Un vuelo raro.

“Un vuelo raro”

 

Por Manlio E. Wydler (º)

 

Volviendo de la visita de la casa de mi hijo Julián en Buzios, donde conocí a mi nieto más chico, el recién nacido Lucca, tomé de regreso con mi señora el sábado 30 de agosto  el vuelo 1.2 53, de Aerolíneas Argentinas, totalmente ocupado de pasajeros y carga…un Boeing  737.

 

Salimos con mal tiempo, el Cristo Redentor de Río se notaba rodeado de remolinos nubosos y lluvia, un cielo muy gris, realmente. Pasamos rápidamente dos pisos separados de nubes y a poco vimos el Sol, sin nubes por arriba. El avión por muchos minutos tomaba la altura anunciada por el Capitán Sr. Tizza, que sería de10.770 metros, mientras que nuestros oídos se acomodaban a los cambios de presiones.

 

Ya a la altura anunciada las nubes tormentosas se las veía chicas y blancas como pequeños copos de helado de limón y así transcurrió el tiempo hasta que observo un proceso contrario.

 

El avión empezó un suave descenso y –como hice notar a mi señora- las nubes, ya menos densas parecían acercarse a nosotros nuevamente. Era evidente que bajábamos hacia ellas. Calculo que pasamos a la altura de Santos, ya casi sin nubes a unos 3000 mts. de altura y  a mitad de camino de Porto Alegre las nubes se abrieron y por un instante ví un velero de tres palos, sin el mayor, con un chalupa atada atrás y atadas delante y atrás a unos25 metroscomo unos bonetes puntiagudos blancos que supuse serían algún tipo de balsa.

 

Cuando pasó la azafata, luego de unas turbulencias, le dije a mi señora que la detuviera-estaba más cerca del pasillo- Le referimos lo que vimos, hacía unos 10 minutos y le encarecíamos que le explicara al pìloto lo que habíamos visto y dijera al control cercano la novedad.

 

Volvimos a poco a recobrar altura y nos rodearon algunas nubes, hasta alcanzar las lagunas grandes del sur de Brasil y allí la nave enfila hacia Argentina, por encima de Uruguay. Llegamos a Buenos Aires 15 minutos antes de lo previsto, supongo que no soplaron las habituales corrientes contrarias.

 

Al bajar ya dentro del aeroparque, pasó la tripulación y el piloto, gentilmente me refirió que había comunicado lo que les avisé. Me dijo que esperaba que fuera útil.

 

Todavía, luego de una semana, espero que logren encontrar a los ocupantes del navío siniestrado ya hace casi dos semanas.  Que el avión haya realizado esa rara maniobra de descenso sobre el mar, es realmente algo mandado por el destino…..aún lo espero o estuvimos a un tris de naufragar nosotros los más de cien pasajeros y tripulación.

 

(º) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

 

 

 

 

 

 

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