Reescribir todo.

“Sobre la revisión de las Ciencias”

Compilado por Manlio E. Wydler (º)

 

El registro fósil humano –género Homo, especie sapiens– está bastante mal categorizado, según considera el antropólogo de la Universidad de Pittsburgh Jeffrey Schwartz.

 

A su juicio, esto conduce a una visión limitada de lo que este experto considera una historia evolutiva más compleja y amplia de lo que la mayoría de los antropólogos reconocen.

 

En el último número de la revista Science, Schwartz, profesor de Antropología y de Historia y Filosofía de la Ciencia, sostiene que “los límites de especie y género siguen siendo tan difusos como siempre, y que nuevos fósiles habrían sido asignados al azar a las especies de Homo, con una mínima atención a la morfología”.

 

Por esto, Schwartz significa que la forma y estructura de los fósiles de homínidos (un grupo formado por los seres humanos modernos, las especies humana extintas, y todos nuestros antepasados inmediatos) son demasiado a menudo ignorados por respeto a la tradición sobre la objetividad.

 

Como ejemplo, Schwartz cita el descubrimiento en 1960 por Jonathan y Mary Leakey de fósiles de 1,8 millones de años de edad, en el barranco de Olduvai, en Tanzania. Cuando la pareja publicó sus resultados en 1964, alegaron que los fósiles representaban una nueva especie, el Homo habilis.

 

“Había justificación morfológica escasa para la inclusión de este antiquísimo material como Homo”, escribe Schwartz. “En efecto, la motivación principal parece haber sido el deseo de los Leakey de identificar este homínido como el fabricante de las herramientas de piedra simples que se encuentran en las capas más bajas de la quebrada…”

 

Según Schwartz, incluir estos fósiles como Homo, cuando su edad y apariencia dictan lo contrario, “amplían la morfología del género de forma que otros homínidos de otros sitios podrían colarse en ella casi sin tener en cuenta su apariencia física. Como resultado, la definición en gran medida no examinada de Homo se hizo aún más turbia”.

 

También habría que acotar la falta de seriedad de la mayoría de los antropólogos, que evitan estudiar y ubicar la raza de gigantes que no solo se mencionan desde la antigüedad, sino que sus restos se han descubierto por montones en todo el mundo.

 

Como mucho de lo escrito bajo la caracterización genérica de  la palabra  ciencia,  puede ser revisada. Mucho hoy de la Física Teórica, de la Cosmología, de la Historia y prehistoria deberá reescribirse y sobre las religiones y mitos eliminarse en el sentido que se les da N. del R:)

 

(º) Ingeniero, presidente de FAPLEV. Vecino Solidario 2001,

 

Homo gigantus:

 

 

 

 

 

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