En loor de santidad

“En loor de Santidad”

 

Por Manlio E. Wydler (*)

 

Dícese del aroma fragante que emanaban algunos santos y mártires al morir, pero también, pocos durante su vida.

 

También algunos vivos, no santos, médiums, otros dotados de facultades paranormales y aún, diferentes enfermos corporales o mentales. (Hasta algunos afectados de “delirium tremens”, en gravísimas borracheras consuetudinarias con alcohol).

 

Desde la más remota antigüedad se trató de evitar la pudrición de los cadáveres y su mal olor, en especial en personas notables.

 

Siempre los aromas florales “certificaron” la santidad en muchas personas especiales de la cristiandad, ya que el propio Jesús, fue perfumado y conservado con aceites esenciales:

 

Se dice que muy bien olían el fraile Servolo, coetáneo de San Gregorio Magno, San Simón y San Policarpo en los primeros años del cristianismo.

 

Otros emanan aromas florales en forma patológica: durante los ataques de histeria o en el delirium tremens cuyos afectados despiden olores a piña o a violetas, los tísicos, por ejemplo, exhalan un olor a rosas procedente de sus pulmones.

 

La ingestión de medicamentos, por ejemplo la trementina para paliar los problemas de anuria también suele producir en la orina un agradable olor a violetas, de ahí que se haya pretendido explicar según esta hipótesis el olor que exhalaba la santa Cattalina de Ricci, monja dominicana estigmatizada del siglo XVI, aquejada de anuria. Teresa de Jesús emanaba aromas después de muerta y se ha argumentado que podía haberse debido a la brucelosis o a la acetonomía diabética que a veces produce un agradable olor a manzanas.

 

Pero otros casos solo podría explicarse como un producto de la siquis o del espíritu, en especial, lo conocido de notables médiums. La religión fue producida como explicación humana del contacto extraterrestre antiguo y estos vieron su utilidad para amansar a las fieras humanas de su animal violencia. No cabe duda que muchos milagros son producto de su intervención. Como decimos estas prácticas están llegando a su fin.

 

Estos fenómenos, a veces paranormales, eran acompañados por incorrupciones parciales. Hoy sabemos que la mayoría habían sido preservadas por diferentes métodos e incluso “retocadas” con cera en sus manos y caras, con permiso eclesiástico vaticano en Italia y España.

 

Las pocas veces que se revisaron e hicieron mantenimiento los “incorruptos2 daban lástima por el terrible deterioro, pero eran parte del circo religioso.

 

No debemos olvidar, la importancia que daba a estos lugares cristianos la abundancia de santos con manifestaciones tan “sobrenaturales” de loor de santidad.

 

Las técnicas de embalsamamiento se han ido perfeccionando a través de los siglos. Las fórmulas y máquinas para este menester se pueden encontrar en Internet.

 

El más importante de los embalsamadores, sin embargo, se llevó la minuciosidad de su técnica a la tumba, aunque algo de ella se ha deducido. Vamos por partes:

 

Me refiero al gran embalsamador, que vivió en la Argentina, fue el Dr. Pedro Ara, cuya obra sobre el cuerpo de la señora Eva Duarte de Perón, esposa del ex -Presidente, se la consideró una verdadera obra maestra del embalsamamiento. Su técnica era secreta, pero trascendió que era la siguiente.

 

Se sabe por deducciones algo de la técnica que empleaba, a base de deshidratar el cadáver en una serie de alcoholes de concentración progresiva hasta el alcohol absoluto, que luego iba substituyendo gradualmente por mezcla de xilol y alcohol hasta que éste desaparecía totalmente y para terminar con mezclas progresivas de xilol-parafina. Terminaba todo con un cuidadoso “make-up” para dar apariencia de vida a los tejidos. En realidad lo que él hacía era una inclusión del cuerpo en parafina, que es la misma técnica que se utiliza para realizar cortes histológicos en el Laboratorio.

 

Dicen los que pudieron ver el cuerpo embalsamado, después de sesenta años, que parece una mujer viva y esto, les aseguro que no es un milagro,-no era lo que se dice una santa- sino una destreza prodigiosa.

 

Este artículo, todavía está en algunos lugares de Internet.

 

(*) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

 

 

Santa Bernadette Soubirou,  retocada y embalsamada con permiso Vaticano

 

 

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