Civilizaciones antes que la nuestra?

 

 

“Existieron otras civilizaciones por aquí?”

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

 

Una de las preguntas más difíciles de cuantas se plantea la Astrobiología es si existen, en algún lugar de nuestro Sistema Solar, restos de alguna forma de vida extinta. Y algunos científicos, como el astrofísico de Universidad de Pennsilvania  Jason Wright, miembro del Centro para Exoplanetas y Mundos Habitables, han llegado incluso a considerar la posibilidad de que una especie tecnológica pudiera haber existido en nuestro sistema planetario en una época anterior al surgimiento de la humanidad en la Tierra.

 

Ya en 2016, Wright publicó un artículo en el que discutía dónde sería mejor buscar las señales tecnológicas dejadas por esa hipotética civilización. Otros astrónomos, por su parte, sugerían buscar “faros” y “luces” en los objetos del Cinturón de Kuiper que pudieran servir como evidencias de la existencia de tecnologías, y por lo tanto de civilizaciones, extraterrestres.

Para Wright, la razón más obvia para la desaparición de una especie tecnológica anterior a nosotros sería “un cataclismo, ya sea un evento natural, como un impacto de asteroide con capacidad de extinción, o autoinfligido, como una catástrofe climática global”.

Para el investigador, si estuviéremos hablando de una especie con capacidades espaciales que se hubiera establecido en el Sistema Solar, un solo evento no habría sido suficiente para hacerla desaparecer. De hecho, esa especie “solo se extinguiría permanentemente si se hubieran dado muchos cataclismos por todo el Sistema Solar espaciados en el tiempo (como los que provocaría un enjambre de cometas o, tal vez, una guerra planetaria)”. Otra posibilidad es que los asentamientos de esa civilización no hubieran sido completamente autosuficientes, y dependieran de suminstros del exterior que, tras la catástrofe, dejaron de llegar. “Alternativamente -dice Wright- un estallido de rayos gamma cercano que se produjera de forma inesperada, o una supernova también podrían producir un cataclismo que afectara a todo el Sistema”.

 

Desde un punto de vista estrictamente científico, opina el investigador, es perfectamente razonable preguntarse si la vida existió alguna vez en nuestro sistema planetario, o incluso si sigue existiendo en la actualidad. La cuestión, cada vez más, se está conviertiendo en la principal razón de ser de agencias espaciales como la NASA.

Gran parte del trabajo de búsqueda, sin embargo, se está centrando en la localización de vida microbiana o, en el mejor de los casos, carente de inteligencia. Para Wright, los artefactos tecnológicos, si es que existen, resultarían mucho más sencillos de encontrar.

En efecto, si alguna vez surgió una especie tecnológica anterior a la nuestra, tal vez espacial, en el Sistema Solar, esa especie podría haber producido artefactos u otras señales tecnológicas que habrían sobrevivido hasta nuestros días. Buscar esos artefactos en lugar de microbios sería, para Wright, un camino potencial para resolver de una vez por todas la gran pregunta de la Astrobiología.

 

En el caso de Venus, por ejemplo, la llegada de un efecto invernadero global y la posible reestructuración de su superficie podrían haber borrado todo rastro de vida anterior. En la misma Tierra, afirma Wright, la erosión y, en última instancia, la tectónica de placas, habrían sido capaces de borrar toda evidencia de civilización si nuestra especie hubiera surgido y se hubiera desarrollado unos cuantos millones de años atrás.

Por eso, posibles señales de tecnologías de civilizaciones anteriores a la nuestra, que serían extremadamente antiguas, solo podrían encontrarse en un limitado número de lugares del Sistema Solar, como bajo la superficie de Marte o la Luna o en alguno de los numerosísimos cuerpos del Sistema Solar exterior.

Lo que llamamos Ciencia, no toma en cuenta los relatos del Antiguo Testamento y los escritos Hindúes donde se relatan tecnologías y seres gigantes portentosos…..más ni se han estudiado los cadáveres de gigantes encontrados por todo el mundo, como los encontrados recientemente en la India, rápidamente guardados en USA.

No cabe duda que hay intereses para que estas preguntas no se contesten del todo nunca….. He dedicado muchos artículos al respecto.

(°) Ingeniero, Presidente Honorario de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

Resultado de imagen para Fotos de Esqueletos de gigantes encontrados en la India

Notan la cuarta dimensión espacial

 

“Se habría observado la sombra de un objeto de cuatro dimensiones espaciales”

(°) Compilado por Manlio E. Wydler (°)

Izquierda y derecha, delante y atrás y arriba y abajo. Esas son, más el tiempo, las dimensiones en las que se enmarca nuestra existencia, al igual que la de todo el Universo en que vivimos. Pero cada vez son más los científicos que piensan que el nuestro no es un mundo con solo tres dimensiones.

Las matemáticas, en efecto, abren la puerta a una realidad con muchas más dimensiones de las que nos son habituales. Hasta once diferentes, si hacemos caso de la teoría de Cuerdas…

 

Sin necesidad de llegar tan lejos, toda una corriente de la física se inclina decididamente por la existencia de una cuarta dimensión espacial. Una que, por supuesto, nuestros sentidos no pueden percibir, pero cuyos efectos podrían ser detectados incluso en nuestro universo tridimensional.

 

¿Como conseguir una proeza semejante? Dos equipos independientes de investigadores, uno en Suiza y otro en Estados Unidos, han hallado una solución al problema. Y han conseguido, cada uno por su lado, tener un atisbo de esa cuarta dimensión.

Imaginemos por un momento que somos criaturas planas, y que solo podemos percibir dos dimensiones. Sin el concepto «arriba y abajo» no podríamos ver, por ejemplo, un cubo. Sin embargo sí que podríamos ver la proyección, o sombra, bidimensional de ese objeto 3D, que sería un cuadrado. Un cuadrado en una superficie plana, como una hoja de papel, podría darnos alguna (aunque no toda) información sobre el cubo que la está proyectando.

 

Imaginemos ahora que también el propio cubo no es más que una proyección, o una sombra, tridimensional de un objeto de cuatro dimensiones. Un hipercubo que no podemos percibir en nuestro universo 3D, pero del que podemos atisbar algunas características.

 

Eso es, precisamente, lo que han hecho los investigadores en sus laboratorios a ambas orillas del Atlántico, observar la «sombra» tridimensional de un suceso que tiene lugar en la cuarta dimensión. Y lo han conseguido observando la manifestación de un efecto cuántico, el efecto Hall cuántico, del que las ecuaciones dicen que se manifiesta en la cuarta dimensión.

 

¿Complicado? Puede. Pero es lo más cerca que hemos llegado a estar, hasta ahora, de una dimensión superior a la nuestra.

Según se puede observar, en los límites caóticos entre dos Universos Alternos podrían detectarse hasta seis dimensiones espaciales y dos temporales, siendo uno de estos límites la zona inmediatamente por debajo y por encima del Cero Absoluto. Según las derivaciones de características universales dentro del Multiverso; Cosmología Nueva de Manlio E. Wydler)

(°) Ingeniero, Presidente Honorario de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

El mundo en el que vivimos solo tiene tres dimensiones, pero podría haber más

Ex estrella cercana.

“Pequeña estrella por la Nube de Oort”

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

 

Hace cerca de 70.000 años, cuando los humanos ya caminaban sobre la Tierra, una pequeña estrella de tonos rojizos se acercó a nuestro sistema solar y causó fuertes perturbaciones gravitatorias en la población de cometas y asteroides. Un equipo de astrónomos de la Universidad Complutense y de la Universidad de Cambridge han comprobado ahora que, incluso en la actualidad, el movimiento de algunos de esos objetos sigue estando marcado por aquél encuentro estelar. El hallazgo se acaba de publicar en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society Letters.

 

En ese tiempo lejano, los humanos modernos estaban empezando a abandonar África y los neandertales ocupaban en solitario amplias zonas del continente europeo. Fue entonces cuando la estrella de Scholz, llamada así en honor al astrónomo alemán que la descubrió, se acercó a menos de un año luz del Sol. Una distancia muy pequeña si tenemos en cuenta que hoy en día la estrella más cercana, Próxima Centauri, está a más de cuatro años luz de distancia.

 

Durante su aproximación, la estrella de Scholz, que hoy se encuentra a más de 20 años luz de la Tierra, entró de lleno en la nube de Oort, una enorme reserva de rocas heladas de todos los tamaños en los confines del Sistema Solar.

El descubrimiento se hizo público en 2015 por parte de un equipo de astrónomos liderados por Eric Mamajek, de la Universidad de Rochester, en Estados Unidos. Ese año, los detalles del acercamiento de la estrella se publicaron en The Astrophysical Journal Letters.

 

Ahora, los astrónomos hermanos Carlos y Raúl de la Fuente Marcos, junto a Sverre J. Aarseth, de la Universidad de Cambridge, han analizado por primera vez los casi 340 objetos del Sistema Solar que siguen órbitas hiperbólicas (muy abiertas y en forma de V, completamente diferentes de las típicas órbitas elípticas), y al hacerlo se dieron cuenta de que las trayectorias de algunos de esos objetos fue influenciada por el paso de la estrella de Scholz.

“Utilizando simulaciones numéricas -explica Carlos de la Fuente Marcos- calculamos los radiantes o las posiciones en el cielo de donde parecen venir todos estos objetos hiperbólicos. En principio, uno esperaría que esas posiciones se distribuyeran uniformemente en el cielo, particularmente si estos objetos provienen de la nube de Oort; sin embargo, lo que encontramos fue muy diferente: una acumulación estadísticamente significativa de radiantes. Una marcada densidad superior a la media y que aparece proyectada en la dirección de la constelación de Géminis, lo cual encaja con el encuentro cercano con la estrella de Scholz”.

Además, el momento en el que la estrella pasó cerca de nosotros y su posición durante la Prehistoria coincide tanto con los datos de la nueva investigación como con los de Mamajek y su equipo. “Podría tratarse de una coincidencia -dice de la Fuente Marcos-, pero es poco probable que tanto la ubicación como el tiempo coincidan de esa forma”. El investigador también señala que sus datos indican que la estrella de Scholz se acercó en realidad más que los 0,6 años luz señalados en el estudio de 2015.

El acercamiento de la estrella hace 70.000 años no perturbó a todos los objetos hiperbólicos del Sistema Solar, sino solo a aquellos que estaban más cerca de ella en ese momento.

“Por ejemplo -explica el astrónomo español-, el radiante del famoso asteroide interestelar Oumuamua se encuentra en la constelación de Lyra (el arpa), muy lejos de Géminis, y por lo tanto no forma parte del exceso de densidad detectada”. De la Fuente Marcos cree que nuevos estudios y observaciones terminarán de confirmar la idea de que una estrella pasó cerca de nosotros en un período relativamente reciente.

En la actualidad, la estrella de Scholz forma parte de un sistema binario formado por ella misma, con apenas un 9% de la masa del Sol, y una aún menos brillante y más pequeña enana marrón. Los investigadores creen que es muy probable que, hace 70.000 años, nuestros lejanos antepasados tuvieran ocasión de contemplar su débil y rojiza luz durante las oscuras noches prehistóricas.

 

También pudo haber capturado pequeñas porciones del material de la nube. Lo sabremos cuando podamos visitar al sistema.

 

(°)Ing. Manlio E. Wydler, FAPLEV, Vecino Solidario 2001

Uno de nuestros antepasados observa la estrella de Scholz, que hace 70.000 años cruzó nuestro sistema solar

Muere S. Hawking

“Muere Stephen Hawking”

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

Stephen Hawking, uno de los científicos más prestigiosos del siglo XX y quizás el icono más popular de la ciencia contemporánea, ha muerto hoy a los 76 años de edad. La Universidad de Cambridge confirmó que el físico falleció a primera hora del miércoles 14 de marzo en su casa de la ciudad británica.

Desde que tenía veinte años, Hawking había vivido con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad que provoca la muerte de las neuronas motoras y hace que el cerebro sea incapaz de controlar los músculos. La salud de Hawking había empeorado en tiempos recientes. Hace poco más de un año fue hospitalizado durante un viaje a Roma.

Tras su fallecimiento se han sucedido las condolencias de científicos de todo el mundo. El célebre astrofísico y divulgador Neil DeGrasse Tyson, director del Planetario Hayden de Nueva York, escribió en Twitter: «Su muerte ha dejado un vacío intelectual tras él. Pero no es un espacio hueco. Imagínenlo como una especie de energía del vacío que impregna el espaciotiempo y que se resiste a ser medida».

Raphael Bousso, físico teórico y antiguo alumno de Hawking en la Universidad de Cambridge, explica que su maestro fue un físico brillante que también destacó como divulgador: «Son dos destrezas distintas, y Stephen sobresalía en ambas». Bousso, ahora investigador en la Universidad de California en Berkeley, recuerda cómo tuvo que aprender a sacudirse su asombro y relajarse con Hawking. «Stephen era una persona alegre y desenfadada, no le gustaba que le trataran de una forma excesivamente respetuosa y enrevesada”, añade.

El físico británico nació en Oxford en 1942. Fue diagnosticado con ELA a los 21 años, cuando aún cursaba su doctorado en cosmología en la Universidad de Cambridge. Hawking se percató de que algo raro le pasaba un día que fue con su madre a patinar sobre hielo, según recordaría durante el discurso de celebración de su 75.o cumpleaños: «Me caí y tuve grandes dificultades para levantarme», explicó a la audiencia. «Al principio me deprimí. Parecía que empeoraba muy rápidamente.»

Aunque en un principio los médicos apenas le dieron unos años de vida, su enfermedad avanzó con mucha mayor lentitud de lo esperado. Hawking pudo disfrutar de una carrera activa durante décadas, tanto en su calidad de físico teórico como de divulgador. Sin embargo, fue perdiendo progresivamente el uso de la mayoría de sus músculos, por lo que durante las últimas tres décadas se vio obligado a comunicarse casi exclusivamente a través de un sintetizador de voz.

Con los años, Hawking se convertiría en uno de los nombres más reconocidos de la ciencia contemporánea. Sus libros, en especial Una breve historia del tiempo, se convirtieron en verdaderos éxitos de ventas. También disfrutó apareciendo en cameos de programas y series como Star TrekLos Simpsons o The Big Bang Theory.

Desde un punto de vista científico, su nombre se halla estrechamente relacionado a la física de los agujeros negros, los cuales comenzó a estudiar cuando la comunidad aún los consideraba una mera curiosidad matemática de la teoría de la relatividad general de Albert Einstein. A principios de la década de 1970, Hawking comenzó a preguntarse por el comportamiento de las leyes cuánticas en la proximidad de un horizonte de sucesos, la superficie más allá de la cual nada, ni siquiera la luz, puede escapar. El físico conmocionó al mundo cuando demostró que dicha superficie debía emitir radiación, la cual pasaría a ser conocida poco después como «radiación de Hawking». Así pues, los agujeros negros no eran realmente negros.

Dicha emisión, razonó, haría que el agujero negro se fuese encogiendo poco a poco hasta desaparecer. Aún más impactante para los investigadores fue descubrir que dicho proceso parecía abocado a borrar información del universo, en contradicción con algunos de los principios básicos de la teoría cuántica, como el propio Hawking señaló en 1976.

Quizá porque la mayor parte de su trabajo fue de naturaleza teórica y difícil de comprobar experimentalmente, Hawking nunca recibió el premio Nobel. En 2016, no faltaron quienes se preguntaron si aún estaría a tiempo de obtener el galardón cuando Jeff Steinhauer, del Instituto Technion, en Israel, anunció que había hallado pruebas experimentales convincentes del fenómeno predicho por Hawking, aunque no en un verdadero agujero negro, sino en un sistema formalmente análogo compuesto por átomos fríos. Con todo, algunos expertos consideran que estos resultados no son aún concluyentes y muchos creen que su relevancia para los verdaderos agujeros negros es incierta.

Un indicio más directo de algunos de los hallazgos de Hawking podría provenir del estudio de agujeros negros astrofísicos por medio de ondas gravitacionales, una carrera que hace poco inauguró el Observatorio de Ondas Gravitacionales por Interferometría Láser (LIGO). En el pasado, Hawking y otros investigadores habían derivado una relación hoy considerada fundamental entre el área del horizonte de sucesos de un agujero negro y su entropía, una medida del grado de desorden de un sistema.

En 2016, al ser entrevistado por la revista Nature sobre la detección en LIGO de las ondas gravitacionales generadas por la fusión de dos agujeros negros, Hawking dijo que esperaba que las futuras observaciones fueran lo suficientemente sensibles como para confirmar una predicción suya de 1970: que el área del horizonte del agujero negro resultante debería ser mayor que la suma de las áreas de los horizontes de los agujeros negros que colisionaron; es decir, el mismo comportamiento que uno esperaría para la entropía termodinámica de cualquier sistema físico. «Me gustaría que pusieran a prueba mi teorema», señaló.

Considero que su vida fue muy dura, pero no puedo dejar de recordar que estaba convencido que sus toriorizaciones sobre los agujeros negros deseaba borrarlas, por la cuestión de la pérdida de información y los inventos a que dio lugar entre los científicos…..

No tuvo en cuenta que podrían existir universos alternos, algunos con flechas de tiempo yendo al pasado, como vimos que últimos experimentos confirmaban…..o sea que la segunda ley de la termodinámica dejaría de serlo…..

En fin, no me parece tan importante sus trabajos….

(°) Ingeniero, Presidente Honorario de FAPLEV. Vecino Solidario

Nada de Materia Oscura

“Tampoco se ha hallado materia oscura en la Galaxia”

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

Por qué emite la región central de nuestra galaxia radiación electromagnética de gran energía en mayores cantidades de lo esperado? Los instrumentos instalados en órbita a bordo del satélite Fermi de la NASA registran ese exceso y suscitan así un vivo debate entre los astrofísicos. ¿Vuelan a través del espacio del centro de la galaxia más estrellas de lo que se piensa, simplemente? ¿O no será la señal el indicio tan buscado de la existencia de la materia oscura?

La materia oscura es una desconcertante forma de materia que desempeña un papel esencial en cosmología: sin la atracción gravitatoria adicional de esa materia invisible el universo se habría desarrollado después del Big Bang de una manera completamente distinta y los brazos de las galaxias espirales girarían mucho más despacio. Pero hasta ahora nadie ha podido saber si esa forma de materia, que no desprende, emitida o reflejada, luz de ningún tipo, existe de verdad o si no se habrá cometido algún error de concepto.

Si hubiese materia oscura, habría que imaginársela como una rala, invisible niebla en el espacio interestelar. Sus partículas deberían atravesar también la Tierra. Desde hace decenios se intenta dar con ellas en laboratorios subterráneos, sin éxito hasta el día de hoy. Se prosigue con el intento y hasta ha entrado en una nueva fase, pero muchos investigadores han perdido el optimismo.

Observar el cielo es un segundo camino. Se tiene por posible que dos partículas oscuras se aniquilen mutuamente si se encuentran en el espacio. O esa es al menos la predicción de muchas extensiones supersimétricas del modelo estándar de las partículas elementales. Predicen muchas nuevas partículas elementales, entre ellas el llamado neutralino, un apropiado candidato a ser la partícula constituyente de la materia oscura y que, al contrario que otras partículas, se aniquila al chocar con sus iguales.

Y con ello se generarían rayos gamma, que, procedentes del centro de la galaxia, donde se acumula mucha materia oscura, llegarían hasta la Tierra. ¿Esperaría en el centro galáctico, pues, la solución de uno de los mayores enigmas científicos?

Para desencanto de muchos, los escépticos parecen llevar las de ganar en este debate: diversos artículos científicos hacen que sea muy dudoso que el exceso de rayos gamma de la parte central de la galaxia se deba a la materia oscura. Su origen sería menos espectacular, el mismo que la emisión gamma «no excesiva»: púlsares, restos de supernovas o colisiones entre los rayos cósmicos y las nubes de gas.

Hasta ahora se habría estado subestimando el número de púlsares de los llamados de milisegundos. Habría más de los pensados en los 20.000 años de diámetro del bulbo galáctico. Era la conclusión de un estudio de 2015, de Richard Bartels, Suraj Krishnamurthy y Christoph Weniger, de la Universidad de Amsterdam

Los cuatrocientos miembros del grupo de investigadores del instrumento de rayos gamma Telescopio de Gran Área, a bordo del satélite Fermi, también han socavado la explicación mediante la materia oscura: seis años y medio de datos se podían interpretar sin necesidad de recurrir a la materia oscura, como publicaban en 2017.

Y ahora le ha tocado el turno a una simulación por ordenador, de Oscar Macías, del Instituto Politécnico de Virginia, y sus colaboradores de distintas instituciones neozelandesas, australianas y alemanas. Escriben en Nature Astronomy que cuando la simulación concordaba mejor con los datos sobre el exceso de emisión gamma en la región central de la galaxia no era cuando se tomaba como plantilla de esas emisiones una esfera (de materia oscura). El encaje mejor se lograba cuando, primero, se adoptaban como plantilla del gas de las partes más internas de la galaxia, para simular su emisión gamma difusa, unas corrientes de gas sin órbitas circulares, que no son naturales habida cuenta de que la Vía Láctea es una espiral barrada (un bulbo central más como una caja que como una bola, o en algunas galaxias como un cacahuete o una X), lo que además hacía que se descubriesen 64 púlsares ocultos en los datos del Fermi. Y, en segundo lugar, el exceso de radiación se simulaba tomando como plantilla una población central de estrellas con una estructura en X, como descubría en 2016 en la Vía Láctea el observatorio espacial de infrarrojos WISE (es un hallazgo controvertido, pero con una estructura en forma de caja el acuerdo era también mejor que con la esfera de materia oscura).

A un resultado parecido llegaron hace unos meses Bartels y Weniger, con Emma Storm, de la Universidad de Amsterdam, y Francesca Calore, del CNRS francés. En los próximos años, el radiotelescopio MeerKAT y la red de radiotelescopios SKA podrían descubrir púlsares de milisegundos ocultos. Sería el fin del sueño de haber dado con una huella de la materia oscura en el centro de la galaxia.

La expansión del Universo, se explica bien en mi Teoría Cosmológica, que describe lo que existe dentro de un Multiverso, integrado por infinitos universo, encadenados.

(°) Ingeniero, Presidente Honorario de FAPLEV. Vecino Solidario 2001.

Llamarada estelar en Próxima Centauri

 

“Gran llamarada estelar en Próxima Centauri”

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

 

Próxima b, el planeta extrasolar potencialmente habitable más cercano a la Tierra, el que estaba llamado a convertirse en el primer objetivo de un futuro viaje interestelar, puede no ser más que un erial de cenizas. Un equipo de astrónomos, liderados por el Instituto Carnegie, ha detectado una erupción estelar masiva, una enérgica explosión de radiación, procedente de Próxima Centauri, la estrella alrededor de la que gira Próxima b y la más cercana a nuestro propio Sol. El evento extremo, que ocurrió hace casi un año, pudo arrasar ese mundo esperanzador. Y probablemente no sea la primera vez, lo que puede en cuestión su habitalidad.

 

Los científicos descubrieron la enorme llamarada cuando analizaban antiguas observaciones tomadas por el radiotelescopio ALMA (Atacama Large Millimeter / submillimeter Array) compuesto por 66 antenas y ubicado en Chile. En luminosidad máxima, la llamarada resultaba 10 veces más brillante que las más grandes enviadas por nuestro Sol cuando se observa a longitudes de onda similares. «El 24 de marzo de 2017 no fue un día normal para Próxima Centauri», asegura Meredith MacGregor, autora principal de la investigación, publicada en la revista «Astrophysical Journal Letters». Próxima b orbita su estrella 20 veces más cerca que la Tierra del Sol. Una llamarada tan grande enviaría a ese mundo con 4.000 veces más radiación que la que recibe la Tierra de los violentos estallidos de su estrella.

La llamarada incrementó el brillo de Próxima Centauri 1.000 veces durante 10 segundos. Esto fue precedido por otra ráfaga más pequeña. En conjunto, todo el evento duró menos de dos minutos de las 10 horas que ALMA observó la estrella entre enero y marzo del año pasado.

Las erupciones estelares ocurren cuando un cambio en el campo magnético de la estrella acelera los electrones a velocidades cercanas a las de la luz. Los electrones acelerados interactúan con el plasma altamente cargado que compone la mayor parte de la estrella, causando una erupción que produce una emisión en todo el espectro electromagnético. Pero en medio está uno de los planetas extrasolares que más expectativas habían levantado en los últimos años.

«Es probable que Próxima b haya sido bombardeado por la radiación de alta energía durante esta erupción», explica MacGregor. Los científicos ya sabían que Próxima Centauri experimentaba brotes de rayos X regulares, aunque más pequeños. «Durante los miles de millones de años desde que se formó Próxima b, ráfagas como esta podrían haber evaporado cualquier atmósfera u océano y esterilizado la superficie, sugiriendo que la habitabilidad puede implicar algo más que estar a la distancia correcta de la estrella anfitriona para tener agua líquida».

 

Una investigación del pasado noviembre que también usó estos datos de ALMA interpretó su brillo promedio, que incluía la salida de luz de la estrella y la llamarada juntas, como causado por múltiples discos de polvo que rodean Próxima Centauri, similar los cinturones de asteroides y Kuiper de nuestro propio Sistema Solar. Los autores de ese estudio dijeron que la presencia de polvo apuntaba a la existencia de más planetas o cuerpos planetarios en el sistema estelar. Pero cuando MacGregor y su equipo analizaron los datos de ALMA pudieron ver la explosión transitoria de radiación emitida por Próxima Centauri como lo que realmente era.

El hallazgo indica que no hay datos que indiquen «que la estrella tenga un rico sistema planetario como el nuestro», dicen los investigadores, y pone en entredicho la habitabilidad del sistema.

(°) Ingeniero, Presidente Honorario de FAPLEV, Vecino Solidario 2001

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Otra nueva luz.

“Otra nueva luz”

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

 

Cuando dos coches se cruzan en la carretera de noche, los haces de sus faros no chocan entre sí ni rebotan; sencillamente siguen su camino. Los fotones de estas ondas electromagnéticas no interaccionan entre sí, y por eso los sables láser de Star Wars son un imposible: la luz no choca contra la luz ni atraviesa a un malvado soldado imperial.

 

En 2013, científicos de la Universidad de Harvard y del Instituto Tecnológico de Massachusetts (EE.UU.) observaron un curioso fenómeno: a través de un complejo experimento, obtuvieron una nueva forma de materia hecha de luz. En concreto, vieron cómo se formaban parejas de fotones unidos por una extraña interacción. Ahora, estos mismos investigadores han publicado un artículo en Science en el que aseguran que han creado tripletes de fotones, que son un paso más en su objetivo de crear una nueva y exótica forma de materia, hecha de luz.

 

Los átomos de la materia se caracterizan porque se «relacionan» con otros átomos: atraen y repelen a otros átomos, interaccionan. Por todo ello, se forman moléculas y ocurren las reacciones químicas, por ejemplo. Pero los fotones no suelen hacer este tipo de cosas, salvo que los físicos les sometan a complejas pruebas. Pero si lo hicieran, los ordenadores cuánticos o quizás incluso los sables de luz estarían mucho más cerca de materializarse.

 

Vladan Vuletic, Lester Wolfe y Mikhail Lukin han observado tripletes de fotones unidos por una rara interacción. Para lograr este «extraño abrazo» entre partículas, diseñaron una serie de complejos experimentos, en los que hicieron pasar un rayo láser muy débil por una nube de átomos de rubidio en estado de superenfriamiento (solo un poco por encima del cero absoluto, la temperatura mínima posible). No es precisamente algo que se pueda practicar en casa.

 

Lo que ocurrió cuando este láser atravesó la nube, es que los fotones se unieron en parejas o tripletes, como si algún tipo de atracción los hubiera atrapado. ¡Pero eso no es todo! Si los átomos «normales» circulan a casi 300.000 kilómetros por segundo, la velocidad de la luz, y no tienen masa, los fotones que salieron de la nube tenían «una crisis de identidad»: viajaban 100.000 veces más despacio que los fotones que no interaccionaron y tenían una masa similar a una fracción de la masa de un electrón.

 

Según ha dicho Vuletic en un comunicado, estos resultados demuestran que los fotones pueden atraerse o entrelazarse a otros, lo que, en un futuro teórico, podría llevar a crear ordenadores cuánticos increíbles hoy en día, y quién sabe qué más.

 

En los experimentos, los científicos hicieron una «radiografía» de los electrones que salieron de la nube de átomos de rubidio: midieron su frecuencia de oscilación, a partir de una propiedad conocida como fase, y el flujo de salida.

«La fase te dice cuán fuerte están interaccionando. Cuanto mayor, más fuertemente están unidos», dice Aditya Venkatramani, coautor del trabajo. Así, averiguaron que cada uno de los fotones de los tripletes de interaccionaban fuertemente con los otros.

 

¿Por qué ocurrió esto? Los investigadores han creado un modelo físico para explicarlo: en resumen, sugieren que los fotones se comportan con los átomos de rubidio como las abejas con las flores. Cada fotón «aterriza» brevemente en un átomo de rubidio y luego salta a otro.

 

Ahora bien, si varios fotones están viajando así en la nube de rubidio, y ocurre que «se posan» durante más tiempo en los átomos de rubidio, pueden formar un híbrido entre átomo y fotón: un llamado polaritón. Los polaritones son partículas capaces de interaccionar con otros polaritones a través del componente atómico. Y así, los fotones acaban interaccionando con fotones, de forma más indirecta.

 

¿Qué es lo más importante de esto? «Lo más interesante es que se llegasen a formar los tripletes», dice Vuletic. «Tampoco se sabía si la unión de los tripletes sería igual, menos o más fuerte que la de las parejas», pero ahora sí se sabe: es más fuerte.

 

Todo este proceso ocurre en una millonésima de segundo y, curiosamente, se extiende tiempo después de que los fotones dejen atrás la nube de átomos de rubidio superenfriados. «Es como si los fotones “recordaran”», dice Sergio Cantu, otro de los coautores.

 

Tanto es así que los fotones que interaccioan con otros, a través de esa atracción dependiente de los átomos, se comportan como si estuvieran correlacionados, o entrelazados: y resulta que esta propiedad es clave para construir ordenadores cuánticos.

 

Ahora, los científicos tratarán de seguir explorando estos extraños y desconcertantes fenómenos. Entre otras cosas, tratarán de averiguar si es posible hacer que los fotones se repelan. De momento, dicen no tener ni idea de lo que encontrarán: «Con la respulsión de átomos, ¿se puede hacer que formen patrones regulares, como un cristal de luz?», se pregunta Vuletic. «¿Pasará cualquier otra cosa? Todo esto es un territorio realmente inexplorado».

 

(°) Ingeniero, Presidente Honorario de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

Han «construido» polaritones que permiten que los fotones acaben interaccionando de formas interesantes

Nuevas formas de conseguir energía.

“Novedades en la forma de formar más energía”

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

La fusión nuclear, la reacción que alimenta al sol, puede ser la clave para la producción de energía limpia e ilimitada. Sin embargo, hasta ahora los científicos se enfrentaban con una problemática: cómo producir más de lo que se consume. Un nuevo desarrollo podría dar respuesta a esta problemática.

 

Los físicos comenzaron a probar, de manera experimental, algunos tipos de novedosos reactores y encontraron que una extraña esfera puede ser la clave para generar más energía de fusión, ya que tiene el potencial para superar el dilema de producir más y consumir menos.

 

Su particularidad es que fusionaría hidrógeno y boro, en lugar de isótopos de hidrógeno como el deuterio y el tritio, y, además, utiliza láseres para calentar el núcleo hasta 200 veces más que en el centro del sol. Eso no es todo, sino que este dispositivo no produce neutrones, por lo que no crea ningún tipo de desecho radiactivo.

 

“Esto pone nuestro enfoque por encima de todas las demás tecnologías de energía de fusión”, destacó Heinrich Hora, de la universidad australiana de Nueva Gales del Sur, quien está a cargo del proyecto, reseñó Science Alert.

 

A diferencia de lo que sucede con las reacciones de energía de fisión nuclear, las de fusión combinan o fusionan los átomos en lugar de dividirlos. Se trata de una metodología similar a la que alimenta al Sol.

 

“Los combustibles y los desperdicios son seguros”, insistió Warren McKenzie, director de HB 11, compañía que tiene la patente de la nueva tecnología. McKenzie agregó que el reactor no necesitará un “intercambiador de calor” ni un “generador de turbina de vapor”.

Por lo tanto, si nuevas investigaciones confirman que no hay otro dispositivo mejor para este tipo de desarrollos, el reactor prototipo podría estar construido en una década.

 

 

 

Hasta el momento, las reacciones más poderosas que se conocen, en términos de generación de energía, han sido las fusiones nucleares y termonucleares. Estos procesos tienen lugar cuando varios núcleos atómicos de carga similar se unen y forman un núcleo más pesado.

Ahora, de acuerdo con una declaración publicada en la revista científica Nature, podría haber algo aún más poderoso. Los científicos descubrieron que durante la colisión de ‘quarks’ (moléculas subatómicas, apodadas ‘partículas belleza’) se puede liberar más energía que durante una fusión nuclear. Los ‘quarks’ son los constituyentes fundamentales de la materia, que se combinan de manera específica para formar partículas tales como protones y neutrones.

 

Recientemente se han hallado signos de la existencia de partículas aún más pequeñas que los ‘quarks’: ‘tetraquarks’ y ‘pentaquarks’. Al estudiarlas, fue posible descubrir que su formación se produce en el curso de colisiones de partículas elementales inestables. Este proceso se cumple en una fase análoga a las reacciones termonucleares que tienen lugar en las entrañas del Sol y otras estrellas, y libera incluso mayor cantidad de energía que en el Sol.

 

“Las colisiones de ‘tetraquarks’ dan como resultado la liberación de aproximadamente 200 megaelectronvoltios de energía, lo que es aproximadamente 10 veces mayor que la generación de reacciones termonucleares”. Hasta la fecha, tales reacciones no tienen aplicación práctica, ya que las partículas en las que se originan tienen un periodo vital muy breve, informó Herald Miller, profesor de la Universidad de Washington.

El riesgo de que se pueda crear una nueva y poderosa arma sobre la base del reciente descubrimiento es por el momento mínimo, dado que aún no se ha estudiado completamente la interacción de partículas subatómicas entre sí.

(°) Ingeniero. Presidente Honorario de FAPLEV. Vecino Solidario 2001.

Científicos prueban una esfera nuclear que podría revolucionar la energía de fusión

 

Cuestión de dominar la flecha del tiempo…..

 

 

“¿En Venus, enormes ciudades extraterrestres?”

Compilado por Manlio E. Wydler (¡)

Unas imágenes de la superficie de Venus publicadas este año han provocado un gran entusiasmo entre ufólogos y cazadores de ovni puesto que, según afirman, revelan evidencias de una civilización extraterrestre en el inhóspito ambiente de ese planeta, escribe ‘The Daily Star‘.

 

El usuario de YouTube ‘mundodesconocido’ publicó el pasado abril un video con un análisis de fotos y modelos en 3D de las supuestas estructuras encontradas. Según explica, en las imágenes “aparecen enormes ciudades, estructuras artificiales y todo tipo de elementos que parecen obedecer a construcciones inteligentes efectuadas por algún tipo de raza extraterrestre que habitó o colonizó el segundo planeta de nuestro sistema solar”.

 

Las fotos en cuestión provienen supuestamente de la sonda Magallanes, lanzada por la NASA en 1989, que estuvo cartografiando la superficie de Venus hasta 1994. Seguidores de las teorías de la conspiración incluso afirman que la agencia espacial estadunidense está al tanto desde hace años de las señales de la vida extraterrestre en ese planeta pero lo ha estado ocultando.

Sin embargo, no todos comparten el mismo entusiasmo con respecto a ese ‘hallazgo’. Vadim Chernobrov, coordinador de la organización rusa Kosmopoisk – que se dedica al estudio de hechos anómalos que puedan estar relacionados con la vida extraterrestre – señala que ese planeta es extremadamente difícil de explorar y que la sonda proporciona solo una imagen aproximada del lugar. “Todo está demasiado borroso, en sentido literal y figurativo, para poder afirmar nada de manera inequívoca“, observó citado por los medios rusos.

 

Aunque parezca mentira, ya se han logrado en laboratorios, producir hechos que actúan al revés de lo que dice la termodinámica….Es posible que se logre disminuir la temperatura de los objetos en , por ejemplo Venus, y disiparlos en el exterior.

 

Un equipo internacional de investigadores liderado por Kaonan Micadei, físico en la Universidad Federal ABC, en Brasil, se ha preguntado qué sucedería al modificar las condiciones iniciales de un sistema cerrado. Es decir, si el estado inicial de un sistema determina la dirección de la flecha del tiempo, ¿sería posible crear, aquí en la Tierra, sistemas cerrados cuyas condiciones iniciales obliguen a la flecha del tiempo a apuntar en la dirección opuesta? Si la respuesta fuera afirmativa, dentro de ese sistema los huevos fritos podrían “desfreirse” de forma espontánea y el calor podría fluir de los objetos más fríos a los más calientes.!!!!!!

 

 

(°) Ingeniero, Presidente Honorario de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

 

Resultado de imagen para Fotos de ciudades en Venus, según el mapeo de la zonda Magallanes

Resultado de imagen para Fotos de ciudades en Venus, según el mapeo de la zonda Magallanes

Otra prueba en contra de la hipotética materia oscura.

“Otra prueba que muestra que la materia oscura no existe”

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

Las galaxias de gran tamaño, como la Vía Láctea, suelen estar rodeadas por un enjambre de galaxias menores. El modelo cosmológico estándar con materia oscura fría —la teoría ampliamente usada por los cosmólogos para describir la evolución y la estructura del universo a gran escala— predice que tales galaxias satélite deberían distribuirse de manera aleatoria en torno a la galaxia central. Sin embargo, hace tiempo que se sabe que eso no es lo que ocurre en la Vía Láctea ni en su vecina más cercana, Andrómeda, situada a unos 2,5 millones de años luz de nosotros. En ambos casos, varias de las pequeñas galaxias que las rodean parecen orbitar en un mismo plano delgado. ¿Se trata de una excepción, o es más bien un síntoma de que algo falla en el modelo cosmológico de consenso?

Un estudio reciente firmado por Oliver Müller, de la Universidad de Basilea, y otros investigadores ha aportado pruebas de que tal vez la Vía Láctea y Andrómeda no sean casos aislados. El análisis de 16 galaxias enanas de Centauro A, una galaxia situada a unos 12 millones de años luz de la Vía Láctea, ha encontrado que, también en este caso, las galaxias satélite parecen disponerse en un plano, lo que plantea varias preguntas sobre los modelos canónicos de formación de galaxias. Los resultados se publican en Science.

Según la teoría cosmológica dominante, en torno al 90 por ciento de la materia existente en el universo es materia oscura: una sustancia invisible y de naturaleza desconocida pero cuya existencia puede inferirse con claridad a partir de la potente atracción gravitatoria que ejerce sobre las estrellas y las galaxias. Hasta ahora nadie ha sido capaz de detectar por medios directos las supuestas partículas que la componen. Sin embargo, son muy pocos quienes ponen en duda su existencia, ya que la materia oscura permite explicar con gran éxito todo tipo de observaciones, desde la velocidad a la que rotan las galaxias individuales sobre sí mismas hasta el origen, la evolución y la estructura del universo como un todo.

No obstante, algo que nunca ha acabado de cuadrar con las predicciones del modelo cosmológico estándar es la peculiar distribución de galaxias enanas que exhiben la Vía Láctea y Andrómeda. En principio, los gigantescos halos de materia oscura que rodean a las grandes galaxias deberían adoptar una forma aproximadamente esférica, por lo que esa tendría que ser también la disposición de galaxias enanas en torno a una galaxia central. Sin embargo, en la Vía Láctea y Andrómeda no ocurre así. ¿A qué se debe?

Para explicar esta discrepancia se han propuesto varias hipótesis. En el caso de la Vía Láctea, algunos expertos han argumentado que el propio disco de la galaxia impediría ver la distribución completa de galaxias enanas, por lo que las relativamente pocas que se conocen no constituirían una muestra fiel del conjunto. Otros investigadores han defendido que esa distribución asimétrica de satélites obedecería al flujo de material a lo largo de la red cósmica, la gran «telaraña» de materia oscura que, según los modelos, describe la estructura a gran escala del universo. Y, por supuesto, tampoco han faltado quienes se han apoyado en estas anomalías para cuestionar las teorías dominantes sobre la materia oscura.

En el nuevo trabajo, Müller y sus colaboradores han analizado los datos correspondientes a 16 galaxias enanas en torno Centauro A, un sistema cercano a la Vía Láctea pero libre de su influencia gravitatoria y de la de Andrómeda, por lo que su estudio permite analizar el fenómeno de manera independiente. Se da la circunstancia de que, vistas desde la Tierra, las galaxias satélite de Centauro A se reparten aproximadamente a lo largo de un eje: la mitad de ellas se ven «por encima» de la galaxia central, y la otra mitad, «por debajo». Al medir la velocidad de todas ellas con respecto a la Tierra (y sustraer la velocidad de Centauro A), los investigadores han hallado que, salvo dos excepciones, las galaxias enanas situadas por encima de su anfitriona se estarían acercando a nosotros, mientras que aquellas ubicadas por debajo se alejarían. Es decir, todo parece indicar que las galaxias satélite de Centauro A se encuentran orbitando en un mismo plano, el cual se hallaría de canto según se ve desde la Tierra.

Para comprobar hasta qué punto tales resultados serían compatibles con las predicciones del modelo cosmológico estándar, los autores llevaron a cabo varias simulaciones cosmológicas del proceso de formación de un sistema galáctico similar a Centaurus A. Al hacerlo, encontraron que la probabilidad de obtener una configuración como la observada era inferior al 0,5 por ciento.

A la vista de los datos, el nuevo estudio señala que la curiosa distribución de galaxias satélite ya observada en la Vía Láctea y Andrómeda podría ser mucho más común en el universo de lo que se pensaba. De ocurrir así, ello pondría en duda la validez de las simulaciones del proceso de formación de galaxias basadas en materia oscura fría. Dada la baja probabilidad que dichas simulaciones asignan a estas configuraciones galácticas, «encontrar tres sistemas con tales características en el universo cercano se antoja extremadamente improbable», concluyen los autores en su artículo.

(°) Ingeniero, Presidente Honorario de FAPLEV. Vecino Solidario 2001.