Menos CO2 atmosférico

“Por segundo año hay menos CO2 en la atmósfera”

Compilado por Manlio E. Wydler (º)

Según cifras hechas públicas el pasado 25 de noviembre, la cantidad de gases de efecto invernadero que la humanidad vertió a la atmósfera en 2014 apenas aumentó un 0,5% con respecto al año anterior. El dato contrasta con el hecho de que la economía global sí creció de forma significativa ese año y, sobre todo, con la tendencia histórica observada hasta hace poco. Durante la primera década de este siglo, las emisiones mundiales de carbono estuvieron incrementándose a un ritmo de entre el 3% y el 4% al año.

Los cambios climáticos no son originados por la industria, sino por motivos geológicos y astronómicos.

Sin embargo, ese aumento parece haberse frenado de manera drástica durante los últimos tres años, según la Agencia de Evaluación Ambiental de los Países Bajos (PBL) y el Centro Común de Investigación (JRC) de la Comisión Europea. El análisis de estas instituciones ratifica en gran medida las conclusiones de un informe similar emitido el pasado mes de marzo por la Agencia Internacional de la Energía (AIE). «La buena noticia es que las elevadas tasas de aumento registradas hasta antes de 2012 han remitido de veras», señala Jos Olivier, investigador veterano de la PBL.

El fenómeno se debe en su mayor parte a China. La economía del país ha estado creciendo a un ritmo más moderado durante los últimos años, a lo que hay que sumar una transición hacia fuentes de energía más limpias y procesos de fabricación más eficientes desde el punto de vista energético. En la actualidad, las emisiones de carbono chinas doblan a las de EE.UU., pero en 2014 apenas aumentaron un 0,9%. De hecho, el consumo de carbón del gigante asiático se mantuvo casi constante ese año, a pesar de que su economía creció un 7%.

«Los números pueden resultar sorprendentes en el sentido de que el aumento [de las emisiones] procede más despacio que hasta ahora, pero tienen sentido», asegura Corinne Le Quéré, directora del Centro Tyndall de Investigación sobre el Cambio Climático de Norwich, en el Reino Unido.

Un estudio publicado este verano argumentaba que las emisiones pasadas de China podrían haberse estado sobreestimando, pero Olivier asegura que él y sus colaboradores han revisado sus métodos y que no ven razón para ajustarlos. Con todo, el investigador reconoce que la fiabilidad de los datos energéticos relativos a China y otros países continúa siendo una fuente de incertidumbre a la hora de calcular las emisiones.

En 2014, las emisiones de la Unión Europea cayeron en un 5,4%, debido a una reducción del consumo de combustibles fósiles en el sector eléctrico y a un invierno relativamente cálido. En Estados Unidos aumentaron un 0,9%, en gran parte como consecuencia de las bajas temperaturas y de un aumento en el uso de gas natural para calefacción. Las emisiones de carbono en la India continuaron acelerándose, con un incremento del 7,8% en 2014.

El informe supone una buena noticia de cara a la COP21, la cumbre sobre el clima que hoy comienza en París y en la que los países aspiran a negociar un nuevo acuerdo climático. Pero las implicaciones para el futuro distan de estar claras. Durante los próximos diez o veinte años, la evolución de las emisiones globales de carbono dependerá de un gran número de factores; entre ellos, las políticas gubernamentales. A pesar de todo, Olivier opina que el panorama a corto plazo es positivo: «Creemos que en los próximos años la tasa de aumento de las emisiones seguirá rondando el 1%», sostiene el investigador.

Yo creo que menos. La fotosíntesis es el principal factor de corrección.

(º) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

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