Herpes y migraciones humanas

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“La pre-historia contada por ciertas enfermedades”

 

Compilado por Manlio E. Wydler (*)

 

Hace tres años me hice eco de un estudio sumamente interesante sobre el rastreo de la evolución humana según una bacteria: el Helicobacter, que nos produce entre otros inconvenientes las úlceras estomacales.

 

Uno de los acontecimientos importantes de la prehistoria fue datar la época en que los humanos modernos se habían establecido en las márgenes, por entonces deprimidas del hoy Mar negro y su inundación por las aguas del mediterráneo (Diluvio), hecho datado hacia en año 40.000  desde la época actual.

 

Ha aparecido un nuevo estudio, esta vez sobre un virus: el Herpes y se dice lo siguiente:

 

Historia no puede ayudar a saber cómo fue el comportamiento de las sociedades humanas antes de la invención de la escritura y la Arqueología sólo nos puede ayudar a desvelar algunos aspectos de esos tiempos, aunque lo que nos dice siempre es interesante. También la Paleoantropología trata de entender los tiempos humanos más remotos.

 

El caso es que para algunos problemas estas disciplinas no nos proporcionan soluciones claras. ¿El continente americano fue colonizado por gentes que cruzaron a pie lo que ahora es el estrecho de Bering o fueron polinesios los que llegaron en barca cruzando el Pacífico por aguas más cálidas? Las ciencias “duras” pueden ayudar y ayudan a aclarar enigmas como este. Ya lo han hecho en el pasado y ahora lo hacen de nuevo fijándose en algo tan curioso como la genética de las infecciones virales.

 

La Genéticanos permite estudiar las grandes emigraciones humanas del pasado con los virus que nos han infectado desde entonces. En un estudio reciente, realizado por Curtis Brandt (UW-Madison) y sus colaboradores, se han analizado genéticamente muchas muestras del virus del herpes simple o HSV-1. Este virus no suele tener consecuencias severas sobre los humanos que son infectados, lo que permite una gran difusión del mismo. Se transmite fácilmente a través del contacto, los besos o la saliva y tiende a extenderse por las familias. Además presenta distintas cepas que pueden ser caracterizadas genéticamente de manera sencilla. Esto implica que los individuos que han coexistido dentro de un mismo territorio durante un tiempo tienden a ser infectados por cepas específicas

 

Este virus tiene además la particularidad de que es fácil de recolectar y de tener un genoma muchísimo más simple que el genoma humano, lo que hace que el costo de su secuenciación sea asequible. De ahí la elección de este virus en concreto para este tipo de estudio.

 

Estos investigadores han descubierto que las cepas del lejano Oriente son similares entre sí, y lo mismo se puede decir de las cepas africanas, europeas o americanas.

 

Además, el transcurso del tiempo va introduciendo cambios (mutaciones) en los virus que permiten recrear la historia y vicisitudes por las que han pasado. Se puede así reconstruir el árbol filogenético de estos virus, que se puede relacionar además con la geografía.

 

Analizando estas cepas y los cambios sufridos en las mismas, estos investigadores han podido confirmar lo que ya se había postulado gracias a estudios del genoma humano y han conseguido describir cómo fueron las grandes emigraciones y colonizaciones del pasado, como se realizó antes con las bacterias.

 

Este estudio también nos reconfirma decían los estudios anteriores de que nuestros antepasados directos surgieron en África hace entre 150.000 y 200.000 años, que emigraron hasta Oriente Medio, allí algo novedoso genéticamente pasó y desde allí se extendieron hacia el resto de Asia, Europa, Oceanía y América..

 

Los casos de virus de cepas asiáticas en América, que afectan principalmente a nativos americanos, se explican por la emigración de personas procedentes de ese continente hacia América a través de Beringia hace unos 15.000 años, cuando en esa región no había agua gracias a que a glaciación se daba en ese momento y en ciertas épocas no había hielo. Pero no descarta la influencia malaya que se extendió isla a isla a través del Pacífico y la influencia nórdica en los novecientos, antes de la llegada de Colón.

 

También se ha encontrado un “cuello de botella” en la variabilidad del virus entre África y el resto del mundo, lo que viene a significar que fue un pequeño grupo de personas, el homo sapiens sapiens y no el H. erectus, la que emigró desde el cercano oriente  al resto. (El humano es acelerado en su evolución por los “dioses” extraterrestres en el laboratorio del “Edén”)

 

Aunque ya se habían realizado algunos estudios de este tipo sobre el virus del herpes simple, estos se circunscribían a sólo un pequeño conjunto de genes. En este nuevo estudio se han analizado una gran cantidad de datos de 31 genomas distintos.

 

Además del valor aportado al conocimiento básico, este estudio puede ayudar a combatir mejor la enfermedad en los pocos casos en los que estos virus logran infectar el cerebro y acabar con la vida del paciente.

 

 Gracias a este tipo de estudios se puede intentar saber por qué estos virus son tan peligrosos y elaborar defensas contra ellos.

 

En todo caso, se trata de un estudio bonito que relaciona cosas tan dispares como las infecciones víricas y las grandes emigraciones de nuestro pasado. Al fin y al cabo, la ciencia no es más que la herramienta que usamos para entendernos mejor a nosotros mismos y lo que nos rodea.

 

(^) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

 

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