Máquinas humanas

“Los futuros seres humanos serán muy especiales”

 

Compilado por Manlio E. Wydler (*)

 

 

Aunque los seres humanos nos creemos bastante especiales en relación a otras especies, e incluso cuando nos creemos especiales en relación a simples máquinas, la realidad es que  somos todos máquinas.

 

En el caso de seres vivos terrestres, somos todos computadoras moleculares, en donde incontables cantidades de moléculas interactúan con otras incontables más, siguiendo un patrón predeterminado y originado en nuestro ADN (lo que sería la “computadora maestra”). Y la pregunta es, ¿podríamos nosotros algún día crear máquinas moleculares?

 

Pues la realidad es que llevamos ya al menos un par de décadas experimentando con la idea, y ya se han creado prototipos de computadoras biológicas sintéticas, pero ahora un equipo de científicos ha logrado un gran hito: La primera biocomputadora avanzada.

Por “avanzada” en este caso nos referimos específicamente a que esta es la primera que puede hacer computación “en cascada”, en donde el resultado de una de estas biocomputadoras puede utilizarse como la entrada de datos moleculares a otra.

 

Esto es analógico a lo que sucedió con la computación digital cuando pasamos de un simple transistor, a un circuito integrado. No lo duden, es el inicio de un tremendo paso en varios campos, afectando a los de la computación, salud, ingeniería genética, interfaces humano-máquinas, etc.

 

Por ejemplo, una de las grandes ventajas de este tipo de computadoras moleculares es que ya están compuestas de los mismos elementos que está compuesto nuestro cuerpo, por lo que es natural que se integren con este, sin daños o efectos secundarios no solucionables, lo que significa que estas máquinas podrían moverse dentro del cuerpo humano con mucha más facilidad que por ejemplo un nanobot (un robot a escala nanométrica, o alrededor de la mil-millonésima parte de un metro).

 

Los usos que se destacarán serán la de manipular nuestro genoma, así como cualquier otro tipo de molécula en nuestro organismo, para erradicar enfermedades, para hacernos “super-humanos”, para prevenir infecciones de virus, para convertirnos en “computadoras ambulantes” (en donde nuestro cuerpo mismo sería una mega-computadora), etc.

 

Incluso, al estar estas máquinas  fusionadas en nuestro organismo, no es descabellado pensar que nos permitirían comunicarnos con nuestro cuerpo a un nivel que va más allá del sistema nervioso, creándose una nueva red de comunicación biológica dentro de nuestros cuerpos que controlaríamos con tan solo el pensamiento, lo que en un futuro nos daría unas cualidades tan espectaculares que para un humano de hoy día aparentaríamos casi dioses o seres sacados de la ciencia ficción.

 

Los portones para la innovación en esta área acaban de derrumbarse, y pueden estar seguros que el mundo en las décadas siguientes no será nada parecido a las décadas o siglos pasados.

 

(*) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

 

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