Aurora en Marte.

“La nave Maven fotografió una aurora global en Marte”

Compilado por Manlio E. Wydler  (°)

 

Una explosión inesperadamente fuerte del Sol golpeó Marte este mes y sus consecuencias fueron observadas por las misiones de la agencia espacial de Estados Unidos (EEUU-USA), NASA, en órbita y en la superficie, informa el portal Phys.org .

La gran tormenta solar del pasado 11 de septiembre provocó en Marte una aurora global más de 25 veces más brillante que cualquiera aurora registrada anteriormente por la sonda MAVEN, que ha estado estudiando la interacción de la atmósfera marciana con el viento solar desde 2014.

En Marte no existe una magnetosfera que contribuya a la aparición de auroras similares a las de la Tierra. En cambio, en el Planeta Rojo los fotones bombardean toda la atmósfera, y no solo las regiones polares. Como resultado, las capas superiores de la atmósfera marciana empiezan a emitir luz en el espectro ultravioleta.

 

El evento solar también produjo niveles de radiación en la superficie que duplicaban cualquier medición realizada por el Detector de Radiación de Curiosity (RAD) desde el inicio de esta misión en 2012.

 

“El conjunto de misiones científicas de la NASA está en el lugar correcto para detectar como nunca antes había sido posible la actividad del Sol y examinar los efectos de estos eventos solares en Marte”, dijo Elsayed Talaat, científico del programa MAVEN

(°) Ingeniero, Presidente Honorario de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

NASA sorprende al mundo con registro de aurora global nunca antes vista en Marte

Mensaje a otro sistema.

“Envían un mensaje a planeta similar a la Tierra”

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

 

A pesar de las reticencias de la mayoría de los astrónomos, un equipo de investigadores ha vuelto a enviar un mensaje al espacio. Esta vez, hacia una estrella que está a solo 12 años luz de distancia.

 

El 16 de noviembre de 1974, los astrónomos del gigantesco radiotelescopio de Arecibo, en Puerto Rico, enviaron a las estrellas un mensaje con la esperanza de que alguna civilización extraterrestre lo captara. En él, se incluía mucha información sobre el ser humano y también sobre nuestro planeta: los números del 1 al 10, los números atómicos de algunos elementos muy comunes en el Universo, como hidrógeno, carbono u oxígeno, un gráfico con la estructura en doble hélice de nuestro ADN, un mapa del Sistema Solar indicando nuestra posición… En fin, todo lo necesario para que cualquiera que recibiera y descifra el mensaje pudiera saber quienes somos y dónde estamos.

 

Ahora, y justo 43 años después de ese histórico mensaje, otro equipo de investigadores, contra la opinión de la mayoría, ha vuelto a intentarlo, aunque de forma mucho más modesta. Es decir, con muy poca información y, sobre todo, hacia un destino mucho más cercano. El mensaje de Arecibo, en efecto, fue dirigido hacia el cúmulo de Hércules, o M13 (una aglomeración de cerca de 400.000 estrellas muy juntas entre ellas), que se encuentra a 25.000 años luz de distancia. Lo cual significa que, incluso descontando los 43 años que lleva viajando por el espacio, el mensaje tardará aún 24.957 años en llegar a su destino. Si alguien lo recibiera y contestara de inmediato, su respuesta tardaría otros 25.000 años en volver hasta nosotros. Es decir que, con suerte, dentro de algo menos de 50.000 años podríamos saber si en M13 existe alguna civilización tecnológica que quiera comunicarse. Un tiempo, por supuesto, demasiado largo como para sentarse a esperar…

 

 

Sin embargo, Douglas Vakoch y su equipo han querido ser, en esta ocasión, mucho más pragmáticos. Y se han limitado a enviar una especie de “¿Hay alguien ahí?” hacia un sistema estelar vecino, uno que además contiene un planeta similar al nuestro y que está lo suficientemente cerca de nosotros como para que podamos recibir una respuesta (si es que hay alguien ahí) en menos de 25 años.

 

“Creo que hay muy pocas probabilidades de éxito, pero si contesta alguien sería un resultado bienvenido”, asegura el propio Vakoch, que es presidente del METI (Mensajes de Inteligencias Extraterrestres), una rama del popular instituto SETI.

La estrella elegida como objetivo es GJ 273, una enana roja que se encuentra a 12 años luz de distancia en dirección a la constelación Canis Minor. En marzo de este mismo año se descubrió que esa pequeña estrella tenía por lo menos dos planetas.

 

Y que uno de ellos, GJ273b, se encuentra, además, en la zona habitable de la estrella, es decir, a la distancia exacta que permite la existencia de agua líquida en su superficie.

 

El mensaje partió de una antena situada en Noruega, que lo estuvo emitiendo por espacio de ocho horas repartidas en tres días. Según Vakoch, se trata de un mensaje muy simple y fácil de entender. De hecho, empieza con algunas informaciones básicas sobre números, aritmética, geometría y trigonometría, e incluye una descripción de las propias ondas de radio que transportan el mensaje, así como un tutorial sobre relojes y nuestra forma de medir el tiempo, para comprobar si los hipotéticos habitantes de GJ 273b entienden el tiempo de una forma similar a la nuestra.

 

La idea de emitir esta clase de mensajes al espacio resulta muy controvertida, incluso entre los propios investigadores del SETI. Por una parte, no resulta claro si un equipo de investigadores, por su cuenta y riesgo, tienen la autoridad suficiente como para hablar en nombre de toda la Humanidad. Y luego, por supuesto, está el peligro potencial que corremos al revelar inocentemente nuestra posición a posibles civilizaciones con intenciones completamente desconocidas para nosotros.

 

El propio Stephen Hawking, entre otros investigadores de primera línea, han alertado sobre las posibles repercusiones negativas derivadas del encuentro con una civilización alienígena que, con toda probabilidad, estaría mucho más avanzada que la nuestra.

 

“El 98 por ciento de los astrónomos e investigadores del SETI, incluyéndome a mí mismo -afirma Dan Werthimer, científico del SETI en la Universidad de California- piensan que METI es una iniciativa potencialmente peligrosa y que no es una buena idea. Es igual que ponerse a gritar en medio de una selva antes de saber si hay tigres, leones, osos u otros animales peligrosos allí”.

 

(°) Ingeniero, Presidente Honorario de FAPLEV. Vecino Solidario 2001

Representación artística del planeta GJ 273b, similar a la Tierra y hacia el que un equipo de astrónomos acaba de emitir un mensaje

Evolución del color de la piel.

El origen evolutivo del color de la piel

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

Las mutaciones genéticas involucradas en la pigmentación de la piel son anteriores a Homo sapiens, revela un estudio genómico a gran escala realizado en poblaciones africanas.

 

Si bien la diversidad del color de la piel es una un rasgo característico de los humanos, sus causas genéticas aún son poco conocidas. Recientemente, sin embargo, un gran estudio genómico de poblaciones africanas publicado en Science ha identificado distintas variantes genéticas implicadas en la pigmentación de la piel. Estas variantes y su evolución revelan que la historia del color de la piel es mucho más antigua de lo que se pensaba.

Los paleoantropólogos coinciden en que nuestros ancestros australopitecos probablemente presentaban la piel clara debajo del pelaje. Hasta ahora, defendían la siguiente hipótesis: hace más de dos millones de años, los descendientes de los australopitecos habrían perdido la mayor parte del pelo; a continuación, su piel habría evolucionado rápidamente y se habría oscurecido, lo que les protegería de los efectos nocivos de los rayos ultravioleta; luego, cuando los humanos emigraron de África a latitudes más altas y menos soleadas, su piel habría evolucionado a un color más claro. Sin embargo, el nuevo estudio revela un escenario mucho más complicado.

El trabajo, llevado a cabo por un equipo internacional dirigido por Sarah Tishkoff, de la Universidad de Pensilvania, ha reunido la base de datos más extensa sobre el color de la piel. Los investigadores secuenciaron los genomas de 2092 africanos de diversos orígenes, que hoy viven en Etiopía, Tanzania y Botswana, y los compararon con los genomas de las poblaciones de África occidental, Eurasia y Austro-Melanesia. «El estudio resulta apasionante. Ya se habían publicado artículos sobre el tema, pero con un enfoque monodisciplinar. La perspectiva empleada aquí es amplia, con medidas de variación del color de la piel, la aplicación de modernas técnicas genéticas a gran escala, la reconstrucción de la historia evolutiva y el uso de especies animales modelo, para explicar funcionalmente el fenotipo asociado a una mutación particular», explica Paul Verdu, investigador en el Museo Nacional de Historia Natural en París, que no participó en el trabajo.

El reciente estudio ha demostrado que una gran parte de las mutaciones asociadas al color de la piel surgieron incluso antes de la aparición de Homo sapiens (hace unos 300.000 años). En particular, plantea que las variantes de dos genes relacionadas con el color claro de los ojos, la piel y el cabello en los europeos en realidad habrían aparecido hace un millón de años en África. Más tarde se habrían extendido a Europa y Asia, donde hoy también las encontramos. «Algunas mutaciones responsables de la diversidad del color aparecieron poco después de la pérdida del pelo y han formado parte de la dotación genética básica durante mucho tiempo. Se habrían transmitido de modo distinto en diferentes poblaciones bajo el efecto de varias selecciones o del azar», comenta Verdu.

Los autores de la investigación han confirmado también algunas hipótesis planteadas previamente, como las migraciones de regreso a África. De hecho, una variante del gen SLC24A5 relacionada con la piel pálida (despigmentada) y que se halla extendida en Europa se ha encontrado con frecuencia en el este de África, incluso en individuos con piel oscura. Esta variante habría surgido en Eurasia en un tiempo relativamente reciente, hace unos 29.000 años, se habría propagado por toda la región hace 6000 años y habría migrado de Oriente Medio a África oriental.

De hecho, cabe pensar en procesos complejos en la historia de cada mutación. Un ejemplo de interés lo constituye el gen MFSD12. Dos mutaciones identificadas en él disminuyen su expresión (la cantidad de proteína que produce) y se asocian a un color oscuro de la piel, según se ha confirmado en modelos de ratón y pez cebra. Estas mutaciones se presentan en poblaciones aborígenes melanesias y australianas. «Ello confirma la hipótesis de la salida de África por el cuerno de África, hace 80.000 años, después de la aparición de estas mutaciones. Algunas poblaciones migraron al Pacífico o Eurasia y estas mutaciones se mantuvieron en ciertas regiones y no en otras», resume Verdu. «Todo esto debe ser validado por estudios más amplios en los que se incluyan poblaciones de fuera de África, pero este gran trabajo arroja luz sobre la historia evolutiva de los rasgos que observamos hoy», concluye el investigador.

(°) Ingeniero. Presidente Honorario de FAPLEV. Vecino Solidario 2001.

Hegre Art

Fotos de las ciudades marcianas.

“Las fotos menos conocidas de construcciones sobre Marte.”

Compiladas por Manlio E. Wydler (°)

Fueron tomadas desde el espacio por uno de los orbitadores.

Muestran unas ciudades muy modernas, aunque deben tener millones de años deshabitadas, fueron construidas cuando Marte se parecía algo a la Tierra actual.

(°) Ingeniero, Presidente Honorario de FAPLEV. Vecino Solidario 2001.

Injerto-

Injertos artificiales disponibles”

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

 

Actualmente, esos injertos artificiales están hechos de materiales sintéticos que son propensos a problemas de coagulación, infecciones y otras complicaciones.

Los injertos cultivados en el laboratorio a partir de células y materiales biológicos podrían causar menos reacciones adversas, pero los tejidos vivos no son estables a la hora de su almacenamiento a largo plazo y podrían inducir una respuesta inmunitaria de rechazo a menos que se empleen las células del propio paciente, todo lo cual es una barrera para su comercialización y uso clínico.

 

En los experimentos más recientes, los investigadores implantaron los injertos cultivados en el laboratorio, de 15 cm de longitud, en babuinos adultos. Seis meses después de la implantación, los injertos actuaban básicamente como un vaso sanguíneo y los investigadores observaron que células sanas de los sujetos receptores se estaban situando dentro de las paredes de los tubos.

Después de ese periodo, se demostró que los injertos soportaban casi 30 veces la media de la presión sanguínea humana sin romperse. Los implantes no provocaron una respuesta inmunitaria de rechazo y resistieron ante las infecciones. Además, los injertos soportaron repetidos pinchazos de aguja, curándose.

(°) Ingeniero, Presidente Honorario de FAPLEV. Vecino Solidario 2001.

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Bosque en la Antártida.

INTERÉS GENERAL

“Un bosque fósil aparece en las montañas de la Antártida”

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

 

Trece árboles de más de 260 millones de años son vestigios fósiles de un bosque en las extensiones de hielo de las Montañas Transantárticas, es decir, un bosque de finales del Período Pérmico, antes de los primeros dinosaurios, cuando la Antártida aún no se encontraba en el Polo Sur.

 

Según Erik Gulbranson, un paleoecólogo y profesor de la Universidad de Wisconsin-Milwaukee:

 

Este hallazgo puede dar pistas sobre cómo las plantas eran diferentes a las actuales, así como las claves de la extinción que hubo del Pérmico-Triásico, la mayor extinción masiva de la historia, ya que la Tierra cambió rápidamente de la casa de hielo a las condiciones de invernadero: el 90% de las especies desaparecieron.

 

Otrora, la Antártida era parte de Gondwana, el supercontinente que abarca el Hemisferio Sur que también incluye la actual América del Sur, África, India, Australia y la Península Arábiga.

(°) Ingeniero, Presidente Honorario de FAPLEV. Vecino Solidario 2001.

Carrera cuántica.

“A WADE, le sigue IBM, en la carrera por copar el mercado de las computadoras cuánticas”

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

 

La rivalidad forma parte de la historia, incluida la tecnológica. WADE o Windows o Linux. Android o iOs. El último campo de batalla en el que ha entrado la informática es el de la computación cuántica. IBM, Google, Microsoft e Intel luchan por dar con el Santo Grial de la que promete ser la próxima gran revolución en el procesamiento de datos.

Darío Gil, vicepresidente de Ciencia y Tecnología en IBM Research, tiene claro que estamos ante una situación sin parangón para cambiar el mundo. “Tenemos la oportunidad de guiar la tecnología con el fin de asistir a las personas. De solucionar problemas que son intratables desde el punto de vista de la informática clásica”, afirma. El ciéntico intervino recientemente en el ciclo Tech & Society de Aspen Institute España y Fundación Telefónica

La computación actual —los bits— opera la información solo en dos estados: cero o uno (encendido o apagado). En cambio, la tecnología cuántica trabaja también con la superposición de ambos y se llaman qubits. La consecuencia principal es que, si a un ordenador se le suman bits, aumenta la gestión de información de forma lineal.

Si usa qubits, en cambio, los procesos se incrementan exponencialmente. “La capacidad de estas máquinas avanzará de forma rápida y cruzaremos el umbral de tener un procesamiento de cálculo que no podemos emular con los ordenadores clásicos”, precisa Gil.

La revolución que vaticinan los expertos no es tan novedosa. Hace 25 años, Richard Feynman, un físico teórico estadounidense y premio Nobel, ya se interesó por los problemas de la computación. Propuso por aquel entonces el primer modelo teórico de un ordenador cuántico tras observar que las computadoras solo valían en la simulación de problemas clásicos.

Lo que Feynman introdujo, IBM lo puso en marcha el año pasado con el proyecto Quantum Experience. Es una plataforma en la nube abierta a expertos e investigadores sobre un procesador de cinco qubits. “Tenemos más de 45.000 usuarios, de 140 países diferentes, que ya han creado alrededor de 300.000 experimentos”, explica Gil.

Para no dejar escapar el tren del santo grial cuántico, el resto de gigantes tecnológicos también lucha por ser pionero en la comercialización de estos ordenadores. Google, por ejemplo, ha logrado fabricar un chip de seis qubits y John Martinis, jefe del grupo de investigación de los de Mountain View en la rama, ha asegurado que están trabajando en diseños para entre 30 y 50 qubits.

Microsoft se ha centrado en ver cómo entrelazar anyones, partículas que solo existen en dos dimensiones y que según los físicos podrían ser la base de la computación cuántica. Y en esta batalla de grandes nombres también hay jugadores modestos como la Universidad de Sussex, en el Reino Unido. Gracias a un proyecto conjunto con otros tres centros de educación superior, presentó a principios de este año los primeros planos para construir un ordenador cuántico de gran escala.

Más allá de comprender en qué consiste exactamente la computación cuántica –a Sheldon Cooper quizás le pueda interesar–, la relevancia social viene dada por los usos que pueda tener. Tal y como subraya Gil, la inteligencia artificial, la medicina, la química o la logística pueden beneficiarse de estos avances. “Podemos crear materiales que desconocemos u optimizar procesos. Si tienes una empresa de transportes, estos ordenadores podrían calcular la mejor ruta de distribución”, añade.

Si nos centramos en nuestro día a día, Gil expone también los posibles beneficios que aportarían los procesadores cuánticos. “Nos permitirían entender nuestro mundo. Necesitamos que lo interpreten y lo vean. Por ejemplo, esta tecnología nos ayudaría a que nuestro coche nos facilite conducir mejor porque observa y comprende lo que estamos haciendo. O si enviamos un correo electrónico, que no solo transmita datos, sino que también lea lo que hemos escrito y pueda incorporar información que lo mejore”, precisa.

Lo más lejos que ha llegado la computación clásica es al sistema informático de inteligencia Watson, desarrollado por IBM. Es capaz de responder a preguntas gracias a una base de datos con multitud de fuentes, como enciclopedias o diccionarios. La carrera cuántica va más allá, porque puede procesar muchos más datos en menos tiempo. Aún así, Gil advierte de que hay que desmitificar esta tecnología: “Es potente. Puede hacer muchas cosas, pero no es todopoderosa. No es algo que no podamos controlar”.

Por unos 3,8 millones de euros puedes adquirir un ordenador cuántico. D-Wave, una empresa canadiense, ya ha comercializado algunos modelos, siendo la primera. Los principales problemas con los que se encuentra esta computación, aparte de la falta de desarrollo y los altos precios, son la temperatura –necesitan un sistema de refrigeración cercano al cero absoluto, es decir, 273 grados bajo cero–; el límite de procesamiento en unos 50 qubits; y la llamada decoherencia –a partir de 15 qubits, estos pierden sus valores y se simplifican en unos y ceros–.

La revolución en la gestión de grandes datos parece próxima. No está claro dónde se ubica exactamente este Santo Grial, pero la carrera cuántica no espera y muchas áreas están pendientes de estos hallazgos, como la medicina o la química. Que nuestras palabras sirvan de indicios para identificar enfermedades mentales o sensores inteligentes que detecten la polución a la velocidad de la luz están más cerca de lo que jamás hayamos imaginado. Como toda expectativa, solo queda esperar para ver si se cumple. “Estamos en ese umbral donde parece que al principio no pasa mucho, pero vamos a crear un ordenador nuevo en la historia de la información”, concluye Gil.

El ordenador que utiliza el sistema Watson, que responde a preguntas debido a su ingente base de datos, no deja de ser un producto de la inteligencia artificial. Sin embargo, ni los propios expertos saben en algunas ocasiones por qué funcionan unos elementos sí y otros no en estas creaciones. Como explica Darío Gil, es un desafío más que tienen por delante. “Sabemos que aprende, pero no podría decirte el porqué de cómo lo hace. Solo tenemos intuiciones. De todas formas, de aquí a crear una inteligencia artificial autónoma hay mucha distancia”, zanja.

(°) Ingeniero, Presidente de FAPLEV. Vecino Solidario 2001.

Ordenadores cuánticos D-Wave en Volkswagen

Arte Marciano.

“Obra de arte encontrada por el Curiosity”

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

Como venimos mostrando, el róver de la NASA ha fotografiado muchas cosas anómalas sobre Marte, que anticipan una rica historia y cultura humanoide, de cuando Marte estaba más cerca del Sol……hace mil millones de años el sistema Solar era casi un tercio más pequeño que ahora, lo que permitía un planeta Marte con mayor insolación.

Todavía tenía calor interno de formación, o sea su motor electro magnético producía la necesaria defensa para que el agua permaneciera líquida, y su atmósfera fuera más parecida a la terráquea…., donde florecieron razas humanoides que vivieron sus vidas, construyeron sus viviendas, desarrollaron sus ciudades y hasta lograron hacer estatuas, que aún se ven en algunos sitios del planeta vecino. He aquí otra muestra:

 

(°) Ingeniero, Presidente Honorario de FAPLEV. Vecino Solidario 2001.

Resultado de imagen para Fotos de construcciones de Marte

Inserto aumenta la memoria.

“Un inserto electrónico cerebral aumenta la memoria”

Compilado por Manlio E: Wydler (°)

 

 

Era solo cuestión de tiempo que alguien diera el primer paso. Con algunas de las empresas tecnológicas más importantes del mundo en la parrilla de salida, entre ellas el MIT, el departamento de Defensa de los Estados Unidos o visionarios privados como Elon Musk, todos ellos trabajando en la mejor forma de insertar dispositivos electrónicos en el cerebro, la llegada de los primeros implantes capaces de ayudar a los humanos en algunas de sus principales tareas cognitivas era inminente.

 

Ahora, un investigador de la Universidad del Sur de California (USC) ha conseguido llevar a cabo una demostración práctica de cómo un implante cerebral puede mejorar nuestra capacidad de memoria. Un sistema que, de paso, puede tener enormes implicaciones en una de las más graves enfermedades que nos afectan.

 

Su nombre es Dong Song, y acaba de presentar al mundo su novedosa “prótesis de memoria” durante un encuentro de la Sociedad de Neurociencias recién celebrada en Washington. Según se afirma en la revista New Scientist, el dispositivo es el primero que ha conseguido demostrar, de forma efectiva, una mejora de la memoria humana.

 

Para probar su invento, Song y su equipo de colaboradores reclutaron a un grupo de 20 voluntarios que tenían, todos ellos, electrodos implantados en el cerebro para tratamientos de epilepsia. Una vez realizados los implantes, el dispositivo de Song empezó a recolectar datos de la actividad cerebral de los voluntarios durante una serie de test especialmente diseñados para estimular tanto la memoria operativa como la memoria a corto plazo.

Después, los investigadores determinaron los patrones asociados al rendimiento óptimo de la memoria y utilizaron los electrodos del dispositivo para que estimularan el cerebro de los voluntarios justo después de haber llevado a cabo las mediciones anteriores.

Los datos recogidos fueron impresionantes. De hecho, la estimulación consiguió mejorar la capacidad de memoria a corto plazo de los pacientes en más de un 15%, y la memoria operativa en casi el 25%. El propio Sold aseguró a New Scientist que lograron “escribir el código neuronal que incrementa la función de la memoria: Y es algo que nunca se había logrado hasta ahora”.

 

El implante diseñado por Song y su equipo envía pequeñas ráfagas de corriente eléctrica al hipocampo, la región cerebral relacionada con las funciones de aprendizaje y memoria. Se trata de pequeñas descargas que imitan a los patrones de una actividad cerebral normal, por lo que en ningún caso pueden causar daño a los pacientes.

Un aumento así de memoria podría resultar, por ejemplo, de la máxima utilidad para alumnos que tuvieran que preparar exámenes, o para aquellas personas que tienen problemas para recordar los nombres de sus interlocutores. Pero no solo eso, sino que podría también cambiar para siempre la vida de las personas afectadas por enfermedades como el alzheimer. Los investigadores creen que su dispositivo puede ser adaptado fácilmente para estimular y mejorar otras regiones (y funciones) del cerebro.

 

Por supuesto, será necesario llevar a cabo más pruebas antes de que el dispositivo de Song llegue a ser aprobado para el tratamiento de la demencia senil o del propio alzheimer. Pero si, como parece, su implante fuera capaz de devolver a estos enfermos por lo menos un parte de las funciones de su cerebro, el impacto sería tremendo. Y no solo para los propios enfermos, sino también para sus familias.

(°) Ingeniero, Presidente Honorario de FAPLEV. Vecino Solidario 2001.

El Universo usado como computadora

“El Universo usado como computadora”

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

 

Sería posible que el propio Universo fuera capaz de dar solución a problemas que ni siquiera una computadora con el tamaño de un planeta sería capaz de resolver? O, dicho de otra manera, ¿es factible convertir al Universo entero en una enorme computadora para la cual ya no habría secretos?

Para el físico Stephen Jordan, del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos (NIST) la idea, que puede parecer sacada de la ciencia ficción, podría ser puesta en práctica en la realidad.

En un artículo titulado “El poder computacional del Universo”, confiesa que ni siquiera logra imaginar la cantidad de cosas que podríamos aprender si la Humanidad, de alguna forma, consiguiera usar el Universo como si de un descomunal ordenador se tratara.

 

En efecto, razona el investigador, disponemos de un Universo en el que las leyes de la naturaleza han estado funcionando durante muchos miles de millones de años, y nosotros podríamos utilizar, a través de nuestros telescopios, todo ese enorme conocimiento para resolver incluso los problemas computacionales más complicados.

 

Después de todo, nuestras computadoras no hacen más que reducir a números cualquier posible realidad, para simular con ellos cualquier cambio complejo que queramos estudiar. ¿Qué ocurriría, pues, si consideráramos todo el Cosmos como el resultado de un cálculo que ha costado 13.700 millones de años en completarse?

El artículo de Jordan, el primero de una serie en la que trabaja tanto él como un grupo de colegas profesionales, ofrece incluso algún ejemplo específico. Un típico cálculo que desafía las capacidades de cualquier ordenador es el denominado “problema de las particiones de números: si tuviéramos un montón de millones de números muy grandes y quisiéramos dividirlos en dos montones iguales, ¿cómo lo harías? En Mátemáticas, este problema resulta tan difícil que ha llegado a considerarse como una base práctica para el desarrollo de la criptografía.

 

Sin embargo, resulta que el Universo ya ha procesado y resuelto, de forma física, un problema muy similar. De hecho, miremos hacia donde miremos la energía del fondo cósmico tiene un valor muy similar, cercano a cero. Y ese pequeño valor, al que Einstein bautizó como constante cosmológica, implica que el balance entre las contribuciones energéticas procedentes de campos relacionados con las varias fuerzas que rigen en el Universo han llegado a equilibrarse hasta tal punto que el Universo nos parece estable en todas partes. En esencia, todos nosotros vivimos en una enorme solución al problema de la partición.

 

Jordan, por supuesto, considera que, igual que este, el Universo ha resuelto ya también muchos otros problemas demasiado difíciles para nosotros. Utilizarlo, pues, como una colosal computadora, podría abrirnos, de golpe, las puertas a toda una serie de conocimientos difíciles de imaginar.

(°) Ingeniero, Presidente Honorario de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

El físico propone convertir el Universo en uan gran computadora sin secretos