Juno y Hubble se unen en la investigación.

“Júpiter y sus auroras enormes”

Compilado por Manlio E. Wydler (º)

El telescopio espacial Hubble de la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) ha captado espectaculares auroras en los polos del planeta Júpiter, que en cuestión de días será visitado por un artefacto humano, la nave Juno. Estas luces impresionantes son aún más grandes que la Tierra, cientos de veces más energéticas que las auroras en nuestro planeta y jamás cesan.

 

Júpiter, el planeta más grande del sistema solar, es bien conocido por sus tormentas de colores, siendo la más famosa la Gran Mancha Roja  Ahora los astrónomos se han centrado en otra hermosa característica de ese mundo: las auroras. Estos brillos de extraordinaria intensidad se crean cuando las partículas de alta energía entran en la atmósfera de un planeta cerca de sus polos magnéticos y chocan con los átomos de gas.

 

Además de producir bellas imágenes, el Hubble tiene como objetivo determinar cómo los diversos componentes de las auroras de Júpiter responden a diferentes condiciones del viento solar, una corriente de partículas cargadas expulsada del Sol.

 

Este programa de observación está coordinado con la nave Juno de la NASA, que se encuentra actualmente en el viento solar cerca de Júpiter y entrará en la órbita del planeta el próximo 4 de julio. Mientras que el Hubble está observando y midiendo las auroras en Júpiter, Juno  mide las propiedades del propio viento solar; «una colaboración perfecta entre un telescopio y una sonda espacial», dicen los responsables del primero.

 

«Estas auroras son muy impactantes y entre las más activas que he visto nunca», afirma Jonathan Nichols, de la Universidad de Leicester, Reino Unido, e investigador principal del estudio. «Casi parece que Júpiter está lanzando una fiesta de fuegos artificiales para la llegada inminente de Juno».

 

Para poner de relieve los cambios en las auroras de Júpiter, el Hubble está observando el planeta a diario alrededor de un mes. Con estas imágenes, es posible que los científicos creen vídeos que demuestran el movimiento de las auroras en vivo, cubriendo áreas más grandes que la Tierra. Las auroras no sólo son enormes, sino también cientos de veces más energéticas que nuestras auroras. Y, a diferencia de las que conocemos, nunca cesan.

 

En nuestro planeta las auroras más intensas son causadas por las tormentas solares: las partículas cargadas llueven sobre la atmósfera superior, excitan los gases y hacen que se iluminen de color rojo, verde y púrpura. Pero Júpiter tiene una fuente adicional de auroras. El fuerte campo magnético del gigante de gas captura las partículas cargadas de su entorno. Esto incluye no sólo las partículas cargadas en el viento solar, sino también las lanzadas al espacio por su luna Io, conocida por sus numerosos y grandes volcanes.

 

Las nuevas observaciones y mediciones realizadas con el Hubble  y Juno ayudarán a comprender mejor cómo el Sol y otras fuentes influyen en las auroras. Si bien las observaciones con el Hubble están aún en curso y el análisis de los datos llevará varios meses más, las primeras imágenes y vídeos ya están disponibles y muestran las auroras en el polo norte de Júpiter en todo su esplendor.

 

(º) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

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Auroras en el polo norte de Júpiter

 

 

Errores a veces útiles.

“Mutaciones genéticas que la evolución deja pasar”

Compilado por Manlio E. Wydler (º)

Un grupo de científicos internacionales ha intentado dar respuesta a una de las mayores paradojas de la evolución: la existencia de enfermedades hereditarias. De hecho, aunque parece lógico pensar que la selección natural debería eliminar los trastornos genéticos, en realidad, algunos de estos trastornos ‘prosperan’ entre grupos enteros de población.

Un ejemplo de ello es la anemia de células falciformes, una enfermedad genética incurable y muy dolorosa que impide que sus ‘víctimas’ reciban todo el oxígeno necesario de los glóbulos rojos de la sangre. Es muy frecuente en la India y en las partes centrales de África, regiones donde es común la malaria. Y se da la circunstancia de que los portadores de esta anemia son más resistentes a malaria.

Este mecanismo denominado selección equilibradora ‘deja vivir’ algunas mutaciones porque son beneficiosos por algún motivo, explica el estudio. Los científicos crearon simulaciones informáticas de distintos escenarios de selección evolutiva y llegaron a la conclusión de que la selección equilibradora puede multiplicar la frecuencia de las mutaciones deletéreas en ciertas partes del genoma, explica  EurekAlert!

 

Especialmente expuestos a mutaciones dañinas están los genes de la parte del genoma denominada complejo mayor de histocompatibilidad (CMH) -excepto los antígenos leucocitarios humanos-, que es indispensable para la inmunidad y está asociado con cánceres, las enfermedades autoinmunes, los trastornos psicológicos como la enfermedad de Alzheimer y la esquizofrenia.

Los genes de CMH son indispensables para una mayor adaptabilidad del sistema inmunológico ante distintos gérmenes, por lo que las mutaciones que experimentan, aunque son dañinas, ocurren para que puedan afrontar otros desafíos diferentes.

“Estos resultados me hacen pensar en cuántos trastornos genéticos que podemos ver entre los humanos son hoy resultado de una exposición continua a los gérmenes en el transcurso de la evolución humana”, se pregunta Tobias Lenz, del Instituto Max Plank, uno de los autores del estudio.

(º) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

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 Una gran cantidad de pelambre:

Jesus Fajardo Manuel Aceves

 
 
 
 

Enverdecimiento por actividad humana.

“La actividad humana a mejorado la vegetación del Hemisferio Norte”

Compilado por Manlio E. Wydler (º)

 

Un equipo internacional de científicos ha encontrado la primera correlación positiva entre la actividad humana y una mejora del crecimiento de la vegetación en el hemisferio norte.

El equipo de investigación, dirigido por Jiafu Mao del Laboratorio Nacional de Ciencias del Cambio Climático, ha utilizado nuevos datos y métodos estadísticos para descubrir la interacción humana en la vegetación en las latitudes extratropicales del norte. Concretamente, en la sección del planeta que abarca de 30 a 75 grados al norte, más o menos entre el Trópico de cáncer y la zona fría del Norte por encima del círculo polar ártico.

Esta es la primera evidencia clara de una huella humana discernible sobre los cambios fisiológicos de vegetación a escala continental”, ha apuntado el investigador.

Con la ausencia de registros de observación a largo plazo y sin las simulaciones adecuadas, el “toque” humano en el reverdecimiento de la latitud norte no había sido identificado previamente. Ahora, el equipo ha utilizado nueva tecnología para reflejar 30 años de evolución vegetal en dicho área. Para ello, han observado los forzamientos antropogénicos o inducidos por el hombre, como las emisiones de gases de efecto invernadero.

El índice del área foliar –el área total de la superficie superior de las hojas por área de unidad de terreno– es un indicador del crecimiento de la vegetación y la productividad obtenida a través de las imágenes de satélite. Esta información mostró una tendencia significativa al ‘verde’ sobre las latitudes extratropicales del norte, con respecto a las áreas de vegetación entre 1982 y 2011. Esto indica una mayor productividad vegetal, según han indicado los expertos.

Cuando Mao y sus colegas representaron la variabilidad del clima interno y las respuestas a los forzamientos naturales como erupciones volcánicas y la radiación solar entrante, estaba claro que la transformación ecológica era incompatible con las simulaciones de factores puramente naturales y sólo podría explicarse por forzamientos de gases de efecto invernadero antropogénicos, en particular concentraciones elevadas de dióxido de carbono.

Para los científicos, este efecto de reverdecimiento antropogénico tiene el potencial de alterar los procesos naturales a escala planetaria. Serían posibles cambios de la productividad vegetal en todo el continente, tales como intercambios de energía de impacto, uso del agua o los presupuestos de carbono. Todos estos aspectos pueden acelerar o ralentizar el ritmo del cambio climático.

Los autores del trabajo, publicado en ‘Nature Climate Change’, advierten de que la detección precisa y la atribución de los cambios en los patrones de crecimiento de vegetación son esenciales para la toma de decisiones estratégicas en la gestión de los ecosistemas, aplicaciones agrícolas y el desarrollo sostenible y la conservación.

Es la primera vez que el algoritmo de detección y atribución se ha aplicado en el índice de área foliar, ya que se suele utilizar para estudiar los datos climáticos físicos tales como los fenómenos extremos y las variaciones de temperatura o precipitación. Mao quiere ahora ver este método aplicado a zonas regionales.

(º) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

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Evidencia de 'toque humano' en el reverdecimiento del hemisferio norte (ORNL)

 

 

 

 

Sigue el misterio en Ceres.

“Las zonas brillantes de Ceres, siguen siendo un misterio”

Compilado por Manlio E. Wydler (º)

Este miércoles se han hecho públicos dos estudios que tratan de explicar sobre la composición del subsuelo del planeta enano y el origen de los puntos luminosos que desconciertan a los científicos. “Expertos” debatían si estos procedían de hielo de agua, de sales evaporadas o si tenían otro origen.

De acuerdo con el estudio publicado en la revista Nature el material luminoso en el cráter Occator, en el planeta enano Ceres, estaría compuesto por grandes cantidades de carbonato de sodio, un mineral que se forma en respiraderos hidrotérmicos bajo el agua. Anteriormente, los científicos creían que estos puntos brillantes estaban mayormente compuestos por sulfato de magnesio hidratado, que es similar al sulfato de magnesio conocido como sal de Epsom.

 

Fue algo que no esperamos”, comentó Chris Russell, uno de los investigadores de la Universidad de California (EE.UU.), al portalSpace.com 

 

 “Los carbonatos son un indicio muy fuerte de los procesos que ahora suponemos que tuvieron lugar en el interior, lo cual lo hace más parecido a la Tierra cuando puede alterar la composición química en el interior”, explicó.

 

Otro estudio, publicado en la revista Nature Geoscience, revela que la subcapa superficial de Ceres representa en un 60% o 70% una mezcla de rocas, sales y clatratos, mientras que el hielo constituye no más de un 30% o 40%. Los cráteres más grandes del planeta enano alcanzan varios kilómetros de profundidad, por lo cual en el subsuelo no puede haber grandes cantidades de hielo.

 

Los científicos creen que al analizar la composición de las sales de la superficie de Ceres y el agua, se puede descubrir más sobre lo que pasa dentro del planeta Como vemos, no se puede avanzar más sobre este hecho y en realidad, parece que no se va a acercar más la nave a la superficie del planeta porque se pueden revelar construcciones que dentarían el paso de seres inteligentes en este remoto lugar, cosa que no se desea aún revelar: que no estamos solos y hay otras razas más hábiles y por ende más peligrosas en el Universo.  

(º) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001

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Fotos de naves aliens tomadas por astronautas.

“Las naves aliens vistas en el espacio”

Compilado por Manlio E. Wydler (º)

La primera foto fue sacada sobre la Luna. Una de las naves que aterrizó cercana a la Apolo XI. Sus tripulantes les pidieron que se retiraran de la Luna.

En la siguiente, una nave regresa de la Luna y pasa cerca de la Estación Espacial Internacional.

Hace años que la NASA, sabe que no estamos solos.

(º) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

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Nace el sistema.

“La formación de los sistemas estelares”

Compilado por Manlio E. Wydler (º)

La historia del nacimiento de nuestro sistema solar está desgastada de tanto contarla. Comienza hace miles de millones de años, con una nube negra de gas y polvo que gira lentamente. La nube colapsa sobre sí misma y, en su centro, se forma el Sol. Con el tiempo, a partir de los restos de gas y de los escombros que se arremolinan alrededor de nuestra estrella, surgen los planetas, los satélites, asteroides, cometas, etc. Nuestro sistema planetario lleva desde entonces rotando alrededor de sí mismo a través del espacio, con movimientos tan precisos y predecibles como los de un reloj.

En los últimos años, los astrónomos hemos atisbado indicios sutiles que desmienten ese conocido relato. En comparación con la estructura de los miles de sistemas planetarios descubiertos en los últimos años, las características más notables del sistema solar —sus mundos rocosos interiores, sus gigantes gaseosos exteriores y la ausencia de planetas entre Mercurio y el Sol— se antojan, en realidad, bastante anómalas. Al revertir el tiempo en las simulaciones por ordenador, estamos descubriendo que estas peculiaridades se deben a una juventud conflictiva. La nueva versión de la historia del sistema solar incluye mucho más drama y caos de lo que la mayoría habría imaginado.

Una nueva crónica habla de planetas errantes expulsados de sus lugares de nacimiento, de mundos perdidos que hace eones fueron arrastrados a una abrasadora destrucción en el Sol, y de gigantes solitarios arrojados a las frías profundidades del espacio interestelar cercano. Mediante el estudio de estos acontecimientos remotos y de las huellas que podrían haber dejado (tales como el Planeta X, un hipotético objeto propuesto recientemente que quizá se esconda más allá de Plutón), estamos definiendo una imagen coherente tanto de los orígenes del sistema solar como de su contexto cósmico

Los planetas constituyen un subproducto de la formación estelar. Esta se produce en el seno de enormes nubes moleculares con masas de hasta 10.000 veces la del Sol. Algunas de las regiones centrales más densas pueden acabar aglomerándose sobre sí mismas, en un proceso que engendra una brillante protoestrella central rodeada por un anillo de gas y polvo, extenso y opaco, que recibe el nombre de disco protoplanetario.

Durante décadas, los teóricos han recurrido al disco protoplanetario del Sol para explicar una de las características más distintivas de nuestro sistema solar: una prole dividida espacialmente en planetas rocosos y gaseosos. Hay cuatro mundos rocosos confinados entre la órbita de Mercurio, con un período de 88 días, y la de Marte, de 687 días. En cambio, los planetas gigantes y ricos en gas ocupan órbitas mucho más lejanas, con períodos de entre 12 y 165 años, y su masa conjunta supera en más de 150 veces a la de los planetas terrestres, luego tenemos los planetas helados hasta la heliopausa.

Se cree que los diferentes tipos de planetas se gestaron a partir de un proceso universal: las partículas de polvo que giraban en el turbulento disco fueron chocando y uniéndose unas con otras hasta formar planetesimales, objetos con un tamaño característico del orden del kilómetro; algo parecido a la manera en que las corrientes de aire y las fuerzas electrostáticas forman bolas de polvo en el suelo sin barrer de una cocina. Los planetesimales más grandes ejercían una mayor atracción gravitatoria, por lo que siguieron atrapando los restos que poblaban sus órbitas. En torno a un millón de años después del colapso de la nube, el disco protoplanetario del sistema solar —como cualquier otro del universo— estaba repleto de embriones planetarios del tamaño de la Luna.

La mejor explicación para la peculiar arquitectura del sistema solar es que los planetas gigantes sufrieron una prolongada serie de migraciones orbitales e inestabilidades dinámicas hace miles de millones de años. Esos sucesos tumultuosos podrían haber arrojado planetas enteros al Sol o al espacio interestelar.

(º) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001. 

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Pocos cambios en cien años.

“Alas de pájaros conservadas en ámbar”

Compilado por Manlio E. Wydler (º)

Un equipo de investigadores de la Universidad de Geociencias de China en Pekín ha descubierto en el noreste de Myanmar dos pequeñas alas atrapadas en ámbar hace 99 millones de años, en mitad del período Cretácico, cuando los dinosaurios todavía caminaban sobre el planeta. El hallazgo demuestra que las plumas de las aves ya se parecían mucho a las actuales.

Los restos parciales de las alas están encerradas en unos pocos centímetros cúbicos de ámbar. Las muestras incluyen huesos, plumas y piel, según un estudio publicado en la revista Nature Communicatios.

 

Evidencias previas del plumaje de las aves del Cretácico ya habían sido encontradas en impresiones dejadas en rocas sedimentarias y en otras plumas preservadas en ámbar, pero eso no daba pistas sobre el esqueleto de sus especies de origen.

«Por primera vez, estamos viendo las plumas asociadas con los materiales óseos», explica a Nature  el coautor Ryan McKellar, que estudia los fósiles como curador de paleontología de invertebrados en el Museo Real de Saskatchewan en Regina, Canadá.

 

El ámbar aún conserva marcas de garras, señales de que antes de morir, una de las aves había luchado contra la resina pegajosa que había envuelto su ala.

 

Las plumas conservan su color original, desde puntos claros en las superficies inferiores a los marrones oscuros en otras zonas, y en ambos fragmentos de las alas, las estructuras y los arreglos de las plumas son similares a los observados en las aves modernas. Los huesos eran más pequeños que los de un colibrí y no estaban desarrollados por completo. Esto sugiere que las alas pertenecían a las crías, probablemente de enantiornites, un grupo primitivo que tenía dientes y alas con garras, que se extinguió al mismo tiempo que los dinosaurios, hace unos 66 millones de años.

 

Sin embargo, las propias plumas eran más parecidas a las de los adultos y no mostraban signos de que habían sido mudadas, sugiriendo que se habían desarrollado de forma rápida. «Básicamente están en eclosión, y listas para funcionar», dice McKellar.

Los científicos dicen que el hallazgo es importante porque las alas conservan los patrones de color y la disposición exacta de las plumas con los huesos, una serie de detalles que permitirán conocer con más precisión como eran esas antiguas aves.

(º) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

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Ilustración de un ejemplar con el ala atrapada en la resina del árbol

 

 

 

 

 

Nueva Galaxia:

“Nueva Galaxia”

Compilado por Manlio E. Wydler (º)

El astrofísico portugués David Sobral, profesor en la Universidad británica de Lancaster, ha liderado un equipo internacional responsable del descubrimiento de la galaxia VR7, así llamada en homenaje a la científica norteamericana Vera Rubin.

 

El hallazgo se produce justo un año después de que el mismo investigador bautizase con el apelativo CR7 la anterior galaxia cuyo descubrimiento impulsó. Un nombre que eligió por ser un gran aficionado al fútbol de Cristiano Ronaldo y porque emite un fulgor tan brillante que a él le hizo pensar en el jugador estrella del Real Madrid.

 

Pues bien, VR7 pertenece a la misma familia, de acuerdo con los detalles difundidos por David Sobral en la Universidad de Nottingham. “Esta nueva galaxia tuvo un papel muy importante en el cambio de naturaleza del universo en los primeros tiempos”, explicó entusiasmado a la agencia de noticias Lusa.

De acuerdo con sus palabras, “las dos galaxias son fuentes suficientemente brillantes que contribuyeron a la ‘reionización’, a la revolución del universo”. Una frase que completó añadiendo más matices: “Son fuentes de luz muy fuertes que lograron dividir los átomos de hidrógeno a gran escala y los transformaron de neutros en ionizados”.

La luz de la galaxia VR7 tardó casi 13.000 millones de años en llegar a la Tierra. Se ubica en el lado opuesto a la que rinde tributo a Ronaldo, por lo que sólo en verano se la puede vislumbrar.

Los enigmas no hacen más que multiplicarse y cada descubrimiento lleva a otro descubrimiento. “Según nuestros cálculos, puede haber miles de galaxias como éstas en el Universo”, asegura David Sobral, quien se ha apoyado en el también astrofísico portugués Sérgio Santos y en varios investigadores holandeses y norteamericanos.

(º)Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001

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La galaxia CR7, llamada así en homenaje a Cristiano Ronaldo

Talla Marciana

“Talla marciana en metal”

Compilado por Manlio E. Wydler (º)

Sobre Marte suelen verse una enorme cantidad de trozos de objetos metálicos de factura humanoide. Muchos no alcanzamos a verles el propósito, pero en esta talla podemos adivinar un porta luminaria adosable a las paredes.

El cráter Gale posee un extenso mostruario de actividad humanoide, aunque todo parece haber sido destrozado por algo muy violento.

(º) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

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Un sexto sentido magnético.

“Un sexto sentido magnético”

Compilado por Manlio E. Wydler (º)

Joe Kirschvink, científico del Instituto de Tecnología de California, afirmó haber encontrado evidencias de la existencia de un sexto sentido en los seres humanos, capaz de detectar los campos magnéticos de la Tierra.

Varios estudios ya lograron determinar que los animales poseen un poder sutil de detección magnética. Por ejemplo, una investigación realizada este año sugirió que los mamíferos, incluyendo los perros, los zorros y los primates, poseen “sensores magnéticos” en sus ojos. Sin embargo, el debate sobre si los humanos tienen la capacidad incorporada de ‘magnetorecepción’ se ha prolongado durante mucho tiempo.

Ahora el investigador ha anunciado que un pequeño experimento que contó con la participación de 24 personas demostró finalmente que “los humanos poseen magnetoreceptores funcionales”, reporta Science. 

 

Las personas que formaron parte del experimento fueron colocadas en unos espacios especialmente diseñados y oscurecidos conocidos como jaulas de Faraday, donde fueron expuestas a un ciclo de campos magnéticos similares a los de la Tierra.

Por medio de la electroencefalografía Kirschvink observó reiteradas respuestas cerebrales activas ante la presencia de un campo magnético. Comentando sus hallazgos a ‘Science’, el investigador sostuvo que dicho sentido, que nos ocurre inconscientemente, es “parte de nuestra historia evolutiva”.

Pese a que Kirschvink afirma haber probado la existencia de magnetoreceptores en los humanos, no puede dar una respuesta acerca de en qué órganos se encuentran y cómo funcionan. 

Si es parte de nuestra historia evolutiva esos magneto- receptores deberán estar en nuestros ojos como el resto de los mamíferos, en especial los primates.(Nota del Redactor)

(º) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

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