El viaje astral.

“Viaje astral”

 

Compilado por Manlio E. Wydler (*)       

 

Mis primeras experiencias con el mundo akáshico, las tuve a los nueve años, donde mi mayor interés era tocarme el pecho, ya que esperaba morir en forma instantánea y el no latido del corazón me indicaría el principio del viaje. Fue un tiempo de ver escenas a la noche, de vidas pretéritas, en colores, sobre una pared blanca y un mueble lustrado.

 

Las imágenes eran como ver un cine a color de 2,5 metrosde ancho, por treinta y cinco cms. de alto, en color, en tres dimensiones pero sin sonido. Las escenas que recuerdo eran entre los primeros cristianos en Turquía. Para ese tiempo sabía que se acercaba el tiempo de gente amiga y familiares: recuerdo la noche anterior de la muerte de la abuelita de un vecino, que vivía casi enfrente de nuestra casa, la familia Sabattini. Veía en cada caso, una luz muy fuerte, que penetraba las ventanas cerradas de noche, pero desde que murió mi suegra cada vez veo estos anuncios menos.

 

Tuve una fuerte conversión y tenía arrobos místicos, una sensación extraordinaria en la contemplación de una luz muy brillante. Pasé por el seminario, pero salí al no encontrar en la religión y su teología un mundo verdadero. Ya desde la filosofía demostré que solo existen las causas y los efectos y luego esto desembocaría en la falta del real pecado y que solo existen aprendizajes, multitud de vidas, infinitos universos y un Multiverso que es lo que es y lo abarca todo.

 

Los viajes astrales  y el aura, supe que eran las cosas que veía y experimentaba en los arrobos, antes de dormir.  Cuando salí del convento, me realicé mi primer regresión hipnótica, pero pasé a interesarme en lo Akáshico, cada vez más, pues me interesaba más la comprensión de las cosas, que las relaciones humanas. Con el tiempo, continuamente estoy conectado, ya sin siquiera aplicar la voluntad y la selección de lo que escribo y mis teorías salen naturalmente de los registros akáshicos. Me basta hoy leer cualquier cosa y aceptarla o en parte modificarla según vea los registros sobre el tema.

 

Hace unos años me percaté que empecé a vislumbrar datos de mi vida futura y del conocimiento que habrá en esos tiempos. Hace un tiempo relaté en un artículo ver a mi espíritu, no como era en la anterior entrevida, sino como será en un futuro lejano, sin un rostro muy definido, pero profundamente humano y cubierto con una etérea túnica de un entramado negro, que dejaba ver un interior brillo intenso plateado. Desde ese día he podido escribir ya sobre cualquier cosa.

 

Los viajes astrales,- comprendí que eso era  lo que experimentaba- lo supe al leer el “medico del Tíbet” de L. Rampa.

 

Las descripciones sobre el viaje astral varían según quien las realice: Si por los parapsicólogos e investigadores científicos del tema, o las descripciones realizadas por los entendidos esoteristas.  Los primeros intentan descubrir el mecanismo físico y psíquico que lo produce, y desde el punto de vista esotérico adquiere una dimensión de tipo espiritual.

Así desde el punto de vista científico, existen infinidad de investigadores que ya desde el siglo XIX, han dedicado sus estudios y esfuerzos en conseguir descubrir una metodología que explicase y demostrase el fenómeno del viaje astral, llegándose a una definición generalmente aceptada y que vendría a ser una descripción similar a la siguiente : “ El Viaje Astral, se produce cuando el cuerpo astral o sutil, se separa del cuerpo fïsico, sin que para ello sea necesaria una intervención del cuerpo emotivo ni mediación del cuerpo mental, si bien el estado mental se hace necesario para su interpretación”.

Pero el viaje astral o proyección astral, también puede realizarse de forma consciente y controlada, a este respecto, existen personas que incluso lo llegan a experimentar de forma espontánea, estando incluso completamente despiertas y sin que exista un deseo expreso de realizarlo. Paradójicamente, existen personas que pese a proponérselo e intentarlo por diversos medios, lo único que consiguen es realizar una “proyección mental”, algo que no debemos confundir con el viaje astral, ya que mientras que el viaje astral es libre, es decir, no existe ningún control mental donde la mente o cuerpo mental pueda tomar ninguna iniciativa, la proyección mental es inducida o provocada, dirigida hacia objetivos bien claros y definidos, algo que en principio, quedaba reservado a maestros espirituales, yoguis, místicos y chamanes.

Puedo decir que vivo en un viaje astral continuo que me ata a mi cuerpo y a los registros akáshicos.

(*) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

 

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