Como viagra, pero femenino….

“El Viagra femenino”

Compilado por Manlio E. Wydler (º)

 

Tras varios años disfrutando del sexo con su marido, Amanda Parrish perdió repentinamente el deseo. “Yo amaba mucho a Ben, me atraía, teníamos una relación fantástica… No había ninguna razón para que desapareciera mi apetito sexual”, confiesa. No se trataba de que tuviera problemas para excitarse; no deseaba hacerlo. “Es como beber café obligado, sin dejarte llevar por el olor que despierta tus sentidos y te incita a tomar una taza”, compara.

A la norteamericana, de 52 años, le diagnosticaron trastorno por deseo sexual hipoactivo, una dolencia que podría afectar a una de cada diez mujeres, según algunos estudios. En 2009, esperando en la consulta del médico, Parrish reparó en un folleto en el que invitaban a mujeres premenopáusicas con ese trastorno a participar en un ensayo clínico para probar la flibanserina, un fármaco que actúa a nivel molecular en el cerebro para despertar la libido.

Ella es una de las 2.400 con el trastorno que participaron en el ensayo. Casi seis años más tarde, la Administración de Fármacos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) de EE UU, aprobada hace solo unos días, la comercialización del fármaco, bautizado como, Addyi el primero dirigido a la salud sexual de la mujer y conocido como ‘viagra femenina’, que ha desarrollado Sprout Pharmaceuticals.

Pero la píldora, en este caso rosa, no tiene nada que ver con la pastilla azul. Actúan de forma totalmente diferente: Addyi, en las sustancias químicas claves del cerebro, relacionadas con el deseo sexual (como la dopamina, la serotonina y la norepirefrina) y la viagra, en el flujo sanguíneo masculino para favorecer la erección.

La decisión del organismo regulador llega cargada de polémica. La píldora, concebida inicialmente como un antidepresivo, fue rechazada por la FDA en 2010 y 2013 porque en los ensayos no había demostrado que fuera eficaz, y ese precisamente es uno de sus puntos débiles. Solo un 10% de las participantes afirmó haber experimentado mejorías significativas, mientras que los encuentros sexuales satisfactorios pasaron, de media, de 0,5 a 1 al mes.

Además, el organismo advierte de los posibles efectos secundarios que lleva aparejados, como mareos, somnolencia, náuseas, fatiga, insomnio y sequedad bucal. El tratamiento consiste en una pastilla diaria a la hora de dormir, y podría haber complicaciones si la paciente bebe alcohol o si consume otros fármacos como anticonceptivos o antidepresivos, pues hay riesgo de hipotensión grave y síncope.

Por eso mismo, su aprobación está sujeta a una estrategia de evaluación de riesgos que implica su venta bajo estricta prescripción médica y que los facultativos que la receten realicen un curso de capacitación previo. También las farmacias que la dispensen deberán estar certificadas y completar la capacitación correspondiente.

Hace cuatro décadas que el deseo sexual hipoactivo está reconocido por diferentes expertos como disfunción sexual. La ‘biblia’ de la psiquiatría, el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, lo recoge desde su tercera edición, en 1980, aunque entonces se denominaba deseo sexual inhibido.

Partidario de que la píldora llegue a aprobarse en España, el sexólogo admite que habrá que esperar a ver cómo son las experiencias de las usuarias para evaluar la verdadera eficacia y analizar los posibles efectos secundarios.

Los otros dos trastornos sexuales femeninos incluidos en el DSM-5 son el orgásmico –ausencia o retraso del orgasmo– y el dolor genitourinario o trastorno de penetración, que engloba al vaginismo –contracción involuntaria de los músculos vaginales con la penetración– y a la dispareunia –coito doloroso–.

Algunos  estudios realizados en EE UU calculan que alrededor del 40% de las mujeres registran problemas sexuales, y al 12% de ellas, esta situación les genera ansiedad. La pérdida del deseo sexual es un fenómeno frecuente en las consultas médicas y psicológicas, “uno de los grandes desconocidos de la sexología”, en palabras de Wulf H. Utian, presidente honorario de la Sociedad Norteamericana de Menopausia.

Pensemos en el deseo como un sofisticado puzle. Una pieza sería la dosis química, otra la anatómica, otra la cultural, otra la emocional, otra la neurológica… Y todas tienen que encajar. En el momento en que una falla, el puzle está incompleto. Así se sienten muchas mujeres con este tipo de trastornos, incompletas, sin una parte de sí mismas. “Es muy triste, vergonzoso y frustrante”, se lamenta Parrish.

Imágenes por resonancia magnética  han mostrado que algunas diagnosticadas con trastorno de deseo sexual hipoactivo registran diferencias en el córtex prefrontal del cerebro. “El componente biológico del deseo se basa en factores neuroendocrinos, especialmente, en el equilibrio de la dopamina, la norepirefrina y la serotonina en el córtex prefrontal”, apunta Kingsberg.

Los expertos señalan que para tratar este tipo de dolencias es importante identificar la causa que las provoca y, a partir de ahí, personalizar el tratamiento a la medida de cada paciente, desde terapia individual, a terapia de pareja, pasando por un ajuste del tratamiento farmacológico, si es que la disfunción se debiera a una enfermedad previa.

En el caso masculino existen diferentes fármacos aprobados para tratar sus problemas sexuales. Addyi es el primero femenino.

La píldora rosa empezará a venderse en las farmacias estadounidenses el próximo 17 de octubre. Desde Sprout Pharmaceuticals no quieren pronunciarse sobre las expectativas de venta que manejan.

 Mujeres de otros países no podrán comprarla hasta que no la aprueben los organismos correspondientes

Desde Sprout Pharmaceuticals recalcan que la píldora solo se ha aprobado para su uso en EE UU, y que la compañía se compromete a trabajar con otros organismos reguladores para llevar en un futuro al mercado un tratamiento “seguro y efectivo” para millones de mujeres de todo el mundo afectadas por el bajo deseo sexual. Como siempre, si algo se usa en USA, todos la conseguirán…..de alguna forma, como sucedió con el Viagra.

(º) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

Amanda 1

 

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