El Espacio Intergaláctico

“El espacio Intergaláctico”

 

Compilado por Manlio E. Wydler (*)

 

El espacio intergaláctico es el espacio físico entre las galaxias. Se encuentra lleno de plasma intergaláctico, formado por el fluyo el viento estelar proveniente de las galaxias. Cada estrella emite fotones de distintas longitudes de onda, el plasma intergalactico esta formado principalmente electrones y protones que se encuentran muy diluidos. Generalmente sin polvo y escombros, el espacio intergaláctico está cerca del vacío total pero lleno de campos electromagnéticos, de las partículas cargadas. Algunas teorías suponen la densidad media del universo como el equivalente a un átomo de hidrógeno por metro cúbico.[] [] No obstante, la densidad del universo claramente no es uniforme; varía desde una densidad relativamente alta en galaxias (incluso una densidad muy alta en estructuras dentro de las mismas, como planetas, estrellas, y agujeros negros) a condiciones de enormes vacíos cuya densidad es muy inferior a la media del universo. La temperatura es tan sólo de 2,73 K[] La misión COBE de la NASA midió una temperatura de 2,725 ± 0,002 K.

En cúmulos de galaxias ricos como el de Virgo, el espacio intergaláctico estaría ocupado por un gas muy rarificado y se pensaba elevadas temperaturas, por ser detectable gracias a su emisión de rayos X, sin embargo esta energía no le sería propia sino solo reflejada. No es concebible temperaturas lejanas al 0 grado Kelvin en iones muy aislados.

El espacio intergaláctico mantiene aún aquella composición primordial del universo: tres cuartas partes de hidrógeno y una cuarta parte de helio. Esa materia no ha permanecido completamente intacta. Por ella han pasado, y no en vano, miles de millones de años de historia que han añadido a su composición una fracción muy pequeña de los elementos más pesados, probablemente “expulsados de las galaxias, donde se formaron estrellas, contaminando el medio intergaláctico”.

A estas modificaciones en su composición se han ido sumando los cambios derivados del proceso conocido como “reionización“. Según calculan los expertos, la materia intergaláctica formó átomos cuando el universo tenía aproximadamente 300.000 años de edad, una vez se hubo enfriado lo suficiente para que se combinaran protones y electrones. Pero cuando, más tarde, se formaron las primeras estrellas, la luz de éstas ionizó de nuevo la materia intergaláctica.

Los protones y electrones que actualmente viajan por el espacio están tan separados unos de otros que es difícil que se encuentren y se combinen para formar nuevos átomos. Además, los escasos átomos de hidrógeno que se forman de nuevo por unión de un protón y un electrón libres vuelven a ser rápidamente ionizados por la luz de las galaxias y los cuásares distantes.

Lo mismo ocurre con el helio, según indican los estudios de los científicos, si un astronauta estuviera en un punto cualquiera del espacio intergaláctico, vería a su alrededor un cielo totalmente negro, excepto quizás por alguna nubecilla de luz apenas visible, que podría parecerse a la galaxia de Andrómeda tal como se ve desde la Tierra. Esa luz tan difusa y débil es capaz de ionizar toda la materia intergaláctica, que constituye la mayor parte de la materia conocida de nuestro universo expansivo.

(*¨) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001

El espacio intergaláctico, donde se logran las velocidades supralumínicas iniciales de las naves aliens:

 

 

 

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