La verdadera hibernación.

“La verdadera hibernación”

Compilado por Manlio E. Wydler (*)

Mark Roth,  es un prestigioso bioquímico que ha anunciado, tras diversos éxitos con ratones, que han comenzado los ensayos para conseguir la hibernación de seres humanos, pero de la que se puede regresar. Otra historia de la ciencia ficción que se acerca a la vida real y puede revolucionar la atención médica de urgencia dentro de  muy poco. 

 

Infartos, accidentes de tráfico y otros muchos problemas de salud requieren de una rápida atención médica. Una hemorragia tras un disparo o un accidente puede matarnos porque nuestro corazón sigue latiendo para mantenernos activos. Y como efecto secundario, nos desangramos.  Lo ideal sería poder detener la actividad del organismo o ralentizarla en todo lo posible para dar tiempo a que llegue la ayuda. Tal vez nuestro organismo tenga esa capacidad. Periódicamente surgen noticias sorprendentes de personas que regresan tras estar aparentemente muertas. Como ejemplo, la de un esquiador que logro sobrevivir tras pasar siete horas con el corazón parado y prácticamente congelado de frío. Sin embargo, hasta ahora no estaba nada claro como lo habían conseguido.

Mark Roth cree que el secreto esta en aplicar frío en el momento adecuado. En concreto, reducir la temperatura del organismo solo cuando este no dispone de oxigeno suficiente para mantener la actividad normal. En esas condiciones, las células detienen su actividad y algunos seres vivos como gusanos y ratones entran en un estado de “animación suspendida” del que puede recuperarse después sin daños. Para inducirlo, utiliza un liquido inyectable que libera sulfuro de hidrogeno en la sangre. El sulfuro de hidrogeno actúa como el monóxido de carbono y bloquea las reacciones químicas que permiten la respiración celular.  Algo delicado porque una mala dosificación puede matarnos rápidamente.

 

Tras los experimentos con animales se ha comenzado con los ensayos en humanos. Si tienen éxito, el objetivo inmediato es mejorar la atención a pacientes en situación de emergencia. Y, como suele pasar, los militares están muy interesados porque aumentaría la supervivencia de los heridos tras un combate.

 

La belleza de este  sistema es que debería bloquear igualmente a las bacterias de nuestro interior. Incluso las culpables de enfermedades graves, siempre que respiren oxigeno. Para el resto deberíamos confiar en el frío para evitar que nos coman por dentro como sucede con un cadáver. Es un terreno aún desconocido porque, hasta ahora, todos los ensayos se han hecho  con una duración máxima de 24 horas.

 

(*) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

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