadas para evitar daños y guiar al róver sobre la superficie marciana, llena de rocas y cráteres que podrían comprometer su integridad. Cuatro de ellas (Hazcams) están situadas en las cuatro esquinas del vehículo espacial. Otras dos (Navcams) se encuentran en el mástil y permiten capturar imagen en 3D.

(º) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

Las cámaras  de tecnologías superiores del Curiosity:

 
 
 
 
 
 

Los telómeros, los meristemas y las células madre.

“Los telómeros en el crecimiento vegetal”

Compilado por Manlio E. Wydler (º)

Desde hace años se conoce el papel de los telómeros en las células de mamíferos. Se sabe que estas secuencias de ADN no codificante, que se hallan en cada uno de los extremos de los cromosomas, protegen a estos últimos y aseguran la correcta división celular.

Además, las células más “jóvenes” tienen telómeros más largos, y a medida que estas se dividen, los telómeros se acortan hasta que ya no permiten nuevas divisiones celulares. Este proceso de acortamiento de telómeros también se ha asociado al cáncer, lo que pone de manifiesto las importantes implicaciones de estas estructuras, no solo en envejecimiento sino también en el campo de la oncología u otras enfermedades asociadas a la edad.

Sin embargo, hasta la fecha poco se conocía sobre el papel de los telómeros en procesos esenciales de la fisiología de las plantas, como el crecimiento. El motivo era simple: no se habían desarrollado las tecnologías necesarias para poder visualizar y medir los telómeros a nivel celular en estos organismos.

Ahora, un trabajo liderado por la investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Ana Caño-Delgado, en el Centro de Investigación en Agrigenómica (CRAG), con la participación del Grupo de Telómeros y Telomerasa dirigido por María Blasco en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), describe el desarrollo de una innovadora tecnología que permite el seguimiento de los telómeros a escala celular en plantas. La técnica demuestra por primera vez el papel de estas estructuras en el desarrollo de las plantas y su longevidad.

El trabajo, que se publica en Cell Reports, es resultado de un esfuerzo interdisciplinar en el que también han participado ingenieros computacionales de La Salle (Universitat Ramon Llull) y físicos de la Universidad de Barcelona (UB), que han colaborado en el desarrollo de algoritmos para el análisis de imágenes de plantas intactas donde se observan los telómeros dentro del núcleo de las células, junto con la Universidad de Texas (ATM, EE UU).

A diferencia de los animales, las plantas crecen durante toda su vida. Eso es posible gracias a los meristemos, tejidos de células indiferenciadas que se hallan en los extremos de los tallos, y al nicho de células madre situado en la base de la raíz. Son estos dos órganos los que proveen a la planta de nuevas células y le permiten crecer a lo largo de toda su vida.  

Según describe Mary-Paz González-García, primera autora del trabajo, las células con telómeros más largos son precisamente las del nicho de células madre y las de los meristemos. Es también en estas regiones donde la enzima telomerasa (aquella que permite el alargamiento de los telómeros) está activa, mientras que en tejidos diferenciados como las hojas o las ramas no presenta actividad.

“Vemos que los telómeros y la telomerasa son esenciales para la renovación de las células madre en los meristemos y el crecimiento de la planta”, explica Ana Caño, y añade: “Las plantas sin telomerasa activa, en las que los telómeros se acortan de forma anormal, agotan todas sus reservas de células madre en poco tiempo y dejan de crecer”. Los resultados revelan una relación esencial entre la longitud de los telómeros, las células madre y la longevidad de estos organismos.

Según los investigadores que han llevado a cabo el trabajo, los resultados permitirán investigar por qué los árboles pueden llegar a vivir miles de años, y abren nuevas vías para entender el cáncer y el envejecimiento.

Asimismo, María Blasco indica: “El avance de medir los telómeros a escala celular en plantas es muy importante ya que demuestra la universalidad de la tecnología y de la función de los telómeros, y ofrece la posibilidad de usar plantas para buscar compuestos que regulen los telómeros en células animales, que podrían tener utilidad terapéutica en enfermedades asociadas al envejecimiento, incluido el cáncer”.

Para la investigación, realizada con la raíz de Arabidopsis thaliana, planta modelo de laboratorio, se ha contado con una tecnología innovadora para la visualización de los telómeros en células individuales. Se trata de una adaptación del telomapping, técnica desarrollada por el equipo de María Blasco en el CNIO para estudiar los telómeros en células de mamíferos.

(º) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

Resultado de imagen para fotos de los telómeros en las plantas
 
 
 
 
 
 
 
 

Nuevas funciones del Centriolo:

“Los centriolos parece que tiene un cierto dominio sobre la información de los genes”

Compilado por Manlio E. Wydler  (º)

Se ha descubierto que ciertas estructuras celulares, los centriolos, podrían actuar como transmisores de información a través de generaciones de células. El descubrimiento sugiere que la transmisión de la información biológica podría no ser exclusiva de los genes.

 

Los centriolos son estructuras con formas de tonel ubicadas dentro de las células y hechas de múltiples proteínas. Son actualmente el objetivo de estudio de muchas investigaciones, dado que las mutaciones en las proteínas que los constituyen pueden causar una amplia gama de enfermedades, incluyendo anomalías en el desarrollo, trastornos respiratorios, esterilidad masculina y cáncer.

 

El laboratorio de Pierre Gönczy, en el Instituto Suizo de Investigación Oncológica Experimental, dependiente de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) en Suiza, ha determinado que los centriolos originales de un óvulo fertilizado, los cuales proceden solo del padre, persisten a través de decenas de divisiones celulares en el embrión en desarrollo. El sorprendente hallazgo sugiere que los centriolos podrían en realidad ser portadores de información, una posibilidad con profundas repercusiones para la ciencia de la biología y el tratamiento de numerosas enfermedades.

 

Mejor conocidos quizá por su papel en la división celular, los centriolos aseguran que los cromosomas sean adecuadamente transmitidos a las nuevas células hijas. Sin embargo, también se los encuentra en cilios, las largas estructuras parecidas a pestañas que permiten a muchas células del cuerpo enviar señales a sus vecinas y a otras exhibir motilidad, por ejemplo, en las células que recubren el aparato respiratorio. Durante la reproducción, ambos progenitores aportan material genético, aunque el óvulo femenino es el que dona la mayor parte de los orgánulos celulares, como las mitocondrias. No obstante, los centriolos del embrión recién fertilizado proceden exclusivamente del esperma del macho, trayendo con ellos cualquier eventual defecto paterno, que dejará sentir sus efectos en las primeras células del embrión.

 

El equipo de Gönczy, Fernando R. Balestra y Lukas von Tobel ha encontrado que los centriolos pueden transportar dicha información desde esas primeras células hasta las muchas de un embrión en desarrollo, a través de varias generaciones celulares. El estudio se centró en el gusano C. elegans, que se emplea habitualmente como organismo modelo para examinar el desarrollo embrionario y las enfermedades genéticas humanas. Como en otras especies, incluyendo el Ser Humano, los centriolos en C. elegans solo proceden de las células espermáticas.

 

Con el tiempo también podrían servir como determinantes de la paternidad de cualquier individuo.

 

 

(º) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

 

La forma del centriolo, que hoy sabemos posee múltiples funciones:

 

 

 

Diferencias concluyentes.

“La mutación del Mar Caspio, ha hecho uso de la mayor inteligencia”

Compilado por Manlio E. Wydler (º)

Hace más de 42.000 años, los antiguos humanos comenzaron a utilizar un nuevo conjunto de instrumentos en el sur de Europa, en el que se incluían adornos de conchas perforadas y pequeñas hojas de piedra alargadas que fueron lanzadas a grandes distancias con la ayuda de lanzas. Ahora, después de décadas de especulaciones sobre quién construyó esos objetos, se ha demostrado finalmente que las hicieron humanos modernos, y no neandertales. Ese avance tecnológico tal vez contribuyó a que nuestra especie dominara sobre los neandertales, que se extinguieron poco después de las nuevas herramientas aparecieran en Europa.

La prueba proviene de un análisis reciente de dos dientes de leche hallados en 1976 y 1992, respectivamente, en dos yacimientos arqueológicos del norte de Italia. Por entonces, no se pudo demostrar si habían pertenecido a humanos modernos o a neandertales. Pero en el nuevo estudio, un equipo internacional de investigadores dirigido por Stefano Benazzi, de la Universidad de Bolonia, ha utilizado técnicas de imágenes digitales tridimensionales, como la tomografía computarizada, para medir el grosor del esmalte de uno de los dientes, hallado en el yacimiento de Riparo Bombrini, en los Alpes de Liguria.

El esmalte era grueso, igual que el de los humanos modernos, y no delgado, como en los neandertales. Y las nuevas dataciones mediante radiocarbono de huesos de animales y de carbón del yacimiento indican que el niño vivió allí hace entre 35.640 y 40.710 años.

Los investigadores también lograron extraer ADN mitocondrial, que se hereda por vía materna, del diente del niño de Cueva de Fumane, una cueva en las montañas de Lessinia, de entre 38.500 y 41.110 años de antigüedad. Tras secuenciar el ADN mitocondrial y compararlo con el de 10 antiguos humanos modernos y 10 neandertales, descubrieron que pertenecía a un linaje de ADN mitocondrial, llamado haplogrupo R, que también se ha identificado en un hueso de un humano moderno, de 45.000 años de antigüedad, hallado en un río cerca de Ust-Ishim, en Siberia.

La reciente atribución de los restos es la confirmación tan esperada de que los humanos modernos construyeron esas herramientas avanzadas, conocidas como herramientas protoauriñacienses, comenta el arqueólogo Nicolas Zwyns, de la Universidad de California en Davis, quien no participó en el estudio. Estas herramientas se transformarían en última instancia en la llamada versión auriñaciense, caracterizada por herramientas de hueso y asta, adornos y arte figurativo, señala.

La convergencia de las nuevas fechas con las pruebas genéticas y fósiles también demuestra que existe un período de solapamiento de al menos 3000 años entre los neandertales y los humanos modernos, explica Jean-Jacques Hublin, autor principal del artículo. Y aunque no era que «los neandertales se hallaran en un lado del valle y los humanos modernos en el otro, y se saludaran con la mano por la mañana», prosigue, la entrada de los humanos modernos en Europa habría llevado a la extinción de los neandertales. Aunque otros factores, como la enfermedad y la menor complejidad de sus redes sociales y comerciales, también habrían contribuido a su desaparición, afirma el arqueólogo Ofer Bar-Yosef, de la Universidad Harvard, quien no participó en el estudio, «es muy posible que las técnicas de caza más eficientes dieran una ventaja competitiva a los humanos modernos frente a los neandertales».

(º) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

La dentadura del H. moderno tiene más esmalte:

 

 

Se estrella hoy finalmente la nave Messenger:

“Llego el día del fin de la Messenger”

Compilado por Manlio E. Wydler (º)

 La nave Messenger de la NASA se estrellará cerca de las 21:26 (CEST) de esta noche en la cuenca de Shakespeare de Mercurio, el planeta más próximo al Sol, y por lo tanto el más castigado por el calor y la radiación de la gigantesca estrella. En un último intento de ajustar el momento del impacto, los controladores utilizaron este martes los cuatro propulsores de la sonda para gastar las últimas reservas de helio cuando la nave apenas estaba a 5,3 kilómetros de altura.

 

Con esta colisión la NASA tiene previsto poner punto final a la misión Messenger («MErcury Surface, Space ENvironment, GEochemistry, and Ranging») que, desde marzo de 2011, ha estado orbitando al «achicharrado» planeta para obtener análisis de su composición y mapas muy detallados. Y lo ha hecho durante más tiempo del previsto, gracias al ingenio de los técnicos, y permitiendo realizar unos hallazgos muy sorprendentes. Los principales salieron a la luz en 2012, después de que la sonda encontrara grandes cantidades de agua helada y de materia orgánica, los ingredientes básicos de la vida, en los mismísimos polos del planeta calcinado.

 

Con todo, la misión Messenger ha supuesto una inversión de 550 millones de dólares y la sonda acabará convertida en polvo por un motivo tan banal como es quedarse sin combustible a cientos de millones de kilómetros de la gasolinera más cercana. En consecuencia, y según los cálculos de los ingenieros, los 485 kilogramos de la nave serán atraídos irremediablemente por la gravedad solar y alcanzarán una velocidad de más de 144.000 kilómetros por hora antes de contactar con la superficie a lo largo de este jueves. El choque no se podrá ver en tiempo real porque se producirá en la cara de Mercurio más alejada de la Tierra, pero se espera que forme un cráter de impacto de unos 160 metros de diámetro.

 

Sin embargo, los científicos están realmente muy satisfechos con la Messenger, porque han sido capaces de aprovechar al máximo las reservas de combustible y multiplicar por cuatro el tiempo de sondeo previsto. Tanto es así que las 2.500 imágenes que esperaban conseguir se han convertido en más de 250.000, que pueden añadir a los más de 10 terabytes de información recogidos sobre la composición de la atmósfera, la superficie y el comportamiento del campo magnético de Mercurio.

 

Aparte de la cantidad de los datos recogidos, su calidad ha sido motivo de alegría para la comunidad científica. De entrada, permitieron confirmar algunas observaciones realizadas por la sonda Mariner 10 y por el radiotelescopio de Arecibo, que indicaban la presencia de agua helada en los polos de Mercurio.

 

De hecho, la Messenger ha aportado pruebas de que la corteza de hielo podría tener un grosor de hasta tres kilómetros en algunos cráteres y además estar recubierta por una capa oscura de compuestos orgánicos, tal como explicó el jefe de la misión, Sean Solomon. Esto podría ser un apoyo fundamental para la teoría que sostiene que los planetas del Sistema Solar podrían haber recibido grandes cantidades de agua y de compuestos orgánicos, los dos ingredientes básicos de la vida, a través de un intenso bombardeo de asteroides y cometas provenientes del espacio exterior.

 

La explicación de que un planeta tan cercano al Sol (está a solo 58 millones de kilómetros, mientras que la Tierra está casi tres veces más lejos) pueda albergar hielo, está en la inclinación de su eje de rotación, que permite que haya zonas en las que nunca llega la luz del Sol. El resto de la superficie de Mercurio es bombardeada por partículas de alta energía provenientes de la estrella, y las temperaturas pueden ir de los 350 grados centígrados a los 170 bajo cero por las noches. Por suerte los cambios no son repentinos, porque un día en Mercurio dura 88 días terrestres, mientras que los años apenas duran 116 días terrestres.

 

Por si esto no resultara inquietante, en Mercurio se ha encontrado uno de los mayores cráteres del Sistema Solar, que resulta medir cerca de 1.550 kilómetros de diámetro. Parece que el impacto que lo originó fue tan brutal, que las ondas de choque se extendieron por todo el planeta y se unieron en la parte opuesta a la zona del impacto para levantar unas extrañas montañas.

 

Llegar a un planeta tan lejano y extraño, tan influido por la gravedad y el calor del Sol, no ha sido precisamente tarea fácil. Para hacerse una idea de esto, solo hay que consultar el cuaderno de bitácora de la Messenger. La sonda entró en una órbita estable alrededor del planeta el 18 de marzo de 2011, después de completar un viaje de casi siete años y en el que hubo que aprovechar la atracción gravitatoria de Venus para adquirir impulso. Además, esa proximidad del Sol ha obligado a la sonda a orbitar al planeta a una gran velocidad (de cerca de 104.607 kilómetros por hora) y a alturas que han ido de los 200 a los 15.000 kilómetros para no perder el control. Y aun así, ha conseguido hacer fotografías muy detalladas de la superficie sin que salieran movidas.

 

Además, la proximidad de la estrella ha permitido probar la eficacia de un poderoso blindaje contra la radiación y el calor: «La parte delantera de la sonda experimentó temperaturas de 300 grados centígrados, mientras que las partes que estaban a la sombra permanecieron a 20, más o menos como esta habitación», explicó Helene Winters, una de las directoras de la misión en el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins (APL), el organismo responsable del control de la misión.

 

Quizás la violenta muerte de la sonda puede resultar algo amarga. Pero, tal como declaró John Grunsfeld, uno de los directivos de la NASA en Washington, el final de la Messenger «es el comienzo de un viaje más largo para analizar los datos que revelan todos los misterios científicos de Mercurio».

 

De momento, habrá que esperar casi una década hasta la misión Bepi Colombo, preparada por la Agencia Europea del Espacio (ESA), y la japonesa JAXA, lance dos sondas en 2017. Su llegada está prevista para 2024.

 

 

(º) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

 

 

La Nave por dentro:

La misión finaliza porque se han consumido las reservas de combustibler

 
 
 
 
 

Humanoides han trabajado aquí:

“Marcas de factura humanoide”

Compilado por Manlio E. Wydler (º)

Bloques de cemento sosteniendo un borde de un canal hoy seco en Marte.

Trozos de materiales elaborados y bien arriba una piedra marcada con lo que parece una equis.

Humanos han trabajado por aquí,…..

(º) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

 

 

 

 

 

Cada vez menos misterioso.

“Por primera vez se logra ver el polo de Plutón”

Compilado por Manlio E. Wydler  (º)

Por primera vez, las imágenes de la nave espacial New Horizons de la NASA revelan regiones brillantes y oscuras en la superficie del lejano Plutón, que sobrevolará en el mes de julio. Las imágenes fueron capturadas a principios o mediados de abril desde 113 millones de kilómetros, con la cámara telescópica de largo alcance de reconocimiento (LORRI) a bordo de la nave espacial.

 

Una técnica llamada deconvolución de imagen agudiza las imágenes que llegan sin procesar hasta la Tierra. Los científicos de la misión interpretan los datos para revelar que el planeta enano tiene marcas superficiales amplias –algunas brillantes, algunas oscuras– incluyendo un área brillante en un polo que puede ser un casquete de hielo.

 

“A medida que nos acercamos al sistema de Plutón estamos empezando a ver características interesantes, como una región brillante cerca del polo visible de Plutón, inicio de una gran aventura científica para entender este objeto celeste enigmático”, dice John Grunsfeld, administrador asociado del Directorio de Misiones Científicas de la NASA en Washington.

También capturada en las imágenes aparece la luna más grande de Plutón, Caronte, girando en su órbita de 6,4 días. Los tiempos de exposición utilizados para crear este conjunto de imágenes -una décima de segundo- eran demasiado cortos para que la cámara detecte las cuatro lunas más pequeñas de Plutón.

 

Desde que fue descubierto en 1930, Plutón sigue siendo un enigma. Orbita el Sol a 5.000 millones de kilómetros de la Tierra, y los investigadores han tenido problemas para distinguir detalles acerca de su superficie. Estas últimas imágenes de New Horizons permiten que el equipo científico de la misión detecte diferencias claras en el brillo en toda la superficie de Plutón a medida que gira, informa la NASA.

“Después de viajar más de nueve años a través del espacio, es impresionante ver a Plutón, que literalmente es un punto de luz visto desde la Tierra, convertirse en un verdadero lugar de destino ante nuestros ojos”, dijo Alan Stern, investigador principal de la misión en el Instituto de Investigación del Suroeste en Boulder, Colorado.

 

 “Estas increíbles imágenes son las primeras en las que podemos empezar a ver detalle en Plutón, y ya nos están demostrando que Plutón tiene una superficie compleja”.

 

Las imágenes que envíe la nave espacial mejorarán mucho a medida que New Horizons se acerque más a su cita de julio con Plutón. “Sólo podemos imaginar qué sorpresas se revelarán cuando New Horizons pase a sólo 12.500 kilómetros por encima de la superficie de Plutón este verano”, dijo Hal Weaver, científico del proyecto de la misión en la Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory (APL) en Laurel, Maryland.

(º) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

La nave New Horizons de la NASA atisba hielo polar en Plutón

 

 

 

La asistencia del láser:

“La electrónica con los fotones”

Compilado por Manlio E. Wydler (º)

En la mitad  del siglo XX, un pequeño dispositivo electrónico desató una revolución tecnológica: el transistor de efecto de campo. Gracias a su capacidad para controlar el paso de la corriente eléctrica, este componente sentaría las bases de los modernos sistemas de comunicación y tratamiento de datos. Hoy, un teléfono inteligente contiene del orden de mil millones de estos transistores. Cada uno de ellos mide apenas unos 20 nanómetros, menos que muchos virus. Sin embargo, la miniaturización de los dispositivos electrónicos alcanzará en breve sus límites físicos. ¿Necesitaremos una nueva revolución?

Los principios de operación de los transistores de efecto de campo se han mantenido invariantes desde que aparecieron los primeros prototipos. Compuestos por semiconductores, pueden concebirse como pequeños interruptores que solo se activan cuando se les aplica una pequeña diferencia de potencial. Cuando eso sucede, el material se torna conductor y transmite la electricidad.

Pero, si bien la miniaturización de los componentes básicos no continuará para siempre, el proceso de conmutación tal vez pueda acelerarse de forma radical. Para ello, en lugar de una diferencia de potencial, lo que dejaría pasar la electricidad a través del dispositivo sería el campo eléctrico de un láser. Si un transistor pudiese controlarse con un pulso de luz láser, tal y como se hace ya en medicina y en técnicas de tratamiento de materiales, sería posible acelerar su funcionamiento hasta la escala del femtosegundo (una milbillonésima de segundo, o 10–15 segundos), una velocidad de operación miles de veces mayor que la de los mejores transistores actuales.

En el curso de nuestras investigaciones, hemos descubierto un material (el cuarzo) cuya capacidad de conducción puede activarse y desactivarse mediante pulsos láser ultracortos, en los que el campo eléctrico apenas completa unas pocas oscilaciones. Estos pulsos, desarrollados en el Instituto Max Planck de Óptica Cuántica de Garching, nos han permitido entender la dinámica de los procesos de activación por medio de destellos luminosos.

Para explorar en detalle tales fenómenos, que ocurren en la escala del femtosegundo, fue necesario subdividirlos en procesos aún más breves. A tal fin tuvimos que emplear técnicas de attofísica, una disciplina que comenzó su andadura hace unos diez años y que permite estudiar fenómenos que suceden en pocas trillonésimas de segundo (10–18 segundos).

(º) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

Los transitores del futuro: