Xenoglosia y otras….

“Xenoglosia”

 

Compilado por  Manlio E. Wydler (*)

 

Cuando el Dr. Morris Netherton escuchó recitar a un niño caucásico de once años de edad, pasajes pertenecientes a una religión prohibida de la Antigua China, probablemente pensó que se trataba de un error. Sin embargo, no sería este el único caso en la historia en el que una persona común se despierta hablando fluidamente un nuevo idioma

 

“Fue increíble. Al recuperar el conocimiento, Matej no tenía ni idea de quien era o donde estaba; ni siquiera sabía que era checo”. Peter Waite, promotor del equipo de competición automovilístico de los “Berwick Bandits”, narra el despertar de su corredor estrella, Matěj Kus, tras una grave colisión en carrera. “No podía creer lo que oía. Hablaba con un claro acento inglés, nada de dialectos o así”

La Xenoglosia, o capacidad para hablar un idioma extranjero nunca antes escuchado, constituye uno de los casos más curiosos que la ciencia médica haya tenido que abordar. Memoria genética, telepatía o criptonesia (recordar un idioma extranjero aprendido de forma inconciente o durante la niñez), son solo algunos de los infructuosos orígenes con que religiosos, científicos y escépticos de todo el mundo han intentado explicar el fenómeno del habla extranjera.

Los casos de xenoglosia descriptos y estudiados a través de la historia son tan numerosos, que las evidencias solo apuntan a considerar al fenómeno fuera del fraude científico. He descripto las sesiones de la SociedadVrill, que fundamentaron todo el saber de nuestra ciencia cosmológica. Las médiums hablaban en Sumerio.

Según algunos historiadores, el repentino don de habla de lenguas extranjeras sufridos por los 120 discípulos durante el Pentecostés, constituye el primer caso registrado del fenómeno de la xenoglosia. No obstante, para detractores de la Biblia como fuente histórica fidedigna, los casos de hablas extranjeras no son propios de los éxtasis místicos (en el cual el fenómeno es más conocido como glosolalia) si no que abundan en los tiempos antiguos, medioevales y modernos.

Jensen Jacoby se comunicaba en perfecto sueco; muchas veces en el transcurso de 1958, la joven de 17 años de edad había tenido la oportunidad de entrevistarse con sus pares, en diálogos fluidos y extensos. Sin embargo, su manejo del idioma no provenía del estudio, sino de su propio lugar de crianza. Como habitante de suecia, era normal que hablara sueco; lo peculiar del caso residía en que Jensen Jacoby había nacido en el siglo XVII, y solo se presentaba cuando una mujer de 37 años identificada como T. E., caía en estado de hipnosis profunda.

Tal caso de xenoglosia, fue estudiado en profundidad por el psiquiatra Ian Stevenson, autor de “El idioma no aprendido: Nuevos estudios de Xenoglosia”, quien tenía la teoría de que T. E. solo podría conocer el sueco si lo recordaba de un momento de existencia previo al de su presente vida. El reconocimiento de nombres de artefactos cotidianos al lugar y la época en la que Jacoby decía hallarse, reforzaban la teoría de Stevenson.

Sin embargo, este no sería ni por lejos el único caso de xenoglosia atribuido a vidas previas. El catedrático P. Pal de la Universidad de Itachuna en Bengal Oeste, descubriría en 1953, a Swarnlata Mishra, una joven hindú de solo 4 años de edad, capaz de cantar y bailar canciones en el idioma bengalí, sin haber tenido contacto alguno con dicha cultura. La niña misma afirmaba haber sido una mujer bengalí, cuyos dotes para la danza le habían sido enseñados por una amiga cercana.

Caso similar sería comprobado por el profesor Stevenson, quien hablaba en perfecto alemán con una mujer americana llamada Gretcher, cuando esta era inducida al estado de hipnosis; la misma describía etapas de una adolescencia previa en el país Germano

Anna Ecklund, quien viviera a principios del siglo pasado, tenía la capacidad de hablar y entender prácticamente la totalidad de los lenguajes mas usados en el mundo. Dicha habilidad, atribuida por muchos religiosos a una posesión demoníaca, no es rara de observar en los llamados episodios de “exorcismo” o casos de igual dramatismo, en los cuales la victima o el poseído comienzan a vociferar un lenguaje extraño que ni ellos mismos comprenden.

Cuando se efectúa el exorcismo solo se sacan a la luz, vidas pasadas, que pueden entrometerse mal en nuestra vida actual.

La xenoglosia también abarca estos casos en los que, de manera violenta o pacífica, un individuo articula oraciones correspondientes a idiomas no humanos, atribuidos por algunas personas a manipulaciones de seres inmateriales con fines diversos. Más curioso pueda resultar aún, aquellos quienes afirman comprender y recitar dialectos de mundos perdidos, tales como la lengua atlante o el idioma marciano, como se diera en el caso registrado por el investigador T. Flournoy en 1899, cuando una paciente llamada “Helen” decía dominar además del hindú y el francés, la lengua del planeta rojo.

En otros casos, además del marciano, atlante o “lenguajes cósmicos”, la xenoglosia se manifiesta como idiomas perdidos, lenguas muertas, o dialectos raros. Sería interesante usarlos para establecer  la reconstrucción en general de los idiomas perdidos.

Los enigmas de la xenoglosia o “el arte de hablar una lengua desconocida” son, al parecer de muchos investigadores, uno de los ejemplos más contundentes a la hora de discutir sobre la existencia de vidas previas, el alma o dimensiones extra. El fenómeno, que pocos se atreven a estudiar, continúa sorprendiendo tanto en los años actuales (caso Matěj Kus en el 2007) como lo hacía en épocas remotas. Por que, aunque hablar idiomas no aprendidos por vías naturales sea un caso ignorado por gran parte de los científicos modernos, el fenómeno de la xenoglosia no requiere permiso de la ciencia para seguir existiendo.

Un caso de xenoglosia registrado, es el de un estadounidense que decía haber vivido en Francia, en siglo XV; el individuo hablaba un dialecto de dicho período.

Otro caso apunta a regresiones protagonizadas por una mujer alemana, que decía recordar su vida en el siglo XVIII, mientras se encontraba bajo la influencia del “Príncipe Galitzin”, un famoso hipnotizador.

En un principio, el profesor Ian Stevenson se mostraba muy escéptico respecto a los casos de regresión hipnótica; tiempo después, se convertiría en uno de los autores más prolíficos en el tema.

Carmine Mirabelli, uno de los más conocidos médium de la historia, no solo hablaba sino que dejó escritos documentos técnicos en más de treinta idiomas, bajo el escrutinio científico de investigadores y miles de testigos ocasionales.

Uno de los sucesos de múltiples lenguas más sorprendentes se dio en 1977, cuando el convicto Billy Mulligan de la penitenciaría estatal en Ohio, Estados Unidos, comenzó a presentar dos personalidades extra: una, identificada como Abdul, quien hablaba en perfecto árabe y otra, llamada Rugen, que se comunicaba en serbocroata. Según los doctores de la prisión Mulligan nunca había salido de los Estados Unidos, donde nació y creció hasta la edad adulta.

Otra caso relatado por Stevenson en el Journal of the American Society for Psychical Research, narraba como una mujer hindú llamada Uttar Huddar, era poseía por una mujer de Bengala Occidental que provenía del principios del siglo XIX. En muchas oportunidades, la mujer no podía recordar su verdadero idioma.

Lyall Watson describe el caso de Indio Igarot, un niño filipino de 10 años, que se comunicaba en trance por medio del idioma zulú, el cual nunca había escuchado.

El psicólogo australiano Peter Ramster, autor de “The Search for Lives Past”, mantenía fluidas conversaciones en un francés antiguo con su alumna Cynthia Henderson, pero solo bajo el estado de trance; fuera de tal estado, la joven solo poseía una instrucción secundaria básica del idioma.

Harold Jaworski decía ser un vikingo en su vida pasada. Las palabras que el transcribió fueron traducidas de forma independiente por lingüistas que identificaron idiomas como antiguo noruego, ruso, serbio o eslavo. Las palabras estaban fuertemente relacionadas a la vida marina.

En 1931, una joven inglesa llamada Rosemary, decía haber sido (en estado de trance) Telika-Ventiu, quien vivía en el 1400 a.C. y dialogaba y escribía en un antiguo dialecto egipcio nadie más que pocos especialistas conocían en el mundo.

Pearl Curgen, una médium analfabeta de San Louis, Estados Unidos, escribió sesenta documentos literarios bajo una personalidad que se expresaba en un inglés típico de la Edad Media

Todos los artículos de anticipación que he escrito, desde hace dos décadas y en especial en el último lustro, los he hecho en trance, levantando pensamientos de mi libro akáshico, por lo que pido disculpas si aparecen algunos errores de redacción u ortográficos, porque hay un desdoblamiento y el castellano, pronto tendrá un refrescamiento en su forma escrita, dando un sonido a cada letra y suprimiendo las cosas redundantes en la modernidad.

Esto lo escribí en el artículo de la “A a la Z”.

(*) Ingeniero, Presidente de FAPLEV, Vecino Solidario 2001.

Imágenes de los Sumerios:

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