Las contradicciones de la Biblia.

“Las contradicciones bíblicas”

 

Por Manlio E. Wydler (*)

 

Siempre digo que los mitos, generaron religiones, pero desde los estudios sobre reencarnaciones y otros temas filosóficos y científicos, sabemos que esto es  cháchara. Muchos pensadores, han estudiado toda la Biblia, desde el génesis al Apocalipsis.

 

El Viejo Testamento está plagado de flagrantes contradicciones, donde lo relatado en ciertas partes se contrapone con relatos que dicen otras cosas y muestra un dios tiránico, que se arrepiente, voluble, vengativo, cruel, sanguinario, que equivoca sus acciones, no parece darse cuenta que es autor de las peores atrocidades. Dejo esta parte para que filosofen los hebreos, los que siguen aún creyendo es su religión.

 

Como soy ex –cristiano me interesaron estas contradicciones en el Nuevo Testamento en especial y me ha gustado el trabajo que sobre el tema ha hecho Hernán Toro, del grupo Escépticos Colombia, el que expone sus argumentos contra lo que él considera ‘inerrancia bíblica’, presentando en esta ocasión otra categoría de errores de las Escritura: Las contradicciones narrativas entre sus diversos autores.

 

Luego expondré, en forma breve, porqué no existe el pecado y por ende el “libre albedrío”, motivo por el cual dejé el seminario y posteriormente a la religión. Pero vayamos a las contradicciones, según las presenta H. Toro:

 

“Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira”. (Juan 8:44).

 

En un artículo previo (0) se dio un primer tipo de razón por la cual los eruditos bíblicos serios reconocen errores y ficciones históricas enla Biblia(1): las falsas profecías. Sólo se mencionaron unas pocas irrefutables: la destrucción de Egipto a manos de Nabucodonosor, profetizada en Ezequiel 29-31, que nunca ocurrió; los tres días y tres noches de duración de la muerte de Jesús, vaticinados en Mateo 12,39ss, que terminaron siendo menos de día y medio en Juan 19; y las más graves doctrinalmente: la inminencia de la segunda venida con TODAS sus señales antes de que pasara la generación de Jesús y a Pablo, vaticinada en Mateo 24 y 1 Tesalonicenses 4, que se ha retrasado tan solo 20 siglos, lo que expone como falsos profetas al mismo Nazareno y al Apóstol de los Gentiles. .

 

Esta columna presenta otro tipo de error bíblico: la contradicción. Es el peor atentado contra la lógica pues consiste en sostener dos afirmaciones mutuamente excluyentes simultáneamente, de tal forma que la veracidad de una hace falsa a la otra. En otras palabras, de la verdad de una de las proposiciones, se concluye que la otra proposición es una mentira. .

 

Aunque los creyentes suelen hacer malabares mentales para mantener multitud de ideas contradictorias en su cerebro, deberían pensárselo dos veces antes de hacerlo: cuando se acoge una contradicción, siempre se está defendiendo al menos una mentira. Y todo creyente que sepa quién es el Padre dela Mentira, debería estar horrorizado de usar su fe para defender mentiras evidentes, sin importar cuántos supuestos “testimonios de vida” las respaldaran. .

 

Las contradicciones textuales aparecen al acoger narraciones escritas de forma independiente. Como éstas demuestran tan fácilmente el origen realmente humano de textos presuntamente divinos, son la herramienta predilecta de los racionalistas que critican la inspiración de las escrituras supuestamente “sagradas”. Infortunadamente, muchos críticos irracionales en su afán de refutarla Bibliaa toda costa, amasan listas con centenares de frases bíblicas descontextualizadas para dar la impresión de que se contradicen. .

 

Eso es mezquino: tal como los creacionistas descontextualizan a autores evolutivos para dar la falsa sensación de que “el Darwinismo está en crisis”, los ateos que recopilan citas bíblicas descontextualizadas para presentarlas como contradicciones, le quitan credibilidad al racionalismo. Al contrario de esos sitios, esta columna refutará la inerrancia dela Bibliaseñalando sólo unas pocas de sus numerosas contradicciones, por ser auténticas, irrefutables y muy fáciles de comprender.

 

El primer ejemplo se encuentra en un par de textos paralelos del Antiguo Testamento: 1 Crónicas 21 y 2 Samuel 24. En ellos se narra cómo David es tentado a hacer un censo de población, lo lleva a cabo, se arrepiente, pide perdón a Yahvé, y éste, para expiar su mal, le ofrece al Rey la siguiente tricotomía, a través de Gad el Vidente (2 Sam 24,13):

 

Siete años de hambruna. Tres meses de fracasos militares. Tres días de pestilencia.

 

David, pensando que caer en manos de Yahvé era más misericordioso que caer en manos de la sequía o de los enemigos, acepta la última opción… craso error: el amoroso Yahvé termina aniquilando a 70.000 inocentes (1 Cr. 21,14. 2 Sam. 24,15). Los dos relatos son concordantes a la perfección, excepto en un detalle. A la hora de identificar al incitador,la Bibliatiene opciones para todos los gustos:

 

” Volvió a encenderse la ira de JEHOVÁ contra Israel, e incitó a David (…)”
(2 Sam. 24,1). “Pero SATANÁS se levantó contra Israel, e incitó a David (…)”
(1 Cr. 21,1).

 

Para la teología fundamentalista moderna, esta es la peor contradicción posible: confundir a Yahvé con Satanás. ¿Acasola Bibliainspirada e inerrante no es capaz de distinguir entre Dios y el Diablo? Si Satanás incitó a David, entonces Yahvé no lo habría incitado y viceversa… a menos que Satanás y Yahvé fueran la misma persona, y este versículo presentara evidencia Bíblica de la nueva revolución “científica” dela Teología: Dios no sería una Santísima Trinidad sino una Santísima Tétrada: “Padre, Hijo, Espíritu Santo y Satanás: cuatro personas y un solo Dios verdadero”.

 

Dejando el humor a un lado, la justificación de los fundamentalistas para tratar de explicarla da lástima: como Dios habría permitido que Satanás incitara a David entonces Yahvé también sería incitador; una especie de “incitador intelectual”. Cuando se aplica este “principio hermenéutico” a otras situaciones se muestra cuán estúpido es: Como Dios permitió que Hitler masacrara a 5 millones de Judíos, entonces Dios sería el “masacrador intelectual”; como Dios permitió que los paramilitares picaran con motosierra a campesinos inocentes, entonces Dios sería el “desmembrador intelectual”; como Dios permite abusar de menores a algunos curas católicos, entonces Dios sería el “abusador intelectual”, etc  La justificación fundamentalista de esta contradicción es sólo una pataleta de ahorcado.

 

Es evidente: si 2 Sam. 24 es cierto, y Yahvé incitó a David, entonces 1 Cr. 21 es una mentira, porque Satanás no lo habría tentado, y viceversa. Tómese como se tome, habría una mentira bíblica, ya fuera en Crónicas o en Samuel.

 

Desde un punto de vista racional, ¿qué hay tras esta contradicción evidente? Los eruditos bíblicos actuales saben que Crónicas es una reelaboración tardía de Samuel. En la época en que Samuel fue escrito, Dios se veía como el autor del bien y del mal (2); en la época de Crónicas, se había abierto espacio teológico una figura espiritual: “Satán”, el opositor, el adversario, el “fiscal del cielo”, un ángel de la corte celestial al que se le encargaba el trabajo sucio de poner a prueba a los humanos. La contradicción no es más que el reflejo de los dos contextos históricos y teológicos de los redactores, que difieren de la interpretación mayoritaria del cristianismo actual (3).

Los cristianos prefieren el Nuevo Testamento sobre el Antiguo. La barbarie, los mandamientos atroces, la naturaleza vengativa y sanguinaria del Dios Hebreo, y los evidentes mitos en sus escrituras, hacen que los creyentes vean en los Evangelios una sustancial mejora ética, racional, e incluso “Histórica”. Para el cristiano fundamentalista, el Nuevo Testamento fue escrito por “testigos presenciales”, que narraban con exactitud y coherencia los hechos y enseñanzas del Nazareno.

 

No obstante, la precisión narrativa de las escrituras cristianas es peor que la de las hebreas. La primera ilustración se elige por su tremenda simplicidad. Aunque no tiene trascendencia moral o doctrinal, es una contradicción obvia que siembra duda en la exactitud histórica de los relatos. .

 

Se refiere a la compra de cierto campo para enterrar forasteros enla Jerusaléndel siglo primero. El sitio se llamaba “Acéldama” y se relaciona con la muerte de uno de los personajes más viles de la literatura: Judas Iscariote. Según Hechos de los Apóstoles, Pedro narró a los primeros cristianos el destino del traidor por antonomasia:

 

“Este, pues, CON EL SALARIO DE SU INIQUIDAD ADQUIRIÓ UN CAMPO, y cayendo de cabeza, se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron. Y fue notorio a todos los habitantes de Jerusalén, de tal manera que aquel campo se llama en su propia lengua, Acéldama, que quiere decir, campo de sangre.” (Hechos 1, 18-19)

 

Según Pedro, Judas compró Acéldama con el dinero que le pagaron por la traición. Mateo 27,3-8 da una visión del suceso totalmente distinta:

 

“Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú! Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó. LOS PRINCIPALES SACERDOTES, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque es precio de sangre. Y después de consultar, COMPRARON CON ELLAS EL CAMPO del alfarero, para sepultura de los extranjeros. Por lo cual aquel campo se llama hasta el día de hoy: Campo de sangre.”

 

No importa si Judas murió ahorcado, destripado, o de las dos formas. No importa si Acéldama recibió su apelativo sangriento porque se compró con precio de sangre, o porque se regaron unas tripas sanguinolentas en él… Hay una contradicción obvia: quién compró el campo de marras. Según Mateo, fueron los sacerdotes, con el dinero que Judas rechazó; según Hechos, Judas, con el dinero que le pagaron los sacerdotes.

 

Ambas afirmaciones no pueden ser ciertas a la vez. Si Judas rehusó las monedas, fue y se ahorcó, y los sacerdotes compraron el campo con ese dinero, entonces el que Judas hubiera comprado el campo sería una mentira. Por el contrario, si Judas hubiera escapado con el dinero y se hubiera comprado el campo, entonces los sacerdotes no hubieran puesto sus manos sobre las monedas de plata y no habrían podido comprarlo; el relato de Mateo sería una falsedad. .

 

Sacarse de la manga alguna justificación absurda como que “los Judíos consideraban que la compra la hizo Judas porque fue con dinero de Judas”, sería una mentira evidente porque él renunció a ese dinero ante los sacerdotes al arrojarlo al piso del templo. Esto es una declaración evidente de renuncia en cualquier cultura. Es tan obvio que el mismo autor de Mateo, de extracción Judía, reconoce explícitamente la compra por los sacerdotes.

 

Desde otra óptica: suponga que algún despistado pierde un sobre con dinero y un pederasta lo encuentra y se lo gasta prostituyendo niños y niñas. El que afirme que “quien perdió el sobre es un degenerado abusador de menores” estaría diciendo una sandez. El despistado no es responsable de lo que haga el degenerado con el dinero que se encontró. Cuando alguien renuncia a una cantidad monetaria o la pierde, ya no es responsable de lo que otro individuo haga con ella. Esta es la ridiculez que querría hacernos creer quien se inventara un supuesto “modismo judío” inexistente para tratar de defender la absurda narración de Hechos que adjudica a un Judas ahorcado la compra de Acéldama por los sacerdotes.

 

¿Cómo se explica esta contradicción? La realidad es más prosaica. Los autores de Mateo y de Hechos de los Apóstoles compusieron sus obras independientemente entre sí. Cada uno inventó un final cruel distinto a la medida de la traición de Judas, que incluía la compra de un “campo de sangre”. La independencia en la redacción generó la inconsistencia evidente.

 

Tal vez las contradicciones más obvias del Nuevo Testamento se dan entre el Evangelio de Juan y los autores sinópticos. Considere lo que ocurre, por ejemplo, inmediatamente después del bautismo de Jesús.

 

Según Marcos 1, inmediatamente después de que Jesús fuera bautizado por Juan, fue al desierto y allí estuvo por cuarenta días y cuarenta noches, siendo tentado (Mc. 1,12-13). Después de volver, eligió a sus discípulos (Mc. 1,16ss). Esto contrasta con el relato de Juan 1-2, pues justo al día siguiente de su bautismo, Andrés se une al movimiento de Jesús y recluta a su hermano Simón Pedro (Jn. 1,35-42). Al segundo día Jesús llama a Felipe para que lo siga (Jn. 1,43), al tercero acude a las bodas de Caná (Jn. 2,1-11), y luego se quedan en Cafarnaum varios días (Jn. 2,12).

 

Este es otro ejemplo perfecto de contradicción: El Jesús encarnado no era “ubicuo” como el Espíritu Santo. ¿Dónde estuvo Jesús en la primera semana tras su bautismo? Si inmediatamente después fue llevado al desierto para ayunar cuarenta días, entonces no pudo estar al mismo tiempo reclutando discípulos y haciendo milagros en una boda en Caná. Si, por el contrario, en los tres días siguientes a su bautizo Jesús reclutó a Andrés, Simón, Felipe, y convirtió en vino un montón de tinajas de agua, entonces es falso que estuviera en el desierto ayunando solo.

 

No se pueden sostener los dos relatos a la vez; la aceptación de uno implica inmediatamente la falsedad del otro. Independiente de si alguna de las dos narraciones realmente ocurrió,la Bibliamiente en al menos uno de ellos respecto a lo que hizo Jesús justo después de su bautismo.

 

Otra inconsistencia Neo -testamentaria más inquietante para los fundamentalistas surge por el enfoque diametralmente opuesto entre el mesianismo según Marcos y según Juan. Como encontró Albert Schweitzer, la lectura de Marcos sin preconceptos del resto del NT, muestra un Jesús que hace todo lo posible por ocultar su mesianismo; por eso manda a callar a todos los que sana. A esto se le llamó “El Secreto Mesiánico”. Por el contrario, Juan pretende mostrar un Logos encarnado que proclama a los cuatro vientos que él es el Mesías. Resultado de estas dos ópticas distintas surge la siguiente inconsistencia.

 

En Marcos 4, Jesús enseña la parábola del sembrador a sus seguidores, y termina con la frase “El que tiene oídos para oír, oiga”. Cuando estuvo a solas, los doce le preguntaron sobre la parábola y él respondió: “A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas; para que viendo, vean y no perciban; y oyendo, oigan y no entiendan; para que no se conviertan, y les sean perdonados los pecados.” (Mc. 4,10-12). Entonces les explicó en privado el significado de la parábola.

 

Este texto muestra explícitamente que Jesús explicaba algunas cosas a sus discípulos ocultamente para que los de afuera no entendieran. Algunas de sus doctrinas no eran abiertas sino ocultas. Por el contrario, la narración que hace Juan del interrogatorio de Anás a Jesús durante la pasión, cuenta que:“el sumo sacerdote preguntó a Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina. Jesús le respondió: ‘Yo públicamente he hablado al mundo; siempre he enseñado en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y NADA HE HABLADO EN OCULTO. ¿Por qué me preguntas a mí? Pregunta a los que han oído, qué les haya yo hablado; he aquí, ellos saben lo que yo he dicho’.”(Juan 18, 19ss)

 

Este relato contrapone de forma insoluble el mesianismo secreto de Marcos, con el mesianismo ostentoso de Juan. Si Jesús hablaba en parábolas para que los de afuera no entendieran y luego les interpretaba en secreto a sus discípulos, según Marcos 4, entonces Jesús habría hablado en oculto muchas cosas. Su frase, “nada he hablado en oculto”, respondiendo a Anás, sería una mentira. Y si Jesús fue mentiroso, entonces su papel de “Cordero inmaculado de Dios para expiar el pecado del mundo”, se derrumbaría porque el cordero tendría mancha: la mentira. Toda la doctrina soteriológica del sacrificio expiatorio se iría al piso.

 

Al contrario, si Jesús siempre hubiera sido abierto y no hubiera enseñado nada en secreto, entonces la narración de Marcos 4 de un Jesús que oculta información a los de afuera para que no se salven, y se la enseña en secreto a los de adentro, sería una mentira del evangelista. Decenas de pasajes semejantes de la vida y enseñanzas del Nazareno podrían ser ficciones literarias; esto sembraría duda sobre cualquier doctrina bíblica atribuida a Jesús.

 

Tómese como se tome, esta contradicción genera dificultades insalvables para el fundamentalista bíblico porque refuta la supuesta “objetividad”, “presencialidad” y “veracidad” de los narradores evangélicos. Para el estudioso racionalista y crítico no hay dificultad alguna: los Evangelistas,- contrario a la enseñanza tradicional-, no fueron testigos presenciales: fueron autores tardíos, celosos de su fe, que inventaban relatos propagandísticos para difundir sus doctrinas particulares.

 

Al escribir desconectados de lo que redactaban otras comunidades cristianas en otras regiones geográficas, necesariamente tenían que surgir contradicciones. La presencia de tantas incoherencias enla Biblia, triviales o no, muestra que no fue redactada bajo una inspiración divina que la hiciera inerrante, sino que fue el resultado de autores con intereses variados, en distintos momentos históricos, que no tenían el menor problema en inventarse pasajes completos de la vida de Jesús que en realidad no ocurrieron.

 

Para que la duda en lo bíblico y religioso termine siendo total y se transforme en una total certeza, pensaremos sobre el “pecado”

 

Las cosas no siempre son lo que parecen tanto en la realidad diaria como en la política, como se ve en el artículo en muchos lugares en Internet: la “Realidad es debida a la de-coherencia”, lo que conocemos es una forma determinista de una de las posibles estructuraciones del sub-mundo cuántico y por supuesto no la única, pero si enteramente predeterminada.

 

La Biblianos dice que Jesús, en su tierra hizo pocos milagros, ya que pese a ser el Hijo de Dios, como cualquier santo, no pudo realizar modificaciones en la de -coherencia, que no se rompía sin la fe de todos los presentes. Fe en que podrían suspenderse las leyes naturales.

 

Existen otras realidades “para normales” que obedecen a otra estructuralización de este sub-mundo.

 

Es así que nuestra realidad temporal, está desde el principio construida por una causalidad férrea (cada vez más estable al afianzarse en el tiempo , como es dable comprobar con la evolución de las especies y la aparición de nuevas enfermedades para solo enumerar algunos temas) y aún las otras realidades mantienen un encadenamiento a su vez férreo entre causas y efectos, aún en temas paradojales extra temporales.

 

En nuestra realidad, en la vida diaria los conceptos valen más por la aceptación que por su valor intrínseco.

Pero en nuestro espacio-tiempo, en la vida “carnal” que nos toque Todo en el tiempo está encadenado por causas y efectos.

 

En aras de elevarse como seres más que animales y trascender más allá de la muerte, el ser humano se vistió de “ropajes” sin conocer demasiado de la intimidad de los “paños”.

 

Así aparecen las religiones, los códigos de leyes, etc., tratando de poner nuevas causas que modificaran los bárbaros efectos, presuponiendo tabúes y mitos que en su mayoría se perdieron en el tiempo luego haber cumplido su práctico cometido.

 

Generalmente, hasta las personas mejor dotadas intelectualmente, son rebasadas por la cantidad de trabajo, de información, de la tendencia a plegarse a modas y preconceptos, a realizar el mismo tipo de razonamientos, partiendo de premisas a veces tan útiles para ahorrar tiempo de pensamiento como incorrectas en su concepción y que si estudiamos su mecanismo acabaríamos desechándolas; por ejemplo: Cuando miramos pensamos poco en el proceso; miramos y basta. Sin embargo hay una cantidad fabulosa de cosas involucradas en el ver algo.

 

Hay una enorme concatenación de causas y efectos: Los fotones que cierto objeto refleja, deben penetrar el cristalino y la córnea de nuestro ojo (formado por gran cantidad de células diferenciadas, atraviesan el “humor vítreo” y alcanzan la retina) que a su vez la forman otro tipo de células diferenciadas con funciones diversas. A su vez el ojo deberá acomodarse para compensar las distancias diferentes a que se puede encontrar en el objeto y aquí aparecen los músculos y sus nervios controlados a su vez por células cerebrales. De la retina pasamos al nervio óptico y luego al cerebro para el acomodamiento de la imagen su almacenamiento y comprensión y otras funciones que implican en cada caso combinaciones químicas, cofactores, encimas producidas por otras células, infinidad de neurotransmisores, en fin millones de interrelaciones físico químicas por segundo para lograr el cometido desde el punto de vista cuántico.

 

Sin embargo,- pese a innumerables contingencias que nos suceden a un tiempo: mientras vemos, además caminamos, pensamos, hablamos, digerimos, metabolizamos y otros muchos etcéteras-, nos seguimos percibiendo como una unidad simple y compacta, lo cual es en realidad una completa falsedad marcada muchas veces por ignorancias supinas.

 

Por lo tanto realmente somos una totalidad integrada de un circuito muy amplio de encadenamientos de causas con efectos que a su vez interrelacionan por causas siempre determinadas, hasta no hace mucho incomprendidas y todavía apenas sospechadas por algunos. Esto lo sabemos hoy, pero no hace trescientos años, dos milenios o quinientos mil años. Jesús, era un hombre, después de todo y ni idea tenía del comportamiento íntimo del cerebro, por lo tanto se plegó a los mitos heredados por las gentes e historia comentada de los humanos, hasta su tiempo, de la interpretación akáshica que logró en sus meditaciones, y aún más, cuando fue muy ayudado por técnicas aliens, que prefirieron no ir más allá, para destruir la “sintonía” que necesitaban para los próximos 1600años.

 

El camino de los primeros caldos casi vivientes hasta la conformación del hombre moderno es el derrotero largo y que culmina con mirarse” al espejo” y tratar de explicar las visiones que este nos refleja. El aprendizaje es arduo, en especial por lo “autodidacta” en general del proceso, ya que podemos apoyarnos en el conocimiento de los que nos antecedieron pero la creación final, la innovación es siempre el producto de una mente que se anticipa a otras.

 

Nuestro mundo fue generando- dentro de esta evolución fantástica y fantasiosa- diferentes teorías que explicaban la realidad, con términos como: dioses, un dios único, la libertad para algunos , luego para todos, la libertad para , la transmutación, la transubstanciación, la alquimia, el amor romántico, el amor-pasión, la locura, etc., que conceptualmente no dejan de evolucionar y como “cosa viviente” pueden llegar a morir, cosa que está pasando ante los nuevos descubrimientos( o al menos transformarse en forma casi completa).

 

Costará muchísimo para la mayoría comprender y aceptar como realmente funcionamos, porque aún aceptamos en último término el paupérrimo argumento “del porque sí”, en la religión, en el amor, en la justicia, en la responsabilidad.

 

Además que será necesaria una elevación de la cultura general, ya que sin ella la humanidad retrocede hacia la animalidad rápidamente.

 

Será duro crear un conocimiento vulgar que acepte tan radicales conceptos como hemos delineado entre líneas, hay tantos intereses creados, es tan cómodo seguir pensando en un mundo enteramente regido por conceptos aparentes. Es difícil pensar que la luna y el sol no “salen” por el este, cuando los vemos remontar desde el horizonte, tal que demandó millones de años desarmar esa superchería (todavía se dice el sol sale…); cuanto tiempo más nos tomará descubrir tantas otras cosas a las que damos entidad y son otras muy diferentes las “cuasi- esencias” que las describen.

 

Por lo tanto: No existen más que causas y efectos, nada se puede realizar sin un motivo, o muchísimos.

 

La libertad es una falacia. Nada se puede hacer porque sí.

 

No hay libertad lata. Todo es el resultado algebráico de lo que suma y resta para definir un resultado.

 

Nadie es culpable, nadie evade la causa y el efecto. No existe el pecado. Jesús, no vino entonces con un fin creíble, luego Jesús, no es Salvador, ni perdonador.

 

Señores. Las religiones son mitos arcaicos. ¡Y SOLO ESO!

 

(*) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

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