Nos vigilan y recuerdan.

“Nos vigilan o nos recuerdan”
Compilado por Manlio E. Wydler (°)

La nave nodriza y el mensaje subliminal

En los años 50 sucedió un hecho inesperado: Dos naves nodriza de enorme tamaño (10 km de diámetro) orbitaron alrededor de la Tierra a una velocidad de 30.000 km por hora. Por aquellas fechas las dos superpotencias habían iniciado la carrera espacial y competían por lanzar artilugios fuera de este planeta. La URSS consiguió su primer éxito con el lanzamiento del Sputnik 1 el 4 de Octubre de 1957 y los americanos hicieron lo propio lanzando el Vanguard 1 el 17 de Marzo de 1958 que llevo fuera de la atmósfera un pequeño satélite de 1,47 kg . Era una competición vertiginosa, dado que se buscaba el prestigio técnico frente al oponente. La perra Laika, a finales de 1957 tuvo el privilegio de contemplar la Tierra desde el exterior, pero desgraciadamente el calentamiento de la capsula termino con su vida. Debido a todo ello, quienes descubrieron las gigantescas naves extraterrestres volando alrededor de la Tierra debieron sentir asombro, miedo y admiración, e intuyeron que quienes las dirigían procedían de otro planeta fuera del Sistema Solar.

Eran aquellas, naves que dominaban los principios de la física cuando en ese tiempo los seres humanos solo las alcanzaban a entrever. Por lógica, en el interior de aquellas enormes esferas viajaban millares de seres llegados de otros planetas en un sistema autocontenido de vida, siendo ellos capaces de recorrer todo lo ancho de la Vía Láctea para salvar distancias inabarcables a la mente humana. Aquellas naves eran pequeños planetas llegados ahora hasta fronteras muy próximas a la Tierra ( la segunda ocasión que aparecieron estaban a 500 km de distancia de la superficie terrestre) mientras que los seres humanos en ese mismo tiempo se esforzaban por lanzar pequeños satélites fuera de la atmósfera terrestre mediante una tecnología miles de años atrasada.

Las conclusiones que podrían tomarse de aquellos acontecimientos extraordinarios serian el mensaje subliminal que los extraterrestres habrían lanzado a los habitantes de la Tierra dejando ver tan increíbles maquinas voladoras, tal podría ser como:

Es ahora cuando los seres humanos han iniciado tímidamente la carrera hacia el espacio, sin embargo nosotros ya estamos ahí miles de años atrás viajando en toda la inmensidad del cosmos y así os lo mostramos con nuestras naves y damos prueba de ello.

He copiado unos párrafos del libro El Anunciador, de Victorino del Pozo, donde se narra de una forma muy clara lo acontecido en Abril de 1955. Muchos en la Tierra ni nos enteramos, para los gobiernos, por diversas razones era algo para ocultar.

SE INICIA EL PROGRAMA SOBRE EL PLANETA

1. White Sands

Estaba anocheciendo sobre White Sands. La base americana iba entrando en una calma definitiva y el personal quedaba reducido al exclusivamente necesario. Dos investigadores escrutaban el cielo como cada noche. Era el mes de julio, hacía una agradable temperatura, había luna nueva. Uno de los observadores, mientras maniobraba con el telescopio, descubrió a más de 1.000 kilómetros de altura dos cuerpos que describían una órbita alrededor de la Tierra. Avisó a su compañero:
– ¡Mira eso..!
¡Qué extraño! Son muy luminosos, no pueden ser aviones…
– ¿No podrían ser satélites artificiales de alguna potencia extrajera?
– No es conocido ningún tipo de satélite así…
– Debemos comunicarlo. Llama al jefe de la base.
El profesor Clyde Tombaugh, descubridor de Plutón en 1930, acababa de acostarse. Sonó el teléfono y al descolgarlo oyó con sorpresa que le llamaban del Pentágono:
“Es necesaria su presencia en el Observatorio de Monte Palomar urgentemente.”
El profesor Tombaugh se volvió a levantar y se dirigió al Observatorio de Monte Palomar. En su interior le esperaban dos altas personalidades del Pentágono, los dos observadores que habían descubierto los cuerpos extraños y el profesor La Paz, de la Universidad de California.
Clyde Tombaugh y La Paz observaron, durante el tiempo que estuvieron visibles todavía, los dos cuerpos. Clyde afirmó:
– Parece tratarse de dos meteoros no desintegrados. Por alguna razón pueden haber sido frenados por la fuerza de atracción terrestre, pasando a ser satélites de la Tierra.
Sin embargo, el profesor La Paz estuvo en desacuerdo:
– La caída de un cuerpo en el espacio sideral no puede ser frenada por la atracción terrestre.
Esta fuerza, por el contrario, debería actuar sobre un meteoro con la fuerza de un imán. Para que un cuerpo pueda quedar suspendido en el espacio, debe ser más ligero que la atmósfera terrestre o bien estar dotado de medios de propulsión sumamente potentes como para permitirle desafiar y vencer la ley de la gravitación. Los meteoritos son cuerpos sólidos, excesívamente pesados. Su tesis de que puedan haberse convertido en satélites de la Tierra está en contradicción con todas las leyes físicas.
Los dos meteoros desaparecieron del campo de observación de White Sands y a pesar del revuelo, pasaron a los archivos.

PRIMERA RESPUESTA EXTRATERRESTRE
SOBRE GRANDES POTENCIAS

En nuestro planeta, todo se repite, todo vuelve en ciclos periódicos de tiempo. Y también los acontecimientos que han pretendido ser archivados, terminados o enterrados por los responsables políticos o militares de la seguridad de los Estados.
Los protagonistas del avistamiento de Monte Palomar una noche clara de principios de los 50, estaban tranquilos y habían vuelto a su trabajo habitual de astrónomos que trabajan por turno auscultando a voluntad los cielos con enormes ojos de cristal movibles y dirigibles a voluntad, cuando la situación se repitió casi en las mismas condiciones que la primera vez.
Había entrado el turno de noche en Monte Palomar.

Era una agradable noche, estrellada, clara, la del 24 al 25 de abril de 1955.
Uno de los dos astrónomos que trabajaban aquella noche fue el primero en observar una poderosa luz que se movía de Este a Oeste, describiendo una órbita muy próxima a la Tierra.
Patrick Landing llamó sobresaltado a su compañero:
– ¡Mira esto!…
Williams Matwes observó unos segundos y dijo:
– Es idéntico en trayectoria y forma a los satélites que fueron observados a unos mil kilómetros, hace aproximadamente tres años…
– ¿Podemos calcular la distancia de giro y su velocidad?
– Debemos hacerlo si no desaparece, antes de comunicarlo. Además a estas horas es posible
que el sistema de radar de White Sands lo haya detectado. Si no hacemos la comunicación nosotros nos van a freír a preguntas. Es mejor adelantarse.
Observaron durante un tiempo más.
Llegaron a la conclusión de que se movía en una órbita próxima a la Tierra unos 500 kilómetros. De este a Oeste, a una velocidad de crucero superior a la de cualquier ingenio que fuese conocido en los Estados Unidos en ese momento. Patrick Landing lo comunicó al director del Observatorio.

Este se había acostado ya y tuvo que sufrir por segunda vez en 3 años un sobresalto profesional a cargo de luces desconocidas.
Preguntó a Landing si estaban seguros. Después se levantó encaminándose al Observatorio para cerciorarse por sí mismo.
Desde allí llamó al Pentágono:
– Aquí Monte Palomar. Póngame con el jefe de seguridad.
Esperó unos segundos… Añadió:
– Es muy urgente y grave.
La voz al otro lado del hilo le tuteó:
– ¿Qué pasa de importante esta noche?, ¿se os ha hundido el observatorio?
– Casi. ¿Recuerdas la observación que realizamos con el profesor La Paz y Clyde Tombaugh?
– No me digas que han vuelto.
– Tenemos uno de los dos cuerpos moviéndose en la misma dirección, pero en una órbita muy próxima a la Tierra. Calculamos que sólo a unos 500 kilómetros. El otro parece que ha desaparecido. Si eso se sigue acercando puede ser grave…
– Bien. Continuad observando minuciosamente el objeto. Voy a dar órdenes para que se realicen observaciones desde otros puntos y verificar así vuestra observación en los observatorios de radar. Si el objeto sigue describiendo esta misma órbita o se acerca, avisadme inmediatamente. Si permanece estacionario nos reuniremos mañana a las nueve.
¿Ok?
El director del Observatorio colgó y siguió vigilando con todo su equipo el extraño objeto. Dio las órdenes precisas y se retiró a su despacho para confrontar los datos de la primera observación con la actual y preparar un dossier detallado para la reunión del día siguiente.

Las comisiones investigadoras, los informes objetivos y los resultados de algunos científicos, habían podido ser mantenidos en suspenso o retirados a la publicidad de los medios de comunicación, aprovechando el cambio de Presidente en el país. Truman se había ido y en su lugar había un militar: el general Elsenhower.

En la mañana del 25, después de la reunión del personal de Monte Palomar con altas personalidades del Pentágono, se pasó un dossier al propio Presidente de los Estados Unidos.

El general Eisenhower lo leyó y, como respuesta, convocó para esa misma tarde una reunión extraordinaria con el Comité de Seguridad Nacional de los Estados Unidos.

Asistían a la reunión urgente, en calidad de consultores, los profesores La Paz y Clyde Tombaugh, y en calidad de informantes, el director del Observatorio de Monte Palomar y el jefe de la base White Sands.

Al comenzar, el director del Observatorio resumió así la situación:
– Tenemos nuevamente un cuerpo no identificado girando en tomo a la Tierra, en una órbita que se aproxima a la superficie en casi 500 kilómetros y siguiendo la ruta Este-Oeste. La observación coincide con la de hace tres años en varios aspectos: forma de luminosidad, dirección de giro, velocidad… La única diferencia consiste en su aproximación a la Tierra y en que, de los dos cuerpos observados, ha desaparecido uno. Nuestra conclusión definitiva es que no se trata de meteoritos, como apoyó anteriormente el profesor Clyde Tombaugh, sino de satélites de construcción humana. La conclusión levantó una ola de comentarios.

Algunos militares empezaron a gritar. Eisenhower escuchaba en silencio.
Asistían a la reunión, como técnicos en astronáutica, Wernher von Braun y Walter Doernberger, que estaban trabajando en un proyecto de satélite similar.
Von Braun tomó la palabra y se dirigió al director del Observatorio de Monte Palomar:
– ¿Puede decirme, por referencia a la observación anterior, las variaciones de velocidad, forma, luminosidad, conducta y diámetro de giro orbital del objeto en cuestión?

El director del Observatorio le respondió:

– En el tiempo que ha mediado entre la primera observación y esta segunda, hemos observado un acercamiento de 500 kilómetros en su órbita de giro con respecto a la Tierra. Cada mes ha ido ganando unos segundos en su velocidad de giro. Hoy podemos añadir que realiza una vuelta completa de nuestro Planeta en menos de una hora. Dada su aproximación, ha variado enormemente su tamaño. Según nuestros cálculos, hoy tiene un diámetro de más de 10 kilómetros. Su forma aparente es esférica.

Se alejó y desde ese día no volvió a aparecer.

(°) Ingeniero, Presidente H. de FAPLEV. Vecino Solidario 2001.

This entry was posted in Ciencia and tagged . Bookmark the permalink.

Leave a Reply