La sociedad del Futuro

“El camino a la sociedad moderna”
Compilado por Manlio E. Wydler (|)
Facebook es una de las formas de comunicación que nos integra a la globalización. Un mundo que en el futuro contará con una población bastante homogénea, de gran capacidad mental, por modificaciones genéticas y tecnológicas de nuestro cerebro.
Un mundo sin guerras y nacionalidades, solo se aspirará al progreso.
Seremos vigilados, seremos obligados a ser virtuosos, no existirá el crimen, nada permanecerá oculto. Pequeños chips nos mantendrán dentro de los mejores parámetros de la paz y concordia planetaria. Nuestra evolución estará unida al destino de la humanidad Universal.
La paternidad estará legislada para procrear niños inteligentísimos, que en pocas generaciones producirá la humanidad perfecta o casi. No más superpoblación y pueblos atrasados.
Ya, mirarlo nada más abrir los ojos por la mañana, consultarlo a lo largo de todo el día y revisarlo justo antes de acostarse. Hoy en día, es casi imposible imaginar la vida cotidiana de una persona moderna sin Facebook, una parte indispensable de la rutina diaria para la mayoría de nosotros.
Lo que nació en 2004 como un experimento estudiantil ahora es algo mucho más que una herramienta para comunicarnos con familiares y amigos: pasó a convertirse en un fenómeno de unas dimensiones y un poder inimaginables, una especie de Estado extraterritorial, gobernado por gente a la que nadie eligió pero que se siente cómoda en ese imaginario trono.
¿Se ha parado alguna vez a pensar cómo ha cambiado Facebook nuestras vidas? ¿Cómo ha influido en nuestra sociedad? ¿Y en el periodismo? ¿Y en la forma de hacer política? Vamos a intentar analizarlo a continuación.
Nadie va a negar que Internet y las redes sociales como Facebook han cambiado drásticamente nuestra forma de interactuar: desde el número de personas con las que podemos comunicarnos y la inmediatez con la que nos permito hacerlo hasta la libertad con la que podemos expresarnos. Sin embargo, el poder de la red social número uno va mucho más allá de esto.
Facebook cuenta con 1.790 millones de usuarios activos mensuales, una cuarta parte de la población mundial y más gente de la que vive en EE.UU. y China juntos. Y un archivo gigante de personas de las que sabe prácticamente todo, desde su número de tarjetas de crédito hasta el tamaño de sus viviendas.
En aras de ofrecernos publicidad dirigida, Facebook utiliza casi un centenar de nuestras características, según recogió ‘The Washington Post’, algunas de las cuales probablemente le sorprenderán.

Se ha convertido en una empresa transnacional con un poder enorme que se está moviendo hacia un monopolio de distribución periodística, mientras que el sistema que usa —sea a través del algoritmo o de un equipo editorial— afecta a la diversidad de la información y no nos permite ver otros puntos de vista.
Según Emily Bell, directora del Centro de Periodismo Digital de la Universidad de Columbia, nuestro ecosistema de noticias ha cambiado más drásticamente en el último lustro “que quizás en cualquier momento de los últimos 500 años”.
Los editores de noticias han perdido el control sobre la distribución de sus noticias, que ahora se realiza “a través de algoritmos y plataformas opacas e impredecibles”. Todo el futuro del periodismo se está poniendo en “manos de unos pocos que ahora controlan el destino de la mayoría”, explica Bell.

Probablemente, una salida para el usuario sería tomar el control de la información que consume, salir de vez en cuando de la red y dirigirse a diversos medios, incluidos aquellos con una opinión política contraria a la suya.
Estrechamente relacionado con el punto anterior, la red social ha transformado en muchos aspectos la manera de hacer política y formar la opinión respecto a sucesos y personalidades públicas.
Para empezar, ha permitido a los ciudadanos estar más conectados a la política que nunca. En lugar de ver la televisión o buscar en Internet las últimas noticias políticas, ahora pueden dirigirse directamente a la página personal de un candidato para obtener la información más actualizada, así como interactuar mejor con los políticos. En otras palabras, tienen un acceso más inmediato a la información política y más poder para responsabilizar a los legisladores por sus palabras y acciones.
Por su parte, los políticos también pueden beneficiarse de la situación: el ‘feedback’ de los ciudadanos permite a los organizadores y estrategas de las campañas identificar sus intereses y preferencias y dirigirse a sus partidarios de una manera más eficaz.
Por otro lado, Facebook no solo puede ser un medio de apoyo para los sistemas políticos, sino también un medio de resistencia, y muchas veces juega un papel vital en las movilizaciones ciudadanas.
En 2008, un grupo de Facebook denominado ‘Un millón de voces contra las FARC’ organizó una marcha de protesta en la que participaron cientos de miles de ciudadanos. Otro ejemplo fueron las revoluciones de la Primavera Árabe, en las que la platafoma desempeñó un papel clave.
La red social ha aumentado también la movilización y la influencia política de los jóvenes. El ‘efecto Facebook’ fue reconocido como un factor importante en la participación histórica de votantes jóvenes en las elecciones presidenciales de 2008 en EE.UU., cuando mostró a los usuarios recordatorios de la fecha de los comicios.
En las pasadas elecciones presidenciales de 2016 en EE.UU., se fue aún más lejos, mostrando durante cuatro días de septiembre un recordatorio del registro de voto en la parte superior del ‘News Feed’ que preguntaba a los internautas mayores de edad si se habían registrado y proporcionaba un enlace para hacerlo, una medida que disparó el registro de votantes.
La mitad de los internautas del planeta tienen una cuenta de Facebook.
Es más, gracias a los esfuerzos del gigante azul de llevar el Internet a los países en desarrollo, para millones de personas en todo el mundo no existe una separación entre Internet y Facebook.
Esto se debe en parte a que la compañía ha desarrollado una iniciativa aparentemente filantrópica para proporcionar a los consumidores de estos países acceso a Internet, pero en última instancia, lo que ha hecho es ampliar su base de usuarios y sus beneficios ofreciendo solamente un acceso estrictamente limitado a Facebook y a algunos de sus sitios asociados.
Por otro lado, en el marco de su política para abarcar cada vez más espacios en Internet, la firma ha adquerido los servicios más populares (compras multimillonarias de Instagram o de WhatsApp, por ejemplo) o simplemente ha copiado las funciones que ofrecen sus competidores.
Lo último se refiere, en primer lugar, a la red social y aplicación móvil Snapchat, que Facebook intentó infructuosamente comprar en 2013 por 3.000 millones de dólares. Desde entonces, la firma de Zuckerberg ha optado por clonar varias de las características y funciones de la popular aplicación.
El último ejemplo es el ‘doble plagio’ que representan las Facebook Stories, que básicamente imitan la función análoga de Instagram, que a su vez la copió de Snapchat.
Otro ejemplo es cuando Messenger comenzó a ofrecer la opción de escanear códigos y nombres de usuarios para facilitar que la gente se conectara y compartiera información sin necesidad de intercambiar números telefónicos, algo muy parecido a los códigos QR que ofrecía Snapchat.
Pero no solo ocurre con Snapchat. Así tenemos, por ejemplo, la función Facebook Live, que permite realizar videotransmisiones en directo. La diferencia entre ella y otras aplicaciones similares, como Periscope y Meerkat, es que no hace falta descargarla porque ya está integrada.
En general, según explica el columnista del diario ‘The Washington Post’ Teddy Amenabar, existe una tendencia, “ya sea un cambio interno o la reinvención de una opción nueva”: todas las actualizaciones de Facebook “están enfocadas a no abandonar” la red social.
Ya no es solo una red social dentro de Internet. Poco a poco, Facebook se está convirtiendo en ‘El’ Internet.
La dirección de Facebook no niega que la red tiene un poder enorme: lo confirma. A mediados de febrero, Mark Zuckerberg publicó una especie del ‘Discurso del Estado de la Unión’ dirigido a los usuarios de su red social. El ‘post’ se hizo viral al momento y algunos medios no tardaron en bautizarlo como ‘El Manifiesto’.
Titulada ‘Construyendo una comunidad global’, la publicación consta de casi 6.000 palabras y plantea lo que se puede resumir en un par de frases: Facebook es tan poderoso que es hora de aprovechar su alcance para crear una nueva infraestructura social y sentar las bases de una comunidad global supranacional que sirva al bien común.
En su mensaje, el cofundador de Facebook plantea un nuevo modelo de orden mundial con su empresa en el centro. Zuckerberg enumera los logros de la mayor red social del mundo y cómo esta contribuirá a la formación de una comunidad segura, inclusiva, informada y participativa. Entre otras iniciativas, Zuckerberg propone:
• luchar con más vehemencia contra el contenido falso, sensacionalista o extremista;
• desarrollar alertas para informar de que estás bien si te encuentras en zonas afectadas por catástrofes;
• ajustar sus algoritmos para que cada uno establezca su umbral de lo que considera aceptable en relación a los desnudos o la violencia, porque así lo necesita una comunidad multicultural como Facebook.
Los medios de información no tardaron en hacerse eco de la noticia, la mayoría de ellos alabando el reto propuesto por Mark Zuckerberg para construir un mundo mejor. Pero más allá de reflexiones generales a nivel teórico, el magnate informático no ofrece ninguna solución en concreto, lo que suscita dudas sobre las verdaderas razones de este repentino interés por el bienestar mundial.
Un editorial del británico ‘The Observer’ ha sido uno de los pocos textos que se ha atrevido a recordar que Zuckerberg es sobre todo un empresario y no un líder político, por lo que no tendrá interés alguno en poner en riesgo su fortuna.

Así, la publicación recuerda que Facebook decide qué noticias tenemos que ver, en qué forma y de quién y que, como empresa, todos sus algoritmos están motivados por un fin de lucro. También señala que junto con Google, se han ‘comido’ todos los ingresos de publicidad, tan importantes para la existencia de un buen periodismo.

En particular, Facebook se ha lucrado de la publicidad como nadie. Según los datos oficiales, el 84% del total de ganancias de Facebook en el tercer cuatrimestre de 2016 fueron obtenido a través de publicidad móvil. De esta manera, plantear un modelo de una comunidad aún más amplia asegura aún más ingresos publicitarios.

Además, el imperio de Zuckerberg no parece interesado en crear un mundo mejor beneficiando a la sociedad con el pago de impuestos por sus enormes beneficios, ya que ha hecho todo lo posible para pagar menos. Al igual que la mayoría de las empresas tecnológicas estadounidenses, establece sus sedes internacionales en países donde hay bajos impuestos de sociedades.

Como concluye el propio ‘The Observer’, si Zuckerberg quisiera de verdad hacer algo útil, iniciaría un debate sobre cómo los gobiernos podrían regular nuevos monopolios creados por empresas como Facebook, además de hacer sus algoritmos transparentes para todos.
No hay bola de cristal para determinar con precisión qué pasará con la red social. En 2013, el profesor de Conocimiento Público de la Tecnología de la Universidad Abierta del Reino Unido, John Naughton, explicaba por qué los imperios de Facebook y Apple están destinados a caer.
Según él, si la fuerza de Apple es que realmente hace las cosas, Facebook “simplemente proporciona un servicio en línea” que, por el momento, “la gente parece valorar”. Pero al mismo tiempo, con el fin de ganar más dinero y satisfacer “a los habitantes de Wall Street” se vuelve “cada vez más intrusivo y manipulador”, por lo que “está condenado a una intrusión excesiva”. “Es por eso que, al final, se convertirá en una nota de pie de página en la historia de Internet”, aseveraba.
Pasados cuatro años, Facebook sigue siendo la red social número uno en el mundo, pero también se observa una tendencia alarmante: el público joven la está abandonando.
Según el último estudio semestral realizado por la empresa de análisis Piper Jaffray en otoño, ahora es Snapchat la que, a pesar de los intentos de Facebook de acabar con ella, se convirtió en la ‘app’ más utilizada por los adolescentes. Tan solo un 13% de los encuestados de esa franja de edad contestaron que Facebook era su servicio de comunicación social favorita.
Mientras, millones de los usuarios de la red social ya han fallecido, lo que llevó a que muchos investigadores, estadísticos y curiosos se plantearan la pregunta: ¿en qué momento el número de los usuarios muertos superará al de los vivos, y Facebook se convertirá en un enorme ‘cementerio digital’?

Ya lo veremos….
(°) Ingeniero, Presidente H. de FAPLEV. Vecino Solidario 2001.

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