Moler los asteroides grandes.

Según los últimos cálculos del laboratorio de propulsión a chorro (JPL), de la NASA, las probabilidades de que el enorme asteroide Apofis impacte contra la Tierra son menores de lo que se había estimado antes.
«Todavía no podemos excluir la posibilidad de que pueda afectar a nuestro planeta, pero podemos calcular que la probabilidad de impacto es sólo una entre 100.000 en el próximo siglo, la que, por supuesto, es muy baja», ha dicho Astrowatch.net Paul Chodas, gerente del centro del JPL para el estudio de objetos cercanos a la Tierra.

Según las estimaciones, el asteroide Apofis, de cerca de 370 metros de diámetro, pasará cerca de la Tierra el 13 de abril de 2029. Las observaciones iniciales de esta roca espacial indicaron que había una probabilidad de uno entre 36 de que chocase con la Tierra ese día, pero un estudio más profundo de la órbita descartó esta posibilidad.
Sin embargo, Alberto Cellino, del Observatorio de Turín en Italia avisó en junio de que, aunque se hubiera excluido el impacto de 2029, no se podía descartar tal evento en un futuro más lejano.

«Podemos descartar la colisión en la próxima máxima aproximación entre el asteroide y la Tierra, pero sabemos que la órbita cambiará entonces de un modo que no es del todo predecible ahora mismo, así que no podemos saber cómo se comportará a largo plazo», explicó Alberto Cellino en Astrowatch.net.
La dificultad de predecir las órbitas
Dado que las órbitas de los asteroides tienen un componente caótico, las predicciones tienen un poder limitado. Por eso, muchos astrónomos coinciden en señalar la importancia de llevar a cabo un extenso y continuo programa de observación y vigilancia de asteroides como Apofis.
En la actualidad, los astrónomos conocen el 90 por ciento de los asteroides más masivos del Sistema Solar, pero solo se conoce el uno por ciento del total de asteroides. En cuanto a las rocas que miden 140 metros o más, capaces de dañar ciudades y regiones enteras, según el informe para la estrategia de preparación nacional ante NEOs de la Casa Blanca, en la actualidad solo se conocen alrededor del 28 por ciento.

Según datos del JPL, además de estos asteroides de varios centenares de metros, en la actualidad se calcula que existen 10 millones de rocas con un diámetro superior a 20 metros que aún no han sido detectados, y unos 300.000 con una longitud mayor a los 40 metros. Ambos podrían dañar ciudades enteras.

«Apofis es ciertamente un asteroide peligroso, y por eso ha sido rastreado extensamente. Gracias a esto conocemos su órbita con mucha precisión. De esta forma seguramente las medidas de seguimiento eliminarán incluso esa posibilidad de impacto (de una en 100.000, en este siglo)», ha señalado Chodas.
La seguridad que dan las observaciones es uno de los motivos que ha llevado a astrónomos y científicos para proclamar el día del asteroide y reivindicar la necesidad de invertir fondos en vigilar estas rocas y diseñar planes para proteger a la Tierra.

Cada vez que un cuerpo grande de asteroide, al pasar cerca de la Tierra, modifica su camino, por lo cual, debe de hacerse un continuo análisis de su rumbo.

A su vez, debe implementarse un grupo de enormes vectores, con cargas nucleares, que despedacen convenientemente a estos monstruos, ya que trozos de menos de un metro, se disiparían en la atmósfera, sin peligro.

(°) Ingeniero .Presidente Honorario de FAPLEV. Vecino Solidario.2001.

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