“Muestras de la evolución humana”

Recopilado por Manlio E. Wydler (*)

 

Entre los artículos que he escrito, hay algunos en los que hablo sobre la dotación más allá de lo tolerable por muchos del agua superficial y de primera y segunda napa de muchas provincias argentinas del centro y norte del país.

 

Sacando agua de perfiles más bajos el problema disminuye bastante. La población autóctona, parece tolerar mejor estos niveles de arsénico, con solo aparentemente dientes manchados de gris.  Los vacunos y caballares se han aclimatado mucho más.

 

Parece que esto ha sido estudiado en varios países sobrela Cordillerade los Andes, la habilidad genética de metabolizar el Arsénico:

 

Estudios realizados en poblaciones de aldeas argentinas de los Andes, concretamente en una región donde el agua contiene elevadas cantidades de arsénico, han revelado la prevalencia de una variante genética que metaboliza el arsénico de forma más eficiente y menos tóxica, en comparación con individuos de otros grupos indígenas de Sudamérica y América Central. 

 

Bajo la dirección de la Universidad de Lund y la Universidad de Uppsala, en Suecia, los investigadores estudiaron por primera vez si las personas que habitan en determinadas zonas presentan genes que les protegen del arsénico. 

 

Este estudio, publicado en la revista Environmental Health Perspectives, fue financiado en parte mediante el proyecto PHIME (“Impacto en la salud pública de la exposición a largo plazo a concentraciones bajas de elementos variados en estratos sensibles de la población”), al que se adjudicó un total de 13,4 millones de euros a través del área temática “Calidad y seguridad de los alimentos” del Sexto Programa Marco (6PM) de la UE. “Sabemos que muchas bacterias y plantas poseen genes que aumentan la resistencia al arsénico, una sustancia altamente tóxica que se encuentra en la tierra y en el agua en muchos lugares del mundo», explica la profesora Karin Broberg, de la Universidad de Lund.  

 

“No se han realizado investigaciones con anterioridad sobre si las personas que habitan en estas regiones también poseen genes que les protejan contra el arsénico”.

En estudios previos se halló un vínculo entre los niveles elevados de arsénico en el agua de beber y problemas de salud como cardiopatías y diabetes, así como una mayor morbilidad infantil y riesgo de desarrollar cáncer. 

 

Según publica Cordis, esta conexión se detectó recientemente en algunas regiones del mundo, como en Bangladesh. Sin embargo, en los Andes, el agua contiene arsénico desde hace miles de años, debido principalmente a las elevadas concentraciones de este elemento tóxico presentes en el lecho rocoso y también a la actividad minera que data de la época precolonial.

 

Anteriormente se habían descubierto momias de 7.000 años de antigüedad en el norte de Chile que contenían niveles elevados de arsénico en el cabello y en los órganos internos.

 

En el estudio referido, los investigadores examinaron los genes de indios atacameños de San Antonio de los Cobres, Argentina, que llevaban viviendo en el lugar durante muchas generaciones. Compararon sus genes con los de distintos grupos indígenas y mestizos de Perú y con grupos indígenas de Colombia y México.

Según los investigadores, más del 66 % de los individuos argentinos estudiados portaban una variante genética que acelera el metabolismo del arsénico, frente al 50 % de los individuos peruanos y apenas el 14 % de los individuos pertenecientes a otros grupos indígenas.

 

“Se observó que las personas que viven en las regiones montañosas de Argentina metabolizaban el arsénico de una forma inusualmente eficiente”, afirma la profesora Broberg, especialista en medicina del trabajo y medioambiental. “Esto significa que la toxina abandona el organismo de forma más rápida y menos tóxica en lugar de acumularse en el tejido”.

 

La revista ScienceOmega publica que los resultados de este estudio demuestran que la evolución sigue teniendo importancia en la humanidad moderna.

En esta misma revista, Broberg afirma que el hecho de que la población analizada haya llegado a metabolizar de manera más efectiva este tóxico supone, además, que la adaptación (biológica) es sensible al contexto. En cuanto a la evolución en marcha del ser humano, las conclusiones de este estudio coinciden en parte con las alcanzadas por una investigación realizada con los registros de 6.000 personas finlandesas nacidas entre 1760 y 1849, en la que se determinó que la selección natural sigue teniendo lugar en nuestra especie y que por lo tanto la humanidad continúa evolucionando, al igual que las demás especies.

 

(*) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001

 

País / Organización

Nivel de contaminación máximo (µ g/l)

Argentina (Código Alimentario)

50

Canadá

25

USA (USEPA, Agencia de Protección Ambiental de USA)

Nivel Máximo de Contaminación 50 *

Francia

50

República Federal de Alemania

40 **

Organización Mundial de la Salud (OMS)

Valor Guía Provisional 10

Unión Europea

Concentración Máxima Admisible (MAC) 10***

India

50

China

50

Taiwán

50

 

 

Deja un comentario