Experiencia personal del más allá.

“Una experiencia del más allá.”

Por Manlio E. Wydler.

 

Hace un año, luego de una rápida retención de líquidos, con partes de mi cuerpo que habían adquirido tamaños elefantiásicos, tal que los testículos, por dar un ejemplo, se asemejaban a un jamón de chancho, que me impedía caminar con ese bamboleo entre las piernas.

Me había  caído de la cama y con mis vanos intentos de destrabar un pie debajo de la cama, mi señora, que tampoco tuvo éxito en ayudarme, llamó a la ambulancia.

Me debían bajar del primer piso por escalera de mi departamento los bomberos en un asiento especial que tenían para tan dificultoso peso de mi cuerpo: 180 Kilogramos.

Recuerdo que me ahogaba, así que me sentí muy bien cuando me aplicaron oxígeno, pero no alcancé a oír lo que le informaron al chofer a que nosocomio me enviaría mi obra social, ya estaba inconsciente. Luego supe que era el Instituto de Máxima Complejidad de la calle Moreno en el Once de la Capital Federal.

Durante un tiempo me rodeó una sombra muy negra, no sabía dónde estaba y sentí la necesidad de salir de “eso” y mi deseo fue ir a la plaza Retiro, lugar que desde chico me atrajo. Hice un gran esfuerzo y finalmente me vi en ese lugar, era de madrugada…..no había ninguna persona y lo más raro, al mirar al suelo vi mis pies con medias a unos 20 centímetros del suelo……recuerdo que pensé varias cosas a un tiempo, que sentía calor y que temía elevarme al espacio indefinidamente…..No había nadie que me pudiera ayudar….pensé ir a plaza Once, casi como una adivinanza…fue instantáneamente, pero tampoco vi a nadie y allí imaginé que debería ir a otro tipo de parque, al Cementerio Alemán donde hacía poco enterramos a mi padre…..otra vez instantáneamente me desplacé hasta la Capilla del lugar, parecía que aquí había rumor de personas…..me enfilé por el camino que tiene un arbolito similar a una mora péndula y sentado en el mármol, tal el “pensador de Rodín”, mi padre me dijo que me había perdido por un camino que aún no debía transitar….me dijo que cerrara los ojos, o lo que fuera que hacía esa función y que el me llevaría a mi lugar….

Sentí que mi espalda estaba sobre un colchón, ya no me rodeaba esa especie de negrura, estaba en una habitación y en una mesita al lado, una botonera que rápidamente oprimí. Apareció una enfermera, muy exaltada que vio que respiraba y que podía hablar, me ofreció agua y me dijo que no me moviese por la zonda en el pene y las vías en los brazos……que no intentara levantarme, que llamaría a la doctora de guardia.

Aparecieron unos cuantos del personal, muy alegres porque me había mejorado….. Luego supe que había entrado a la Clínica con 26 pulsaciones, más muerto que vivo….Era como un milagro, en unas horas llamarían para avisarles a mis familiares de mi casi certera muerte. Me colocaron varios diuréticos y me daban una comida horrible, pero muy sana y después de tres semanas volví a mi casa, muy debilitado pero con una nueva oportunidad de hacer cosas…

 

No he vuelto a escribir cosas de ciencias y pienso que esto de ahora será lo último que escriba, en especial en mi Blog  Hipatia. Pero pensé mucho en mi ser “espiritual”, muy frío, como de temperatura negativa…..estaba entre dos Universos, uno inflacionario, con la flecha del tiempo hacia el futuro y otro Universo retrayente con la flecha del tiempo al pasado. Mis partículas antiatómicas repelían al suelo lo suficiente como para apartarme 20 centímetros. Fluctuaba entre dos Universos paralelos.

Recordaba un experimento alemán….El experimento se basa en el hecho de que los átomos en el gas no se repelen entre sí como en un gas convencional, sino que sus interacciones son de atracción. Esto significa que los átomos ejercen una presión negativa en vez de una positiva. Como consecuencia, la nube de partículas de anti- átomos “quiere”; contraerse y debería colapsarse, tal como cabría esperar que pasara con el universo bajo el efecto de la gravedad. Pero debido a la temperatura negativa de la nube de los mismos, esto no sucede, es al revés.

La fluctuación entre Universos produce la energía del vacío necesaria para todo lo relatado, lo mismo que la súper –rapidez al desplazarme, ya que estarían mis partículas en superposición de estados en los alternos, ocupando dos o más lugares a la vez …..

Esta experiencia me marcó profundamente, no hay momento que no le descubra nuevos efectos…..pero lo que más me asombra es la facilidad con que me emociono con las cosas buenas de la vida, con hechos de cariño universal, de música de gran inspiración: Mozart, Bach, etc…….parece que tengo períodos de contemplación, rodeados de lágrimas de alegría y amor infinito….raro en un ateo como lo soy hoy.

Confieso que deseo conocer mejor ese lugar donde estuve, que me hace ver a la muerte como una amiga…..pero deseo que cuando llegue me haga sufrir poquito.

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