Sin Big-Bang

“Un ciclo de recesión anterior del Universo convive con nosotros”

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

 

 

 

La explicación más aceptada para el origen del Universo es que la red espacio-temporal en la que nacieron las semillas de las galaxias y después las estrellas nació en una singularidad completamente enigmática: el Big Bang. A partir de un punto de densidad infinita que contenía toda la energía y la materia, donde las leyes físicas que conocemos carecen de sentido, el Universo desplegó en una ínfima fracción de segundo el comienzo de sus maravillosas alas, hace unos 13.800 millones de años. Naturalmente, los científicos no están seguros de cómo pudo ocurrir algo así.

Juliano Cesar Silva Neva, investigador en la Universidad de Campinas (Brasil) ha propuesto otra explicación alternativa. En un artículo publicado recientemente en la revista «General Relativity and Gravitation» ha sugerido la posibilidad de eliminar el Big Bang de la historia del Universo. En su lugar, ha propuesto que antes de la actual fase de expansión, el Cosmos atravesó una fase de contracción. (Silva Neva no ha sido el primero ni será el último en proponer algo así).

«Creo que el Big Bang nunca ocurrió», ha dicho el físico en un comunicado. Además ha sugerido que quizás sea posible encontrar vestigios del Universo cuando estaba en fase de contracción, y demostrar así que la gran explosión nunca ocurrió.

Desde que en 1920 el astrónomo Edwin Hubble descubrió que casi todas las galaxias estaban alejándose unas de otras, cada vez más rápido, la teoría del Big Bang comenzó a adquirir fuerza. A fin de cuentas, si las galaxias se alejan unas de otras, ¿no será porque hubo una enorme explosión?

A partir de los años cuarenta, la Relatividad de Einstein le permitió a los científicos elaborar distintas historias del Universo y vaticinar varios posibles destinos: que el Universo se expanda hasta el infinito, cada vez más rápido, que la expansión se estanque o bien que la expansión de paso a una contracción y a un gran choque, el Big Crunch.

 

Silva Neves se ha sumado a los que proponen que el Universo «rebota» en una eterna sucesión de fases de contracción y expansión. Las contracciones finalizan con un gran colapso o Big Crunch y luego las densidades alcanzadas son tan enormes que activan una nueva inversión del proceso, un nuevo Big Bang.

Los motivos que llevan a este científico a inclinarse por el «rebote» se encuentran en su artículo. Ahí introduce un «factor de escala» en las soluciones de la Relatividad General para explicar la tasa de expansión del Universo no solo en función del tiempo sino también de una escala cosmológica, que lleva a que el Big Bang deje de ser una condición necesaria para lo que observamos hoy.

Es más, según estas ideas podría ser que en el Universo actual hubiera huellas de la anterior fase de contracción: «La ausencia de la singularidad (del Big Bang) al comienzo del espacio-tiempo abre la posibilidad de que los vestigios de una anterior fase de contracción hayan resistido a la fase de cambio, de modo que quizás estén con nosotros en la actual fase de expansión».

El ejemplo de los agujeros negros

Estas propuestas se basan en las investigaciones que el físico ha hecho en los agujeros negros, objetos que, según él, no están definidos por la singularidad de su interior, sino por su horizonte de sucesos. Además, las ideas del factor de escala se inspiran en los trabajos de James Bardeen, un científico que modificó las ecuaciones de la Relatividad General para describir los agujeros negros en el 1968.

 

En vez de considerar que la masa de estos agujeros negros es constante, Bardeen sugirió con sus cálculos que la masa cambia en función de su distancia al centro del agujero negro. Así nace el concepto del llamado «agujero negro regular» y se evita el temido (por algunos) concepto de la singularidad, que en los agujeros negros consiste en la existencia de un punto de densidad infinita. Del mismo modo, la investigación de Silva Neva ha tratado de eliminar la singularidad el Big Bang.

 

Cálculos y teorías pueden ser muy interesantes, pero los científicos han de poder probarlos por medio de experimentos y observaciones para que la ciencia avance. El comienzo del Universo no es algo precisamente fácil de alcanzar para los científicos, pero Silva Neves cree que hay una forma de verificar sus ideas: encontrar trazas de la fase de contracción del Universo en la actual expansión. Estas huellas serían, según este físico, agujeros negros sobrevivientes.

(°) Ingeniero, Presidente Honorario de FAPLEV. Vecino Solidario 2001.

Dos agujeros negros en rotación. Algunas modificaciones a las ecuaciones de Einstein eliminan las singularidades de su interior. Cálculos similares han llevado a los investigadores a eliminar la singularidad del Big Bang

Zona muy fría en la atmósfera de Titán,

“Puntos muy fríos de la atmósfera de Titán”

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

 

 

Una investigación dirigida por científicos de la Universidad de Bristol acaba de publicar un artículo en la revista Nature Communications en el que por fin han propuesto una explicación para una anomalía recientemente descubierta en Titán, la luna de Saturno: la de un inesperado e importante enfriamiento de su atmósfera, justo por encima de los polos. Según han explicado, este efecto se debe a la composición tan peculiar de los gases, que le hace comportarse de un modo único entre todos los planetas del Sistema Solar.

 

La anomalía se encuentra en el hecho de que los vórtices que se forman sobre los polos de la luna están extremadamente fríos. Normalmente, estos remolinos están más calientes, porque en su interior se forma corrientes de aire descendentes que se comprimen y que se calientan (al igual que ocurre cuando se infla la rueda de una bicicleta con una bomba).

Sin embargo, la nave Cassini, que se sumergió en Saturno para siempre hace unos meses, pudo observar los polos durante la mitad de un año de la luna (que dura 29,5 años terrestres), y comprobó que el panorama no encajaba con lo previsto. Los sensores detectaron la formación de un punto caliente en los polos en 2009, pero este fue seguido de otro frío en 2012, con temperaturas de -153 grados centígrados, y otros más calientes ya en 2016.

 

Estos fenómenos no son compatibles con lo que se sabe sobre otros planetas terrestres del Sistema Solar (es decir, Tierra, Marte y Venus), así que los investigadores buscaron alguna posible explicación. A la vista de los datos, han podido concluir que el motivo de la formación de estos vórtices fríos está en la composición química de la atmósfera.

«Para la Tierra, Venus y Marte el principal mecanismo de enfriamiento atmosférico es la radiación infrarroja emitida por el dióxido de carbono», ha explicado en un comunicado Nick Teanby, director del estudio. «Sin embargo, en Titán hay reacciones fotoquímicas exóticas que producen hidrocarburos como el etano o el acetileno, y derivados del nitrógeno, como el cianuro de hidrógeno o el cianoacetileno, que producen el grueso del efecto de enfriamiento».

Estos gases se producen en las alturas de la atmósfera pero son arrastrados por las corrientes de aire, con la consecuencia de que se acumulan masivamente en determinados momentos, produciendo el efecto de enfriamiento.

Los investigadores recogieron los datos captados por Cassini sobre la temperatura y la composición de la atmósfera de Titán y los usaron en un modelo numérico para simular el balance de calor y de enfriamiento de la luna. Así, lograron explicar el anómalo enfriamiento de Titán.

 

«Este efecto es hasta ahora único en el sistema Solar y solo es posible por la exótica química de la atmósfera de Titán», ha explicado Teanby.

 

¿Por qué es interesante esta investigación? No solo permite refinar la ciencia del estudio de los planetas y de las atmósferas, sino que permite explicar cómo funciona un importante mundo del Sistema Solar que, a pesar de ser una luna, es más grande que el planeta Mercurio y que tiene interés incluso para la búsqueda de vida. De hecho, el extraño aspecto de Titán, cubierto por mares y ríos de «gas natural» líquido, con precipitaciones y una corteza de hielo, ha llevado a los científicos a proponer que la vida es posible allí, pero que esta sería realmente extravagante.

 

Además, lo aprendido en esta investigación podría servir para explicar en el futuro el comportamiento de planetas lejanos. Tal como ha añadido Nick Teanby: «Un efecto similar podría estar ocurriendo en muchos exoplanetas con atmósferas, y esto tendría impacto en la formación de nubes y en la dinámica de sus atmósferas»

 

(°) Ingeniero, Presidente Honorario de FAPLEV. Vecino Solidario 2001.

Titán es la única luna del Sistema Solar con una atmósfera densa. Está compuesta sobre todo por ntirógeno, como la terrestre

Accidente marítimo.

“En Argentina existe una isla móvil que sería base de extraterrestres”

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

Especialistas en el tema la bautizaron ‘El Ojo’ y dicen estar seguros de que se trata de la puerta de entrada a una base subterránea de visitantes de otro planeta.

Espeialistas aseguran que la isla recientemente descubierta a través de Google Earth y apodada “El Ojo” podría ocultar algo más. Circular y rodeada de agua, similar a un “ojo”, podría ser en realidad la entrada a una base oculta extraterrestre.

 

Vale recordar que el descubrimiento fue realizado por un equipo de cine dirigido por el cineasta Sergio Neuspiller  cinco años atrás, mientras buscaban una localización para filmar una película sobre sucesos paranormales en el delta del río Paraná.

 

La isla se encuentra entre la ciudad de Campana y Zárate, en la provincia de Buenos Aires. Las coordenadas en Google Earth son las siguientes: 34°15’07.8’S 58°49’47.4″W.

La noticia ha llamado la atención de los mejores ufólogos (persona que se encarga de estudiar el fenómeno OVNI) del mundo, como Scott C. Waring, quien señaló que la misteriosa isla podría estar relacionada con la gran cantidad de avistamientos ovnis en Argentina.

“Han descubierto una isla flotante no muy lejos de Buenos Aires, Argentina, y en el mapa de Google Earth parece que gira en círculo”, escribió Waring en su blog UFO Sightings Daily. “Argentina tiene una abundancia excesiva de avistamientos ovnis en comparación con el resto del mundo y así es como los extraterrestres tratan de ocultar esta entrada en particular a su base. La forma es grande y circular, lo suficientemente grande como para que pueda entrar un OVNI de 100 metros. El agua por debajo de esta isla flotante necesita ser explorada”.

Waring dejo claro que la misteriosa isla de Argentina es en realidad una entrada a una base secreta para ovnis bajo tierra o bajo el agua, lo suficientemente grande para que puedan entrar y salir naves de origen extraterrestre de tamaño similar. Incluso si el “Ojo” resulta ser nada más que un trozo de tierra rodeada por un terreno pantanoso, sólo su sola existencia, debido a la redondez perfecta, es digna de investigación.

Ya no se encuentra esta isla….se movió hacia el mar.

La costa marítima de Argentina es visitada, varios días a la semana, en estos últimos años por OVNIS particulares, que se introducen en el mar, o se los ve emerger con ímpetu del mismo.

Las bases extraterrestres están distribuidas desde el Río de la Plata hasta la Antártica, son una docena. La velocidad, sumergidos, de estos aparatos-medidos por capitanes rusos- alcanzan 1.500 kilómetros. Algo impensado en la resistencia acuática.

El submarino ARA San Juan, argentino, modelo alemán moderno, con 44 ocupantes y buscado desde hace días por las armadas del mundo avanzado, fue rozado por uno de estos ovnis y lanzado a profundidades abisales, más allá del límite de la plataforma continental del Mar Argentino. (15/11/2017)-

(°) Ingeniero, Presidente Honorario de FAPLEV. Vecino Solidario 2001.

Resultado de imagen para Foto de la isla móvil en el Delta del Paraná

Nuevas especies.

“Aparición de nuevas especies”

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

 

En biología, los mecanismos de aislamiento reproductivo o barreras a la hibridación son el conjunto de características, comportamientos y procesos fisiológicos que impiden que los miembros de dos especies diferentes puedan cruzarse o aparearse entre sí, producir descendencia o que la misma sea viable o fértil. Estas barreras constituyen una fase indispensable en la formación de nuevas especies (especiación) ya que mantienen las características propias de las mismas a través del tiempo debido a que disminuyen, o directamente impiden, el flujo genético entre los individuos de diferentes especies.

Han sido propuestas varias clasificaciones de los mecanismos de aislamiento reproductivo. El zoólogo Ernst Mayr los ha clasificado en dos categorías amplias: mecanismos precopulatorios y poscopulatorios. Los primeros actúan antes de que se pueda producir la fecundación (es decir, antes del apareamiento en el caso de los animales o de la polinización en el caso de las plantas)

Tales mecanismos precopulatorios, también denominados «barreras externas a la hibridación», son las separaciones físicas en el tiempo, en el espacio, ambientes, nichos ecológicos específicos y diferencias en el comportamiento que impiden el apareamiento o la polinización.

Los mecanismos poscopulatorios, o «barreras internas a la hibridación», en cambio, operan a través de la falta de armonía entre los sistemas fisiológicos, reproductivos o citológicos de los individuos pertenecientes a diferentes especies.​ Los diferentes mecanismos de aislamiento reproductivo están controlados genéticamente y se ha demostrado experimentalmente que pueden evolucionar tanto en especies cuya distribución geográfica se superpone (especies simpátricas), o bien, como resultado de la divergencia adaptativa que acompaña a la evolución alopátrica de las mismas.

Muchas veces bastan dos generaciones para que aparezca una nueva especie como es el caso de los pinzones en las islas galápagos. Sus picos se adaptaron a la abundancia de las diferentes comidas: Granos, insectos, etc.

(°) Ingeniero, Presidente Honorario de FAPLEV. Vecino Solidario 2001.

Ruinas y Fósiles

Deshielos en Marte hasta hace poco.

“Descubren evidencias de agua de deshielo en pasado reciente de Marte”

 

Compilado por Manlio E: Wydler (°)

 

Un equipo internacional de investigadores encontró evidencia de agua de deshielo glacial en la historia reciente de Marte, divulgó hoy The Open University, en Reino Unido.

 

El hallazgo se confirmó a pesar de la opinión generalizada de que el clima reciente en el planeta rojo era demasiado frío para que el hielo se derritiera.

Científicos planetarios de The Open University, en colaboración con el University College Dublin, de Irlanda; y las universidades de Cambridge (Reino Unido) y Nantes (Francia), descubrieron una cresta de sedimentos depositados por el agua de deshielo que fluye debajo de un glaciar en un pasado reciente, hace aproximadamente 110 millones de años.

Frances Butcher, autor principal del estudio, explicó que -de forma similar a la Tierra- los polos de Marte están cubiertos por grandes y sólidas capas congeladas, mientras que el ecuador no tiene ningún hielo superficial.

Las regiones entre el ecuador y los polos tienen miles de glaciares, estos son el centro de atención de nuestra investigación y creemos que están cubiertos por un manto de escombros, quizás de tan solo unos metros de espesor, añadió.

El científico apuntó que, si bien no hay evidencia de que el agua líquida aún exista debajo de esos glaciares en la actualidad, la investigación proporciona información importante sobre las condiciones ambientales que podrían haber causado que el hielo se derrita en la reciente historia geológica de Marte.

(°) Ingeniero, presidente Honorario de FAPLEV. Vecino Solidario 2001

Esker emergiendo de un glaciar

Civilización egipcia en dos planetas

 

Imagen relacionada

Creación extraterrestre de Egipto en la Tierra y en Marte”

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

En total fueron 17.520 años de poder y control de los dioses y semidioses, que finalizaron en un oscuro periodo de caos y anarquía, del que no existe la más mínima referencia, y que duró 350 años. Es en este momento cuando aparece la Primera Dinastía de gobernantes humanos, en la figura del faraón Narmer, primer gobernante reconocido oficialmente por la egiptología, pues el resto de lo anteriormente expuesto pertenece al mundo de la mitología y la fantasía.

Es imposible, aseguran tajantemente los expertos, que, antes de la aparición de la I Dinastía o Periodo Tinita (3.100 a.C.-2.700 a.C.), pudieran existir durante un tiempo tan prolongado semejante número de gobernantes, eso sin mencionar su origen divino y extremada longevidad.

Pero los egipcios estaban muy seguros de sus orígenes y de su historia. El tiempo era algo que controlaban muy bien los antiguos egipcios, precisamente gracias a sus dioses, quienes, según ellos, les enseñaron a dividir el año (renpet) en doce meses (abed), de treinta días cada uno y divididos en tres semanas (mellu) de diez días cada una. Este calendario alcanzaba 360 días, y era complementado con cinco días especiales (jeriu-renpet).

El año estaba formado por tres estaciones que venían claramente determinadas por el Río Nilo. La Primera Estación era la de la crecida del río (ajet), de mediados de junio a mediados de octubre. La seguía la Estación de la Germinación (peret) que finalizaba a mediados de febrero. Por último la Estación de la Cosecha (shemu).

Existían otros tipos de calendario, pero todos seguían una minuciosa y escrupulosa exactitud, transmitida generación tras generación. Con total seguridad, si un antiguo egipcio escuchara hoy en día que la cronología de los Dioses-Reyes que gobernaron Egipto mucho antes de Narmer, no es más que una fantasía, se llevaría un gran disgusto y un no menor enfado.

Hace 2.500 años, Heródoto escribía en su “Libro II de la Historia” que, en su visita a Egipto, los sacerdotes de Tebas le habían mostrado personalmente 341 estatuas, cada una de las cuales correspondía a una generación de sumos sacerdotes desde 11.340 años atrás en el tiempo. Le dijeron que las figuras representaban a hombres, pero que antes de esos hombres en Egipto reinaron los dioses, que habían convivido con los seres humanos. De todo ello guardaban datos muy precisos, ya que siempre, desde el principio de los tiempos, ésa había sido su misión.

Un grupo de dioses viaja a bordo de una embarcación

Otro historiador griego, Diodoro, que visitó Egipto en el Siglo I d.C., también habló y aprendió de los sacerdotes egipcios sobre su historia y tradición. Al igual que Heródoto pudo escuchar de boca de los sacerdotes que los humanos reinaban en el Valle del Nilo desde hacía poco menos de 5.000 años. Uno de los primeros cronistas de la Iglesia Cristiana, Eusebio, logró recoger numerosas crónicas que hacían el mismo tipo de referencias que Heródoto y Diodoro. Pero tal vez ninguno como Manetón, sumo sacerdote y escribano egipcio, supiese acaparar en sus textos la increíble historia de Egipto.

Manetón fue contemporáneo del General de Alejandro Magno Ptolomeo, fundador de la Dinastía Ptolomeica (304-282 a.C.). Vivió en la Ciudad de Sebennitos y fue Gran Sacerdote en el Templo de Heliópolis, donde escribió los Tres Volúmenes de su Historia de Egipto, cuyos originales han desaparecido, y que conocemos en gran medida gracias al historiador griego Julio Africano, que recopiló numerosos fragmentos de su obra.

Manetón o Manetho (verdad de Thot), relataba en esta obra que los dioses reinaron sobre Egipto durante 13.900 años, y los semidioses que les continuaron otros 11.000 años más. Gracias a su clase sacerdotal, pudo acceder a numerosa información restringida que había sido recogida durante cientos y cientos de años. Según sus fuentes el primer Rey de Egipto fue Hefestos, quien inventó el fuego, le siguieron Cronos, Osiris, Tifón y Horus. Después, los “Shemsu-Hor” o seguidores de Horus, de origen semidivino, gobernaron durante 1.255 años. Les continuaron otros reyes por un periodo de 1.817 años.

Distintos investigadores aseguran ver en estos dibujos (tumba de Ramsés VI, Valle de los Reyes)

seres con escafandras provenientes de las estrellas, tal y como aseguraban las antiguas tradiciones egipcias.

 

Otro periodo más de 1.790 años formado por treinta reyes que gobernaron en Menfis y 350 años más de otros diez soberanos que reinaron en Tanis. En total, sólo el reinado de los semidioses hasta la aparición de los reyes de la Epoca Dinástica Temprana, alcanzó 5.813 años, una auténtica patada a la historia y a la cronología establecida por la moderna egiptología.

Este mismo problema ha aparecido con las Listas de Reyes Sumerios, aparecidas en distintos textos como el W-B/144 ó W-B/62, donde se establecen fantásticos gobiernos de los dioses que se remontan a docenas de miles de años antes de lo establecido por la arqueología oficial.

Aunque tal vez el caso más conocido por todos nosotros sea el de los Patriarcas Bíblicos, auténticas “máquinas de hacer años”, como los míticos Adán, Set, Enós, Cainán, Mahaleel, Jared, Enoc, Matusalén, Lamec, Noe, Sem, Arfaxad, etc, etc. La edad alcanzada por cualquiera de ellos, haría estremecer los presupuestos destinados a jubilaciones de la Seguridad Social.

A pesar del innegable esfuerzo de la arqueología por establecer una cronología “lógica” de los antiguos reinos e imperios, el prejuicio a la hora de establecer la existencia física de los dioses que todas las culturas establecen como los fundadores de la civilización en la Tierra, hacen imposible profundizar en una verdadera historia que continúa oculta a todos nosotros.

La cada vez más reconocida antigüedad de algunos de los monumentos que nos han llegado, como es el caso de la Esfinge de Giza , han hecho posible que algunos investigadores hayan reconsiderado el revisar las cronologías dogmáticas a lo largo de los dos últimos siglos. Por desgracia los máximos responsables continúan aferrados a una serie de intereses y al mantenimiento de un estatus que tratan de defender a toda costa.

En esta antiquísima tabla mesopotámica existente en el Museo Británico, y en caracteres cuneiformes, aparece según el investigador Zecharia Sitchin el mapa de la ruta seguida por los dioses para llegar a nuestro planeta a través del Sistema Solar.

El afamado arqueólogo francés Gaston Maspero (1846-1916), uno de los personajes más influyentes en el campo de la egiptología, disciplina de la que fue pionero, se preguntaba en la Revue de l’Histoire des Religions por el que, sin duda, constituye el enigma central de esta civilización: ¿De dónde salieron los antiguos egipcios? ¿Cuál fue el verdadero origen de su religión y de sus textos? Maspero, que combinaba a la perfección el perfil de erudito con el de arqueólogo a pie de excavación, concluyó que el pueblo que elaboró aquel sofisticado corpus de creencias «ya estaba establecido en Egipto mucho antes de la Primera Dinastía y, si queremos entender su religión y sus textos, debemos ponernos en las mentes de quienes las instituyeron hace más de siete mil años».

Como advertimos por las palabras de este arqueólogo francés, la idea de que el Antiguo Egipto fue fundado por una civilización remotísima no es ni mucho menos nueva. Sin embargo, Maspero y sus ideas sobre la fundación de la civilización egipcia no son del agrado de la egiptología «oficial».

SHEMSU HOR: Los arquitectos de la Gran Esfinge que vinieron de las estrellas

Mencionados en el Papiro de Turín y en otros textos a priori históricos, los Compañeros de Horus o Shemsu Hor constituyen uno de los enigmas más inquietantes de la prehistoria egipcia. Las alusiones a estos misteriosos personajes son vagas e imprecisas, pero su intervención en tiempos muy anteriores a la primera dinastía pudo concretarse en el diseño estelar de la Gran Esfinge y de otros importantes monumentos. Pero, ¿quiénes eran los Shemsu Hor? Para los egiptólogos, se trata de entidades legendarias y, por ende, sin base real. Otros investigadores, en cambio, creen que desarrollaron un papel muy relevante como intermediarios entre dioses y hombres.

El afamado arqueólogo francés Gaston Maspero (1846-1916), uno de los personajes más influyentes en el campo de la egiptología, disciplina de la que fue pionero, se preguntaba en la Revue de l’Histoire des Religions por el que, sin duda, constituye el enigma central de esta civilización: ¿De dónde salieron los antiguos egipcios? ¿Cuál fue el verdadero origen de su religión y de sus textos? Maspero, que combinaba a la perfección el perfil de erudito con el de arqueólogo a pie de excavación, concluyó que el pueblo que elaboró aquel sofisticado corpus de creencias «ya estaba establecido en Egipto mucho antes de la Primera Dinastía y, si queremos entender su religión y sus textos, debemos ponernos en las mentes de quienes las instituyeron hace más de siete mil años».

Como advertimos por las palabras de este arqueólogo francés, la idea de que el Antiguo Egipto fue fundado por una civilización remotísima no es ni mucho menos nueva. Sin embargo, Maspero y sus ideas sobre la fundación de la civilización egipcia no son del agrado de la egiptología «oficial».

Antes que los faraones

Padre de la denominación «Pueblos del Mar» y principal impulsor de los trabajos de Sir Flinders Petrie, Gaston Maspero había visitado Egipto en 1880, formando parte de la Misión Francesa y, como no podía ser de otro modo, quedó extasiado al ver de cerca las pirámides de Guiza, pero, sobre todo, al contemplar la Gran Esfinge, un monumento que le desconcertó. ¿Qué hace aquí, junto a las pirámides, este extraño coloso?, debió preguntarse Maspero, al observar la Esfinge en el contexto de la explanada de Guiza.

En adelante, el arqueólogo francés se dedicaría en cuerpo y alma a estudiar los numerosos enigmas de la civilización egipcia, aunque siempre mantuvo cierta predilección por la enigmática estatua, sobre la que escribió lo siguiente: «la Gran Esfinge Harmakhis monta guardia en el extremo norte desde los tiempos de los Seguidores de Horus, una estirpe de seres semidivinos y predinásticos que, según las creencias de los antiguos egipcios, habían gobernado esta región miles de años antes que los faraones históricos» (The Dawn of Civilization: Egypt and Chaldea, 1894).

 

Que Gastón Maspero aludiera sin prejuicios al papel desempeñado por los Seguidores de Horus o Shemsu Hor, puede resultar chocante desde la perspectiva de la arqueología actual, encorsetada por el academicismo y las posiciones frecuentemente dogmáticas. No obstante, Maspero no hizo sino reflejar cuáles eran las creencias de los antiguos egipcios en relación con sus ancestros, recordando la relevancia que éstos concedían a los Seguidores o Compañeros de Horus. Pero, ¿quiénes eran estos personajes? ¿Es cierto que «gobernaron» el Egipto predinástico?

La referencia más conocida a los Shemsu Hor la hallamos en el Canon Real de Turín (Italia), un papiro fragmentado donde se dice que, en efecto, habrían gobernado Egipto durante seis mil años, en un periodo intermedio comprendido entre el reinado de los dioses y las primeras dinastías de faraones. No obstante, ¿qué grado de fiabilidad tiene este documento?

Custodiado en el Museo Egipcio de la capital lombarda, el también conocido como Papiro Real de Turín contiene, básicamente, una relación de los gobernantes del Antiguo Egipto desde Menes (o Narmer) hasta la convulsa XVII dinastía. Aunque el principio y el final de la lista se perdieron, de manera que no conocemos ni la introducción a la misma ni los detalles de los gobernantes que siguieron a la citada XVII dinastía, la relación incluye —en la parte posterior del papiro— a los gobernantes de Egipto antes que Narmer, reyes que, insistimos, eran de naturaleza divina, semidivina o no enteramente humana. ¿Cómo debemos interpretar esto último?

Turín: Un papiro auténtico

Al contrario de lo que sucede con otros papiros, cuyo contenido parece referirse a sucesos legendarios, mágicos o especulativos —o eso es lo que interpretaría un observador pragmático—, muy pocos dudan de la historicidad del Canon Real; esto es: refleja nombres y detalles fidedignos, datos que han podido contrastar los prestigiosos egiptólogos y papirólogos que han tenido acceso al mismo, desde Jean François Champollion hasta Richard Parkinson y Bridget Leach, pasando por Giulio Farina y Alan Gardiner, por citar sólo a unos pocos de entre quienes lo han investigado. Así, la opinión generalizada es que el escriba autor del texto, probablemente a las órdenes de Ramsés II, compiló varias listas depositadas en los principales templos de Egipto, limitándose a transcribirlas. La relación de los gobernantes mencionados en el documento es asombrosamente prolija en detalles, a tal punto que los periodos de los reinados están consignados por años, meses e incluso días, lo que da idea de la minuciosidad de sus autores. Se trata, pues, de un informe burocrático cuyo contenido nada tiene que ver con formulaciones esotéricas o recetas mágicas.

Cuando la versión oficial no funciona

No obstante, la arqueología oficial parece menoscabar la relevancia histórica de este manuscrito, tendiendo a pasar por alto su contenido. La razón de tal olvido probablemente tiene que ver con la incómoda «cara b» del Papiro Real de Turín, ésa que otorga rango de gobernantes carnales a personajes poco o nada materiales, como los mitad humanos mitad divinos Shemsu Hor.

Que la arqueología oficial haya soslayado el Papiro de Turín no debe sorprendernos. En general, los egiptólogos han despreciado sistemáticamente los textos que contravenían sus tesis. Cualquier evidencia que contradijera «su versión» de la historia de Egipto, ha acabado siendo desprestigiada. Y no sólo ha ocurrido con papiros o grabados. Cuando un investigador ha puesto en duda esa «versión oficial», inmediatamente se le ha excluido del establishment académico, por mucho que sus propuestas tuvieran el aval de documentos fidedignos o estudios científicos rigurosos.

De ese modo, ocurre que los nombres de Robert Schoch, John Anthony West, Robert Bauval, Graham Hancock y tantos otros, suelen ir acompañados de apostillas como «arqueología alternativa», «pseudociencia», etc. A la arqueología ortodoxa le irritan estos investigadores de mente abierta, que no comulgan con los dogmas que venden Mark Lehner y compañía. El caso de Lehner resulta especialmente sangrante, pues él mismo, siendo un joven seguidor de Edgar Cayce, no parecía hacerle ascos a la idea de que la civilización egipcia estuviese conectada con la mismísima Atlántida… Dicho sea con el mayor de los respetos hacia el trabajo de este, sin duda, eminente egiptólogo.

Si nos lo permiten, existe un gran problema con Lehner y demás arqueólogos que han investigado o investigan el Antiguo Egipto. Y no se trata de una cuestión menor, pues tiene que ver con el concepto fundacional de la egiptología.

A grandes rasgos, la egiptología es una disciplina moderna, que integra otras ciencias de la antigüedad como la arqueología, la papirología, la epigrafía, etc. Sin embargo, hasta hace muy poco, la generalidad de los egiptólogos rechazaban que el diseño y emplazamiento de las pirámides y templos a lo largo del Nilo tuvieran que ver con la posición de los cuerpos celestes en la época en que fueron erigidos. De hecho, todavía encontramos a egiptólogos que refutan esta visión arqueoastronómica de los monumentos egipcios. Que se lo pregunten a Robert Bauval…

Pero este error de enfoque de la egiptología nace, en nuestra opinión, mucho antes. Veamos, ¿cómo puede una disciplina basada en el método científico dilucidar el misterio de una cultura tan profundamente esotérica como la del Antiguo Egipto? ¿Cómo puede un egiptólogo enfrentarse al enigma de que seres mitad humanos mitad divinos construyeron la Gran Esfinge? En cuanto a lo primero, está claro que el esoterismo escapa al análisis materialista científico. Y en lo que respecta a lo segundo, plantear que entidades no humanas gobernaron en la práctica a seres humanos sería un disparate desde la perspectiva científica.

No obstante, sin las ataduras de los dogmas, hagamos un esfuerzo por ubicar en la historia de Egipto a los Compañeros de Horus.

Ya hemos mencionado que el Papiro de Turín sitúa a los Shemsu Hor inmediatamente antes de la primera dinastía faraónica, la comenzada por Menes o Narmer. Pues bien, la egiptología aceptó que la cronología establecida por el papiro es correcta, pero sólo de Narmer en adelante. Lo anterior, en cambio, no era «historia», sino «mitología». Así, el Canon Real es histórico sólo hasta donde les conviene a los egiptólogos. El resto, lo que no pueden confirmar —ni aceptar desde su lógica—, es legendario… Pero, ¿y si no fuera así? ¿Y si todo lo que se cuenta en este papiro fuera cierto?

De las cavernas a la Gran Esfinge

En este caso, tendríamos que, hace alrededor de 12.000 años, Egipto fue gobernado por unas entidades híbridas dotadas de avanzados conocimientos, tantos como para haber diseñado la Gran Esfinge de Guiza y realizado quién sabe cuántas otras proezas arquitectónicas o tecnológicas.

Paradójicamente, la irrupción de los Shemsu Hor se habría producido en los albores de la civilización en el Valle del Nilo, si hacemos caso de la historia aceptada sobre la evolución humana. Así, hace 12.000 años, justo cuando declinaba la última glaciación, la temperatura subió gradualmente en el norte de África —Delta del Nilo incluido—, región que comenzó a recibir importantes precipitaciones que, más tarde, dieron paso a la formación de pastizales con cereales silvestres que atrajeron a gran variedad de animales y éstos, a su vez, a grupos humanos de cazadores-recolectores. Claro está que este complicado proceso no se produjo de la noche a la mañana, sino que duró milenios, estableciéndose el Neolítico egipcio tan «tarde» como hace 6.000 años…

Obviamente, esta última cronología de los hechos no «funciona» con la datación de la Gran Esfinge propuesta por Bauval —alrededor del 10500 a.C.—, ni mucho menos con la que sugieren los geólogos ucranianos Vjacheslav I. Manichev y Alexander G. Parkhomenko, según los cuales el monumento ya estaba en Guiza hace ¡800.000 años! (Leer más AQUÍ).

Por otra parte, si aceptamos las divisiones de la historia de la humanidad para el Antiguo Egipto y situamos a los habitantes de esta región en la Edad de Piedra (IV milenio a.C.), ¿cómo es posible que estos hombres y mujeres recién salidos de las cavernas fueran capaces de construir algo ni remotamente parecido a la Gran Esfinge de Guiza?

Algo nos dice que la cronología sobre la historia de la humanidad está equivocada. Eso o antes que la nuestra existió otra «humanidad», una especie de «civilización madre» altamente evolucionada desde el punto de vista tecnológico y probablemente espiritual.

En el primero de los casos, Heródoto (siglo V a.C.) —a menudo considerado «padre de la Historia»— recogía por boca de los sacerdotes de Tebas una historia de Egipto bien distinta a la que conocemos hoy. Así, el cronista griego se refería a un episodio en el que los sacerdotes tebanos le mostraron 345 estatuas que parecían representar a imponentes dioses. Sin embargo, para sorpresa del historiador, los religiosos apuntaron que no se trataba de dioses, sino que cada coloso simbolizaba cada una de las generaciones de grandes sacerdotes que les precedieron, hasta completar 11.340 años de gobiernos de los hombres. Y subrayaban esto último, «gobiernos de los hombres», para a continuación remarcarle que «antes de estos hombres, los dioses eran quienes reinaban en Egipto, morando y conversando entre los mortales, y teniendo siempre cada uno de ellos un imperio soberano» (Los Nueve Libros de la Historia, Libro II, Cap. CXLIV). Por lo anterior, se infiere que los sacerdotes de Tebas distinguían claramente dos rangos de reyes de Egipto: los humanos, que habían gobernado el país desde hacía 11.340 años y los dioses, que no sólo gobernaron físicamente Egipto durante un periodo igual o mayor, sino que lo hicieron mezclándose con aparente naturalidad entre los habitantes del País del Nilo.

Por su parte, Manetón (siglo III a.C.), sacerdote e historiador egipcio que vivió durante los reinados de Ptolomeo I y Ptolomeo II, también se refería a estos dioses y semidioses gobernantes en su obra Aegyptíaka, una especie de cronología que confeccionó a partir de las Listas Reales que le facilitaron los sacerdotes de otros templos.

Diseño estelar

En la misma, Manetón establecía cuatro dinastías anteriores a Menes (dos de dioses, una de semidioses y una cuarta de transición), adjudicando el origen de la civilización egipcia al gobierno de 7 grandes divinidades —Ptah, Ra, Shu, Geb, Osiris, Seth y Horus—, que permanecieron en el poder durante 12.300 años. A continuación, gobernó una segunda dinastía encabezada por el primer Toth e integrada por 12 «faraones» divinos (1.570 años de gobierno), tras los cuales ascendieron al poder 30 semidioses —generalmente identificados con los Shemsu Hor y simbolizados por halcones—, que gobernaron el país durante 6.000 años. Tras éstos, siempre según Manetón, se produjo un periodo de caos, hasta que, finalmente, Menes encauzó la situación y logró la unificación de Egipto.

Obviamente, la egiptología ortodoxa incluye estas cronologías en la categoría de los mitos, no en la de los sucesos históricos comprobables. Al fin y al cabo, las fuentes que nos ofrecen información sobre los Shemsu Hor son ciertamente escasas. Claro que también podemos extraer información sobre los Compañeros de Horus —y sobre los dioses que gobernaron Egipto— de las obras que nos legaron estos misteriosos personajes, construcciones que, en todos los casos, se erigieron siguiendo un «plan estelar», como ha quedado atestiguado por los estudios arqueoastronómicos de estos monumentos.

De confirmarse la datación extrema de la Gran Esfinge o, cuanto menos, la propuesta por Bauval, los arquitectos de estas imponentes maravillas sin duda tendrían más de «celestes» que de humanos.

Fuente: http://mysteryplanet.com.ar/site/shemsu-hor-los-arquitectos-celestes-de-la-gran-esfinge/

Se ha comprobado que no pudieron Construirse las pirámides, sin electricidad, para tener luz en el acabado de los túneles y sus ilustraciones y jeroglíficos, no pudieron labrarse y brunirse las piedras sin láseres y herramientas de hierro adiamantado, no pudieron transportar algunas piedras y colocarlas, sin grúas de las más grandes de nuestro tiempo, sin fuerza motriz, sin conocimientos astronómicos como recién tuvieron los humanos en el último siglo pasado….Nunca pudieron hacer las pirámides en el tiempo anotado de decenas de años, porque para ello se debían colocar las grandes piedras cada minuto

Cosa imposible…..La ayuda fue extraterrestre y fue crucial.

Podemos suponer que tal como resultó en la Tierra, los mismos extraterrestres fundaron la primera civilización sobre MARTE.

(°) Ingeniero, Presidente Honorario de FAPLEV. Vecino Solidario 2001-

Imagen relacionada

Similitudes.

“Extraterrestres influenciaron a los primitivos marcianos, como luego lo harían en la Tierra”     Por Manlio E. Wydler (°)

En estas fotos tomadas por el Rover Opportunity y la última por uno de los Orbitadores desde el espacio, muestran un parecido enorme con las consrucciones que encontramos en Egipto, en la Tierra.

En Marte, están muy erosionadas, lo que denota una gran antig[uedad, pero su semejanza es notable….lo que muestra a otra raza ayudando a los marcianos, como sucedió en la Tierra con los faraones más alejados en el tiempo.

Las pirámides, difieren  en que tiene un lado más y su disposición muestra una posición diferente de las estrellas que remedan. -El cinturón de Orión-Indican la posición que tenían hace 850 millones de años.

(°) Ingeniero, Presidente Honoraario de FAPLEV. Vecino Solidario 2001.

Aurora en Marte.

“La nave Maven fotografió una aurora global en Marte”

Compilado por Manlio E. Wydler  (°)

 

Una explosión inesperadamente fuerte del Sol golpeó Marte este mes y sus consecuencias fueron observadas por las misiones de la agencia espacial de Estados Unidos (EEUU-USA), NASA, en órbita y en la superficie, informa el portal Phys.org .

La gran tormenta solar del pasado 11 de septiembre provocó en Marte una aurora global más de 25 veces más brillante que cualquiera aurora registrada anteriormente por la sonda MAVEN, que ha estado estudiando la interacción de la atmósfera marciana con el viento solar desde 2014.

En Marte no existe una magnetosfera que contribuya a la aparición de auroras similares a las de la Tierra. En cambio, en el Planeta Rojo los fotones bombardean toda la atmósfera, y no solo las regiones polares. Como resultado, las capas superiores de la atmósfera marciana empiezan a emitir luz en el espectro ultravioleta.

 

El evento solar también produjo niveles de radiación en la superficie que duplicaban cualquier medición realizada por el Detector de Radiación de Curiosity (RAD) desde el inicio de esta misión en 2012.

 

“El conjunto de misiones científicas de la NASA está en el lugar correcto para detectar como nunca antes había sido posible la actividad del Sol y examinar los efectos de estos eventos solares en Marte”, dijo Elsayed Talaat, científico del programa MAVEN

(°) Ingeniero, Presidente Honorario de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

NASA sorprende al mundo con registro de aurora global nunca antes vista en Marte

Mensaje a otro sistema.

“Envían un mensaje a planeta similar a la Tierra”

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

 

A pesar de las reticencias de la mayoría de los astrónomos, un equipo de investigadores ha vuelto a enviar un mensaje al espacio. Esta vez, hacia una estrella que está a solo 12 años luz de distancia.

 

El 16 de noviembre de 1974, los astrónomos del gigantesco radiotelescopio de Arecibo, en Puerto Rico, enviaron a las estrellas un mensaje con la esperanza de que alguna civilización extraterrestre lo captara. En él, se incluía mucha información sobre el ser humano y también sobre nuestro planeta: los números del 1 al 10, los números atómicos de algunos elementos muy comunes en el Universo, como hidrógeno, carbono u oxígeno, un gráfico con la estructura en doble hélice de nuestro ADN, un mapa del Sistema Solar indicando nuestra posición… En fin, todo lo necesario para que cualquiera que recibiera y descifra el mensaje pudiera saber quienes somos y dónde estamos.

 

Ahora, y justo 43 años después de ese histórico mensaje, otro equipo de investigadores, contra la opinión de la mayoría, ha vuelto a intentarlo, aunque de forma mucho más modesta. Es decir, con muy poca información y, sobre todo, hacia un destino mucho más cercano. El mensaje de Arecibo, en efecto, fue dirigido hacia el cúmulo de Hércules, o M13 (una aglomeración de cerca de 400.000 estrellas muy juntas entre ellas), que se encuentra a 25.000 años luz de distancia. Lo cual significa que, incluso descontando los 43 años que lleva viajando por el espacio, el mensaje tardará aún 24.957 años en llegar a su destino. Si alguien lo recibiera y contestara de inmediato, su respuesta tardaría otros 25.000 años en volver hasta nosotros. Es decir que, con suerte, dentro de algo menos de 50.000 años podríamos saber si en M13 existe alguna civilización tecnológica que quiera comunicarse. Un tiempo, por supuesto, demasiado largo como para sentarse a esperar…

 

 

Sin embargo, Douglas Vakoch y su equipo han querido ser, en esta ocasión, mucho más pragmáticos. Y se han limitado a enviar una especie de “¿Hay alguien ahí?” hacia un sistema estelar vecino, uno que además contiene un planeta similar al nuestro y que está lo suficientemente cerca de nosotros como para que podamos recibir una respuesta (si es que hay alguien ahí) en menos de 25 años.

 

“Creo que hay muy pocas probabilidades de éxito, pero si contesta alguien sería un resultado bienvenido”, asegura el propio Vakoch, que es presidente del METI (Mensajes de Inteligencias Extraterrestres), una rama del popular instituto SETI.

La estrella elegida como objetivo es GJ 273, una enana roja que se encuentra a 12 años luz de distancia en dirección a la constelación Canis Minor. En marzo de este mismo año se descubrió que esa pequeña estrella tenía por lo menos dos planetas.

 

Y que uno de ellos, GJ273b, se encuentra, además, en la zona habitable de la estrella, es decir, a la distancia exacta que permite la existencia de agua líquida en su superficie.

 

El mensaje partió de una antena situada en Noruega, que lo estuvo emitiendo por espacio de ocho horas repartidas en tres días. Según Vakoch, se trata de un mensaje muy simple y fácil de entender. De hecho, empieza con algunas informaciones básicas sobre números, aritmética, geometría y trigonometría, e incluye una descripción de las propias ondas de radio que transportan el mensaje, así como un tutorial sobre relojes y nuestra forma de medir el tiempo, para comprobar si los hipotéticos habitantes de GJ 273b entienden el tiempo de una forma similar a la nuestra.

 

La idea de emitir esta clase de mensajes al espacio resulta muy controvertida, incluso entre los propios investigadores del SETI. Por una parte, no resulta claro si un equipo de investigadores, por su cuenta y riesgo, tienen la autoridad suficiente como para hablar en nombre de toda la Humanidad. Y luego, por supuesto, está el peligro potencial que corremos al revelar inocentemente nuestra posición a posibles civilizaciones con intenciones completamente desconocidas para nosotros.

 

El propio Stephen Hawking, entre otros investigadores de primera línea, han alertado sobre las posibles repercusiones negativas derivadas del encuentro con una civilización alienígena que, con toda probabilidad, estaría mucho más avanzada que la nuestra.

 

“El 98 por ciento de los astrónomos e investigadores del SETI, incluyéndome a mí mismo -afirma Dan Werthimer, científico del SETI en la Universidad de California- piensan que METI es una iniciativa potencialmente peligrosa y que no es una buena idea. Es igual que ponerse a gritar en medio de una selva antes de saber si hay tigres, leones, osos u otros animales peligrosos allí”.

 

(°) Ingeniero, Presidente Honorario de FAPLEV. Vecino Solidario 2001

Representación artística del planeta GJ 273b, similar a la Tierra y hacia el que un equipo de astrónomos acaba de emitir un mensaje

Evolución del color de la piel.

El origen evolutivo del color de la piel

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

Las mutaciones genéticas involucradas en la pigmentación de la piel son anteriores a Homo sapiens, revela un estudio genómico a gran escala realizado en poblaciones africanas.

 

Si bien la diversidad del color de la piel es una un rasgo característico de los humanos, sus causas genéticas aún son poco conocidas. Recientemente, sin embargo, un gran estudio genómico de poblaciones africanas publicado en Science ha identificado distintas variantes genéticas implicadas en la pigmentación de la piel. Estas variantes y su evolución revelan que la historia del color de la piel es mucho más antigua de lo que se pensaba.

Los paleoantropólogos coinciden en que nuestros ancestros australopitecos probablemente presentaban la piel clara debajo del pelaje. Hasta ahora, defendían la siguiente hipótesis: hace más de dos millones de años, los descendientes de los australopitecos habrían perdido la mayor parte del pelo; a continuación, su piel habría evolucionado rápidamente y se habría oscurecido, lo que les protegería de los efectos nocivos de los rayos ultravioleta; luego, cuando los humanos emigraron de África a latitudes más altas y menos soleadas, su piel habría evolucionado a un color más claro. Sin embargo, el nuevo estudio revela un escenario mucho más complicado.

El trabajo, llevado a cabo por un equipo internacional dirigido por Sarah Tishkoff, de la Universidad de Pensilvania, ha reunido la base de datos más extensa sobre el color de la piel. Los investigadores secuenciaron los genomas de 2092 africanos de diversos orígenes, que hoy viven en Etiopía, Tanzania y Botswana, y los compararon con los genomas de las poblaciones de África occidental, Eurasia y Austro-Melanesia. «El estudio resulta apasionante. Ya se habían publicado artículos sobre el tema, pero con un enfoque monodisciplinar. La perspectiva empleada aquí es amplia, con medidas de variación del color de la piel, la aplicación de modernas técnicas genéticas a gran escala, la reconstrucción de la historia evolutiva y el uso de especies animales modelo, para explicar funcionalmente el fenotipo asociado a una mutación particular», explica Paul Verdu, investigador en el Museo Nacional de Historia Natural en París, que no participó en el trabajo.

El reciente estudio ha demostrado que una gran parte de las mutaciones asociadas al color de la piel surgieron incluso antes de la aparición de Homo sapiens (hace unos 300.000 años). En particular, plantea que las variantes de dos genes relacionadas con el color claro de los ojos, la piel y el cabello en los europeos en realidad habrían aparecido hace un millón de años en África. Más tarde se habrían extendido a Europa y Asia, donde hoy también las encontramos. «Algunas mutaciones responsables de la diversidad del color aparecieron poco después de la pérdida del pelo y han formado parte de la dotación genética básica durante mucho tiempo. Se habrían transmitido de modo distinto en diferentes poblaciones bajo el efecto de varias selecciones o del azar», comenta Verdu.

Los autores de la investigación han confirmado también algunas hipótesis planteadas previamente, como las migraciones de regreso a África. De hecho, una variante del gen SLC24A5 relacionada con la piel pálida (despigmentada) y que se halla extendida en Europa se ha encontrado con frecuencia en el este de África, incluso en individuos con piel oscura. Esta variante habría surgido en Eurasia en un tiempo relativamente reciente, hace unos 29.000 años, se habría propagado por toda la región hace 6000 años y habría migrado de Oriente Medio a África oriental.

De hecho, cabe pensar en procesos complejos en la historia de cada mutación. Un ejemplo de interés lo constituye el gen MFSD12. Dos mutaciones identificadas en él disminuyen su expresión (la cantidad de proteína que produce) y se asocian a un color oscuro de la piel, según se ha confirmado en modelos de ratón y pez cebra. Estas mutaciones se presentan en poblaciones aborígenes melanesias y australianas. «Ello confirma la hipótesis de la salida de África por el cuerno de África, hace 80.000 años, después de la aparición de estas mutaciones. Algunas poblaciones migraron al Pacífico o Eurasia y estas mutaciones se mantuvieron en ciertas regiones y no en otras», resume Verdu. «Todo esto debe ser validado por estudios más amplios en los que se incluyan poblaciones de fuera de África, pero este gran trabajo arroja luz sobre la historia evolutiva de los rasgos que observamos hoy», concluye el investigador.

(°) Ingeniero. Presidente Honorario de FAPLEV. Vecino Solidario 2001.

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