Misión asteroide

“La Nave Osiris-Rex, al asteroide 1999 RQ 36”

Compilado por Manlio E. Wydler (º)

La agencia espacial estadounidense (NASA) trabaja en el diseño de un arpón espacial capaz de introducirse en el interior de los cometas eficazmente y además sirva  para extraer muestras que den indicios sobre el misterio de la creación del universo.

Concretamente, el proyecto consiste en una máquina espacial que viaje en busca de un cometa “y que lance un arpón que tomaría muestras en lugares determinados, con una precisión quirúrgica”, dijo la NASA a través de un comunicado. Generalmente, los cometas miden varios kilómetros de diámetro, pero es muy difícil que una nave aterrice sobre ellos debido a su baja gravedad. Aparte llevará un brazo robótico como segunda opción.

El arpón especial, una vez se introduzca en el interior del cometa, podrá almacenar dentro de sí las muestras extraídas. 
Actualmente, el equipo se entrena en un centro de la NASA en Greenbelt (Maryland, este) y utiliza una ballesta que lanza el arpón a un bloque de arena, hielo o roca, con el objetivo de medir la cantidad de explosivos necesarios y determinar la forma que debe tener el arpón para garantizar una penetración óptima. 

“No sabemos con precisión lo que vamos a encontrar en el cometa. La superficie puede ser blanda, esponjosa, constituida de polvo, o bien, formada por una mezcla de hielo y piedras”, explicó Wegel. “Es por esta razón que necesitamos diseñar un arpón capaz de penetrar toda clase de superficies”, aseguró. 

OSIRIS-REx (cuyo nombre es el acrónimo de Orígenes, Interpretación Espectral, Identificación de Recursos, Seguridad y Explorador de regolito), es la misión de la NASA que tiene por objetivo visitar el asteroide 1999 RQ36 con la finalidad de recopilar muestras y luego volver con ellas a la Tierra. Esta sería la segunda vez que se lograría tomar muestras de un asteroide o cometa (la primera fue realizada en 2010 por la nave espacial Hayabusa de JAXA). 

Después de viajar cuatro años, OSIRIS-Rex se acercará al asteroide 1999 RQ36 en el año 2020. Una vez sobre el asteroide, la nave comenzará un mapeo global de su superficie que tomará cerca de 6 meses. El equipo científico a continuación, seleccionará un lugar desde donde el brazo de la nave tomará una muestra. La nave espacial se acercará poco a poco, y el brazo se extenderá para recoger más de dos onzas de material que se espera regrese a la Tierra en 2023. La misión, con excepción del vehículo de lanzamiento, costará alrededor de $800 millones de dólares. 

La muestra será almacenada en una cápsula que aterrizará en la zona de pruebas y Entrenamiento de Utah en 2023. El diseño de la cápsula será similar a la utilizada por la nave Stardust de la NASA, la cual pudo capturar las primeras partículas obtenidas de un cometa (Wild 2) en 2006.

RQ36 es de unos 1,900 pies de diámetro, o aproximadamente el tamaño de cinco campos de fútbol. El asteroide es probable que represente una instantánea de la infancia de nuestro sistema solar. El asteroide es también rico en carbono, un elemento clave en las moléculas orgánicas necesarias para la vida. 

El asteroide 1999 RQ36 para el año 2162, año en que se estima pueda colisionar con la Tierra

La misión medirá por primera vez y con precisión el “efecto Yarkovsky”.  El efecto es un pequeño empujón causado por el sol en un asteroide, cuando absorbe la luz solar y la emite de nuevo (la energía) en forma de calor. El pequeño empujón se acumula con el tiempo, pero es irregular debido a la forma del asteroide, la composición de oscilación, la superficie y su rotación. Para los científicos poder predecir la trayectoria de un asteroide, es necesario entender cómo este efecto podría cambiar su órbita. OSIRIS-Rex nos permitirá conocer mejor su órbita y trayectoria a fin de diseñar futuras estrategias para mitigar posibles impactos con la Tierra. 

La oportunidad de desviarlo o pulverizarlo llegará mucho antes, entre los años 2060 y 2080. Una oportunidad, además, que será única y que habrá que aprovechar. Por supuesto, los cálculos que se realicen durante los próximos años podrían variar la situación. Determinados efectos que afectan el movimiento de los asteroides pueden hacer que sus trayectorias varíen con el transcurso de los años.

 

Vista de Radar a su paso último, cerca de la Luna, junto con Aphophis, las dos grandes amenazas:

(º) Ingeniero, Presidente Honorario de FAPLEV, vecino Solidario 2001.

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Habitabilidad, esa es la cuestión.

“Notable fósil momificado por frío y sequedad de un hombre de una etnia marciana”

Por Manlio E. Wydler (º)

Podría ser un cazador de la antigüedad Marciana, ya que en esta ampliación de una foto del Curiosity, no solo se ven sus rasgos caucásicos, blanco y de  pelo castaño-rojizo, sino que el animal que lleva en su mano parece una especie de armiño. Lo notable es que debieron tener una frente algo mayor que nosotros. La estatura de este individuo, es de 1,50 metro y está rodeado de determinados objetos, como el ánfora pequeña cerca de su cabeza y un cesto hacia el otro lado, apoyado sobre su abertura.

El hombre lleva barba rubia bien poblada y la ropa parece de cuero.

El clima ya por entonces sería muy frío y bastante seco, pero aún Marte poseía una atmósfera respirable y protegida como hoy es la de la Tierra.

Marte por entonces salía de la zona de habitabilidad, con Glaciaciones cada vez más seguidas y con el Sol cada vez visible más chico, en tanto la Tierra dejaba de ser abrazadora y se convertiría con el correr de los milenios en el paraíso que todavía es, por entrar en aquellos tiempos a la zona habitable.

 Hace 2,5 mil millones de años, nuestro sistema Solar era más de un tercio menor en volumen, la inflación acelerada puso las cosas como hoy están y todo seguirá cambiando….hasta que el Sol se empiece a convertir en una gigante roja….pero esa es otra historia.

(º) Ingeniero, Presidente Honorario de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

Resultado de imagen para Photos of sculptures over de planet Mars

La Protección.

“Una proteína los protege de la radiación”

Compilado por Manlio E. Wydler (º)

Los tardígrados, u osos de agua, son unos animalitos acuáticos de ocho patas que poseen particularidades de extremófilos.

Entre las habilidades de estos invertebrados está la de poder sobrevivir a la completa deshidratación, además capaces de sobrevivir a las duras condiciones espaciales de vacío, temperatura y radiación.

Ahora, un artículo recientemente publicado apunta a que una posible explicación a sus sorprendentes cualidades. Han encontrado que este ser sintetiza una proteína que le protege frente a los rayos-X. Además, los investigadores implicados en el estudio fueron capaces de transferir el gen que la codifica a células humanas y estas obtuvieron una mayor resistencia a la radiación.

Según Takekazu Kunieda (Universidad de Tokio) la tolerancia a la radiación de este animal no es más que un efecto colateral de la adaptación a las condiciones severas de deshidratación. La deshidratación severa puede dañar el ADN de una forma similar a como lo hace la radiación, así que este animal tuvo que evolucionar para resistir esos daños, por lo que consiguió el extra no buscado de poder resistir mejor la radiación.

Kunieda y sus colaboradores secuenciaron el genoma de una de las especies (Ramazzottius varieornatus) del filo de los tardígrados. Esta especie es particularmente tolerante al estrés de ese tipo.

Para poder estudiar el genoma mejor, insertaron secuencias de este genoma en células de cultivo humanas y así saber qué genes eran los responsables de su resistencia. Una vez cultivadas y estudiadas estas células, pudieron determinar parte de las propiedades de resistencia de este invertebrado.

Algunas de estas células humanas cultivadas fueron capaces de reducir los daños producidos por los rayos-X en un 40 por ciento. Además, descubrieron que la proteína denominada Dsup conseguía conservar el ADN del animal y evitar su rotura bajo el efecto de la desecación e irradiación con rayos-X. Es de suponer que el uso en este experimento de rayos-X como fuente de radiación de deba a su facilidad de uso y control, pero los resultados son extrapolables a otros tipos de radiación ionizante.

La protección y reparación del ADN nuclear de la célula es un fundamental para la vida, pues sin este aspecto la célula moría mucho antes. Siempre están presentes este tipo de mecanismos, pero sólo operan hasta lo que la evolución ha permitido. Además, a veces se producen fallos que desencadenan enfermedades como el cáncer. También se ha relacionado la reducción de esta reparación del ADN con el proceso de envejecimiento.

Los tardígrados viven en las gotitas de agua que recubren los musgos. Cuando los musgos se secan también lo hacen los mismos tardígrados. Para poder sobrevivir a distintos grados de desecación estos animales tuvieron que evolucionar. Otros animales no tienen ese estilo de vida y no necesitaron evolucionar en ese sentido. Obviamente, los tardígrados no viven en el espacio exterior, así que sus capacidades no evolucionaron para resistir ese ambiente.

Hasta el año pasado  se achacaba la resistencia de los tardígrados a genes tomados prestados por transferencia horizontal de otras especies. Este nuevo estudio parece contradecir esto, pues la resistencia se debería a una proteína en concreto que es propia de estos animales.

Obviamente este resultado es sólo el principio, pues los tardígrados son capaces de resistir distintos tipos de condiciones extremas, así que es posible que la evolución les haya dotado de diferentes modos de protección. Modos que podrán ser investigados en el futuro.

Quizás lo más interesante sea que este estudio abre la posibilidad de que se pueda inducir en células humanas resistencia a esta fuente de estrés. De este modo, se podría proteger mejor el cuerpo de los enfermos que reciben tratamientos de radioterapia.

También se puede especular que se use este tipo de protección en trabajadores de centrales nucleares o en astronautas que tengan que viajar hasta Marte, fuera de la protección de la magnetosfera terrestre. Incluso de podrían modificar plantas que incorporen esta proteína para que así puedan cultivarse en lugares como Marte y que así se puedan servir de alimento a los astronautas que vivan allí por un tiempo.

(º) Ingeniero, Presidente Honorario de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

Foto

El Final de Rosetta

“El final de Rosetta”

Compilado por Manlio E. Wydler (º)

A las 13.19 de este viernes la Agencia Espacial Europea (ESA) ha confirmado el impacto y la desconexión de la nave Rosetta, y la finalización de la primera misión de la historia que ha logrado tocar y explorar un planeta y que en el camino ha conseguido importantes pistas sobre los orígenes de la vida y del Sistema Solar.

«Declaro las operaciones de la misión Rosetta cerradas», con estas palabras, Patrick Martin, de la Agencia Espacial Europea (ESA) ha puesto punto y final a la primera misión en llegar y posarse sobre un cometa. Exactamente a las 12.39 horas, el satélite se ha estrellado contra el cometa 67P/Churyumov Gerasimenko, después de más de dos años de observaciones y de otros diez de viaje.

Pero no ha sido hasta 40 minutos después, cuando a las 13.19 el control de misión de la ESA, en Darmstadt, Alemania, ha recibido la confirmación del impacto. Hasta entonces se ha vivido una especie de calma tensa. Las pantallas mostraron hasta el último momento las vibrantes señales de los transmisores de la nave, pero de repente, la línea se convirtió en algo más parecido a un encefalograma plano.

Los controladores de la misión han quedado desconcertados por unos instantes: algunos se abrazaban y sonreían, pero otros estaban claramente tristes y emocionados, y parecían reacios a recoger sus cosas.

A miles de kilómetros de esta escena, en el centro de control de la ESA en España, el ESAC, un ensordecedor aplauso despedía a Rosetta en mitad de un salón de conferencias poblado por científicos españoles que han participado en la misión, junto a sus invitados y medios de comunicación.

Por una parte ha sido todo un reto tecnológico, porque ha obligado a mejorar los paneles solares, las comunicaciones y, sobre todo, a perfeccionar la navegación en torno a un cuerpo tan complejo como un cometa, sacudido por explosiones de vapor y un complicado movimiento.

 

Y por otra parte, Rosetta ha sido realmente un hito científico. Ha sido la primera en poner los ojos del hombre en un cometa, e incluso la que ha permitido que un pequeño robot anexo, Philae, toque su superficie para hacer medidas.

¿Y todo para qué? Apenas unos minutos antes del choque de Rosetta, Mark Mccaughrean, asesor senior de la ESA, lo ha resumido con una sola frase: «La misión ha explorado el origen de lo que nos hace humanos y el origen del Sistema Solar».

Gracias a su incansable labor, los científicos han detectado moléculas orgánicas claves para el origen de la vida en la superficie del cometa 67P/Churyumov Gerasinemko. Se ha aprendido mucho también sobre el posible origen del Sistema Solar, ya que cometas como el 67P son fósiles vivientes de los primeros momentos. Y también se ha averiguado que el tipo de agua de este cometa no pudo ser la que llegó a la Tierra cuando este planeta era una roca enfriada y reseca.

 

Por último, y lo que no es menos importante, se ha aprendido mucho sobre los cometas, esos cuerpos que hasta ahora solo podían verse a través de potentes telescopios. Se ha observado cómo estos cuerpos «vivos», que parecen dormir cuando están sumergidos en el frío y la oscuridad del espacio, pero que reviven furiosamente cuando el Sol abrasa su superficie.

Jean Pierre Breming, de la ESA, no ha sabido responder cuál de los avances científicos de Rosetta ha sido más importante: «Esa pregunta es tan complicada como escoger cuál es el mejor momento de tu vida. Creo que no podríamos soñar con mejores resultados», ha dicho.

 

Pero si se pretendiera dar una cifra, se puede decir sin equivocarse que en todo este tiempo la misión Rosetta ha realizado más de 21.000 observaciones científicas, y ha recogido 18.000 Gygabites de información. Todo un tesoro para la ciencia y que requerirá décadas para ser procesado y aprovechado por completo.

 

Pero si por algo será recordada Rosetta será por el descenso, hasta cierto punto fallido, de Philae. La misión de este aterrizador era posarse sobre el cometa y taladrar su superficie para aprender más sobre la composición y la estructura de estos antiguos cuerpos del Sistema Solar. Pero la mala suerte quiso que sus arpones de anclaje no se activaran, y que saliera rebotada al espacio para caer kilómetros más allá.

 

Aún así, después de reponerse por el jarro de agua fría, la ESA supo hacer de esta desgracia una oportunidad. «Este error nos permitió hacer mucha ciencia, porque la sonda tomó muestras en dos puntos», ha explicado Laurence O’Rourke, científico de operaciones. A pesar de que el pequeño robot estaba tumbado sobre su costado, durante 72 horas algunos de sus instrumentos analizaron el polvo que se levantó con su impacto, y dijeron qué es lo que veía esta pequeña máquina.

 

Aunque Rosetta seguirá dando información para nuevos artículos durante décadas, la misión ya es una parte fundamental de la historia. Como ha sido la primera exploradora de un cometa, cualquier dato recogido en las proximidades del cometa 67P ha sido nuevo para la ciencia. «Rosetta ha tenido un enorme impacto científico, y ha sobrepasado nuestras expectativas», ha dicho Danny Lennon, Jefe de División de Misiones en Operaciones de la ESA.

 

Rosetta ya no podía seguir con su misión. Tal como han explicado desde la ESA, el satélite ya iba acumulando achaques, puesto que ya llevaba 12 años operando en el espacio. Además, cada día que pasa la nave que sigue al cometa 67P se aleja más del Sol, y por ello las baterías obtienen poco a poco menos energía. En tan solo un mes, los científicos ya no podrián operar sus instrumentos. La órbita del cometa llevaría tan lejos a la nave, que en semanas las comunicaciones se complicarían más y más y la cantidad de datos recogidos desde la nave disminuiría.

Probablemente, la ESA nunca podrá averiguar qué ha ocurrido con Rosetta en el último momento, puesto que no hay forma de verla desde los telescopios de la Tierra. Lo que sí se sabe es que el impacto habrá destruido sus sistemas, porque no estaba diseñada para ese tipo de colisión. Por si acaso, y con la intención de no contaminar el espacio con transmisiones inservibles, todos sus sistemas estaban programados para apagarse en el momento del choque.

Pero sus 13 últimas horas de operación han permitido descargar alrededor de 190 nuevos megabytes de datos científicos sobre la superficie del cometa, desde muy cerca y en una zona muy interesante.

 

En su último aliento los científicos han tratado de analizar la región Ma’at, una zona de pozos activos en los que se puede ver el interior del cometa y por los que salen interesantes gases. Gracias al trabajo de siete de los 11 instrumentos de Rosetta, la ESA ha logrado enviar varias fotografías y lecturas de la composición del cometa.

 

La última imagen de Rosetta se ha tomado a tan solo 20 metros de altura. Estaba tan cerca, que las lentes no han podido enfocar con claridad la imagen. Al fondo podía verse la rugosa piel de 67P/Churyumov Gerasimenko, el primer cometa explorado por el hombre.

 

(º) Ingeniero, Presidente Honorario de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

 

El Cometa de piel rugosa:

Comet 67P on 19 September 2014 NavCam mosaic.jpg