La humanidad se alimenta.

 

“La humanidad se alimenta”

 

Compilado por Manlio E. Wydler (*)

Los seres humanos consumen ya de un cuarto de la energía planetaria producida por la fotosíntesis. En algunas áreas dela Tierrael 63% de la producción total de la energía generada por las plantas es consumido directa o indirectamente por los seres humanos.

Helmut Haberl dela Universidad de Klagenfurt en Austria utilizó datos dela FAO del año 2000 para estudiar el consumo de energía de la cadena alimenticia mundial encontrando que el 23,8% de toda la energía producida por la fotosíntesis es consumida por el ser humano. Para ello calculó la diferencia entre la energía producida por la plantas en ausencia de humanos y la energía real disponible en los ecosistemas una vez el hombre hizo su aparición.

Este 23,8% menos de energía es sustraída a todos los ecosistemas, afectan a la diversidad de vida sobrela Tierray aumenta la desertificación. Más de la mitad de esa energía fotosintética proviene de la agricultura. Otras formas de uso de la tierra dan cuenta del 40% y los incendios forestales del 7% restante. El 63% de la energía fotosintética producida en el suroeste de Asia está en manos de los seres humanos, mientras que sólo 11% lo está en Asía central y Rusia. El uso de fertilizantes ha reducido el área de tierra destinada a cultivo, pero sólo en los países que disponen de ellos.

Haberl y sus colaboradores esperan que, según la población aumente en los próximos años, la humanidad se haga con más y más biomasa y energía. Señalan además que si se cultiva para la producción de biocombustibles la explotación de la biomasa será aún mayor, con un impacto tremendo sobre el planeta y las formas de vida que lo habitan. Con esta política se quitará alimento a todos los seres vivos con los que compartimos este planeta para dárselo a los automóviles. En definitiva la mayor parte de la energía fotosíntetica está destinada a sólo una especie terrestre: la raza humana.

Las algas de los océanos también producen fotosíntesis y una buena parte de lo producido por ella también termina en los platos humanos como alimentos del mar.

Por lo que finalmente, el hombre come el 80% de lo producido por la fotosíntesis.

Dijo Bertran Rusell que no comprendía la obsesión de la gente por transformar la máxima cantidad de masa planetaria en carne humana. No sabemos lo que diría hoy en día, pero seguro que no sería muy optimista. Generar descendencia es muy placentero, allí está la razón de la superpoblación mundial.

(*) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

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