Otro olvido

“Nuevos estudios arqueológicos”
Compilado por Manlio E. Wydler (°)
Unos arqueólogos han abierto una ventana hacia uno de los períodos más fascinantes de la historia humana: la transición entre el neandertal y el ser humano anatómicamente moderno.

Una excavación arqueológica en una cueva de Moravia, una región de la República Checa, ha proporcionado una cierta cronología de cambios sociales y de otro tipo acaecidos en la población de la zona a lo largo de distintas épocas del pasado lejano, a partir de evidencias procedentes de 10 capas sedimentarias que abarcan de 28.000 a 50.000 años atrás. Es el período durante el cual llegaron por primera vez a Europa nuestros ancestros, humanos anatómicamente modernos.

La excavación, en una cueva próxima a la frontera checa con Austria y a unos 150 kilómetros al norte de Viena, ha permitido desenterrar más de 20.000 huesos de animales, así como herramientas de piedra, armas y una esfera de hueso tallada (a modo de cuenta de collar), que es la más vieja de su tipo en Europa Central.

Este yacimiento arqueológico ofrece algunas de las evidencias más antiguas de la actividad de los humanos anatómicamente modernos en la región. Este fue un período durante el cual los humanos se movían a lo largo de distancias notables, llevando con ellos objetos artísticos. El mayor rango geográfico de los desplazamientos parece corresponder al Homo Sapiens, mientras que un rango mucho más local sería el típico de los neandertales.

Los investigadores, encabezados por Duncan Wright, de la Universidad Nacional Australiana (ANU), y Ladislav Nejman, de la Universidad de Sídney en Australia, desenterraron una cuenta hecha de hueso de mamífero. Es el objeto artístico portátil de su tipo con la mayor antigüedad de entre todos los encontrados en Europa Central. Debió servir como rasgo social de identidad, siendo usado muy posiblemente como parte de un collar para marcar la identidad del portador.

Este cambio y otros parece pues que reflejan una transición en la movilidad y el comportamiento humanos, o posiblemente incluso una transición de una especie a otra. En vez de moverse solo a lo largo de distancias cortas cerca de la cueva donde vivían, una conducta típica de los neandertales, los nuevos humanos caminaban durante cientos de kilómetros bastante a menudo. Esto último se ha comprobado con el hallazgo de varios objetos cuya materia prima procede de 100 a 200 kilómetros de distancia.

Particularmente, yo no pienso que las interacciones con los neandertales sean importantes para el Homo sapiens….además hoy se discute que no vino del África, fue una mutación asiática europea…. Y dentro nuestro hay genes de una raza totalmente dejada de lado que son los gigantes pelirrojos que eran los semidioses y héroes de la antigüedad. Esa es la verdadera ventana que hay que abrir. (Nota del Redactor).

(°) Ingeniero, Presidente H. de FAPLEV. Vecino Solidario 2001.

This entry was posted in Ciencia and tagged . Bookmark the permalink.

Leave a Reply