500 millones de años antes.

“El análisis de unas rocas de Canadá apuntan a que la vida en la Tierra pudo iniciarse al cabo de sólo 500 millones de años de formarse esta”

Compilado por Manlio E. Wydler (°).


El problema del asunto de los restos de la vida antigua es complicado por varios motivos. Por un lado la tectónica y la erosión destruye las rocas y cuanto más antiguas sean estas es más probable que hayan sido destruidas. Cuando hablamos de miles de millones de años atrás en el tiempo también estamos hablando de vida exclusivamente microbiana, que difícilmente deja restos fósiles al carecer de partes duras.
El tema del momento de inicio de la vida sobre este planeta es un asunto recurrente en el mundo científico. Con cada resultado, con cada estudio, ese momento se retrasa más y más. Cuando ya nos habíamos acostumbrado a decir que la vida apareció hace 3800 millones de años, ahora tendremos que habituarnos a la nueva cifra: 3950 millones de años.

Así que para esa época lo único que puede quedar es la huella química de esa vida. Los elementos químicos que usa la biología son los mismos que se pueden encontrar en la corteza terrestre. Sin embargo, la vida usa prioritariamente unos isótopos respecto a otros del mismo elemento químico. Si unos restos supuestamente orgánicos contienen más de esos isótopos entonces, posiblemente, fueron generados por la vida del pasado.

Además, está el asunto de la datación de las rocas. Dependiendo de cómo se haya realizado y los datos de partida esta datación puede ser más o menos fiable o controvertida.

Ahora un estudio sostiene que granos de grafito contenidos en rocas de la península de Labrador de casi 4000 millones de años de edad son restos orgánicos de vida primitiva.

El problema es que en esa época la Tierra era un sitio muy caliente en donde caían meteoritos constantemente. En un ambiente así se cree que la vida no es posible.

En un estudio previo se sostenía que habían encontrado restos orgánicos de origen biológico en rocas de Saglek Block en Quebec de entre 3,8 y 4,3 Ga. Pero el autor del nuevo estudio, Tsuyoshi Komiya de la Universidad de Tokio, dice que ese resultado es altamente controvertido. Las rocas son del mismo tipo y son las más antiguas de la corteza terrestre.


Este mismo equipo de investigadores quiere ahora hacer el mismo tipo de análisis sobre el hierro, nitrógeno y azufre de estas rocas. De este modo quizás también se podría identificar el estilo de vida de estos microorganismos y el ambiente en el que vivían.
El origen biológico del grafito, que no es más que una forma de carbono, se determinó por la relación isotópica de este elemento. En concreto, hallaron una cantidad de carbono 13 en comparación con carbono 12 inferior a lo que es habitual en la proporción no biológica. Esto se debe a que los procesos biológicos prefieren el carbono 12 sobre el 13. Además, el grafito parece haber cristalizado a la misma temperatura y experimentado los mismos procesos que la roca circundante, por lo que no se trataría de una contaminación posterior.

Las rocas metamórficas de tipo gneis analizadas contienen circones que atraparon diversos elementos. Estas inclusiones se dataron por el método de isótopos de uranio-plomo, lo que arrojó la edad antes mencionada.

Si se confirma este resultado, la vida sobre la Tierra habría aparecido al cabo de sólo 500 millones de años de formarse nuestro planeta.

Sin embargo, para este tipo de resultados siempre hay escépticos, pues rocas de esa edad han sido muy transformas por los procesos geológicos. En particular, algunos expertos del campo dicen que esas rocas son más jóvenes de lo que dice Komiya. De todos modos se empiezan a acumular estudios que apuntan a un inicio de la vida muy temprano.

(°) Ingeniero, Presidente Honorario de FAPLEV. Vecino Solidario 2001.

Teoría destruida.

“No puede existir un Multiverso creado por computadora”

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

Durante los últimos años, diversos estudios han venido apuntando la inquietante posibilidad de que toda nuestra existencia, incluida la Tierra, el Sistema Solar y el Multiverso en que vivimos, no sea más que una sofisticada simulación informática.

 

Ahora, un equipo de físicos de la Universidad de Oxford demuestra, en un artículo recién publicado en Science Advances, que eso es materialmente imposible. La vida y la realidad, afirman, no pueden consistir en una serie de simulaciones generadas por un superordenador extraterrestre.

 

Como explica Andrew Masterson en Cosmos, el hallazgo, que se produjo de forma fortuita, surgió a partir del descubrimiento de un nuevo enlace entre las anomalías gravitatorias y la complejidad computacional.

 

En su artículo, los físicos Zohar Ringel y Dmitry Kovrizhi, demuestran que construir una simulación informática de un fenómeno cuántico muy concreto, que tiene lugar en el interior de los metales, resulta imposible, no solo en la práctica, sino también en el plano teórico. Lo cual hace absolutamente imposible extrapolar la simulación a sistemas más complejos, y mucho menos al Universo en su totalidad.

 

En concreto, los investigadores trataron de ver si era posible utilizar una técnica conocida como Quantum Monte Carlo (una familia de algoritmos usados para la simulación de sistemas cuánticos) para estudiar el efecto Hall Cuántico, un fenómeno que se da en sistemas físicos que exhiben fuertes campos magnéticos y muy bajas temperaturas, y que se manifiesta como una corriente de energía que se ejecuta a través del gradiente de temperatura.

 

El fenómeno indica una anomalía en la geometría del espacio-tiempo subyacente. Los métodos Quanntum Monte Carlo utilizan un muestreo aleatorio para analizar los problemas cuánticos de muchos cuerpos en los que las ecuaciones involucradas no pueden resolverse de forma directa.

 

De esta forma, Ringel y Kovrizhi demostraron que cualquier intento de utilizar la técnica Monte Carlo para modelar sistemas que presentan anomalías (como el citado efecto Hall Cuántico) se hacen inviables. Y descubrieron, además, que la complejidad de la simulación aumenta exponencialmente a medida que crece el número de partículas que se quieren simular. Es decir, que la cantidad de potencia de cálculo necesaria se duplica cada vez que se añade una sola partícula, con lo que la tarea se vuelve rápidamente imposible.

De hecho, los investigadores calcularon que almacenar información y simular apenas un par de cientos de electrones requeriría un ordenador cuya memoria, físicamente, debería tener más átomos de los que existen en el Multiverso. Lo cual descarta por completo que todos nosotros pudiéramos estar viviendo en una gigantesca simulación.

Nobel de Medicina 2017.

 

Artículo 20.000 de la colección.

“Nobel de Medicina para los descubridores del reloj interno”

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

 

Los estadounidenses Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young desentrañaron los mecanismos del ritmo circadiano

 

La mayoría de las criaturas vivas sobre la Tierra, incluidos los seres humanos, están adaptadas a la rotación del planeta gracias a un reloj biológico interno que marca, por ejemplo, los patrones de sueño y el metabolismo. Durante muchos años, los científicos han sabido de la existencia de esos ritmos circadianos, pero fueron los estadounidenses Jeffrey C. Hall (Nueva York, 1945), Michael Rosbash (Kansas, 1944) y Michael W. Young (Miami, 1949) quienes en los años 80 desentrañaron cómo se da cuerda a ese reloj realmente. Es decir, cuáles son los mecanismos moleculares que lo controlan, hallazgos que este lunes han sido reconocidos por el Instituto Karolinska de Estocolmo con el Premio Nobel de Medicina 2017.

 

La primera pista de la existencia de este reloj biológico la obtuvo el astrónomo Jean Jacques d’Ortous de Mairan en el siglo XVIII mientras estudiaba unas plantas de mimosa, cuyas hojas se abren hacia el Sol durante el día y se cierran al anochecer. Cuando colocó las plantas en una oscuridad constante, descubrió que, independientemente de la luz solar, las hojas seguían su oscilación diaria. Respondían a unas manecillas invisibles.

 

Otros investigadores encontraron que no solo las plantas, sino también los animales y los seres humanos se adaptan a las fluctuaciones del día, lo que se conoce como ritmo circadiano. Pero cómo funcionaba esa adaptación tan importante seguía siendo un misterio. En los 70, investigadores demostraron que las mutaciones en un gen desconocido interrumpían el reloj circadiano de las moscas.

Unos años más tarde Hall y Rosbash, que entonces colaboraban en la Universidad Brandeis de Boston, y Young, de la Rockefeller de Nueva York conseguían la clave de cómo funcionaba ese proceso. Tres laureados que son amigos entre sí y que han recibido conjuntamente media docena de premios.

Utilizando también humildes moscas de la fruta como organismo modelo, los investigadores aislaron un gen que controla el ritmo biológico en función de los ciclos de 24 horas de noche y día. Mostraron que este gen codifica una proteína que se acumula en la célula durante la noche, y luego se degrada durante el día.

Posteriormente, identificaron componentes proteínicos adicionales de esa maquinaria, de forma que fueron capaces de reconocer el mecanismo que gobierna esa especie de relojería dentro de la célula. Gracias a eso, los científicos saben ahora que los relojes biológicos funcionan por los mismos principios en células de otros organismos multicelulares, lo que nos incluye a nosotros mismos.

«Con exquisita precisión, nuestro reloj interno adapta nuestra fisiología a las fases radicalmente diferentes del día. El reloj regula las funciones críticas, como el comportamiento, los niveles hormonales, el sueño, la temperatura corporal y el metabolismo», explican desde el Instituto Karolinska. De esta forma, nuestro bienestar se ve afectado cuando hay un desajuste temporal entre nuestro entorno externo y el reloj biológico interno, por ejemplo cuando viajamos a través de varias zonas horarias y experimentamos el tan temido y pesado «jet lag», trastornos similares a los que provoca el trabajo por turnos.

 

 

 

 

El reloj circadiano anticipa y adapta nuestra fisiología a las diferentes fases del día- También hay indicios de que el desajuste crónico entre nuestro estilo de vida y el ritmo dictado por nuestro cronómetro interno se asocia con un mayor riesgo de sufrir varias enfermedades como la diabetes, problemas de salud mental e incluso algunos tipos de cáncer y posibles alteraciones de la función cerebral.

 

Una de las últimas investigaciones al respecto, de la Universidad Northwestern (Illinois), señala que nuestro reloj interno es capaz de marcar cómo y cuándo el páncreas debe producir insulina y controlar el azúcar en la sangre. Algunas farmacéuticas incluso experimentan con medicinas capaces de restaurar el ritmo correcto en aquellas personas que, por su forma de vida, están expuestas a desórdenes de este tipo.

 

El campo que se abre es extenso. Francisco Martín, investigador del Instituto Cajal del CSIC no duda en que se trata de un premio «muy merecido». Él también trabaja en ritmos circadianos con la mosca de la fruta, como los ganadores del Nobel. En su opinión, el camino abierto por los tres científicos estadounidenses permitirá atacar enfermedades desde otra vía.

 

El cáncer y el alzhéimer son dos posibilidades. «Hoy se sabe que enfermos con un tipo de cáncer cerebral (glioma) y las personas con alzhéimer tienen alterados su ritmo circadiano. No duermen bien y a veces no saben si es de día o de noche, ¿Es un efecto de la enfermedad o una consecuencia? Eso aún no lo sabemos, pero es una nueva perspectiva a explorar. Al menos, mejoraríamos la vida del paciente».

 

(°) Ingeniero, Presidente Honorario de FAPLEV. Vecino Solidario 2001.

Nobel Física 2017

“Las ondas gravitacionales merecen el Nobel de Física 2017”

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

 

Los investigadores Rainer Weiss, Barry C. Barish, y Kip S. Thorne, de la colaboración LIGO/Virgo, han sido reconocidos por abrir una nueva ventana a la exploración del Universo

 

«No me extrañaría que nos concedieran el Nobel», auguraba David Reitze, director de la colaboración internacional LIGO, poco después del anuncio en febrero de 2016 de la primera detección por su laboratorio de las ondas gravitacionales. La Real Academia Sueca ha hecho realidad su vaticinio más de un año después, en la categoría de Física. No se lo ha llevado él, sino tres investigadores del proyecto, el alemán Rainer Weiss y los estadounidenses Barry C. Barish y Kip S. Thorne, por sus aportaciones fundamentales a un colosal hallazgo que abre una nueva ventana al Universo, según ha anunciado esta mañana el Instituto Karolinska de Estocolmo.

 

Las ondas gravitacionales son unas ondulaciones en el tejido del espacio-tiempo predichas por Albert Einstein hace cien años en su teoría general de la relatividad. Fueron observadas por primera vez el 14 de septiembre de 2015, provocadas por la colisión entre dos agujeros negros hace 1.300 millones de años. La señal era extremadamente débil cuando llegó a la Tierra, pero la comunidad científica estuvo de acuerdo en que era la promesa de una gran revolución en el campo de la astrofísica. Suponía una forma completamente nueva de observar los eventos más violentos en el espacio y de probar los límites de nuestro conocimiento.

 

El interferómetro de Láser LIGO (Laser Interferometer Gravitational-wave Observatory) está liderado por los prestigiosos institutos tecnológicos de Massachusetts (MIT) y de California (Caltech), y cuenta con la colaboración de más de mil investigadores de más de veinte países entre ellos algunos argentinos.

 

La Real Academia Sueca de Ciencias considera que los galardonados con el Nobel han sido, con su «entusiasmo y determinación, valiosísimos para el éxito de LIGO» tras cuatro décadas de esfuerzo. Los tres también fueron reconocidos este año por el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica.

 

A mediados de los años setenta, Weiss, investigador del MIT, ya había analizado las posibles fuentes de ruido de fondo que perturbarían las mediciones, y también había diseñado el detector, un interferómetro láser, que superaría ese ruido. Desde el principio, tanto él como su colega del Caltech Thorne estaban firmemente convencidos de que las ondas gravitacionales podían ser detectadas y que eso sería el principio de una nueva fuente de conocimientos.

Las ondas gravitacionales se propagan a la velocidad de la luz, llenando el Universo, como describió Einstein. Se crean cuando una masa se acelera, como cuando un par de agujeros negros giran uno alrededor de otro como una pareja de patinadores sobre hielo en un número de infarto. Einstein estaba convencido de que nunca sería posible medirlas, pero, por una vez, estaba equivocado. El logro del proyecto LIGO fue el uso de un par de gigantescos interferómetros láser, dos detectores gemelos situados en Hanford (Washington) y Livingston (Luisiana), para medir un cambio miles de veces menor que un núcleo atómico, justo en el momento en el que la onda gravitacional pasaba por la Tierra. Algo increíble.

Pero no quedó ahí. La instalación hermana europea, Virgo, en Pisa, Italia, se unió a LIGO en agosto de 2017 y anunciaron su primera detección conjunta el 27 de septiembre. Los tres detectores observaron las mismas ondas gravitacionales el 14 de agosto provenientes de dos agujeros negros de tamaño mediano que chocaron hace 1.800 millones de años. En total, los detectores han visto temblar el Universo ya cuatro veces y se esperan muchos más descubrimientos. India y Japón también construyen nuevos observatorios con el mismo objetivo.

 

(°) Ingeniero, Presidente Honorario de FAPLEV. Vecino Solidario 2001.

Precursores de la vida.

“ALMA y Rosetta detectan freón 40 en el espacio”

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

Utilizando datos captados por ALMA, en Chile, y por el instrumento de ROSINA de la misión Rosetta de la ESA, un equipo de astrónomos ha detectado rastros débiles del compuesto químico freón 40 (CH3Cl, también conocido como cloruro de metilo y clorometano) alrededor del sistema estelar infantil IRAS 16293-2422 -a unos 400 años luz de distancia-  y del famoso cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko (67P/C-G), en nuestro propio Sistema Solar. La nueva observación de ALMA es la primera detección de un organohalogenado en el espacio interestelar.

Los organohalógenos son halógenos, como el cloro y el flúor, enlazados con carbono y, a veces, otros elementos. En la Tierra, estos compuestos se crean por algunos procesos biológicos —en organismos que van desde los seres humanos a los hongos— así como por procesos industriales como la producción de tintes y medicamentos.

Este nuevo descubrimiento de uno de estos compuestos, el freón 40, en lugares que deben ser anteriores al origen de la vida, puede interpretarse como una decepción, ya que investigaciones anteriores habían sugerido que estas moléculas podrían indicar la presencia de vida.

“Encontrar el organohalogenado freón 40 cerca de estas estrellas jóvenes de tipo solar fue sorprendente”, afirma Edith Fayolle, investigadora del centro Harvard-Smithsoniano de Astrofísica, en Cambridge (Massachusetts, EE.UU.) y autora principal del nuevo trabajo. “Simplemente, no predijimos su formación y nos sorprendió encontrarlo en tales concentraciones. Ahora está claro que estas moléculas se forman fácilmente en los viveros estelares, proporcionando importante información sobre la evolución química de los sistemas planetarios, incluyendo el nuestro propio”.

ALMA ha descubierto el organohalogenado cloruro de metilo (freón 40) alrededor de  estrellas jóvenes de IRAS 16293-2422. Estos mismos compuestos orgánicos fueron descubiertos por el instrumento de ROSINA en la sonda Rosetta de la ESA en la fina atmósfera que rodea al cometa 67P/C-G. (Crédito: B. Saxton (NRAO/AUI/NSF); NASA/JPL-Caltech/UCLA)

Hasta ahora se conocen más de 3000 exoplanetas, pero la investigación en este campo ha ido más allá de la detección de planetas, extendiéndose a la búsqueda de marcadores químicos que indiquen la posible presencia de vida. Un paso fundamental es determinar qué moléculas podrían indicar esa presencia de vida, pero establecer marcadores fiables sigue siendo un proceso complicado.

“El descubrimiento de ALMA de organohalógenos en el medio interestelar también nos dice algo acerca de las condiciones iniciales para la química orgánica en los planetas. Esta química es un paso importante hacia los orígenes de la vida”, añade Karin Öberg, coautora del estudio. “Basándonos en nuestro descubrimiento, es probables que los organohalógenos sean un componente de la denominada ‘sopa primordial’, tanto en la Tierra joven como en los nacientes exoplanetas rocosos”.

Esto sugiere que los astrónomos pueden haber seguido un camino equivocado; en lugar de indicar la presencia de vida existente, los organohalógenos pueden ser un elemento importante en la química del origen de la vida, esa de la que aún sabemos tan poco.

El coautor Jes Jørgensen, del Instituto Niels Bohr de la Universidad de Copenhague, agrega: “Este resultado demuestra el poder de ALMA para detectar moléculas de interés astrobiológico en estrellas jóvenes a escalas en las que se pueden estar formando planetas. Previamente, con ALMA hemos detectado azúcares simples y precursores de aminoácidos alrededor de distintas estrellas. El descubrimiento adicional del freón 40 alrededor del cometa 67 P/C-G fortalece los vínculos entre la química pre-biológica de protoestrellas distantes y nuestro propio Sistema Solar”.

Los astrónomos también compararon las cantidades relativas de freón 40 que contienen diferentes isótopos de carbono en el sistema estelar joven y en el cometa y encontraron abundancias similares. Esto apoya la idea de que un joven sistema planetario puede heredar la composición química de su nube de formación estelar parental y abre la posibilidad de que los organohalógenos podrían llegar a los planetas de sistemas jóvenes durante la formación planetaria o a través de impactos de cometas.

“Nuestros resultados muestran que todavía tenemos mucho que aprender sobre la formación de los organohalógenos”, concluye Fayolle. “Será necesario llevar a cabo búsquedas adicionales de organohalógenos alrededor de otras protoestrellas y cometas para encontrar la respuesta”. (Fuente: ESO)

(°) Ingeniero, Presidente Honorario de FAPLEV. Vecino Solidario 2001.

Cambio de gusto?

 

“Una vistosa planta vive sin sus polinizadores… los murciélagos”

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

 En los días de invierno en que las flores no abundan en Buenos Aires, en la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), un pulmón verde en medio de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina, floreció una planta que llamó la atención de alumnos, docentes y hasta de vecinos que usan ese espacio con fines recreativos.

Se trata de Solandra máxima, dueña de las flores muy vistosas, que se abrieron en el cerco perimetral del estacionamiento del Pabellón de Agronegocios. Esta planta pertenece a la familia de las solanáceas, lo que la hace pariente de la papa, el tomate y el tabaco, entre otras. Es endémica de Centroamérica hasta el sur de México. Sus nombres vulgares (trompetero gigante, trompetas, copa de oro, copa dorada) hacen referencia al aspecto vistoso de las flores.

Solandra posee una flor grande, robusta, de color claro y con abundante néctar. Este es el aspecto típico de una especie quiropterófila, es decir, polinizada por murciélagos que se alimentan de néctar. Sin embargo, en nuestra templada Buenos Aires no existen murciélagos con estos hábitos alimentarios, ya que la quiropterofilia ocurre en regiones tropicales y subtropicales del mundo. En consecuencia, no podremos verlos visitar las ‘trompetas’. Más al norte en Argentina, en las yungas y en la selva misionera, sí hay plantas a las que visitan los murciélagos, como nicotiana otophora, cleome viridiflora y abutilon niveum, entre otras.

Norberto Montaldo, docente de la cátedra de Botánica General de la FAUBA, identificó inicialmente las flores de Solandra para esta nota y afirmó que en el Jardín Botánico “Lucien Hauman” (FAUBA) existen otras dos plantas que probablemente sean polinizadas por murciélagos en sus zonas de origen: el floripón (Brugmansia arborea) y la pomarrosa (Syzygium jambos). Además, agregó que los murciélagos también polinizan árboles del género ceiba como el palo borracho rosado o samohú (C. speciosa) y el palo borracho blanco o yuchán (C. chodatii). Ambas especies se encuentran en el predio de la facultad y en sus alrededores.

Podría deberse esta planta, que fuera transportada en el tracto digestivo de los murciélagos frugívoros de Misiones y Corrientes, ya que está haciendo más calor y las vías del ferrocarril  Urquiza, que llegan de esas provincias al Ciudad, pasan por el medio de la facultad, al lado del bosque de la Facultad de Agronomía.

Debería hacerse un estudio, si a los murciélagos insectivoros de la zona, no se les han unido miembros de otras especies de más al norte, o si los murciélagos han diversificado sus gustos alimenticios. (Nota del Redactor).

(°) Ingeniero, Presidente Honorario de FAPLEV. Vecino Solidario 2001.

Viaje en el tiempo.

“El LHC podría ser la primera máquina del tiempo”

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

 

Si una nueva y sugerente teoría está en lo cierto, el LHC, el más potente acelerador de partículas del mundo, podría resultar ser la primera máquina capaz de hacer que cierta forma exótica de materia viaje hacia atrás o hacia delante en el tiempo. No serviría para hacer viajar personas u objetos, pero quizá sí para enviar mensajes al pasado y al futuro, y también para recibirlos, como sugieren los autores de la teoría. De hecho, no descartan que el LHC esté recibiendo ya algunas señales sutiles generadas por experimentos futuros, de modo que una buena forma de verificar si esta teoría es correcta será analizar los resultados de los detectores para ver si hay anomalías sospechosas.

El LHC, del CERN (el Laboratorio Europeo para la Física de Partículas) está situado a poco más de 170 metros por debajo de la zona de los Alpes en la frontera entre Suiza y Francia. Construido por el CERN, en colaboración con cientos de universidades y laboratorios de todas partes del mundo, el LHC es una máquina enorme, cuyo túnel de aceleración mide unos 27 kilómetros de circunferencia. Las colisiones de partículas allí provocadas concentran colosales cantidades de energía en espacios minúsculos, con el resultado de que esa energía crea partículas, algunas de ellas muy exóticas.

Detectores de partículas posicionados a lo largo del túnel permiten analizar el resultado de las colisiones. Científicos de instituciones de numerosos países trabajan en los experimentos del LHC. El producto final de las colisiones de partículas en el LHC podría proporcionar nuevos y asombrosos conocimientos sobre diversas áreas de la física.

Según la teoría de los físicos Tom Weiler y Chui Man Ho, ambos de la Universidad Vanderbilt, en Estados Unidos, las partículas de esta última clase deberían tener la capacidad de saltar a una quinta dimensión, desde la cual podrían desplazarse por el tiempo, hacia delante o hacia atrás, y reaparecer en el futuro o en el pasado.

Weiler admite que la teoría es muy especulativa, pero subraya que no contradice ninguna ley de la física teórica hoy aceptada por muchos físicos.

Como explica Weiler, si la teoría es cierta y además los científicos lograsen controlar la producción de estas partículas secundarias de Higgs, tal vez sería posible confeccionar alguna especie de código Morse con ellas, mediante el cual enviar mensajes al pasado o al futuro.

Los investigadores indican que una prueba de la validez de esta teoría podría obtenerse de un modo relativamente sencillo. Según Weiler y Ho, basta con que los físicos que vigilan los detectores del LHC estén atentos a la aparición inesperada de anomalías sospechosas. Si, por ejemplo, detectan la aparición espontánea de partículas secundarias de Higgs y sus productos de desintegración, eso podría indicar que tales partículas provienen de un experimento futuro de colisión de partículas en el LHC y que han viajado hacia atrás en el tiempo, manifestándose antes del evento de colisión que las genera.

 

La fascinante teoría de Weiler y Ho se basa en parte en otra teoría no menos intrigante, la Teoría M, que es una teoría de unificación quizá un poco más sólida que otras  y que, después del trabajo en ella de un conjunto de físicos teóricos, acomoda ya las propiedades de todas las fuerzas y partículas subatómicas conocidas, incluyendo la fuerza de la gravedad. Sin embargo, el único modo en que encajan todas esas piezas del rompecabezas de la física es con la existencia de 10 ó 11 dimensiones, en vez de las 4 que conocemos (las tres del espacio más la del tiempo) Esto ha llevado a algunos físicos y matemáticos a plantear la posibilidad de que nuestro universo sea una membrana de cuatro dimensiones flotando en un espacio-tiempo multidimensional. Según este concepto, los “ladrillos” básicos con los que está hecho nuestro universo están permanentemente pegados a la membrana y no pueden desplazarse por otras dimensiones. Aunque hay algunas excepciones. La gravedad, en opinión de algunos científicos, podría ser una de estas excepciones, ya que parece ser más débil de lo esperado, en comparación con otras fuerzas fundamentales. Si hay más de cuatro dimensiones en el espacio-tiempo o continuo, y la gravedad actúa en más de cuatro dimensiones, entonces la explicación lógica a su incidencia menor de lo esperado en las cuatro dimensiones sería que su efecto se reparte también entre las otras, quedando por tanto más diluido en las cuatro dimensiones conocidas que si sólo operase sobre éstas.

La Cosmogonía de Manlio E. Wydler, nos muestra un Multiverso infinito con Universos retrayentes e inflacionarios espejos, encadenados entre si.

Las interacciones más conspicuas suceden entre tres universos….el que observa y los dos contiguos…..en nuestro caso, sería entre el inflacionario y los dos retrayentes contiguos…. O sea 12 dimensiones( cuatro de cada uno y la gravedad estaría presente en los tres…..

Unos universos poseen la flecha del tiempo hacia el futuro, los retrayentes, la flecha del tiempo se dirige al pasado, unos son materiales, otros son de antimateria, etc……

Otra posible pieza del universo capaz de operar en más dimensiones que las cuatro conocidas sería la partícula secundaria de Higgs, que responde a la gravedad pero no a ninguna de las otras fuerzas básicas de la física. Weiler comenzó a investigar sobre el concepto del viaje por el tiempo hace seis años, para intentar explicar anomalías observadas en algunos experimentos con neutrinos.

Los neutrinos reciben a menudo el apodo de partículas fantasma debido a que apenas interactúan con la materia ordinaria. Muchos de ellos atraviesan la Tierra entera como un fantasma atravesando un muro. Mientras usted lee este artículo, billones de neutrinos están traspasando su cuerpo cada segundo sin que pueda darse cuenta de ello. Sólo con enormes y complejos detectores es posible interceptar neutrinos a su paso por la Tierra, aunque sólo una ínfima cantidad de todos los que cruzan por ella, y de ese modo detectarlos. Weiler y sus colegas Heinrich Pas y Sandip Pakvasa de la Universidad de Hawái encontraron una posible explicación para el citado enigma de las anomalías protagonizadas por neutrinos.

Esa explicación se basa en la existencia de una partícula subatómica hipotética llamada Neutrino Estéril. En teoría, los neutrinos estériles son aún más difíciles de detectar que los normales debido a que sólo interactúan con la fuerza de la gravedad. Por esa razón, son otra clase de pieza del universo que no estaría atada a la membrana de cuatro dimensiones y que podría desplazarse a través de otras dimensiones.

Weiler, Pas y Pakvasa llegaron a la conclusión de que los neutrinos estériles, si existen, son capaces de viajar a una velocidad superior a la de la luz gracias a que toman “atajos” en otras dimensiones, que les ahorran el viaje convencional a través del espacio tridimensional y sujeto de modo normal al tiempo. Según la teoría de la relatividad general de Einstein, hay ciertas condiciones bajo las cuales viajar a una velocidad mayor que la de la luz equivale a viajar hacia atrás en el tiempo.

Ésta es una de las bases teóricas de bastantes hipótesis sobre cómo sería posible viajar al pasado. Saltar al futuro es relativamente fácil, puesto que, de manera natural ya avanzamos hacia el futuro, y tan sólo hay que recurrir a condiciones que alteran la velocidad relativa de un cuerpo hacia el futuro con respecto a la del entorno que le rodea; condiciones que ya han sido demostradas en experimentos, si bien esos “saltos” al futuro han sido sólo de pequeñísimas fracciones de segundo. La fuerza de la gravedad y la velocidad a través del espacio son dos elementos que influyen en el paso del tiempo. Viajar al pasado es un reto mucho más difícil, dado que exige cambiar el sentido de la marcha del tiempo.

 Si Weiler y Ho están en lo cierto con su nueva teoría, el LHC podría pronto comenzar a captar señales provenientes del futuro, o incluso haber recibido ya algunas de manera inadvertida. Más intrigante resulta la posibilidad de poder controlar esas señales de tal modo que se puedan usar como una especie de código Morse para enviar mensajes al futuro o al pasado. De ser posible, tan pronto como los científicos desarrollasen la capacidad de recibir esos supuestos mensajes, podrían comenzar a recibir los enviados desde el futuro. No sería posible, sin embargo, enviar mensajes a una época anterior a la construcción del LHC.

Salvo  que sobre la Tierra las civilizaciones de Thule o de la Atlántida poseyeran LHC o similares o en su defecto, la tuvieran civilizaciones extraterrestres, que visitaron nuestro planeta.

(°) Ingeniero, Presidente Honorario de FAPLEV. Vecino Solidario 2001,

Metal que flota

“Investigadores de la Universidad Politécnica de Nueva York han logrado un metal livianísimo”

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

Aunque pueda parecer que la densidad y la resistencia de un objeto van unidas de la mano, en realidad esto no es así como demuestra este tipo de material compuesto conocido como “espuma sintáctica”, con partículas esféricas huecas.

Uno de los metales más fuertes tiene “agujeros”

Por eso, como vemos en las fotografías, este metal parece un queso, lleno de “agujeros”. El logro de los científicos fue crear una espuma sintáctica basada en una aleación de magnesio y aluminio.

Gracias a esto se trata de uno de los materiales más fuertes que existen, un 44% más fuerte que materiales parecidos basados en el aluminio. Cada partícula esférica puede aguantar más de 11.000 kilogramos por 6.45 centímetros cuadrados.

Y pese a todo, se trata de la primera espuma sintáctica con una densidad menor de 1 gramo por centímetro cúbico (la del agua); por lo tanto, es menos densa que el agua y puede flotar en ella.

Tal vez lo más sorprendente es que según sus creadores no es un material caro, ya que la tecnología para crear espuma sintáctica es bien conocida y los metales usados son comunes.

Este puede ser el camino que desemboque en los materiales necesarios para construir las naves antigravedad, que recorrerán el mundo y más allá.

(°) Ingeniero, Presidente Honorario de FAPLEV. Vecino Solidario 2001.

Video Conferencia novedosa.

China logra la primera videoconferencia cuántica intercontinental”

 

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

– La primera videoconferencia cuántica ha tenido lugar entre el presidente de la Academia China de Ciencias, Bai Chunli, en Pekín, y su homólogo austríaco, Anton Zeilinger, en Viena.

Según informa la Academia de Ciencias China, esta primera demostración del mundo real de comunicación cuántica intercontinental tuvo lugar este 29 de septiembre, gracias al uso de Micius, el primer satélite cuántico, puesto en órbita por China en 2016.

Las comunicaciones privadas y seguras son necesidades humanas fundamentales. En particular, con el crecimiento exponencial del uso de Internet y el comercio electrónico, es de suma importancia establecer una red segura con protección global de datos.

Así, el organismo investigador chino explica que la criptografía tradicional suele basarse en la imposibilidad computacional de tratar ciertas funciones matemáticas. Por el contrario, la distribución de la clave cuántica (QKD) que aplica esta nueva tecnología utiliza  quanta de luz individual (el fotón único) en estados de superposición cuántica para garantizar la seguridad entre interlocutores distantes.

Anteriormente, la distancia de comunicación cuántica se había limitado a unos pocos cientos de kilómetros, debido a la pérdida de los canales de fibra o el espacio libre terrestre. Una solución prometedora a este problema es la explotación de satélites y enlaces basados en el espacio, que pueden conectar convenientemente dos puntos remotos en la Tierra con pérdida de canal muy reducida porque la mayor parte de la trayectoria de propagación de los fotones está en espacio vacío, con pérdida y de coherencia insignificantes.

Un equipo multidisciplinario de científicos de la Academia China de Ciencias, dirigido por el profesor Pan Jianwei, ha pasado más de diez años en el desarrollo de un sofisticado satélite, llamado Micius, dedicado a experimentos de ciencia cuántica, que se lanzó con éxito el 16 de agosto de 2016, desde Jiuquan, China, orbitando a una altitud de 500 kilómetros.

El satélite está equipado con tres cargas útiles: un transmisor QKD de estado-señuelo, una fuente de fotón entrelazada, y un receptor y analizador de teletransporte cuántico. Cinco estaciones terrestres se construyen en China para cooperar con el satélite Micius.

El 16 de junio de este año, científicos chinos informaron de la transmisión exitosa de fotones entrelazados entre el espacio suborbital y la Tierra. Se logró la transmisión a una distancia de más de 1,200 kilómetros gracias a este satélite.

El satélite QKD se ha combinado ahora con redes cuánticas metropolitanas, en las que las fibras se utilizan para conectar a muchos usuarios dentro de una ciudad con una escala de distancia de unos 100 kilómetros.

(°) Ingeniero. Presidente Honorario de FAPLEV. Vecino Solidario 2001.

Androides entre nosotros

“Se vienen los androides”

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

Tres robots antropomorfos presentes durante la promoción de un videojuego han dividido la opinión de los presentes y los usuarios de la Red.Varios videos filmados durante la exposición anual de videojuegos Tokyo Game Show muestran una serie de jóvenes ‘androides’ con una semejanza perturbadora con los humanos.

 

La opinión de los usuarios quedó dividida entre quienes aceptan que se trata de máquinas antropomorfas y los que sospechan que en realidad son actores que interpretan el papel de robots. Algunos usuarios de redes sociales incluso confiesan haber quedado enamorados de una de las bellas autómatas. La chica robot fue parte del estand promocional de un videojuego que explora el mundo construido por el hombre desde la perspectiva de una máquina con inteligencia humana y autonomía.

 

Se trata del juego ‘Detroit: Become Human’ (Detroit: volverse humano), desarrollado para la consola Playstation 4 por la firma francesa Quantic Dream y comercializado por Sony Interactive Entertainment. La protagonista de la trama es Kara, una androide que escapa de la fábrica donde fue construida e intenta adaptarse al mundo humano.De acuerdo con el argumento del juego, los androides presentes en la convención son unos robots humanoides modelo AP700, descritos como los “androides más confiables del mundo”.

Sin embargo, algunos usuarios consideran que el nivel de realismo de detalles como la textura de la piel, las expresiones faciales y los gestos es propio de un humano auténtico.

 

Sea como fuere, el hecho de que los robots humanoides sean cada vez más difíciles de distinguir de personas de carne y hueso es un indicio de que la línea que divide a las máquinas de sus creadores se está volviendo cada vez más borrosa. Es muy probable que estos androides, existan ya en las bases del Gobierno Mundial,  para encargarse de las operaciones más peligrosas de las Fuerzas Armadas de USA.

(°) Ingeniero, Presidente Honorario de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.