La Transición

“Miden y fotografían los estados de transición químicos”

Compilado por Manlio E. Wydler (º)

Si vamos de un valle a otro a través de un camino de montaña, alcanzaremos antes o después el punto más alto, donde seguramente haremos una parada para disfrutar del paisaje antes de iniciar el descenso. Esta analogía sirve para ilustrar uno de los misterios de la química: qué sucede en el breve estado de transición que se produce cuando una molécula se transforma en otra especie química.

Hasta ahora se pensaba que los estados de transición serían demasiado inestables y pasajeros para poder observarlos. Sin embargo, un trabajo reciente ha conseguido medir la energía y las propiedades del estado intermedio que adopta una molécula cuando cambia su conformación. Al igual que la altura del mirador de montaña condicionará cuánto tardaremos en alcanzar la cumbre, las propiedades energéticas de un estado de transición determinan cuánto tardan los reactivos químicos en adoptar una nueva configuración.

Para efectuar las mediciones, Joshua Baraban, por entonces estudiante de doctorado en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, y sus colaboradores excitaron acetileno con un láser. En esta reacción simple, la molécula se tuerce: de una conformación lineal pasa a una en zigzag. El acetileno vibró de modo predecible a medida que absorbía luz cada vez más intensa, pero, justo antes que se produjese el cambio de la configuración lineal a la zigzagueante, las vibraciones se detuvieron. Gracias a ello, los investigadores lograron caracterizar el esquivo estado de transición.

«Vimos que la frecuencia de las vibraciones caía en picado a cero justo en el momento en que la molécula se hallaba sobre la “joroba” que separa una conformación de otra», explica Baraban, ahora en la Universidad de Colorado en Boulder. Al medir la energía necesaria para llegar al punto en que las vibraciones se detenían, los investigadores pudieron estudiar las propiedades energéticas del estado de transición. Los resultados aparecieron publicados el pasado mes de diciembre en la revista Science.

El método también permitió seguirle los pasos al estado de transición de una conversión más compleja: la del cianuro de hidrógeno en isocianuro de hidrógeno, como comprobó Georg Mellau, de la Universidad de Giessen. Según Baraban, la capacidad para analizar ese breve instante «será importante allí donde lo sea la química». Por ejemplo, un mejor conocimiento de los estados de transición en las reacciones de combustión permitiría concebir automóviles más eficientes.

(º) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

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Oro, para el James Webb.

“Fino enchapado de ORO al James Webb”

Compilado por Manlio E. Wydler (º)

La actual fecha prevista de lanzamiento al espacio del James Webb es 2018, y aún queda mucho trabajo por hacer en la sala del Centro de Vuelos Espaciales Goddard, de la NASA, en Greenbelt (Maryland), donde se está montando el observatorio. El meticuloso ensamblaje de las 18 piezas del espejo principal en la estructura del telescopio comenzó a finales de noviembre del año pasado.

 

Los 18 hexágonos forman una superficie total colectora de luz de 6,5 metros de diámetro, lo que significa un tamaño gigante en términos de instrumentación astronómica espacial (el espejo principal del Hubble, de una sola pieza, mide 2,4 metros de diámetro). Dado que no hay cohete capaz de llevar al espacio un artefacto de esas dimensiones, los ingenieros optaron por el espejo compuesto por varias piezas, una estrategia que se inauguró en los grandes telescopios terrestres con los dos Keck estadounidenses instalados en Hawái (y, después, en el Gran Telescopio de Canarias, en La Palma) para formar espejos segmentados de algo más de 10 metros de diámetro total. La misma técnica se utiliza ahora en el desarrollo del telescopio gigante E-ELT, de 39 metros de diámetro, que prepara el ESO en Chile.

 

El espejo del James Webb irá plegado en el lanzamiento y se abrirá una vez en el espacio para formar la gran superficie colectora de luz.

 

Los 21 segmentos de espejo que llevará el telescopio (18 en el espejo primario) están hechos de berilio, material elegido por su rigidez, ligereza y estabilidad ante las temperaturas ultrabajas que tendrá que soportar en el espacio. Pero el berilio no es muy reflectante para la luz infrarroja que captará el James Webb, explica la NASA, por lo que cada pieza va recubierta de una finísima capa de oro (en total 48,25 gramos por segmento). Cada uno de los 18 hexágonos del espejo pesa 40 kilos y han sido construidos en Ball Aerospace & Technologies Corp., en Boulder (Colorado, EE. UU.).

El costo del James Webb alcanza ya los 8.200 millones de dólares, pese a que se presupuestó inicialmente en mil millones de dólares (897 millones de euros actuales), un sobrecosto que sufre y acumula el proyecto desde hace años y que ha supuesto importantes recortes en el resto de los programas científicos de la NASA. En este futuro telescopio espacial participan la Agencia Especial Europea (ESA) y la correspondiente agencia canadiense.

 

“El completar el montaje del espejo principal es un hito significativo y la culminación de más de una década de diseño, fabricación, pruebas y ahora montaje del sistema del espejo principal”, ha declarado Lee Feinberg, responsable del sistema óptico del telescopio. “Un gran equipo de gente por todo el país que ha contribuido a este logro”, añade.

Ahora hay que instalar los otros elementos del sistema óptico del James Webb, incluido el espejo secundario, y hacer las pruebas de todos los componentes para estar seguros de que soportan las duras condiciones de lanzamiento en un cohete. “Entonces se integrará en el telescopio su corazón, el Módulo Integrado del Instrumento científico”, explica Gary Matthews, director de Exploración del Universo en Harris Corporation, la empresa que lidera el montaje y pruebas del James Webb. “Tras los ensayos acústicos, de vibración y otros test en Goddard, enviaremos el sistema al Centro Espacial Johnson [de la NASA, en Houston, Texas] para realizar una intensa prueba criogénica y asegurar que todo funciona debidamente”, añade Matthews.

 

Si todo va según lo previsto, el James Webb ya terminado será enviado entonces a la Guyana Francesa para ser lanzado al espacio en un cohete europeo Ariane5 desde la base de la ESA en Kourou.

 

(º) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

 

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El telescopio espacial James Webb se reviste de oro (NASA)

 
 
 
 
 
 

Rara experiencia en el área 51.

“Acampantes vivieron extraña experiencia en el área 51”

Compilado por Manlio E. Wydler (º)

 

Una pareja captó las imágenes de la extraña nube y el posterior aguacero. Sus causas aún son desconocidas, aunque las hipótesis abundan.

Jimmy y Jackie forman una pareja que viajaba a través del desierto de Nevada. Todo era normal hasta que llegaron a la denominada Área 51, destacamento remoto de la base de la Fuerza Aérea estadounidense de Edwards. Allí fueron sorprendidos por una misteriosa columna de humo con forma de hongo. En un principio creyeron que se trataba de un incendio.

Cuando llegaron a la puerta principal de la misteriosa base militar, en cuyo interior se especula con la presencia de alienígenas, se encontraron con un grupo de personas que también observaba el fenómeno. En el lugar percibieron algo que llamó aún más su atención: sobre la colina, un vehículo todoterreno de seguridad los vigilaba, recogió el portal Express. 

 

Poco después, mientras seguían su viaje, fueron alcanzados por una repentina lluvia. “Tenemos una gran nube que viene hacia nosotros. Probablemente sea la lluvia radiactiva de lo que están quemando”, afirmó Jimmy en el video que grabaron durante su travesía en 2012, un año antes de que el Gobierno de EE.UU. reconociera la existencia de la base.

A partir de que el video fuera difundido, muchas fueron las especulaciones. Algunas de ellas aseguraron que la nube y la posterior lluvia fueron consecuencia del Programa de Investigación de aurora Activa de Alta Frecuencia  (HAARP, por sus siglas en inglés) que, según entienden, es capaz de cambiar los patrones climáticos, causar terremotos, sequías y tormentas.

 

Las publicaciones en Internet, continuó el portal, fueron incesantes e, incluso, ratificaban la hipótesis del HAARP: “¡Hacen llover!”. “Los extraterrestres son una diversión. ¿Un tipo de investigación científica?” Otro, por su parte, expresó: “Parece que están quemando sus residuos tóxicos de nuevo”.

Al continuar su camino, uno de los protagonistas del video, Jimmy, se detuvo en un pueblo cercano para tomar un café. Preguntó su opinión al personal y nadie se mostró sorprendido, todo el mundo creyó que no se trataba más que de un “incendio forestal”.

Como se puede ver, casi sin vegetación para quemar y los cardones, no se queman, son reservas de agua vivientes. Nota del Redactor.

(º) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

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Se van formando extrañas nubes blancas, luego llovería:

Area 51

 

Otro mal estudio sobre la vida inteligente.

“¿Cómo pueden  escribir artículos así?”                       

Compilado por Manlio E. Wydler (º)

Mis Blogs están llenos de fotos de Anomalías, en especial Lunares y Marcianas, Documentos fotográficos de los telescopios solares con naves que no son de nuestro mundo, Notables documentos de naves extraterrestres, Fotos reveladoras de los Google’s Maps, en fin, miles de artículos con temas que afirman las visitas extraterrestres de toda la Historia.

Personas que dominan la técnica de los viajes espacio-temporales, jamás podrían comunicarse con nosotros con ondas de radio, porque sus viajes se hacen mucho más rápido y las ondas son inútiles. Por lo tanto los que esperar un Wow radial hace 50 años, que esperan en vano….

A los que hacen estos estudios les recomiendo que lean mis Blogs y así dejarían de hacer estas “investigaciones” que avergüenzan a la Ciencia:

 ¿Estamos solos en el Universo? Es la pregunta del millón, que ha cumplido medio siglo sin que nadie pueda dar, todavía, una respuesta concluyente en ningún sentido. La famosa ecuación de Drake fue la primera en intentar contestarla con un cálculo de probabilidades. Esta fórmula matemática, propuesta por el readioastrónomo Frank Drake en 1961, intentaba estimarla cantidad de civilizaciones en nuestra galaxia que podrían emitir señales de radio. Para ello, tenía en cuenta varios factores, como la formación de estrellas adecuadas en una galaxia, el número de éstas que tienen planetas en su órbita o la fracción de esos planetas donde la vida inteligente puede haber desarrollado una tecnología.

Investigadores de la Universidad de Rochester en Nueva York han dado un nuevo enfoque a la ecuación, teniendo en cuenta los recientes descubrimientos de planetas fuera del Sistema Solar. Sus cálculos no intentan saber si ahora hay alguien más en el Universo, sino si pudo haberlo alguna vez o, más exactamente, cuál es la posibilidad de que, desde su origen, nosotros seamos los únicos seres tecnológicos que lo hayamos ocupado. Sus resultados no dejan lugar a dudas: las posibilidades de que la especie humana haya formado la primera civilización avanzada del Universo son asombrosamente bajas.

Los investigadores señalan que la ecuación de Drake tiene tres grandes incertidumbres. «Desde hace mucho tiempo sabemos cuántas estrellas existen aproximadamente. Pero no sabíamos cuántas de esas estrellas tenían planetas que podrían albergar vida, con qué frecuencia podría evolucionar la vida y conducir a seres inteligentes, y cuánto tiempo pueden durar las civilizaciones antes de extinguirse», plantea Adam Frank, profesor de Física y Astronomía en la Universidad de Rochester y coautor del trabajo. «Gracias al satélite Kepler de la NASA y otras búsquedas, ahora sabemos que aproximadamente una quinta parte de las estrellas tienen planetas en zonas habitables, donde las temperaturas podrían albergar vida tal como la conocemos. Así que una de las tres grandes incertidumbres ha sido reducida».

Sin embargo, la tercera gran pregunta -cuánto pueden sobrevivir las civilizaciones- es todavía completamente desconocida. «El hecho de que los seres humanos hayan tenido tecnología rudimentaria desde hace aproximadamente diez mil años no nos dice realmente si otras sociedades durarían tanto tiempo o tal vez mucho más», explica el investigador.

Frank y su colega Woodruff Sullivan, del departamento de Astronomía y Astrobiología de la Universidad de Washington, descubrieron que podían eliminar ese término por completo de la ecuación simplemente ampliando la pregunta. «En lugar de preguntar cuántas civilizaciones existen ahora, nos preguntamos ‘¿somos la única especie tecnológica que ha surgido?’», dice Sullivan. «Este cambio de enfoque elimina la incertidumbre de la duración de la civilización y nos permite hacer frente a lo que llamamos lacuestión cósmica arqueológica, cuántas veces en la historia del Universo la vida ha evolucionado hasta un estado avanzado».

De esta forma, los científicos calcularon la posibilidad de un Universo donde la humanidad ha sido el único experimento de civilización y otro donde otros han llegado antes que nosotros. «Con el uso de este método podemos decir exactamente cómo de baja es la probabilidad de que nuestra civilización sea la única que haya producido el Universo. Lo llamamos la ‘línea del pesimismo’. Si la probabilidad real es mayor que la línea del pesimismo, entonces probablemente ha habido una especie tecnológica antes».

En busca de un contacto

¿El resultado? Mediante la aplicación de los nuevos datos de exoplanetas al Universo como un todo, Frank y Sullivan encontraron que la civilización humana sería única en el Cosmos sólo si las probabilidades de una civilización en desarrollo en un planeta habitable son inferiores a aproximadamente una en 10.000 millones de billones, o una parte en 10 elevado a 22. Ese resultado «es increíblemente pequeño», dice Frank. «Para mí, esto implica que es muy probable que otras especies inteligentes que producen tecnología se hayan desarrollado antes que nosotros. Piénselo de esta manera. Antes de nuestro resultado usted sería considerado un pesimista si se imaginaba que la probabilidad de que se desarrolle una civilización en un planeta habitable fuera, digamos, una en un billón. Pero incluso esa conjetura implica que lo que ha sucedido aquí en la Tierra con la humanidad ha sucedido, de hecho, ¡otras 10.000 millones de veces más de la historia cósmica!».

Para volúmenes más pequeños los números son menos extremos. Por ejemplo, otra especie tecnológica probablemente ha evolucionado en un planeta habitable en nuestra propia Vía Láctea si las probabilidades en contra son mejores que una entre 60.000 millones.

Sin embargo, la posibilidad de que podamos entablar diálogo parece muy escasa. «El Universo tiene más de 13.000 millones de años», dice Sullivan. «Eso significa que incluso si ha habido un millar de civilizaciones en nuestra galaxia, si viven sólo el tiempo de la nuestra, diez mil años, entonces probablemente ya están extintas. Y otras no van a evolucionar hasta que nosotros nos hayamos ido. Para que tengamos muchas posibilidades de éxito en la búsqueda de otra civilización tecnológica activa ‘contemporánea’, en promedio, tienen que durar mucho más que nuestra vida presente».

«Teniendo en cuenta las grandes distancias entre las estrellas nunca podremos tener una conversación con otra civilización de todos modos», dice Frank. Pero incluso si no podemos comunicarnos, el nuevo resultado tiene, a juicio de sus autores, una gran importancia científica y filosófica, y también un aspecto práctico. A medida que la humanidad se enfrenta a su crisis de sostenibilidad y cambio climático, podemos preguntarnos si otras civilizaciones pasaron por un cuello de botella similar y qué oportunidades. Como dice Frank, «ni siquiera sabemos si es posible tener una civilización de alta tecnología que dure más de unos pocos siglos».

 

Por Dios¡ Cuantas suposiciones erróneas!

 

(º) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

 

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La ecuación de Drake, arriba. La de los investigadores de Rochester, abajo, elimina algunas variables

 

 

 

Color Azul-negro.

“Más estudios sobre el Planeta X”

Compilado por Manlio E. Wydler (º)

El Planeta X es considerado un cuerpo celeste grande que, supuestamente, orbita en la frontera exterior del Sistema Solar, pero que hasta la fecha no ha sido hallado.

Un estudio realizado por científicos estadounidenses sobre el denominado ‘Planeta X’, podría desmentir la teoría que hasta el momento existe sobre su color. Los astrofísicos asumen que el Planeta X tiene una masa aproximadamente 10 veces mayor que la de la Tierra y es una versión más pequeña de Urano y Neptuno, con ‘una envoltura’ de hidrógeno y helio.

De acuerdo con el estudio difundido en el recurso en línea para prepublicaciones de artículos científicos arxiv.org  el modelo computarizado utilizado arrojó datos que afirman que el planeta podría ser de un color azul intenso, más oscuro que el de Neptuno, y no rojo como se creía.

 

El ‘Planeta Nueve’, como también se le conoce, no ha logrado ser observado, pero su existencia fue deducida por astrónomos del Instituto de Tecnología de California en enero de este año  a partir del movimiento de los planetas congelados y otros pequeños objetos situados en el sistema solar exterior.

 

(º) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

 

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Imagen ilustrativa

 

Las luces del Gale.

“Las luces en el Gale”

Compilado por Manlio E. Wydler (º)

Se han fotografiado varias veces luces sobre el Gale. Siempre a cierta distancia del Gale. Esta foto fue sacada por el Curiosity, al ascender hacia el Monte Sharp.

¿Que buscan o señalan las presencias marcianas durante algunas noches? Algún día lo sabremos.

(º) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

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El cometa sin cola.

“El cometa rocoso sin cola”

Compilado por Manlio E. Wydler (º)

Observatorios astronómicos han descubierto un raro objeto que parece estar hecho del material original del Sistema Solar de la época de la formación de la Tierra. Este objeto se habría conservado «congelado» muy lejos, en la nube de Oort, durante miles de millones de años y ahora vuelve tal y como era al interior de nuestro sistema, lo que puede proporcionar importantes pistas sobre sus orígenes. Se trata de un raro tipo de cometa, uno sin cola, que Karen Meech, del Instituto de Astronomía de la Universidad de Hawái, llama cometa Manx, por la raza de gatos sin cola. 

 

En un artículo que publican en la revista Science Advances, Meech y sus colegas concluyen que C/2014 S3 (PANSTARRS) se formó en el interior del Sistema Solar junto con la propia Tierra, pero fue expulsado en una fase muy temprana. Quedó conservado en el congelador de la nube de Oort durante miles de millones de años hasta ahora, que vuelve hacia el interior del sistema.

«Ya sabíamos de la existencia de muchos asteroides, pero todos han sido “cocinados” por el calor y la cercanía del Sol durante miles de millones de años. Este es el primer asteroide “en crudo” que hemos podido observar: se ha conservado en el mejor congelador que hay», explica la investigadora.

C/2014 S3 (PANSTARRS) fue originalmente identificado por el telescopio Pan-STARRS1 como un débil cometa activo a una distancia de algo más de dos veces la distancia Sol-Tierra. Su largo período orbital actual (alrededor de 860 años) sugiere que su origen está en la nube de Oort, y fue empujado hace relativamente poco tiempo a una órbita que lo acerca al Sol.

Inmediatamente, el equipo se dio cuenta de que C/2014 S3 era inusual, ya que no tiene la característica cola que tienen la mayor parte de los cometas de período largo cuando se acercan tanto al Sol. Unas semanas después de su descubrimiento, el equipo obtuvo espectros de este débil objeto con el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral (ESO), instalado en Chile.

Estudios de la luz reflejada por el objeto indican que no parece un cometa típico, de los que se cree que se forman en el Sistema Solar exterior y son helados en lugar de rocosos. Al contrario, parece que el material ha sufrido muy poco procesamiento, indicando que ha permanecido profundamente congelado durante mucho tiempo. La débil actividad es aproximadamente un millón de veces inferior a la de los cometas activos de período largo situados a una distancia similar del Sol.

«Hemos encontrado el primer cometa rocoso y estamos buscando otros. Dependiendo de cuántos encontremos, sabremos si los planetas gigantes bailaron por todo el Sistema Solar cuando eran jóvenes, o si crecieron tranquilamente sin moverse mucho», señala Olivier Hainaut, coautor del estudio e investigador de ESO en Garching, Alemania.

(º) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

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Ilustración del singular cometa rocoso C/2014 S3 (PANSTARRS)

 

 

 

Causa del alcoholismo.

“Posibles causas del alcoholismo”

Compilado por Manlio E. Wydler (º)

 

Neurobiólogos de la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill (EE.UU.), han descubierto redes neuronales que pueden estar relacionadas con la adicción al alcohol, informa el portal News Medical. Las redes unen dos partes del cerebro, la amígdala extendida y el área tegmental ventral, de las cuales dependen respectivamente la reacción al estrés y las adicciones.

 

Investigaciones previas ya habían indicado la participación de la amígdala extendida y el área tegmental ventral en la expresión del alcoholismo. Sin embargo, los especialistas estadounidenses han conseguido demostrar por primera vez en su estudio que estas dos partes interactúan a través del esquema neuronal.

 

Las redes constan de neuronas de proyección que pueden transmitir señales a otras partes del cerebro. Este tipo de neuronas produce hormonas liberadoras de corticotropina (CRH) que regulan la síntesis de otras hormonas y luchan contra el estrés. Los experimentos con ratas han mostrado que la supresión de la actividad de las redes entre las dos partes cerebrales protege el organismo contra el consumo excesivo de alimentos y alcohol. Por tanto, el sistema de CRH ha resultado estar conectado con la aparición del alcoholismo.

 

Según los científicos, el alcohol activa en la amígdala extendida las neuronas de CRH, que transmiten la excitación al área tegmental ventral y eventualmente provocan el consumo de alcohol en el futuro. En este sentido, el director del Departamento de Psicología de la Universidad Todd Thiele asegura que es “muy importante continuar intentando identificar objetivos alternativos para tratar los trastornos relacionados con el consumo del alcohol”.

(º) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

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Foto ilustrativa

 
 
 
 
 

Galaxias muy tenues.

“El Hubble descubre una galaxia muy poco brillante”

Compilado por Manlio E. Wydler (º)

 

El telescopio espacial Hubble de la NASA/ESA ha captado una espectacular imagen de la galaxia UGC 477, que se encuentra a poco más de 110 millones de años luz de distancia, en la constelación de Piscis. UGC 477 es una galaxia de brillo superficial bajo (LSB).

Definidas por primera vez en 1976 por Mike Disney, la existencia de galaxias LSB se confirmó sólo en 1986 con el descubrimiento de Malin 1. Galaxias LSB como UGC 477 se distribuyen de forma más difusa que las galaxias como Andrómeda y la Vía Láctea.

 Con brillos superficiales hasta 250 veces más débiles que el cielo nocturno, estas galaxias pueden ser muy difíciles de detectar. La mayor parte de la materia presente en las galaxias LSB es en forma de gas de hidrógeno, en lugar de estrellas.

A diferencia de las protuberancias de las galaxias espirales normales, los centros de las galaxias LSB no contienen un gran número de estrellas.

 Los astrónomos sospechan que esto se debe a que las galaxias LSB se encuentran principalmente en las regiones carentes de otras galaxias y el suficiente gas, y por lo tanto han experimentado un menor número de interacciones y fusiones galácticas capaces de desencadenar altas tasas de formación de estrellas.

(º) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

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UGC 47

Pequeñas presencias de Marte.

“Otra pequeña figura fotografiada al paso del Curiosity”

Compilado por Manlio E. Wydler (º)

Cuando decimos que parece que en el pequeño Marte, las ciudades parecen de pequeño tamaño es porque estarían de acuerdo a las presencias que vemos deambular entre las piedras, alrededor de los róvers.

Como pienso que podría ser muy difícil que estos seres fuesen otra cosa androides realizados a imagen y semejanza de los antiguos marcianos o tal vez sean las muestras de los cybogs de aquellos tiempos.  No usan mascarillas para respirar y tampoco parecen preocuparse por la radiación continua. ¡Una maravilla, sean lo que sean!

(º) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

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