Existencia oculta de las subpartículas.

“La existencia oculta de las Subpartículas”

Copilado por Manlio E. Wydler (°)

 

Un equipo de investigadores de la Universidad de Cambridge ha conseguido hacer algo que hasta ahora se consideraba imposible: saber qué hacen las partículas subatómicas cuando nadie las está observando.

 

En un artículo publicado hace unos días en Physical Review, los físicos de Cambridge han conseguido demostrar, en efecto, que el modo en que las partículas interactúan con su entorno deja en ellas una “huella” que puede ser rastreada a posteriori en laboratorio, en el momento de la observación.

 

Una de las ideas fundamentales de la Física Cuántica es la “dualidad” de las partículas subatómicas, según la cual éstas pueden existir tanto en forma de onda como de partícula propiamente dicha, pero cuya naturaleza no se desvela hasta el mismo instante de la observación. Esa es, precisamente, la premisa que Erwin Schrödinger ilustró en 1935 con su famoso experimento del gato dentro de una caja. Hasta que no se abra la caja, en efecto, el gato tiene las mismas posibilidades de estar vivo que muerto. En otras palabras, se encuentra en un estado indeterminado entre la vida y la muerte, que no puede resolverse hasta que alguien, efectivamente, abra la caja para mirar dentro. Antes del momento de la observación, nadie puede decir a ciencia cierta si el gato está sano o si, por el contrario, ha pasado a mejor vida.

 

“Esta premisa -explica David Arvidsson-Shukur, del Laboratorio Cavendish de la Universidad de Cambridge- conocida como función de onda, se ha usado más como una herramienta matemática que como una representación de partículas cuánticas reales. Y es por eso que asumimos el desafío de crear una forma de rastrear los movimientos secretos de las partículas cuánticas”.

Los investigadores partieron de la idea de que cualquier partícula no puede, en ningún momento, dejar de interactuar con su entorno, y que esa interacción la irá “marcando” a lo largo de su recorrido. De esta forma, Arvidsson-Shukur y su equipo idearon un método para que los científicos pudieran “mapear” esas interacciones a posteriori y sin necesidad de estar observando las partículas continuamente. La técnica, pensaron los investigadores, sería muy útil para los científicos, que realizan mediciones al final de un experimento pero que desearían saber qué movimientos han seguido las partículas durante todo el experimento, y no solo en el instante de la observación.

Algunos investigadores de física cuántica han llegado a sugerir que la información es capaz de fluir entre dos sujetos (que en la literatura científica reciben los nombres de Alice y Bob), sin necesidad de que ninguna partícula viaje entre ellas. Es decir, de una forma que podríamos definir como telepatía. Esto se ha denominado “comunicación contrafactual” porque va en contra del hecho (facto) aceptado de que para que la información se transmita entre dos fuentes, las partículas deben moverse entre ellas.

 

“Para medir el fenómeno de la comunicación contrafactual – afirma Arvidsson-Shukur- necesitábamos una forma de precisar dónde están las partículas que fluyen entre Alice y Bob cuando no estamos mirando. Y nuestro método de ‘etiquetado’ puede hacer precisamente eso. Además, con él podremos verificar también antiguas predicciones de la mecánica cuántica, como por ejemplo que las partículas pueden existir en diferentes lugares al mismo tiempo.”

Los fundadores de la física moderna, en efecto, idearon todo tipo de fórmulas para calcular las probabilidades para los diferentes resultados posibles en los experimentos cuánticos. Pero ninguno de ellos facilitó una explicación sobre lo que hace una partícula cuando nadie la observa.

Experimentos anteriores han sugerido que, lejos de nuestra vista, las partículas podrían hacer cosas “no clásicas” cuando nadie las ve, como por ejemplo existir en dos lugares al mismo tiempo. Pero en su artículo, los investigadores de Cambridge consideraron el hecho de que cualquier partícula que viaje a través del espacio no puede dejar de interactuar con su entorno. Y esas interacciones son, precisamente, lo que ellos denominan “etiquetado”. Las interacciones, de hecho, codifican información en las partículas que luego, al final de un experimento, pueden decodificarse.

 

Los investigadores, además, se dieron cuenta de que dicha información está directamente relacionada con la función de onda postulada por Schródinger hace ya casi un siglo. Hasta ahora se pensaba que la función de onda no era más que una herramienta computacional abstracta para predecir los resultados de los experimentos cuánticos. Algo que, para los físicos de Cambridge, está muy lejos de la realidad.

 

“Nuestros resultados -afirma Arvidsson-Shukur- sugieren que la función de onda está estrechamente relacionada con el estado de las partículas en un momento dado. Por lo tanto, con nuestro trabajo hemos sido capaces de explorar el ‘dominio prohibido’ de la mecánica cuántica: conocer el camino de las partículas cuánticas cuando nadie las está observando”.

(°) Ingeniero, Presidente H. de FAPLEV. Vecino Solidario 2001.

El modo en que las partículas interactúan con su entorno deja en ellas una «huella» que puede ser rastreada

Snowden y el ARA San Juan

“Snowden y el ARA San Juan”

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

 

 

Nuevos documentos de Snowden prueban que los EE.UU. están secretamente dirigidos por extraterrestres

Agencia de noticias afirma que nuevos documentos de Snowden prueban que los EE.UU. están secretamente dirigidos por extraterrestres. A principios de año Paul Hellyer, ex ministro de Defensa de Canadá, sorprendió a la opinión pública afirmando que “varias razas extraterrestres conviven con los humanos en la Tierra y están cooperando activamente con el gobierno de los Estados Unidos”. Aunque esta controvertida afirmación no es nada nuevo para los teóricos de la conspiración, sí que sorprendió al ofrecer detalles específicos sobre los objetos de estos seres extraterrestres en nuestro planeta.

Pero muy a lo contrario de convertirse en una simple noticia dirigida única y exclusivamente para los amantes de la ufología y conspiranoicos, ahora los medios de comunicación se han hecho eco de una nueva noticia divulgada por Fars Noticias, donde el ya famoso ex contratista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) Edward Snowden ha aportado nueva documentación que prueba la existencia de “una agenda de inteligencia extraterrestre para controlar la política nacional e internacional de los Estados Unidos desde 1945”. ¿Una nueva evidencia de la existencia de seres extraterrestres en nuestro planeta? ¿O una nueva falsa noticia?

Seres extraterrestres controlan nuestro mundo

 

El pasado domingo, la web de noticas Fars publicó una de las noticias más controvertidas hasta el momento: El gobierno de Estados Unidos ha estado dirigido en secreto por un “gobierno extraterrestre en la sombra” desde 1945. Al parecer, estos seres extraterrestres tendrían su base en Nevada, pero lo más sorprendente es que habrían previamente ayudado a la Alemania Nazi de Hitler en 1930. Los supuestos documentos añaden que los controvertidos programas de la NSA son en realidad una herramienta para que los seres extraterrestres puedan ocultar su presencia en la Tierra y así poder ejecutar su plan secreto para la dominación global.

“Los documentos de Snowden confirman aún más, según dice el informe, los “Altos Blancos” (referente a los nórdicos) se reunieron en varias ocasiones en 1954 con el presidente de los EE.UU. Dwight D. Eisenhower en el que el “régimen de secreto”, actualmente en el poder sobre América, fue ya establecido.

 

Pero lo más preocupante, es que este informe advierte, que la agenda llamada “Altos Blancos” han implementado el poder del “régimen de secreto” en los Estados Unidos pidiendo la creación de un sistema de vigilancia electrónica global destinado a ocultar toda la verdadera información sobre su presencia aquí en la tierra desde su llegada, en lo que uno de los documentos de Snowden llama la “fase final” de su plan final para la total asimilación y el dominio mundial”, según detallan la web de noticas Fars.

Como prueba de que los extraterrestres estaban ayudando a los Nazis, el informe explica que Alemania construyó cientos de submarinos hacia el final de la guerra, muchísimos más de lo que hubiera sido posible con la mera tecnología humana. En cualquier caso, después de que los Nazis acabaran derrotados por los aliados, los extraterrestres de la raza Humanoide, lograron instalarse como la fuerza secreta detrás del gobierno de los Estados Unidos –los Arcturianos que  ganaron la guerra y el Mundo, lo permitirá instaurar un gobierno mundial y salvar a la humanidad de las razas monstruosas.

Aunque la mejor parte de todo esto, es que Fars afirma que Snowden dio esta información al Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB). Rusia también integrará la Policía del Gobierno Mundial.

La revelación extraterrestre

 

Para los más escépticos esta noticia es un simple entretenimiento, ya que afirman que son muchas las teorías de conspiración bizarras propuestas por los organismos oficiales o semioficiales de noticias en los estados autoritarios, además que la única referencia que utiliza Fars en su publicación es la web de conspiraciones Whatdoesitmean.com.

Pero también hay un trasfondo mucho más importante, y es que dejando aparte la veracidad de la noticia, son muchas las personas que creen que nuestro mundo está siendo ayudado por seres extraterrestres.

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El ARA San Juan era hasta su desaparición una de las unidades submarinas más avanzadas de la flota de mar de la Armada Argentina, a pesar de ser un diseño de la década del 70, modificado que se construyó hace más de 30 años. Se le hizo el renuevo “media vida” para que como nuevo, navegara por otros 30 años, sin embargo no ha sido encontrado, aún más allá de los 1750 metros de profundidad, buscado por las armadas más sofisticadas del Mundo.

El vocero de la fuerza, Enrique Balbi, insistió esta semana que “ninguna unidad de la Armada zarpa si no está en condiciones operativas de total seguridad”. También destacó que la antigüedad de los medios no significaba que no estuvieran en condiciones. Sin embargo, todos los marinos saben que la realidad de la fuerza naval está marcada por algo más…..

Ahora la Argentina ha quedado con un submarino a flote y dos por ser reparados.  El más antiguo era de Alemania, del ’70, el resto eran modelos nuevos.

Sin embargo, aún sufren la maldición extraterrestre, los vestigios de los nazis y la ayuda de los semihumanoides, del tipo reptiliano, deben desaparecer.

(°) Ingeniero, Presidente H. de FAPLEV. Vecino Solidario 2001.

El que navega en la parte superior de la fotografía, trajo al Dictador Adolfo Hitler a la Argentina, desde Alemania.

La flota. San Juan, Santa Cruz y Salta. Uno está desaparecido, otro en reparación y el tercero es de la década del 70.

Las placas de Venus.

“Placas en Venus”

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

 

Temperaturas que derretirían el plomo, vientos extremos, una presión atmosférica 90 veces mayor que en la Tierra: Venus, del que se diría que es hermano de la Tierra, es sin embargo un lugar de extremos. Desde el punto de vista geológico es un poco monótono, con una tectónica de placas a lo sumo rudimentaria, o al menos eso pensaban los planetólogos. Paul Byrne, de la Universidad del Estado de Carolina del Norte, y su equipo han llegado a una conclusión un tanto distinta, como han expuesto en la reunión de otoño de la Unión Geofísica Americana, celebrada a mediados de diciembre de 2017. Venus sería interiormente un poco más semejante a la Tierra de lo que se creía. Han escrutado detalladamente los viejos datos tomados con radar por la misión Magallanes de la NASA, y descubrieron regiones de Venus con una apariencia que recordaba a las cordilleras de Asia central.

«Se parece un poco a los comienzos de la tectónica de placas en la Tierra», le ha contado Byrne a la revista estadounidense Newsweek. Se refiere a la época de nuestro planeta en la que unas denominadas microplacas se movían por la superficie terrestre, que se estaba enfriando. Eran mucho más pequeñas que las posteriores placas continentales; todavía las hay hoy en día, como por ejemplo la placa de Cocos, entre la placa del pacífico y la placa continental americana. Esos bloques encontrados en Venus son de un tamaño parecido a las microplacas terrestres, dicen estos investigadores. La convección en el viscoso manto, como la que existe en la Tierra, no desempeña en cualquier caso papel ninguno en Venus, explica Byrne. Lo de este tendría que ver más bien con las temperaturas extremas de su superficie.

Allí se puede llegar a los 460 grados centígrados. El calor hace que la corteza rocosa cercana a la superficie esté sumamente caliente, mientras que mayores profundidades permanecen más frías, antes de que se llegue al manto, de nuevo más caliente. Estas diferencias producen un movimiento muy viscoso, si bien también duradero, en cuyo final las microplacas se topan unas con otras y podrían crearse montañas

(°) Ingeniero. Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

El Tiempo para atrás.

Resultado de imagen para Fotos del tiempo transcurriendo al revés

“Logran que el tiempo transcurra para atrás”

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

Hace décadas, escribí mi Cosmología, de Universos espejos encadenados en un infinito Multiverso. En cada uno de ellos existiría tiempo con diferentes flechas del tiempo, unas orientadas al futuro-como el nuestro – y otros con flecha del tiempo orientados al pasado…..en su conjunto los Universos se mantendrían en equilibrio sobre este tema,

Me alegro mucho cuando la ciencia va encontrando formas de reproducir esas condiciones en los laboratorios, como lo describe este artículo.

 

En nuestra experiencia cotidiana el tiempo transcurre, siempre, en una única dirección, esto es, desde el presente hacia el futuro. La materia envejece y se corrompe, los niños crecen, los adultos se hacen viejos y a nadie se le ocurriría quedar con un amigo “hace tres horas”.

 

Sin embargo, y desde hace décadas, los científicos se preguntan si el Universo “debe” por fuerza avanzar y desarrollarse en esa única dirección. ¿Por qué no al revés? Sobre todo teniendo en cuenta que, en el mundo de las partículas subatómicas, esas de las que todo y todos estamos hechos, las leyes de la Física son simétricas con respecto al tiempo. O lo que es lo mismo, funcionan igual con independencia de que el tiempo transcurra hacia delante o hacia atrás. Es al pasar al nivel macroscópico cuando todo parece “elegir” moverse únicamente hacia el futuro. El físico Arthur Eddington bautizó esta situación, a principios del siglo pasado, como «la flecha del tiempo».

 

La razón por la que esta “flecha” apunta siempre en una dirección, pero no en la otra, es uno de los mayores rompecabezas científicos de todos los tiempos. Y la respuesta clásica para que las cosas sean así es que la flecha del tiempo se desprende de la Segunda Ley de la Termodinámica, que establece que la entropía, o el desorden, siempre aumenta dentro de un sistema cerrado.

 

Es por eso, por ejemplo, que la leche se mezcla fácilmente con el café o el té, pero nunca vuelve a emerger limpia y pura de una taza de café con leche; o que un huevo, una vez frito, jamás volverá a ser un huevo crudo; o que el calor fluya siempre desde el objeto más caliente hacia el más frío, y nunca al contrario.

Otra razón importante para que las cosas funcionen tal y como vemos son las condiciones iniciales del sistema. Y por motivos que aún escapan a nuestra comprensión, el Universo primitivo estaba muy caliente y su energía se distribuía uniformemente por todas partes. Lo cual es un estado de baja entropía en un sistema dominado por la gravedad. Con el paso del tiempo, en efecto, la entropía del Universo no ha dejado de aumentar, y eso es lo que determina la dirección de la flecha del tiempo.

Ahora, un equipo internacional de investigadores liderado por Kaonan Micadei, físico en la Universidad Federal ABC, en Brasil, se ha preguntado qué sucedería al modificar las condiciones iniciales de un sistema cerrado. Es decir, si el estado inicial de un sistema determina la dirección de la flecha del tiempo, ¿sería posible crear, aquí en la Tierra, sistemas cerrados cuyas condiciones iniciales obliguen a la flecha del tiempo a apuntar en la dirección opuesta? Si la respuesta fuera afirmativa, dentro de ese sistema los huevos fritos podrían “desfreirse” de forma espontánea y el calor podría fluir de los objetos más fríos a los más calientes.

 

La respuesta es que sí. Micadei y su equipo, en efecto, han logrado, por primera vez, construir un sistema de estas características. Y, efectivamente, en su experimento la flecha del tiempo apunta en dirección contraria, permitiendo a los investigadores comprobar cómo un objeto frío es capaz de aportar calor a otro más caliente, algo impensable en nuestra realidad cotidiana. El trabajo, publicado en arXiv.org, abre las puertas al desarrollo de toda una nueva generación de dispositivos en los que el tiempo se mueve hacia atrás, en lugar de hacia delante.

 

La investigación, por supuesto, no nos permitirá emprender un viaje al pasado para ver dinosaurios, pero sí que podría decirnos por qué nuestro Universo está “atrapado” en una calle de un solo sentido.

El exótico sistema creado en laboratorio por los investigadores es una mezcla de cloroformo disuelto en acetona. El cloroformo (CHCl3), está formado por un átomo de carbono, otro de hidrógeno y tres de cloro, un escenario perfecto para llevar a cabo experimentos de física cuántica, que es capaz de manipular los espin (una especie de rotación interna) de los núcleos de carbono e hidrógeno gracias a una técnica denominada resonancia magnética nuclear.

 

La idea era alinear los núcleos por medio de un potente campo magnético. Los físicos usaron pulsos de radio para invertir uno o ambos espins, y consiguieron que ambos se entrelazaran. El entrelazamiento es un extraño, pero bien conocido proceso cuántico en el que dos partículas comparten la misma existencia de forma que, como si de dos gemelos microscópicos se tratara, lo que le sucede a una es inmediatamente “sabido” por la otra, con independencia de la distancia que las separe. Después, una vez entrelazados, al escuchar las señales de radio emitidas por los núcleos los físicos pudieron determinar cómo evolucionaban sus estados cuánticos.

Al mismo tiempo, los núcleos de los átomos de carbono e hidrógeno estaban en contacto térmico, lo que significa que la energía térmica podía fluir entre ambos. Los investigadores podían controlar la temperatura de los dos núcleos y calentarlos de forma independiente gracias a la resonancia magnética nuclear. En estas condiciones, lo lógico sería que, como sucede en el mundo real, el calor fluyera desde el núcleo más caliente hacia el más frío. Pero Micadei y su equipo observaron justo lo contrario.

 

La clave para lograrlo fue, como se ha dicho antes, el entrelazamiento, el fenómeno que Micadei y sus colegas explotaron para crear el conjunto único de condiciones iniciales que permiten que, dentro de ese sistema, el tiempo corra hacia atrás.

El resultado fue la creación de un tipo de “motor” capaz de impulsar la energía térmica en la dirección opuesta a la que nos es familiar. “Observamos -reza el artículo- un flujo de calor espontáneo desde el sistema frío al caliente”.

El hallazgo tiene importantes implicaciones para nuestra comprensión de la naturaleza del tiempo, y de su relación con el entrelazamiento cuántico y la entropía. “Nuestros resultados sobre la flecha termodinámica del tiempo -explica Micadei- podrían también tener estimulantes consecuencias sobre la flecha cosmológica del tiempo”. Lo cual da a entender que procesos parecidos a los descritos en su experimento podrían ser responsables de las condiciones iniciales del Universo, el sistema en que vivimos, y explicar por qué el tiempo fluye en la dirección que observamos.

 

Otro aspecto significativo de este trabajo, de naturaleza más práctica, es que los fenómenos observados por los investigadores no se limitan solo a los sistemas microscópicos, sino que funcionan también a escala macroscópica, con un gran número de moléculas implicadas. Por lo tanto, estos resultados podrían desembocar en una nueva generación de dispositivos en cuyo interior el tiempo correría al revés, y que serían capaces de conducir la energía térmica de objetos fríos a otros más calientes.

 

(°) Ingeniero, Presidente H. de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

El reloj circadiano y el cáncer.

El Reloj Circadiano y el cáncer”

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

 

Todos los organismos adaptan su fisiología y ciertas conductas a las diferentes fases del día o del año mediante mecanismos moleculares conocidos como ritmos circadianos. Este reloj biológico, junto con el ciclo celular, un conjunto ordenado de sucesos que guía el crecimiento y la división celulares, regulan el destino final de la célula. El desajuste de ambos procesos se asocia con enfermedades como el cáncer. Así, la alteración del ciclo celular provoca el crecimiento incontrolado del tumor. Sin embargo, la relación entre el ritmo circadiano y el cáncer es poco conocida.

Ahora, un grupo de investigadores de la Universidad Médica Charité en Berlín, en colaboración con el Centro Max Delbrück de Medicina Molecular, también en Berlín, han descubierto que las anomalías en el ritmo circadiano podrían favorecer la progresión de los procesos cancerosos. En su trabajo, publicado por la revista Plos Biology, los científicos analizaron la expresión de los supresores tumorales INK4a y ARF, así como la proteína RAS. Las mutaciones de esta última son muy frecuentes en los cánceres humanos, pues su desregulación favorece la transformación de las células normales en cancerosas.

Los resultados del estudio, realizado con células de tejido conectivo o fibroblastos de ratón, muestran que RAS, además de regular el ciclo celular, controla el reloj biológico. Esta acción, sin embargo, está mediada por INK4a y ARF. Así, en presencia de estas proteínas supresoras de tumores, RAS alarga la duración del ciclo circadiano. Ello inhibe la formación de células cancerosas. Por el contrario, en ausencia de INK4a y ARF, el tiempo del reloj se acorta y aumenta la proliferación celular. Los experimentos se complementaron con modelos matemáticos. Además, se analizó todo el genoma para corroborar la relación entre RAS, INK4a y ARF.

Según los investigadores, sus resultados sugieren que los ritmos biológicos inhiben la progresión del cáncer. Por consiguiente, para las células tumorales sería ventajoso eludir su control. Con anterioridad, se ha propuesto la cronoterapia como posible tratamiento oncológico. El objetivo sería ajustar los ciclos de sueño y vigilia de los pacientes con la intención de restablecer sus relojes biológicos. Los resultados de este trabajo apoyarían esta estrategia ¿Ayudarán el reloj circadiano y su relación con el ciclo celular a mejorar nuestra comprensión del cáncer?

(°) Ingeniero, Presidente H. de FAPLEV. Vecino Solidario 2001.

La Tierra salvada.

“Logran ver bien la superficie de una Gigante Roja”

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

 

A 530 años luz de la Tierra, en la constelación de la Grulla, la gigante roja π1 Gruis es uno de los mejores ejemplos de cómo será nuestro Sol en el futuro. La estrella, en efecto, tiene la misma masa que el Astro Rey, pero es 700 veces más grande y varias miles de veces más brillante.

 

Un equipo internacional de astrónomos, dirigidos por Claudia Paladini, del Observatorio Europeo del Sur (ESO), ha utilizado el instrumento PIONIER del Very Large Telescope para observar la estrella con un detalle sin precedentes. Y ha descubierto que en la superficie de esta gigante roja apenas hay unas pocas células de convección, pero que cada una de ellas mide unos 120 millones de km., un cuarto del diámetro de la estrella. Para hacernos una idea de lo que eso significa, baste pensar que en nuestro Sistema Solar, cada uno de esos gránulos se extendería desde el Sol hasta más allá de la órbita de Venus.

La superficie (fotosfera) de la mayor parte de las estrellas gigantes suele permanecer oculta por densas nubes de polvo, lo que dificulta en extremo las observaciones. Sin embargo, en el caso de π1 Gruis, y a pesar de que el polvo está presente, su localización, lejos de la estrella, no supone un obstáculo significativo para los nuevos instrumentos de observación en el infrarrojo.

La estrella, como buena gigante roja, agotó hace mucho tiempo sus reservas de hidrógeno, su combustible principal durante miles de millones de años. Lo cual terminó con la primera fase de su “programa” de fusión nuclear. Cuando a una estrella se le termina el hidrógeno, en efecto, su horno de fusión queda inactivo, dejando de suministrar la energía necesaria para resistirse a su propia gravedad, que tiende a aplastarla.

En este punto, al no hallar resistencia, la gravedad hace que la estrella se encoja, y al hacerlo se calienta cada vez más, hasta alcanzar una temperatura de 100 millones de grados, que es la temperatura de fusión del helio, el elemento que la propia estrella ha estado sintetizando durante la etapa de fusión del hidrógeno y que ahora es el más abundante.

Alcanzada esa enorme temperatura, el horno nuclear vuelve a encenderse, esta vez para quemar helio, a partir de cuya fusión la estrella empieza a sintetizar elementos más pesados, como carbono u oxígeno.

Al volver a generar energía en gran cantidad, la estrella vence a la gravedad y empieza a crecer rápidamente, expulsando sus capas exteriores y convirtiéndose en un auténtico “balón” hinchado y cientos de veces más grande que la estrella original.

π1 Gruis está, precisamente, en esa fase de su existencia, y nunca hasta ahora se había conseguido una imagen tan detallada de la superficie de una gigante roja.

Nuestro Sol, que está aún en la etapa de quemar hidrógeno (le queda combustible para unos 5.000 millones de años más) ofrece, por ahora, un aspecto bien diferente. Y su fotosfera no contiene solo unas pocas y enormes células de convección, sino cerca de dos millones de ellas, cada una de unos 1.500 km de diámetro.

La enorme diferencia de tamaño entre estos gránulos y los de π1 Gruis puede explicarse, en parte, por las diferentes gravedades superficiales de ambas estrellas. π1 Gruis, en efecto, aunque tiene una masa similar a la del Sol (1,5 veces) es mucho más grande, lo que implica una menor gravedad en su superficie, algo que favorece la creación de pocas y enormes células convectivas.

Sin embargo, no nos engañemos, los parecidos entre π1 Gruis y el Sol son muchos más que sus diferencias. Y dentro de 5.000 millones de años, cuando nuestra estrella también agote su hidrógeno, se verá sometida a los mismos y devastadores procesos.

El resultado, como en el caso de π1 Gruis, será que nuestro Sol también se convertirá en una enorme gigante roja, cientos de veces más grande de lo que es en la actualidad. Para entonces, su diámetro habrá crecido tanto que se habrá tragado, literalmente, a Mercurio y Venus, los dos planetas más interiores de nuestro sistema. Y la Tierra, si es que existe todavía, será una roca tan caliente que no podrá albergar ya ningún tipo de vida.

 

Sin embargo, considero que por     la expansión acelerada, nuestra tierra por entonces ocupará una posición más allá de la que hoy ocupa Marte, casi llegando a la posición donde hoy se encuentran los primeros asteroides.

Por lo que pensamos que nuestra Tierra aún podrá tener un clima apto para la vida, aunque bastante más caluroso.

(°) Ingeniero.Presidente H. de FAPLEV. Vecino Solidario 2001.

π1 Gruis

Más puntos de vista sobre la conciencia.

“Otro artículo que indaga sobre la formación de conciencia y se acerca a mis ideas”

Por Manlio E. Wydler (°)

Hace unos meses escribí sobre la formación conjunta del pensamiento con las operaciones cuánticas que implican el vivir. Es así que me agrada colocar este otro punto de vista sobre el tema-

El cerebro estaría conectado con el cosmos a escala cuántica

Este vínculo podría explicar cómo de los procesos cerebrales físicos emerge la consciencia, según una nueva hipótesis

¿Cómo pueden los procesos cerebrales físicos dar lugar a la consciencia, que es inmaterial? En la relación entre la actividad neuronal y la escala cuántica del cosmos podría estar la respuesta, según algunos científicos. Es lo que proponen Dirk K F Meijer y Hans J.H. Geesink, de la Universidad de Groninga, en Holanda, en un artículo publicado en “NeuroQuantology”.

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Era de esperar que los avances del último siglo en física cuántica y la cosmovisión derivada de ellos llevaran a una variación de la definición de “consciencia” y “mente”.

Quizá algún día estos avances ayuden a responder a la inquietante pregunta sobre cómo de los procesos cerebrales (es decir, físicos) puede emerger la consciencia, que es inmaterial.

La relación entre la actividad neuronal (la de las células del cerebro) y la escala cuántica (la de las partículas que conforman los átomos) ya fue abordada en los años 90 por los investigadores Roger Penrose y Stuart Hameroff con una sorprendente teoría que, hace poco y a raíz de nuevos hallazgos, ha sido revisada.

 

Se trataba de la hipótesis de la “Reducción Objetiva Orquestada u Orch OR”, que propone que la consciencia se deriva de la actividad de las neuronas a escala cuántica o subatómica, es decir, de procesos cuánticos biológicamente orquestados en los microtúbulos o minúsculas estructuras tubulares situadas dentro de las neuronas del cerebro. 

 

Esa actividad cuántica entrañada a un nivel cerebral profundo, además de gobernar la función neuronal y sináptica, conectaría los procesos cerebrales a procesos de autoorganización presentes fuera del cerebro, en la estructura cuántica de la realidad, afirmaban Hameroff y Penrose. Es decir, que nuestro cerebro podría estar conectado a una estructura externa, que de alguna manera sería ‘protoconsciente’.

Hace unos meses, la revista NeuroQuantology publicaba un artículo sobre la consciencia desde una perpectiva cuántica, que va incluso más allá de la propuesta de Hameroff y Penrose.

Firmado por los científicos Dirk K F Meijer y Hans J.H. Geesink de la Universidad de Groninga, en Holanda, teoriza que nuestro cerebro, además de ser un órgano de procesamiento ligado a nuestro organismo, con el que intercambia información continuamente, está vinculado al resto del universo a nivel cuántico.

Según Meijer y Geesink, a dicho nivel, nuestro cerebro estaría conectado con campos cósmicos como el de la gravedad, el de la energía punto cero o el de las energías de los campos magnéticos de la Tierra.

Esa conexión se daría a través de mecanismos bien establecidos por la teoría cuántica como el entrelazamiento cuántico (que vincula a partículas entrelazadas más allá del espacio-tiempo) o el efecto túnel cuántico (que se da cuando una partícula cuántica viola los principios de la mecánica clásica, al atravesar una barrera de potencial imposible de atravesar para una partícula clásica).

 

La idea nos recuerda a la propuesta en 2008 por un estudio, en el que se relacionaba la capacidad de orientación de las aves migratorias con una posible “conexión cuántica” de estas con el campo magnético terrestre; aunque en aquel caso el campo magnético no “conectaba” con el cerebro de las aves, sino con los electrones presentes en los iones más inestables de sus retinas.

 

Meyer y Geesink proponen que el cerebro podría “comunicarse” con esos tipos diversos de campos gracias a una geometría, la conocida como geometría de toro o toroidal, que básicamente está constituida por espirales circunscritas en una esfera (se puede entender imaginando una rosquilla).

 

Al parecer, el toroide es la forma que tienen los átomos, los fotones y toda unidad mínima constitutiva de la realidad. Pero no solo: Según los investigadores holandeses, nuestro  cerebro se organizaría también siguiendo esta estructura (aquí hemos hablado antes de las geometrías que forma el cerebro en su actividad).

 

Esa coincidencia geométrica es la que permitiría al cerebro acoplarse a los campos que nos rodean, para recibir de ellos información continuamente en forma de ondas. Gracias a esto, en nuestra mente se actualizaría, de manera continua, un espacio de memoria global simétrica al tiempo.

 

Además,  el acoplamiento y ajuste continuos del cerebro a los campos externos, afirman Meijer y Geesink, permitirían guiar la estructura cortical del cerebro hacia una mayor coordinación de la reflexión y de la acción, así como hacia una sincronía en red, que es la necesaria en los estados de consciencia.

 

Pero los investigadores holandeses van más allá de todo esto en sus postulados. También señalan que la consciencia no es exclusiva del cerebro, sino que surgiría en todo el universo a escala invariante, de nuevo a través del acoplamiento anidado toroidal de varias energías de campos.

 

Quizá esto pudiera relacionarse con el concepto de “protoconsciencia” de Hameroff y Penrose del que hemos hablado antes; e incluso con la idea de la matriz de información universal del paradigma holográfico propuesto por el físico David Bohm en el siglo XX.

Meijer y Geesink llegan a describir la mente como un campo situado alrededor del cerebro (lo llaman campo estructurado holográfico), que recogería información externa al cerebro y la comunicaría a este órgano, a gran velocidad (no en vano hablamos de procesos cuánticos). Los investigadores aventuran que este hecho podría explicar la rapidez con la que el cerebro registra y procesa información del entorno, a nivel consciente e inconsciente.
Ese campo estructurado holográfico estaría, según ellos, en la cuarta dimensión o espacio-tiempo, aunque tenga efectos en nuestro cerebro tridimensional e incluso en la manera en que percibimos el mundo en tres dimensiones.

 

Curiosamente, una idea “parecida” proponía hace unos años el antropólogo Roger Bartran, en su obra Antropología del cerebro: la conciencia y los sistemas simbólicos, aunque en aquel caso la parte de consciencia humana “fuera del cerebro” se ubicaba en los sistemas culturales, con los que algunas regiones cerebrales están estrechamente ligadas.

Para los científicos holandeses, su hipótesis tiene profundas implicaciones filosóficas: Sugiere que existe una “profunda  conexión de la humanidad con el cosmos” que nos obliga a tener “una gran responsabilidad sobre el futuro de nuestro planeta”, escriben en su artículo.

Asimismo, su teoría podría conllevar un atisbo de respuesta para la pregunta con la que iniciamos este artículo: ¿Cómo los procesos cerebrales (es decir, físicos) dan lugar a la consciencia, que es inmaterial?

 

Quizá sea que existe un campo mental situado en la cuarta dimensión, allí conectado a otros campos externos mientras, al mismo tiempo, forma parte física de nuestro cerebro. Pero habrá que esperar a que ese campo mental sea una certeza para poder lanzar conclusiones definitivas.

 

(°) Ingeniero, Presidente de FAPLEV. Vecino Solidario 2001

Imagen: ColiN00B. Fuente: Pixabay.

De la Química Inorgánica a la Biológica

Los primeros procesos metabólicos parecen guardar una estrecha relación con reacciones prebióticas.

 

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

 

Según un análisis filogenético de 2016, LUCA, el «último antepasado común universal» de los seres vivos, en la base de este árbol (que por la derecha llega hasta las eucariotas, y por lo tanto hasta nosotros), tenía rutas metabólicas que todavía existen en ciertas bacterias y en ciertas arqueas actuales. Unos experimentos indican que las moléculas que esas rutas producen a partir del dióxido de carbono son las mismas que las formadas por cadenas prebióticas de reacciones químicas en las que intervienen metales en vez de enzimas de las células [NASA, Eric Gaba).

Los procesos metabólicos de la vida guardan en su origen una estrecha relación con la química inorgánica: para obtener la ruta metabólica que les proporciona los componentes con que estaban construidos, los primeros organismos sustituyeron con  sus propias enzimas a los metales que catalizaban una cadena prebiótica de reacciones muy semejante a la fijación biológica del dióxido de carbono (su conversión en compuestos orgánicos); esta, pues, seguiría los pasos de esa precursora anterior a la aparición de la vida. O, al menos, tal parece ser la conclusión que se sigue de los experimentos de Sreejith J. Varma y sus colaboradores, de la Universidad de Estrasburgo. Como explica este grupo en una prepublicación aparecida en el repositorio bioRxiv, parece que el sistema metabólico más antiguo tuvo un predecesor prebiótico inmediato: la ruta reductora para la acetil coenzima A (que en muchas bacterias y arqueas fabrica a partir de dióxido de carbono acetato que se liga a la llamada coenzima A para formar acetil coenzima A, que luego convierten en piruvato) funcionaría también sin enzimas, valiéndose del hierro, el níquel y el cobalto en su lugar.

Varma y su equipo comprobaron que diversos metales en polvo reaccionaban en una disolución salina con el dióxido de carbono. Determinaron así que en todo un amplio intervalo de condiciones de reacción se formaban de esa manera, en efecto, acetato y piruvato; se trataba, pues, de la misma ruta (cadena de reacciones que lleva de unas sustancias a otras) por la que muchas bacterias y arqueas fijan el dióxido de carbono del aire. De esta ruta, además, cabe suponer que actuaba ya en el último antecesor común a todos los organismos actuales. La interpretación del resultado es que la vida podría haber surgido, sin lagunas intermedias, de la química de la Tierra primitiva.

Las primeras formas de vida se habrían apropiado de una cadena de reacciones químicas que salvaban el salto de energía entre los metales reductores de la corteza terrestre y la atmósfera oxidante, escribe el grupo de investigadores. El dióxido de carbono se enlaza a la superficie de los metales y toma electrones. El agua se disocia y se forman acetato, piruvato y otras moléculas orgánicas pequeñas (el equipo de investigadores ha encontrado también parte de un segundo proceso bioquímico de fijación del dióxido de carbono, el ciclo reductivo inverso de Krebs, en esas reacciones metálicas prebióticas).

(°) Ingeniero, Presidente H. de FAPLEV. Vecino Solidario 2001-

Cuerda sobre Sagitario A.

“Se investiga una cuerda que señala a Sagitario A”

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

En el centro de nuestra galaxia, a 26.000 años luz de la Tierra, reside un agujero negro supermasivo llamado Sagitario A*, cuatro millones de veces más masivo que el Sol. Pero el monstruo no es el único que acecha en esa región del espacio. Los astrónomos han descubierto en las cercanías otra estructura gigantesca, una especie de serpiente de 2,3 años luz de longitud que se curva para apuntar al pozo cósmico. Todavía no entienden lo que es, pero ahora han conseguido su mejor foto.

En 2016, Farhad Yusef-Zadeh, de la Universidad de Northwestern informó del hallazgo de un inusual filamento cerca del centro de la Vía Láctea. Ahora, otro equipo de astrónomos ha empleado una técnica pionera para producir la imagen de más alta calidad obtenida hasta ahora de este objeto curvo.

«Con nuestra imagen mejorada, podemos seguir este filamento mucho más cerca del agujero negro central de la galaxia, y está lo suficientemente cerca como para indicarnos que debe originarse allí», afirma Mark Morris, de la Universidad de California en Los Ángeles, responsable del estudio publicado en The Astrophysical Journal Letters. «Sin embargo, todavía tenemos más trabajo por hacer para descubrir cuál es la verdadera naturaleza de este filamento».

Los investigadores han considerado tres explicaciones principales. La primera es que está causada por partículas de alta velocidad expulsadas del agujero negro supermasivo. Un agujero negro puede producir una torre vertical giratoria de campo magnético que se acerca o incluso se enrosca en el horizonte de eventos, el punto de no retorno para la materia que se acerca. Dentro de esta torre, las partículas se acelerarían y producirían emisiones de radio a medida que giraran en espiral alrededor de las líneas del campo magnético y se alejarían del agujero negro.

La segunda posibilidad, más fantástica, es que el filamento es una cadena cósmica, de objetos teóricamente aún no detectados, que son largos y extremadamente delgados y transportan masa y corrientes eléctricas. Anteriormente, los teóricos habían predicho que las cuerdas cósmicas, si existieran, migrarían a los centros de las galaxias. Si la cuerda se mueve lo suficientemente cerca del agujero negro central, se puede capturar cuando una parte de la cuerda cruza el horizonte de sucesos.

La última opción es que la posición y la dirección del filamento que se alinea con el agujero negro son meras superposiciones coincidentes, y no existe una asociación real entre las dos. Esto implicaría que es como docenas de otros filamentos conocidos que se encuentran más lejos del centro de la galaxia. Sin embargo, tal coincidencia es bastante improbable que ocurra por casualidad.

«Parte de la emoción de la ciencia es tropezar con un misterio que no es fácil de resolver», dice el coautor Jun-Hui Zhao, del Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica en Cambridge, Massachusetts. «Aunque no tenemos la respuesta, sin embargo, el camino para encontrarlo es fascinante. Este resultado está motivando a los astrónomos a construir radiotelescopios de próxima generación con tecnología de punta».

Según los astrónomos, cada uno de los escenarios que se investigan proporcionaría una visión intrigante si se demostrara cierta. Por ejemplo, si el filamento es causado por partículas eyectadas por Sagitario A*, esto revelaría información importante sobre el campo magnético en este entorno especial, mostrando que es suave y ordenado en lugar de caótico.

La segunda opción, la cadena cósmica, proporcionaría la primera evidencia de una idea altamente especulativa con profundas implicaciones para comprender la gravedad, el espacio-tiempo y el Universo mismo. Incluso si el filamento no está físicamente ligado al agujero, su curva es aún inusual. Coincide con una onda de choque, similar a un estampido sónico, donde la onda expansiva de una estrella explotada choca con los poderosos vientos que soplan desde las estrellas masivas que rodean el agujero negro central.

«Seguiremos a la caza hasta que tengamos una explicación sólida para este objeto», asegura el coautor Miller Goss, del Observatorio Nacional de Radioastronomía en Socorro, Nuevo México. «Y apuntamos a producir imágenes aún mejores y más reveladoras».

(°) Ingeniero. Presidente H. de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

El extraño filamento, en el centro de la imagen, junto a Sagitario A*, el punto brillante debajo

Aviso de muerte-

Aviso natural de aproximación de la muerte!”

Compilado por Manlio E. Wydler (°)

 

Un grupo de investigadores de la Universidad de Éxeter (Reino Unido) ha demostrado que la disminución de la presión arterial en las personas mayores es uno de los indicios más reveladores que señalan la aproximación al momento de la muerte. Los científicos publicaron su trabajo en la revista JAMA Internal Medicine.

 

En su estudio, los científicos analizaron los datos de presión arterial de más de 46.000 británicos de más de 60 años de edad. La investigación incluía tanto a individuos que sufrían de hipertensión, demencia e insuficiencias cardíacas como a personas que no tenían problemas de salud.

 

Los resultados revelaron que todos los participantes del estudio experimentaban una progresiva disminución de la presión sanguínea que empezaba unos 14 años antes de que les sobreviniera la muerte. Asimismo, los investigadores observaron que esta reducción se hacía más pronunciada en los dos últimos años de vida.

 

(°) Ingeniero. Presidente H. de FAPLEV. Vecino Solidario 2001.

Desvelan uno de los principales indicios de la llegada de la muerte