El alzheimer, el pago por ser inteligentes.

“El Alzheimer, pago por ser inteligentes”

 

Compilado por  Manlio E. Wydler (*)

El trabajo, publicado en la revista Journal of Alzheimer’s Disease, sugiere que la sensibilidad al proceso neurodegenerativo sería el precio que tenemos que pagar los Homo sapiens para tener las capacidades cognitivas peculiares de nuestra especie.

De acuerdo con la hipótesis formulada en este artículo, dicha sensibilidad al proceso neurodegenerativo del Alzhéimer es la consecuencia secundaria de la especialización y de la complejidad metabólica de nuestras áreas parietales.

De hecho, en las primera fases de esta enfermedad se observa un déficit metabólico, es decir en la gestión de la energía, de estas misma áreas que caracterizan el origen de nuestra especie”, explica Bruner.

Se supone que la evolución de las áreas parietales se relaciona con las capacidades cognitivas. En este sentido, el registro fósil y paleoneurológico muestra que nuestra especie se caracteriza en geometría cerebral por una marcada reorganización de dichas áreas y quizás de su sistema vascular.

Estos procesos de crecimiento y desarrollo que llevan a estos cambios cerebrales están ausentes en los simios antropomorfos, así como en homínidos con gran volumen cerebral como los neandertales. Además, en los tejidos neurales, en la corteza parietal profunda, los humanos tenemos áreas que tampoco se encuentran en los otros primates.

Por tanto, este desarrollo de las capacidades cognitivas del Homo sapiens puede que haya conllevado una mayor sensibilidad a defectos metabólicos: balance energético, toxinas, gestión del calor, etc. Y como señala Bruner, el precio que tendríamos que pagar por disfrutar de nuestras capacidades peculiares.

El Alzheimer sólo se conoce en nuestra propia especie. Bruner concluye que el silencioso filtro de la selección natural sólo reconoce las ventajas cognitivas y ninguna de sus desventajas, ya que al afectar a edades tardías, este ‘efecto secundario’ no influye sobre las capacidades reproductivas del individuo.

El nuevo estudio, liderado por Emiliano Bruner, del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana(CENIEH), y Heidi Jacobs, neurosicóloga del Instituto alemán de Neurociencia y Medicina de Jülich, propone un marco evolutivo al origen de la enfermedad de Alzheimer

Este magnífico estudio nos muestra como procede la evolución, pero también nos acerca a la posición de la Teoría de los alienígenas ancestrales, que aceleraron la evolución, creando finalmente al Homo sapiens, aunque en muchos lugares de la Tierra tenemos Homo sapiens, solo, debido a cruzamientos tempranos de “los hijos de los hombres, con estos hijos de los dioses.

Las capacidades de las razas humanas son hoy perfectamente estudiadas, fruto de aquellos cruzamientos.

(*) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

 

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